lunes, 19 de noviembre de 2018

REMINISCENCIAS GAITANISTAS ......

GRUPO EDITORIAL EL SATÉLITE (GES), 18.11.2018

No es coincidencia que la Universidad de los Andes festeje, en este 2018, 70 años de su fundación cuando igualmente se conmemoraron 70 años del magnicidio de mi padre, Jorge Eliécer Gaitán. Tampoco es por azar que las cadenas radiales RCN y Caracol hubieran celebrado 70 años de fundadas.
En alguna ocasión, en París, el entonces embajador de Colombia en Francia, Mario Laserna, me contó que, pasado el asesinato de mi padre el 9 de abril de 1948, Alberto Lleras Camargo se reunió con él, en encuentro al cual también asistió el entonces muy joven Álvaro Castaño Castillo, que se desempeñaba como asistente de Laserna.
Alberto Lleras Camargo había convocado a Mario Laserna para hacer un análisis del por qué y cómo Jorge Eliécer Gaitán estuvo a punto de derrocar a la dirigencia tradicional liberal-conservadora.
Sacaron como conclusión - me dijo Mario – que la razón era que Gaitán era el hombre más erudito y culto con que, en ese momento,  contaba Colombia y que su formación académica le había permitido, no solo comprender a fondo las variables de la vida económica, política y social de la nación, sino que, además, gracias a sus profundos conocimientos de psiquiatría, había penetrado la conciencia del pueblo colombiano, diseñando una estrategia de combate que había puesto en jaque-mate a las élites colombianas. Agregó Mario que también destacaron el hecho de que la mayoría de los dirigentes tradicionales no había terminado el bachillerato. Fue entonces cuando pensaron que se hacía necesario fundar una nueva universidad, orientada por la clase dirigente para educar a sus hijos. Así, el 16 de noviembre de 1948, fue puesta en marcha la Universidad de los Andes.
En diciembre de 2013, recibí en mi casa el Año Nuevo junto con Álvaro Castaño Castillo, la pintora Amelia Cajigas – ya fallecida –  y la intelectual Brigitte Neisa, quien vive y no me dejará mentir.
Álvaro nos contó exactamente lo mismo que ya yo había oído de boca de Mario Laserna. De modo que la sombra de mi padre, Jorge Eliécer Gaitán, aún después de muerto, siguió desvelando al establecimiento colombiano.
La versión que sobre los orígenes de Los Andes aparece en su página web señala que fue “fundada el 16 de noviembre de 1948 por un grupo de jóvenes liderado por Mario Laserna Pinzón”. Y añaden: “la Universidad de los Andes es la primera institución de educación superior privada en Colombia de carácter laico e independiente de los partidos políticos, ajena a defender los intereses de algún grupo social o económico”.
Subliminalmente se entiende que era una reacción al hecho de que, por los años 40, los estudiantes estaban íntimamente ligados a la política, sin olvidar que Gaitán, en el periódico Jornada – vocero del gaitanismo -  pregonaba la importancia de que los universitarios se involucraran activamente en la vida del país, incluyendo la militancia política.
Alberto Lleras Camargo estimula entonces a Mario Laserna a promover la creación de una universidad para formar jóvenes “apolíticos”, para que el país fuera manejado por tecnócratas y no por idealistas, de corte norteamericano, ya que Lleras Camargo fungió siempre como ejecutor de la voluntad de la dirigencia norteamericana, por lo que, en aquel entonces, el común de la gente lo llamaba Mr. Lleras y Gaitán se refería a él diciendo que era “un hombre con alma de secretario”.
En Madrid, España, en el año 1977, Carlos Ardila Lülle, estando Carlos Upegui presente - quien para ese momento era el director del grupo Ardila Lülle -, me contó que RCN radio se creó en 1948 como una unión de varias emisoras, para imitar - desde el sector capitalista -, lo que Jorge Eliécer Gaitán había realizado desde el lado revolucionario y que fue, según Ardila, el medio que empleó el gaitanismo para poner al borde de la derrota inminente al sistema imperante.
En efecto, el líder popular recorrió el territorio nacional para conformar una red de pequeñas emisoras cuyos dueños se incorporaron al gaitanismo. Cada viernes, Gaitán pronunciaba discursos para crear consciencia política desde el bello Teatro Municipal de Bogotá, que quedaba en lo que hoy es la Plaza de Armas del Palacio Presidencial y que Laureano Gómez hizo demoler para borrar la memoria de aquellos “viernes culturales”, como se llamaban las conferencias semanales de las que estaba pendiente todo el país. 

