domingo, 15 de diciembre de 2013

EDITORIAL: ¿Y Colombia....???

ELESPECTADOR.COM, EDITORIAL 14 DIC 2013 


Deplorable, desde donde se le vea lo que sucedió esta semana que termina: el procurador Alejandro Ordóñez, como ya nos acostumbró con el uso taimado de ese poder exacerbado que tiene su cargo, tomó la decisión de destituir al alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, cortándole de tajo su carrera política durante 15 años. Un castigo fuera de toda proporción. 
Y éste, con claro afán megalómano, decidió atrincherarse en el Palacio Liévano a levantar discursos incendiarios que, como el fallo, en nada ayudan a que se consolide una democracia sana en este país.
Ahí están pintados nuestros líderes, si es que la grandeza de ese término aplica. Así son. Que se serene el uno, que no crea que la indignación social se puede confundir con una ira colectiva peligrosa y dañina. Y el otro, que entienda que ya fue suficiente: el procurador Ordóñez, con esta decisión, colmó la paciencia de muchos sectores, y no sólo de sus críticos. Calculó mal. Creyó que podía seguir estirando la cuerda de su particular manera de utilizar el poder omnímodo de la Procuraduría para acabar con sus enemigos políticos o ideológicos, pero se le reventó. La democracia, por fortuna, cuando se abusa del poder hasta el extremo, como en este caso, pasa su cuenta de cobro. Y lo mejor que podría hacer, para evitarle más daños al país, sería abandonar prematuramente su segundo periodo.
Con toda seguridad, esa posibilidad ni siquiera pasa por su mente. ¿Y por qué, si ha hecho lo que ha querido y no ha tenido costos? Llegó a esta institución tan malsanamente poderosa con el apoyo de, incluso, quienes están en el otro extremo de su pensamiento: el propio Petro, el Partido Liberal... Y por si fuera poco, después de un primer período donde ya había sido patente el tamaño de su sinuosa utilización del poder para atacar minorías lejanas a su credo, beneficiar a sus copartidarios conservadores y ser implacable con sus contrarios, se presentó a la reelección y apenas un par, casi nadie, en el campo político se atrevió a oponérsele. Ni siquiera el Gobierno, que hoy mira atónito, le teme, y sufre de su empeño en echarle a perder el proceso de paz, fue capaz de proponer a un candidato fuerte en la terna de uno que terminó siendo la de Ordóñez. Inaudito. La institucionalidad del país rendida a los pies y a los caprichos de un malsano personaje.
Esa es la categoría de nuestra dirigencia, dedicada a la pequeñez de sus batallas personales. Porque este episodio es el más grave, mas no el único, de una larga lista de confrontaciones que no tienen otra característica que el egoísmo: ahí hemos visto al expresidente Álvaro Uribe trinando de la ira contra el gobierno de Juan Manuel Santos y a éste echando a la basura su karma inicial de “no pelear con Uribe”. O a los expresidentes Andrés Pastrana y Ernesto Samper, y de paso y por ellos, también a César Gaviria y a Horacio Serpa, recayendo todos en una pelea deplorable por hechos de hace 20 años. O a la contralora Sandra Morelli y el fiscal Eduardo Montealegre ventilando en público, más que sus reclamos jurídicos, el desprecio que se tienen mutuamente. ¿Y Colombia qué? ¿Se ha detenido alguno a pensar a dónde nos están llevando y cuáles son las consecuencias de sus particulares luchas políticas? ¿Puede alguno creer que sus batallas menores sirven para la construcción de un mejor país?
En momentos límites como este al que hemos llegado es cuando las sociedades deben demostrar su grandeza para corregirse. Bien han comenzado para detener el arbitrio. Pero para llegar a buen puerto necesitamos desarmar las almas y mandar al diablo los personalismos. Y en eso, ¡vaya si nos hace falta! Ojalá no sea demasiado tarde para concentrarnos y unirnos alrededor de propósitos comunes. El país lo merece

2 comentarios:

  1. No entiendo en este país cuando se sanciona una persona de las características del señor Petro quien ha hecho lo que se le viene en gana y lo ponen en su puesto, de lo que es debe cumplir las normas y la ley.
    No aprobó a raja tabla si POT el decide y hace lo que quiera, lo mismo con las basuras se le dijo se le reitero pero no yo HAGO LO QUE SE ME DE LA GANA porque soy Petro soy ex guerrillero eso me permite hacer lo que quiera ya me tome el palacio de justicia mate y milite por muchos años en las fuerzas revolucionarias del M19 y me perdonaron fui senador, ahora soy el Alcalde mayor de Bogotá y hago lo que se me dé la gana porque tengo el apoyo de mis seguidores y vuelvo e incendio al país y todos se quedan callados porque pesar es el mártir.
    En nuestra ciudad sucedió una pequeñez en comparación con lo de Petro y a esa señora que no se robó un peso, simplemente firmo un acta la destituyeron y la sancionaron con una inhabilidad de 15 años quien dijo algo, porque no es guerrillera a el senador Merlano si se equivocó tomo trago estaba con tragos, utilizo su poder para salvar su infracción y saco 55.000 votos elección popular donde están los juristas e esos casos y podemos seguir nombrando a más de uno sean o no culpables la ley es igual para todos ellos lo eligieron y fueron ellos los que le dieron ese poder, es bueno para unos y malo cuando se trata de personalidades que vienen del bajo mundo y se les perdona todas sus atrocidades.

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  2. POR: largo marin arnubio de jesus

    Hola, Don Juán José.
    Esta es nuestra Colombia, me pregunto en manos de quién estamos ?.

    Donde están los líderes radicales, con ética, de gran moral, con valores bien fundamentados, que esten en bien del País, del mismo pueblo, para mi no los veo, buscan el beneficio particular, no el general.

    Necesitamos líderes con ideales muy altos y que redunden en bien de todos, no de unos pocos.

    Saludos.

    Muchas gracias.

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