www.cronicadelquindio.com, FEBRERO 18 DE 2021
Por: Juan José Orrego López
El país pasa por un momento duro, la ciudadanía no conoce ni le interesa saber de la difícil situación financiera nacional, ignora que, dolorosamente, en este mundo de infinidad de intereses públicos y privados hay unos que van protegidos por el escudo de la política y son los responsables en gran parte del daño porque no le han dado el trato apropiado, ni la importancia a la crisis, para no perjudicar al amigo, a su curul y no tocar sus propios intereses.
En este mundo tan globalizado y virtual, que viene exigiendo ajustar conductas y comportamientos humanos y tecnológicos, es incomprensible que en el Congreso de Colombia no actúe en defensa y beneficio del país; que haya poca voluntad y falta de ética o profesionalismo de unos. El ejemplo más claro es no atender lo que la sociedad civil viene pidiendo de años atrás, modificar la triste o famosa ley 5/92, culpable de la ineficacia; la parálisis del Congreso y los daños al país por pérdida de tiempo, impidiendo analizar sus costos de espacio, abandonando problemas como los que hoy vive el país, frenando trámites que en vez de pactar soluciones, generaron daños inmensos a la Nación, todo por no querer ajustar esa ley, que de haberlo hecho pudo haber frenado varios de los males de hoy padece el territorio.
La crisis del país implica a muchos dirigentes o congresistas, sean de izquierda, derecha o de cualquier lado del que quieran y les convenga ubicarse, pero que con los años y prácticas propias de muchos de ellos y el silencio que han guardado por intereses políticos y económicos, más esa prepotencia o superioridad que han mostrado de sentirse fuertes e indestronables, y sin importarles los daños que han construido en su paso. Por ser mayorías políticas aprobando, con conductas y comportamientos que a pesar de la crisis siguen tomando e insistiendo en decisiones que destruyen más las finanzas y el futuro económico del país, ocultando fingidamente el valor y el peso de la conciencia o el dolor de nación, si es que de verdad tienen.
Pregunto, si ha sido tan difícil y complejo dialogar entre compañeros de labores, ¿por qué es tan fácil, destruir, robar y mentir?
Existían aprietos fiscales que requerían ajustes, pero una crisis como la de hoy no se esperaba. Se trata de un instante que la vida le da al país y al Congreso, para que sus integrantes muestren su profesionalismo, presentando el proyecto de ajustes a la ley 5/92, modificando esos artículos no apropiados; pero no con toquecitos pasajeros, con cambios de fondo, dándole agilidad, seguridad y confianza al Congreso. Después de 29 años hay que ponerle fin a esos obstáculos indecorosos que están y que han impedido un mayor desempeño y beneficio al país.
La infinidad de temas como una reforma tributaria injusta y otras es la oportunidad para precisar al servicio de quién están los que gobiernan; este es un instante especial en el que la sociedad civil tendrá la opción de calificar.