Las palabras del líder popular eran retransmitidas a toda Colombia a través de esa red popular de pequeñas emisoras particulares, sirviendo también como herramienta de organización del movimiento gaitanista.
Ardila Lülle me dijo que a esa “genial idea” (sic) se debía el avasallador triunfo de Gaitán y que fue gracias a esa cadena de emisoras gaitanistas que el movimiento que presidía el líder popular había logrado derrotar en las urnas, en 1947, las listas liberales y conservadoras, y que, “para colmo de males” (sic), ese mismo año le había permitido al gaitanismo ganar las elecciones de concejos en muchos municipios netamente conservadores. Me lo dijo sin ocultar una gran admiración por mi padre, que dejó consignada en una carta que conservo, donde destaca la inteligencia y capacidad estratégica de mi padre, que se había ingeniado, con esa cadena de radios populares, la manera de romper el cerco de la entonces llamada Gran Prensa.
En Wikipedia se lee que “RCN Radio (Radio Cadena Nacional) es una cadena radial colombiana, que apareció en 1948 como una unión de varias emisoras para transmitir el Primer Congreso Eucarístico que tuvo lugar en Cali…” (no hay que olvidar que ese Congreso se hizo para afianzar el gobierno de Unión Nacional presidido por Ospina Pérez).
Y continúa anotando Wikipedia: “Luego los promotores de esa unión temporal buscaron inversionistas en Medellín para hacer de la Cadena una empresa; la primera del país. La Textilera Fabricato aceptó la invitación de vincularse y adquirió la mitad del capital de la nueva empresa y se dio entonces vida jurídica a RCN. La nueva sociedad tuvo como emisoras matrices a Nueva Granada en Bogotá (hoy RCN Bogotá) y La Voz de Medellín (hoy RCN Medellín) en la capital antioqueña”.
Estaban copiando el método de comunicación radial del gaitanismo. Por eso se lee a continuación de la nota en Wikipedia: “El comienzo de la nueva empresa radial no fue fácil, pues los hechos violentos del 9 de abril de 1948 repercutieron en un fuerte control hacia la radio, lo que dificultó las labores iniciales”.
La idea de imitar la cadena informal del gaitanismo hizo carrera en Antioquia y es así cómo, también en 1948, nace Caracol radio, que en su página web señalará que: “En la celebración del cumpleaños 70 de Caracol Radio, los sonidos que marcaron la historia de Colombia se reunieron en un segmento que transporta a los oyentes por siete décadas, que tuvieron a Colombia al borde del abismo…”. Y agregan:  “Caracol Radio es un sistema de estaciones de radio que cubre todo el territorio colombiano”. Igual que la red radial gaitanista que los inspiró.
Más adelante señalan: “Caracol Radio nació en Medellín en 1948 como Cadena Radial Colombiana S.A., cuando el 50% de Emisoras Nuevo Mundo (fundada en 1945 por la Sociedad de Radiodifusión Interamericana) de Bogotá fue adquirido por La Voz de Antioquia. A finales de ese año se unió Radio Cacique de Ibagué. La cadena perteneció, primero a Coltejer que era propietaria de la Voz de Antioquia, después a un grupo de empresarios encabezado por Fernando Londoño Henao y Alfonso López Michelsen.
López Michelsen no podía permanecer ajeno a la creación de esta cadena, ya que fue uno de los primeros en detectar la penetración del gaitanismo en todo el territorio nacional, a través de su red de pequeñas emisoras. En su libro Esbozos y Atisbos, en la crónica referida a Jorge Eliécer Gaitán, dirá López: “Las dimensiones de la Colombia contemporánea nos impiden justipreciar una trayectoria vital de tan hondo significado histórico como la carrera pública de Jorge Eliécer Gaitán”. Y continuará anotando más adelante:
 “Predicar contra la injusticia social en medio de una pobreza generalizada explica la ausencia de dirigentes de calado social, ajenos a todo sectarismo partidista y justifica, en cierto modo, las salidas y regresos de Gaitán al solar liberal. Era un socialista, como lo demostró con su tesis de grado, que periódicamente llegaba a la conclusión de que era más viable socializar al país al amparo de las lealtades liberales, como ya lo habían hecho los pro-hombres del siglo anterior, que fundar un partido nuevo que no llegaba al corazón de las multitudes, porque su denuncia tropezaba con una masa inerte aferrada a los prejuicios partidistas… El fenómeno Gaitán, que bien merece tal calificativo, fue adquiriendo proporciones gigantescas”.
    “… En una de aquellas últimas semanas de la campaña me encontraba yo en la población de los Venados, en jurisdicción del actual departamento del Cesar, enclavada en las sabanas de Camperucho, a donde yo había ido de cacería, y me sorprendió el fervor con que los campesinos de la aldea, perdidos en aquella inmensidad, escuchaban agolpados en la única casa en donde había un radio de onda corta, las palabras del caudillo, en una manifestación en Bogotá (las negrillas y el subrayado son nuestras). El entusiasmo y las exclamaciones de regocijo eran tales que, a la mañana siguiente, le envié un cable a mi padre, transmitiéndole mi convencimiento de que el partido se dividiría por iguales partes entre los dos contendores”.
La oligarquía se detuvo a estudiar las estrategias de lucha de Gaitán. No así la izquierda. Por eso la derecha ha logrado distorsionarlo y se ha empeñado, o bien en “gaitanear” o en cometer memoricidio, mientras que a la izquierda no le ha interesado rescatar su memoria en forma sistemática y orgánica, para aprender de sus logros y estudiar, seria y detenidamente, su cuerpo de doctrina científico, que guio su lucha en forma exitosa.


