martes, 23 de abril de 2013

Por qué a Santos le salió el tiro por la culata con su idea de reelección



Lasilla vacia

Habían sido dos días de quejas y reclamos de los alcaldes del país en contra del Gobierno Nacional y el Presidente Santos no podía llegarles con cualquier respuesta. En medio de algunas rechiflas y con evidente molestia, los mandatarios que asistieron al Congreso Nacional de Municipios -que se realizó del miércoles al viernes pasado en Cartagena- aseguraron que el Ejecutivo está acabando con la descentralización y que les hace promesas de recursos que después no les cumple. Se agarraron con el ministro Vargas Lleras porque éste llegó, les dio un discurso y se fue sin escucharlos. Y hasta amenazaron con no apoyar la reelección presidencial. Cuando Santos llegó para la clausura, a sus críticas sumaron un viejo reclamo: la ampliación de su periodo institucional a seis años.
Así fue que frente a un auditorio en tensa calma, el viernes pasado el Presidente lanzó el globo que terminó explotándole en la cara: dijo que estaba de acuerdo con la ampliación del periódo de los alcaldes y prometió que llevaría el tema a la Mesa de Unidad Nacional. Pero a esa idea agregó que lo mejor era alinear las elecciones de alcaldes, gobernadores, congresistas, concejales, diputados y Presidente. Y que, para cumplirlo, si él se presentaba a la reelección lo haría sólo por dos años para que los periodos comenzaran a coincidir.
El anuncio arrancó las sonrisas y los aplausos de los alcaldes que antes estaban molestos. Pero lo que parecía un hit se vino en contra de Santos hoy cuando comenzaron los cuestionamientos a su idea de reelección y al Presidente le tocó retractarse de todo lo propuesto y decir que era inconveniente tramitarlo ahora.
“Pensé, equivocadamente, al parecer, que una iniciativa de esta naturaleza sería de buen recibo por todos, incluyendo la oposición”, dijo Santos en una carta pública enviada al presidente del Congreso, Roy Barreras, sobre el anuncio que muchos interpretaron como improvisado porque no se lo consultó a casi nadie.
¿Qué quería Santos y por qué le salió el tiro por la culata? La Silla consultó con varias fuentes del círculo cercano al Presidente y una de las conclusiones principales es que, como bien lo dijo Santos en su carta a Roy Barreras, el Presidente pensó que su idea de reelegirse sólo por dos años iba a generar más consenso.
Especialmente teniendo en cuenta recientes encuestas como la que acaba de publicar la Revista Semana, en la que si bien se ve frenada la caída de la imagen de Santos, se muestra que el 63 por ciento de los encuestados está en desacuerdo con la reelección por cuatro años.
Es posible que Santos haya pensado que proponer su reelección por apenas dos años era una muestra de desapego por el poder y de respeto por las reglas de juego, pues no planteó ampliar su período (como sí lo hizo en el caso de los alcaldes) sino ir a las urnas sólo que por un mandato de menos tiempo.
“El tema de las encuestas lo tiene muy alterado y quizás por eso pensó que este era un buen planteamiento”, le dijo a La Silla un congresista cercano al mandatario.
La lectura de muchos, sin embargo, no fue esa, sino toda la contraria.
Quedó la sensación de que Santos estaba dispuesto a cambiar las reglas del juego electoral actual en beneficio propio, pues pocos contendores se le medirían a invertir en una campaña presidencial seria por un periodo de apenas dos años. Es decir, como el tema de la reelección está tan difícil y genera tanto desacuerdo, esta jugada del Presidente se interpretó como una movida para asegurar que -con el argumento de que son solo dos años- lo reelijan y, de paso, darle más tiempo al proceso de paz.
Eso a pesar de que el ministro del Interior, Fernando Carrillo, ha insistido varias veces en que el Gobierno Nacional no va a presentar reformas políticas.
Por otro lado, Santos demeritó su propia reelección al dar a entender que ésta no es tan crucial porque puede ser por dos años.
¿Y por qué por dos años? Esto también causó polémica. Al menos eso indican los rumores de pasillo de hoy que decían que a Santos le interesa la reelección sólo por dos años porque estaría interesado en ser el nuevo secretario general de la ONU, que se elige en 2016. Un interés que Santos nunca ha manifestado ni insinuado.
¿Qué más quería Santos que le salió mal? Obviamente quedar bien con los alcaldes descontentos. Y sí, quedó bien, pero apenas por unas pocas horas, pues les hizo la promesa de comenzar a tramitar la ampliación de sus periodos y luego reculó.
