domingo, 29 de septiembre de 2013

¿QUIÉNES VAN A PONER EL PRESIDENTE?

ELCOLOMBIANO.COM, Por ÓSCAR TULIO LIZCANO | Publicado el 29 de septiembre de 2013

¿QUIÉNES VAN A PONER EL PRESIDENTE?


Sin duda, la clase media es la que más abandonada se siente por la falta de políticas públicas en Latinoamérica. Esa desprotección es notoria, particularmente en Colombia. Para la muestra un botón: las reformas tributarias van orientadas a gravar con más impuestos a los ciudadanos que pertenecen a dicha clase.

El Gobierno parece no percatarse del crecimiento de la clase media. Sólo ahora los gremios económicos empiezan a mostrar su preocupación, que se reflejó especialmente en la pasada Asamblea de la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia -Andi-. Está ocurriendo algo que tiene sus riesgos: mientras aplaudimos la reducción de las cifras de pobreza, aumenta el número de personas que ingresan a la clase media.

Brasil es un referente. Allí se celebró con euforia la reducción de la pobreza, ubicando al 50 por ciento de la población en la clase media. Sin embargo, el Banco Mundial ha presentado una serie de estudios que explican cómo los gobiernos de ese país se han desentendido del fenómeno. La situación explica, en buena medida, la movilización social de brasileños que exigen más y más reivindicaciones.

Colombia no es ajena a un fenómeno semejante. Consecuencia de ello son los paros recientes y, muy seguramente, los que vendrán. Esta compleja e imperceptible tormenta económica podría poner a tambalear al Gobierno. Ya lo vimos: los paros de hace unas semanas presionaron al Gobierno para que ‘mordiera’ el presupuesto nacional. Mientras tanto, la abolición del 4 por mil no se dio y, por el contrario, sus recursos irán a financiar el llamado Pacto Agrario, amortiguar el precio de la gasolina y subsidiar a los cafeteros. Mejor dicho: se abre un hueco para tapar otro.

El crecimiento desbordado de la clase media es vulnerable, pues los ciudadanos están expuestos a retornar a la pobreza. Por eso debe ser muy cuidadoso. A esa suma-resta, hay que agregarle que cada vez la clase media latinoamericana demanda mejor y mayor atención del Estado en educación, salud y subsidios. Pero, al mismo tiempo, sus ciudadanos no se comprometen con las políticas públicas, son cada vez más indiferentes políticamente y, en muchos casos, cohonestan cierto tipo de corrupción.

En la Asamblea de la Andi quedó claro que la industria estaba esperando ese crecimiento para su beneficio, pero está sucediendo lo contrario. Sí, se han vendido más electrodomésticos, vestuario, zapatos, etc. ¿Pero se ha beneficiado la industria colombiana?

No, porque aunque la clase media se expande y compra más bienes y servicios, los que ganan son los importadores, porque la clase media lo que busca es comprar más barato, así sea de menor calidad. ¡Obvio…, ¿quién no busca cuidar su bolsillo?

La pobreza pasó del 42 al 32 por ciento, es decir, que 5 millones de personas se sumaron a la clase media. Los gobiernos están empeñados en reducirla, lo cual es muy importante, pero han descuidado a la clase media, que se está desbordando en hipotecas del sector financiero, un sector que se volvió hábil para vender sus productos y embobar con su publicidad. Eso deja una reflexión: más importante que promover tratados de libre comercio, es preocuparnos por el modelo de sociedad. Porque, que no se olvide: la clase media es la que pondrá a quien nos va a gobernar en Colombia
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