Reflexiones al tema pensiones

domingo, 18 de noviembre de 2018

Pecado original

eltiempo.com, 18 de noviembre 2018
Por: Guillermo Perry

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El Congreso tiene en sus manos mejorar el proyecto de gobierno o conducirnos a una crisis fiscal.

Gobierno y Congreso están enfrascados en una discusión contra reloj de la ley de financiamiento, de la que depende el futuro inmediato de nuestra economía. Es de lamentar que se hubiera presentado tan tarde este importante proyecto, pues, en lugar de una discusión ordenada que permita enmendar sus fallas, se corre el riesgo de salir con un Frankenstein.
Lo peor que podría pasar es que la ley no garantice los aumentos de recaudo necesarios para cumplir con la regla fiscal, lo cual, como han advertido Fedesarrollo y Anif, podría llevar a perder el grado de inversión y caer en una recesión, como le ocurrió a Brasil en el 2013.


El proyecto del Gobierno era ya insuficiente en esta materia. Varias de sus propuestas reducirían considerablemente el recaudo: la disminución de la tasa general del IVA hasta 17 %; las orientadas a mejorar la competitividad de las empresas (rebaja de la tasa de 33 a 30 %, descuento del IVA pagado en bienes de capital y deducción del ICA y el gravamen a las transacciones financieras –GRTF–); los nuevos regalos tributarios (a las supuestas megainversiones que generen más de 50 empleos, a las inversiones en el sector rural, a los hoteles y a una amplia lista denominada ‘economía naranja’ que incluye actividades que nada tienen que ver con las industrias creativas y tecnológicas).

Y lo grave es que la suma de su impacto adverso contrarrestaría los aumentos de recaudo originados en otras medidas: la ampliación de la base del IVA (al gravar nuevos productos a la tasa general y compensar solamente a las familias de ingresos bajos), el impuesto a los patrimonios altos y un mayor gravamen a las rentas de personas pudientes. El efecto neto dependería a la larga casi íntegramente del incierto resultado de una nueva normalización tributaria (blanqueo de activos no declarados) y un mayor control de la evasión (y eso al tiempo que se elimina el régimen presuntivo, que ha constituido un piso para la planeación tributaria agresiva de ciertos asesores tributarios). Por esa razón he señalado que la sostenibilidad fiscal del país quedaría dependiendo de una especie de apuesta de casino, lo cual no parece responsable.

El Congreso podría mejorar esta propuesta. Podría corregir el exceso en que se incurriría de subir de un totazo de cero a 18 % el gravamen a productos sensibles, como los alimentos, lo que asestaría un duro golpe a los hogares de estratos 3 y 4 (familias vulnerables aunque no pobres, que no recibirían compensación) y, por una vez, a los índices de inflación. Pero tendría que equilibrar las cargas optando por no bajar la tasa general del IVA, eliminar prebendas y reducir los estímulos a la competitividad.

Si, por ejemplo, gravara los productos básicos antes exentos a una tasa intermedia de 10 o 12 %, podría equilibrar el recaudo manteniendo la tasa general del IVA en 19 %, limitando a la mitad los nuevos descuentos de IVA, ICA y GRTF y eliminando algunas de las nuevas o viejas exenciones y regímenes privilegiados. También podría acudir, como han sugerido algunos analistas, a aumentar los impuestos verdes y los gravámenes a las bebidas azucaradas y la comida chatarra, a los dividendos y las ganancias de capital. Con ello, el proyecto mejoraría en términos de equidad y garantizaría la sostenibilidad fiscal futura.

Sin embargo, la conjunción de la premura de tiempo, un ministro de Hacienda debilitado, un presidente bienintencionado pero que no termina de consolidar su liderazgo, una oposición beligerante y el fuego amigo de los independientes y el partido de gobierno –que parecen echar de menos la ‘mermelada’– conspiran contra un buen resultado. El Congreso puede acabar aprobando todo lo que reduce recaudos y nada de lo que los aumenta. El Gobierno se quedaría con el pecado y sin el género. Y el país terminaría en una crisis fiscal.

GUILLERMO PERRY



Reflexiones al tema pensiones

sábado, 17 de noviembre de 2018

¡Las pensiones sí se tocan!

 lasillavacia.com, 14 de Noviembre de 2018
,

Marc Hofstetter
Poner a tributar al 1.3% de la población con más ingresos pensionales, que además los recibe subsidiados con cargo a nuestros impuestos, debería contar con el apoyo todos los partidos políticos. 


