martes, 16 de julio de 2013

¿Por qué las protestas en Colombia no funcionan?

DINERO.COM,

marcha cafeteros. Las protestas le han costado a la Nación cerca de $900.000 millones, por lo menos en los paros que van en lo corrido del año.
Foto: Efe
Las protestas le han costado a la Nación cerca de $900.000 millones, por lo menos en los paros que van en lo corrido del año.

El fenómeno de paros y protestas que enfrenta el país es una tendencia que se vive en todo América Latina. Sin embargo, estas movilizaciones parecen, en el caso de Colombia, no tener un real efecto.


Las manifestaciones de inconformismo han estado desde siempre presentes, expresados en diferentes ámbitos. Bien sea canciones o exposiciones artísticas, pasando por las protestas estudiantiles, hasta terminar en grandes huelgas nacionales. Sin embargo, en los últimos tie
mpos dichas manifestaciones han tomado gran recurrencia y celeridad en América Latina, estableciendo una cierta tendencia en la región.

Es así como en Chile comenzaron a presentarse protestas con la exigencia de tener acceso a una educación gratuita de calidad. En México, los reclamos buscaban garantizar el derecho a la información en plena campaña presidencial y recientemente en Brasil, las protestas masivas hicieron erupción cuando se anunció el incremento de las tarifas del transporte público en medio de un evento deportivo de alcance global.

En el país el panorama tampoco es distinto, las protestas que adelantan los campesinos en el Catatumbo en este momento, son sólo el inicio de muchas manifestaciones que vienen realizando los diferentes sectores en el país, tales como los trabajadores del sector agrícola, que anunciaron que también tomarían las vías de hecho, el próximo mes, si el primer mandatario no se reúne con los agremiados. Y en el mismo plan están los mineros y los cafeteros amenazan nuevamente con ir de vuelta a paro. ¿Pero realmente es efectiva la protesta en Colombia?

La percepción de la mayoría tiene razón. Lo cierto es que en el país los resultados son realmente pocos, por no decir que nulos en la mayoría de los casos, pues en primera instancia no existe un ánimo de protesta, por lo que las manifestaciones no son lo realmente fuertes y sí las hay, el conformismo está a la orden del día.

“Las manifestaciones de inconformismo tienen cada una su contexto de tiempo y espacio, pero se puede decir que en Colombia estos paros y protestas son poco efectivos debido a los intereses que se ocultan tras estas manifestaciones, pues generalmente en el país existe una sed de poder tanto de quienes intentar manipular un movimiento de éstos, como de quien con buenas intenciones, - igual- quiere sacar una tajada”, expresó Fabián Sanabria, sociólogo de la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de París, al tiempo que señaló que la sociedad colombiana era terriblemente conforme y que no tenía cultura de manifestaciones.

De acuerdo al especialista en el país sí existen personajes e incluso sectores que buscan más allá del beneficio común, una ventaja particular, por lo cual en muchas de las protestas que se ven el país, se perciben intereses detrás. “ Lo malo es que de allí parte el comienzo de una pesca en río revuelto, donde a la final todo seguirá igual, o muy parecido, ya que como cada quien obtuvo su parte, es hora de ‘hacerse pasito’. Un fenómeno que ligado a que los colombianos dejan caer la cosa cuando se prende y se conforman con cualquier prebenda no permite que los paros tengan un resultado realmente provechoso”, reiteró el sociólogo.

Y es que la falta de orden de los movimientos que generan las manifestaciones hace de estos un terreno fácil de manipular. Por lo que se espera que la sociedad emprenda un recorrido que cree una conciencia y una ética civil bien comprendida, aunque especialistas en el tema dice que estamos lejos de lograrla.

Por su parte, mientras la manipulación, falta de orden, sed de poder y conformismo se toman una de las vías de expresar la insatisfacción, los paros siguen dándole el poder a quien interesadamente lo busca y no le soluciona los problemas a las comunidades, además de costarle a la Nación cerca de $900.000 millones, por lo menos en los paros que va en lo corrido del año.

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