lunes, 22 de julio de 2013

EL LEGADO DE DON JOSE SALGAR

LA CALLE REAL, JULIO 22 DE 2013
POR. Gilberto Montalvo Jiménez

“Vea mijo, un boletín oficial venga del palacio que viniere es lo primero que se bota al cesto de la basura  en una redacción seria”

Esas palabras con tono paternal me las dijo el  gran Don José Salgar Escobar hace cerca de 30 años cuando invitado por Josué Moreno Jaramillo, entonces director  ejecutivo de la Cámara de Comercio de Armenia, se reunió con algunos periodistas de la región para compartir experiencias, las de él, por supuesto.

Sencillez a toda prueba no obstante tener a su haber la aureola de ser uno de los más grandes periodistas de este país.

Ya en el grupo en el salón de conferencias donde estábamos asistiendo al evento nos espetó algo que es el sumun de la gran controversia en la que ha terciado su alumno aventajado Gabriel García Márquez sobre la invención en el trabajo periodístico: 
“No considero lícito inventar en las propuestas periodísticas. La realidad es suficientemente real para que nos metamos a hacerlo. La invención es solo para las obras literarias. En el periodismo se trata de contar muy bien las cosas y decirlas con decoro. El invento en el periodismo no tiene buen recibo y resulta pernicioso.” 
Eran otras épocas cuando los gremios de los periodistas se inclinaban por la capacitación y actualización de sus socios antes de cómo lo que ocurre ahora que convirtieron esas cáfilas en clubes sociales para defender intereses personales y hacerse a la gracia de los poderes que tanto les gusta. 
Capitaneaba ese grupo de inconformes ante los poderes y con ansia de conocer algo más acerca de esta profesión, Alpher Rojas Carvajal, con un grupo de amigos que secundábamos sus operaciones de filigrana dada la pobreza material que nos asistía. 
Recurríamos a donde Josué o al Sena o al gobierno departamental para buscar refugio intelectual y no tras las sinecuras que hoy le son proverbiales a los que comandan estas agremiaciones. 
Todo eso se evaporó. 
Hoy esperan que lleguen “fechas especiales” para condecorarse o hacerse condecorar o piden audiencias para que les regalen un plato de lechona los diciembres en el Parque del Café. Esa es la menesterosa vocación de los que hoy hacen parte de esos gremios. 
En el CPQ, por ejemplo, pueden despedirme de ipso facto hoy por este escrito porque está prohibido por estatutos criticar esa benemérita institución. Los periodistas sancionando a periodistas por lo que opinan. 
Recientemente quien orienta esa agremiación vergonzosa y fútil se hizo al garrote de la censura y proscribió la pluma de un periodista y sigue tranquilo porque la calidad del periodismo actual es de una mediocridad que da lástima. 
Me decía un inquieto intelectual que lo primero que hace cuando llegan los familiares de Antioquia es guardar todos los radios y esconder el periódico local no sea que se lleven una desastrosa impresión. ¡Vaya yo a saber! 
Y recordando a don José Salgar eran los tiempos en que junto con el Sena hicimos un singular seminario regional de periodismo donde aunque me podría traicionar la memoria estaban el maestro Roberto Cadavid, Argos, el profesor Fernando Ávila, Juan Gossaín, Yamid Amat, Jimmy García Camargo, la directora de publicaciones de Televisa, en fin un grupo interesante de diletantes en donde encontrábamos la controversia, la pregunta libre, el debate. 
Recuerdo que muchos de los que hoy se pavonean como encumbrados de la elite de los periodistas domésticos se abstuvieron de asistir “porque no tenían nada qué aprender.” 
Otros tiempos, otra gente. Conmueve que hoy buscan a los muchachos que se gradúan en la universidad del Quindío para que lleguen como borregos a esas agremiaciones con el solo prurito de garantizar a futuro su permanencia en los puestos de comando. 
Son mezquinos y estoy seguro que hoy no les conmueve que se haya ido Don José “El Mono” Salgar, ese portento de periodista. Algunos seguramente no saben de quien se trata. 
Hace tres días también partió a los mismos 92 años Hellen Tomas, la mujer que ocupó por espacio de 57 años una silla preferente en La Casa Blanca. Cuando trabajó para la UPI por muchos años se convirtió en el dolor de cabeza de más de 6 presidentes de la Unión Americana. Sin pelos en la lengua, con terrible timidez logró no solo posicionar a la mujer en ese ambiente cuando era exótico y difícil sino que dejó una leyenda de respeto por su forma de ejercer esta profesión. 
Usaba como elemento sustancial en el ejercicio del periodismo el viejo aforismo gringo: “Si tu madre dice que te quiere, cerciórate” 
Bueno para qué decir más…

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