¿Sí es verdad—me preguntaba hace pocos días una pensionada—que le quieren poner impuestos a mi pensioncita? Impuestos a lo que yo llamaría “pensioncita” no habrá—pensé—pero vaya uno a saber a qué llama “pensioncita” la amable señora.

Le solté los detalles: si su mesada pensional es de más de 4.5 millones al mes, la propuesta es que la plata que reciba por encima de ese monto, pague impuestos.[i] Mi contertulia no clasificó. Como tampoco clasificaría el 98.7% de la población en edad de recibir una pensión en Colombia. Eso es correcto: ¡el 98.7%!

Veamos los números y los argumentos en favor de la propuesta. En Colombia, según los datos del Censo 2018, hay cerca de 6.1 millones de personas de más de 60 años de edad. De esos, solo cerca de la tercera parte, 2.1 millones de personas, recibe una pensión.

Las restantes dos terceras partes de los mayores de 60 años no tienen ingreso pensional. Y dentro del tercio de privilegiados que clasificó para tener una pensión, sólo cerca de 80.000 personas reciben pensiones por encima del límite que prende los pagos del impuesto propuesto. Ese pequeño grupo poblacional corresponde al 1.3% de los adultos de más de 60 años. Es decir, el 98.7% de la población de más de 60 años no pagaría el impuesto.

A esos contundentes datos se le suman dos hechos que fortalecen los argumentos a favor del impuesto. El primero, que las contribuciones pensionales que hicieron esos privilegiados a lo largo de su vida estuvieron exentas de impuesto a la renta.

El segundo, que la mayoría de pensionados dentro de ese 1.3% privilegiado, recibe su pensión o bien de Colpensiones (régimen de prima media) o bien de regímenes públicos especiales.

En ambos casos reciben un fuerte subsidio con cargo a los contribuyentes (subsidio en el sentido en que las contribuciones que hicieron en la fase de acumulación no alcanzan para pagar las pensiones que reciben). Las cifras de ese subsidio son vergonzosas: según cálculos del DNP, Colombia se gasta cerca de 2.4% del PIB en subsidiar pensiones (incluyendo las no contributivas).

De esa enorme cifra, sólo el 4.3% le llega al quintil más pobre de los adultos mayores mientras que el 51% le llega al quintil más rico. Un verdadero Robin Hood al revés.

Así, lo que tenemos es una propuesta de poner a tributar al 1.3% de la población con más ingresos pensionales, que además los recibe subsidiados con cargo a nuestros impuestos. Uno creería que esta propuesta debería contar con el apoyo unánime del Congreso y con una defensa vehemente del mismo especialmente por parte de aquellos que se autodenominan de izquierda. Así que busqué en el twitter de Jorge Robledo, el senador del Polo, sus trinos de apoyo a la propuesta (por si tiene dudas, sí, sí estoy siendo irónico).  Esto encontré:


Difícil saber si este tipo de posturas son una forma de corrupción (con certeza la pensión de un senador clasifica en la categoría de privilegiados del 1.3% de marras y por tanto legisla en causa propia al oponerse), ignorancia (creer que un colombiano con ingresos limpios de 4.5 millones o más es “clase media”) o incoherencia (la oposición política consiste en oponerse a todo lo que proponga el gobierno así sea coherente con el ideario político que dice defender el opositor).

Gravar las pensiones altas ya se ha propuesto con anterioridad y el Congreso no lo ha aprobado. ¿Lo logrará finalmente, qué paradoja, un gobierno de derecha contra la voluntad de la izquierda? Lo dudo. Pero estaré atento a ver qué congresistas votan por perpetuar las injusticias de nuestro sistema para luego hacer campaña como adalides contra las mismas.

Twitter: @mahofste


[i] Los datos son los siguientes: Las pensiones empezarían a pagar impuestos si son mayores a 85 UVT. La UVT de 2019 estará cerca de 34.200 pesos. Eso quiere decir que se pagaría a partir de 2.9 millones de ingresos. Sin embargo, la misma ley establece que el 35% del ingreso está exento. Así, en realidad los pagos comienzan en 2.9/0.65, es decir, cerca de 4.5 millones mensuales.



Reflexiones al tema pensiones


¿A mí no me descuenten, pero a ellos sí?

NOVIEMBRE 17 DE 2018
JUAN JOSE ORREGO LÓPEZ

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Con el proyecto de ley de financiamiento se oye, por varios medios voces de sindicatos, empresas, gremios, entre otros, de rechazo al proyecto, acompañado de una petición de muchos actores, como este, ¿A mí no me descuenten, pero a ellos sí?

¿Y quiénes son los que señalan de a ELLOS SI?