Muchos de ellos podrían salir a decir ahora que el Presidente los engañó. Y eso no sería bueno para el Primer Mandatario, menos si se quiere reelegir, pues como le recordó la alcaldesa de Villarrica (Tolima), Aurora Rodríguez a El Espectador: “Nosotros, los alcaldes de Colombia, somos los que lo podemos llevar a la reelección o hacérsela perder”.
Aunque en realidad la principal bandera de Santos para reelegirse no son los alcaldes sino el proceso de paz. El problema es que esta bandera también resultó afectada.
Con su anuncio del viernes, es posible que el Presidente haya querido asegurar la aprobación sin líos del marco jurídico para la paz aplazando el período del propio Congreso. Si bien Santos no fue explícito en su idea de ampliarle el periodo al actual Congreso, eso fue lo que dio a entender al decir que quería "alinear todos las elecciones" y que sólo él iría a las urnas.       
La aprobación del marco para la paz en plena época preelectoral va a ser muy complicado porque para ningún congresista será rentable políticamente defender la posibilidad de perdonarle los crímenes que han cometido los guerrilleros para que puedan participar en política. Si se posterga el período electoral dos años, la discusión de la ley estatutaria del Marco para la Paz podría ser más fácil. 
Eso y dos años más de gobierno para consolidar la paz con las Farc eran la idea del Presidente. Sin embargo, la sensación que dejó no fue esa sino la de que la paz está amarrada a su reelección (algo que no quieren muchos colombianos) y lo que es peor, que los acuerdos con la guerrilla podrían demorar años y no meses como ha prometido Santos.
Un muy mal mensaje. El mismo Acuerdo Marco del proceso de paz señala que la negociación debe hacerse en el menor tiempo posible tanto internamente en la mesa de La Habana como en el público, hay el entendido de que hay una ventana de oportunidad muy corta para hacer la paz que se debe aprovechar.
Como dijo Enrique Santos en la entrevista con La Silla, una de las razones para pensar que este proceso puede funcionar es porque por primera vez están alineados los intereses políticos de la guerrilla y del Establecimiento.
La Marcha Patriótica, que podría ser una de las pistas de aterrizaje político de las Farc, quiere participar en las próximas elecciones. Y el Establecimiento, representado en la Unidad Nacional, tiene interés en sacar adelante el proceso de paz para seguir en el poder.
Sin un proceso de paz exitoso en un plazo corto, el uribismo podría verse fortalecido en la contienda y crear una coalición grande en contra de la Marcha Patriótica y de la Unidad Nacional.
Con su anuncio, para muchos fue como si Santos le hubiera dicho a la guerrilla que no hay afán y que se pueden tomar el tiempo que quieran porque estamos incluso dispuestos a cambiar la Constitución, cuando es la primera vez que las Farc parecen haber abandonado los tiempos campesinos y estar en el mismo ritmo que el Gobierno.
Tal fue esta sensación que el mismo Presidente, en su carta a Roy Barreras, intentó aclarar el asunto: “Quiero aprovechar la oportunidad para aclarar que esta discusión NADA tiene que ver con el proceso de paz. Sigo pensando, hoy más que nunca, que para ser exitoso este proceso debe durar meses y no años”.
Como si fuera poco, con su propuesta de reelección por dos años, el Presidente Santos volvió a situarse cerca de la exsenadora Piedad Córdoba (como lo estuvo cuando apoyó la marcha por la paz del pasado 9 de abril), quien hace varias semanas había propuesto ampliar el periodo del Presidente por dos años más para poder continuar con el proceso de paz.
En este río revuelto, por supuesto, aprovechó para salir a pescar el expresidente Álvaro Uribe, quien también relacionó la propuesta de Santos con el proceso de paz y en declaraciones a BLU Radio cuestionó: ¿Si el Gobierno ya tiene todo negociado con las Farc, para qué más tiempo?
Por último, al Presidente le salió el tiro por la culata precisamente por Uribe, pues ratificó su miedo electoral al expresidente al proponer la ampliación -así haya sido implícitamente- del periodo de los actuales congresistas, lo cual hubiese tumbado la elección de 2014 y evitado que las listas de Uribe llegaran al Legislativo. Al menos por ahora.
“Yo no sé si en el fondo de su corazoncito, ese miedo fue lo que movió al Presidente. En todo caso, si hubiese hecho esa propuesta más explícitamente a lo mejor hubiera sido acogida mejor, sobre todo en el Congreso”, le dijo a La Silla un senador que tiene buena comunicación con Santos.
Otro senador, Juan Lozano, de La U, habló también con La Silla para mandarle un mensaje a Santos: "No se deje perturbar por las encuestas, por fortuna escuchó el clamor en contra de ese engendro y, frente al debate, no improvise. Hasta la coalición de la Unidad Nacional es frágil".

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