La ley de la vida y los años de lucha nos enseña, momentos agradables triunfantes, como otros, complejos, experiencias que nos impulsa, como seres humanos, en su horizonte a soñar, ¿Unos A Ser y Otros A NO Ser Como ELLOS?

Si la Vida es así, Antes de relacionar a esos ELLOS, es importante que nos preguntemos: ¿Será que nosotros somos parte de esos integrantes o culpables que señalamos o llamamos a ELLOS SI?

Si soñamos estar como ELLOS o nos da miedo, ser como ELLOS, como seres humanos, ¿trabajadores, profesionales o empresarios, funcionarios públicos, entre otros, que hemos hecho para solucionar el problema a Ellos y no ser como Ellos?

Si fruto de nuestras actividades laborales, somos y hemos sido favorecidos de grandes beneficios y privilegios muchos no justos e ilegales, públicos o privados, hay paz y tranquilidad laboral, porque entonces expresamos, ¿A mí no me descuenten o me toquen algo, pero a ellos sí?

¿Sera que no conocemos realmente las fuentes o causas de nuestros problemas, o estamos “Luchando” en forma no adecuada, egoísta o equivocada, de que todo sea para nosotros sin importarnos lo que les pase a ELLOS, A Nuestras Familias, ¿Amigos o A Colombia?

Si somos de los que No apoyamos, el clamor de grandes cambios de voces no escuchadas  de injusticias y desigualdades por nuestro silencio, de nuestras instituciones y gobernantes, pero si peleamos Por No Estar en esa lista de millones de desempleados, sin pensión y salud,  o en el grupo de trabajadores independientes, que laboran muchos más que los trabajadores de planta del estado, sin derecho alguno, o no estar en ese grupo de miseria y violencia que hoy se vive en Colombia, ¿Entonces, pregunto: Que es lo que realmente queremos?

Si nuestro proyecto de vida y sueños es No Estar en algunos de los puntos mencionados, concluyo, que ya podemos imaginar, quienes son los que están en la lista de esos, ELLOS que queremos ser.

Recuerdo las palabras sabias de un adulto mayor, hace muchos años: 

HE VISTO MUCHOS LLENOS DE COMIDA, PERO NO HE VISTO NINGUNO TAN LLENO DE PLATA QUE EXPRESARA, NO QUISIERA MAS”.

O el Pensamiento con mas elocuencia el de Plutarco:

"La bebida apaga la sed, la comida satisface el hambre; pero el oro, no lo apaga jamas la avaricia"

Tancredi, el personaje de "El Gatopardo": 

"Si queremos que todo siga como esta, es preciso que todo cambie".

Es por eso, que siempre, “El desorden solamente favorece a los fuertes, no a los débiles que tienen en el cumplimiento de la ley, su mayor defensa o la única.”

La solución no está en las manos de esos, que no queremos ser, ni tampoco en los que soñamos ser, ESTA EN TODOS, buenos o malos, ricos o pobres, inteligentes, sabios o ignorantes, izquierda o derecha, empleados y desempleados.

Si concurriera la buena voluntad en gobernantes, empresarios, sociedad civil, entre otros, su sabia y rica experiencia y conocimientos que, acompañados de la MANO DE DIOS, seguro Colombia saldría de ese hueco que unos pocos quieren Que No Salga De Ahí.

“LAS IDEAS O SUEÑOS DE LOCOS, AUNQUE SE RECHACEN, VALEN MAS QUE EL SILENCIO DE LOS GENIOS O SABIOS”.


JUAN JOSÉ ORREGO LÓPEZ






Reflexiones al tema pensiones

lunes, 12 de noviembre de 2018

PRESIDENTE DUQUE RETIRE LA REFORMA TRIBUTARIA.

Por Rafael Rodríguez-Jaraba*


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Apoyé, respaldé y promoví la campaña de Iván Duque, y lo seguiré apoyando, pero francamente no veo claro el horizonte inmediato de su gobierno. Si bien es prematuro pedirle resultados, he extrañado actos de autoridad y gobierno, y decisiones de choque ante el caos, la descomposición y la anarquía que nos consume.

El Despachador de Hadera dijo: “Saber esperar es una cualidad, pero por esperar quedarnos esperando una debilidad”. Luego agregó: “Por esperar, el gobernante no puede perder el sentido de la oportunidad; los gobernantes no son elegidos para esperar, son elegidos para modificar la realidad”.

Han transcurrido los primeros 100 días del Gobierno Duque y no percibo en el puente de mando de la nación, el pulso firme y seguro de un timonel entregado a seguir una carta de navegación bien trazada y definida; al contrario, siento bandazos, dudas y titubeos. Ojalá que el Presidente no renuncie a la bitácora que lo llevó a la Presidencia, retome el rumbo y se reafirme en su compromiso de recuperar y fortalecer la seguridad democrática, alentar la expansión económica, la confianza inversionista y el progreso social. 

El Presidente Duque debe honrar su palabra y guardar coherencia con el programa económico que propaló y defendió durante su carrera a la presidencia. Anunció disminución de impuestos, austeridad en el gasto, aumento del poder adquisitivo de los salarios, expansión de la demanda, eficiencia, eficacia y economía en la inversión, y guerra frontal a la corrupción. Pero nada de esto se avizora en su agenda de gobierno, pareciera que está tomando el camino del facilismo, el repentismo y la improvisación.

Iván Duque no puede burlar a sus electores, que en su mayoría -así algunos no lo quieran aceptar- son los seguidores de las tesis que defiende el Centro Democrático en cabeza del Presidente Álvaro Uribe Vélez, quién, con todo y sus defectos y debilidades, le devolvió la confianza, la ilusión y la esperanza a una nación mancillada y asediada por el peor y más sanguinario grupo criminal del que se tenga historia.

Iván Duque no debe olvidar, como pronto lo olvidó Santos, que fue elegido con los votos de Álvaro Uribe, quién insisto, se quiera o no, ha sido el estadista que mejor ha interpretado el querer y la voluntad de la mayoría de los colombianos. Por eso no es comprensible que se distancie de los postulados básicos del Centro Democrático y peor aún, que ahora se muestre antípoda de ellos.

Tampoco es comprensible que con la mal llamada Ley de financiamiento, que no es otra cosa que una solapada Reforma Tributaria, desconozca y traicione su misma plataforma electoral. Prometió reducción de impuestos, mesura en el gasto y priorización en la inversión, pero hoy sorprende a la nación con la presentación de una reforma regresiva, recesiva, alcabalera e insostenible, que desafía la paciencia nacional.

Si bien es cierto que el gasto indelicado, abusivo e irresponsable del Gobierno Santos dejó a la Hacienda Pública con un profundo y peligroso déficit, y que ahora muchos encuentran apropiado el controvertido discurso de Ernesto Macías, pronunciado en la ceremonia de posesión de Iván Duque, en el que no hizo nada distinto que de manera leal decir la verdad y prevenir al país sobre la situación en que lo dejó el remedo de Gobierno Santos, no es procedente ni de buen recibo, pretender sufragar tamaño desbalance fiscal de manera abrupta e intempestiva, agudizando con ello la difícil situación económica que se afronta y negando la posibilidad cercana de solucionarla.

Para no quedarnos en el reproche y la crítica superficial de la llamada Ley de Financiamiento, revisemos con rigor su contenido para poder visualizar sus efectos y consecuencias. 

Ante todo el proyecto denota improvisación, regresión y desafiante dificultad para implementarlo. En él se revive el impuesto al patrimonio, lo que constituye una expropiación velada, habida cuenta que recae sobre excedentes que pagaron impuesto de renta en vigencias fiscales anteriores.

Incrementar las tasas del impuesto de renta de las personas naturales sin fundamentos técnicos y sin medición de la capacidad real de pago, es condenar a gran parte de la población a la mora y el no pago de sus contribuciones fiscales.

Gravar con IVA los productos de la canasta familiar es un perfecto despropósito, que empobrecería aún más la capacidad de compra de los salarios que devengan los sectores más vulnerables, y con ello se agudizaría la pobreza bajo el pretexto de restituir el IVA a los más pobres sin revelarse el mecanismo y el tiempo para hacerlo.

Crear impuestos a los pensionados es un verdadero desvarío, una desinteligencia social y un despropósito legal que merece rechazo general. Es desconocer derechos adquiridos, el trabajo y los aportes que hicieron quienes cumplieron sus obligaciones tributarias y ayudaron a construir el país que tenemos. Gravar las pensiones es una perversa y sofisticada forma de darle efecto retroactivo a las obligaciones tributarias.

Mantener durante tres años la tasa de renta presuntiva es poner tácitamente en duda y de manera general la pulcritud y la transparencia de todo declarante y la capacidad de la autoridad tributaria para cumplir con su función de fiscalización.

Perpetuar el llamado gravamen a los dividendos, es una forma pura y simple de doble tributación, que disuade la inversión y el crecimiento del sector productivo y del mercado accionario, y espanta la capitalización de excedentes, y por ende, el fortalecimiento de las sociedades.

Mantener el mal llamado impuesto al consumo, es desestimularlo, disuadirlo y contraerlo, y una buena manera de encarecer y reducir la demanda y promover inflación.

Eliminar de manera súbita los descuentos y las rentas exentas, es comprometer la seguridad y la estabilidad fiscal y jurídica, y distorsionar la estructura financiera de inversiones proyectadas o en ejecución que podrían volverse deficitarias.

Encarecer las tasas de retención en la fuente es encarecer precios, alentar inflación y estimular la informalidad. Presumir valor de venta de inmuebles y negar de manera arbitraria la posibilidad de demostrar los valores reales de transacción es abusivo e inquisitorio.

No siendo poco todo lo anterior, la llamada Ley de Financiación crea un peligroso incentivo económico para los funcionarios de la Dian, pagadero sobre el logro de metas, lo que de suyo acabaría con la objetividad material y probatoria en la tarea de fiscalización, comprometería la presunción de inocencia, cercenaría el derecho a la contradicción y el debido proceso y probablemente generaría más corrupción.

Y qué decir de la perversa intención de revivir los llamados contratos de estabilidad jurídica, que no son cosa distinta que privatizar la ley e inmovilizar las tasas de contribución fiscal para unos pocos mediante el pago de una prima.

Pero aquí no termina todo, hay mucho más para señalar, debatir y rebatir, pero este no es el foro para hacerlo, y no quiero ser desconsiderado con el paciente lector que ha seguido estas letras hasta aquí.

Para concluir, pido al Presidente Iván Duque que recapacite, reflexione y reponga, y no insista en un error. Una verdadera reforma tributaria de contenido social, debe atacar el déficit fiscal reduciendo el gasto, y no aumentando el ingreso, y como parte fundamental de ella, el Gobierno debe desplegar una cruzada sin antecedentes para sitiar la corrupción y acabar con el despilfarro del gasto.

Aumentar la carga tributaria sin combatir la corrupción y sin optimizar el gasto, es admitir la debilidad del estado para combatir el delito y seguir aceptando la irresponsabilidad con que muchos funcionarios administran los dineros públicos.
 
Colombia puede recuperar y robustecer su hacienda pública disminuyendo los impuestos, si extirpa la corrupción y combate la ineficiencia del gasto. Corrupción e ineficiencia son costosos flagelos, que restringen la inversión pública, que acrecientan el déficit fiscal, que aumentan el endeudamiento y que crean justa desconfianza en el contribuyente.
 
Conjuntamente con una declaratoria de guerra a la corrupción y a la ineficiencia, se debe modificar el sistema de impuestos, mediante una reforma tributaria audaz y sostenible, inspirada en simplicidad, equidad y razonabilidad, que busque fundamentalmente dinamizar la economía, disminuir diferencias, y pagar la abultada deuda social.

El nivel de tributación en Colombia es exagerado y desigual. Grava la generación de empleo, desestimula el consumo y otorga injustos beneficios a sectores solventes, como el financiero, creando hondas discriminaciones que desdicen de la neutralidad del estado y que terminan estimulando inconformidad y renuencia fiscal.

De la equidad de los impuestos, depende en buena medida la disciplina fiscal de los contribuyentes, así como la disminución de la evasión y de la elusión. Los impuestos deben ser justos y proporcionados a los ingresos. Su imposición debe consultar el mejoramiento económico de la sociedad y no solo el fortalecimiento de las arcas del estado.

Una verdadera reforma tributaria debería incluir entre otros aspectos los siguientes:
1. Reducir el déficit fiscal, por el lado del gasto y no del ingreso.
2. Declarar la guerra a la corrupción y al despilfarro.
3. Acabar de manera gradual todo tipo de exenciones y beneficios tributarios.
4. Universalizar una tarifa de renta del 28%.
5. Eximir del pago de renta los sueldos inferiores a 5 salarios mínimos, y los superiores a este monto, gravarlos con un impuesto escalonado por número de salarios mínimos a partir del 15% sin llegar a una tasa superior al 28%
6. Establecer un IVA de 14% para productos de consumo masivo, exonerando los productos básicos de la canasta familiar, y los gastos en salud, educación, vivienda, transporte y servicios públicos domiciliarios. 
7. Establecer un IVA de 25% para telefonía celular y bienes y servicios suntuarios. 
8. Desmontar gradualmente el gravamen a las transacciones financieras (4x1000)-
9. Modificar la metodología para establecer las tasas de interés de colocación.
10. Establecer auditorias oficiosas a todas las empresas que arrojen pérdida o aumentos desmesurados en sus gastos, evitando la compra de pasivos o de obligaciones ficticias.
11. Acrecentar penas y sanciones para administradores, miembros de juntas directivas, contadores, y revisores fiscales, por elusión y evasión de impuestos. 

Colombia requiere de una reforma tributaria progresista que sin aventurar la seguridad fiscal del país, estimule el pago de impuestos, disminuya la evasión, aliente la inversión, incentive el consumo y promueva la creación de empleo.

La reforma tributaria es una oportunidad que no debe desaprovechar el Gobierno, para rectificar el rumbo económico de la nación no para perderlo más.

Presidente Duque, honre su palabra, no comprometa su credibilidad, retire el proyecto de reforma tributaria y no abandone los postulados que lo llevaron a la Presidencia. Colombia se lo agradecerá y quienes votamos por usted no nos sentiremos burlados.

© 2018. Rafael Rodríguez-Jaraba.

*Director y Socio de Rodríguez-Jaraba & Asociados. Consultor Jurídico y Corporativo. Especializado en Derecho Comercial y Financiero. Maestría en Derecho Empresarial. Conjuez, Árbitro y Conciliador. Catedrático Universitario.



Reflexiones al tema pensiones

Hay más de $14 billones sin poner IVA

dinero.com, 2018/11/10, 

Camilo Diaz



El Gobierno puede recoger más de $14 billones si toma otras medidas diferentes al IVA a la canasta familiar cuya devolución es difícil.

La columna vertebral de la ley de financiamiento radicada por el Gobierno es la extensión del IVA del 18% a toda la canasta familiar que se encuentran exenta o con menores tarifas.

Eso significa que además de los productos que no pagan iva como la panela, la leche, o los huevos, la tarifa va a subir para los que pagan la tasa del 5%, léase café, chocolate, azúcar, pastas y harina. Los cuadernos también tendrían iva del 18% porque hoy están exentos, algo que afectará a los padres de familia en enero.

Sí, existen otras fuentes para que el Gobierno financie el presupuesto del 2019 sin recurrir a meter la mano en el bolsillo de los consumidores, que ya no tienen espacio para más impuestos y lo que van a hacer es ajustarse comprando menos, afectando la demanda y por esa vía la actividad económica.

Esa es la razón por la que gremios de la producción como la SAC, Fenavi, Porkcolombia, Fedepapa y la mitad de los comerciantes estén en desacuerdo porque saben que eso va a afectar sus ventas.


Lo primero, es que el presupuesto de gasto de funcionamiento aumentó $14 billones (la misma cifra del descuadre) pasando de $146,6 billones de este año a $160,2 para 2019, equivalente a una subida del 9,3% frente a una inflación esperada del 3,4%.

Entonces reducir el presupuesto de gasto es algo lógico, llevarlo a que crezca solo la inflación esperada reducirá el descuadre en $8,5 billones, pues quedaría en $151,7. Además, es algo consistente con la promesa de campaña de un Gobierno austero y no derrochón. Ver presentación MinHacienda:


Pero las acciones no se pueden quedar solo en apretón, el Gobierno debe ir por una porción de los $60 billones de activos en el exterior que no declaran, tener la meta de recaudar el 10% de eso traerá otros $6 billones a las arcas.
Para la muestra basta decir que actualmente los colombianos ocupan el tercer lugar entre los principales compradores de bienes raíces en Miami y La Florida, buscar ahí y en los activos en paraísos fiscales y otras jurisdicciones laxas en impuestos es un camino estructural y de equidad.
Por supuesto esas acciones demandan efectividad de la Dian y metas concretas para tapar ese hueco fiscal. Lo que no puede pasar es que a costa de la ineficacia del Estado los hogares terminen financiando a los evasores.
La otra vena que drena las arcas es la elevada evasión fiscal que según datos de la Dian llega a $23 billones, distribuidos en $13 de iva; $8 de impuesto a la renta y $2 del impuesto al consumo.
Es hora de que el esfuerzo por recaudo del Gobierno gire hacia recuperar el dinero que le deben y tapar los canales de evasión poniendo a pagar a quienes no lo hacen o se roban el impuesto que cobran, en lugar de gravar con impuestos a los hogares que no pueden pagarlos y a la clase media que ya contribuye con el erario.
Tener una meta clara de recoger otro 10% desde la evasión traerá al presupuesto otros $2,3 billones y es un instrumento que no frena la economía y es justo con los contribuyentes actuales. 
La otra fuente de dinero está en los $65 billones de gasto tributario en exenciones y exclusiones al pago de IVA de los cuales $57,5 billones son bienes y servicios excluidos, reducir esas exenciones en otro 10% va a traer otros $6,5 billones a los ingresos.
Existen un montón de bienes y servicios excluidos o exentos que no hacen parte de la canasta básica familiar y mucho menos de las compras habituales de las familias de menores ingresos. Así mismo se pueden reducir las rentas exentas de impuesto a la renta a menos del 35% lo que puede traer otro billón adicional.
El dinero para financiar el Estado está ahí: $6,5 billones de reducción de gasto de funcionamiento que subió demasiado; $6 de los bienes que no están declarando; $2,3 de reducción en evasión interna; $6,5 en reducción de gasto tributario de bienes fuera de la canasta básica; y $1 por rebaja de rentas exentas.
Son más de $18 billones que no tienen por qué salir del bolsillo de los hogares en lugar del de los evasores. Finalmente, la devolución del IVA puede convertirse en un foco de corrupción y clientelismo, recordemos el cartel de devolución de IVA que estaba desangrando a la Dian.

¿Impuesto especial a salarios > a $ 30 millones, por qué?

https://jujogol.blogspot.com/2018/11/impuesto-especial-salarios-30-millones.html



Reflexiones al tema pensiones