www.cronicadelquindio.com SEPTIEMBRE 15 DE 2022
Definidas las posiciones políticas de partidos y congresistas ante el gobierno, deben estos actuar y mostrar su entrega al país. Hay costos básicos de la economía ocultos y sin revisar por temores políticos que exige un manejo con altura, con ética y muy profesional. No se puede volver a dejar pasar problemas como el del combustible, todo por no efectuar un control y seguimiento real y a tiempo a sus labores de congresistas. Esa negligencia obliga al país, ahora, afrontar billonarios costos no previstos que afectará duro las finanzas públicas, como el déficit acumulado del FEPC y adicional a las tarifas de energía sin control que, unidos a los tropiezos en la reforma tributaria, frenará e impedirá planes al gobierno. Se producirá un impacto social y fiscal delicado mientras los culpables guardan silencio, siguen ahí sentados en el Congreso, muy tranquilos con el pacto y otros en la oposición.
El déficit y costo, tan solo del Fondo de Estabilización de Precios de Combustibles, FEPC, a diciembre de 2022, es de $37,1 billones; al 2023, se calcula en $27,8 billones, lo que obliga al gobierno adoptar medidas a corto, mediano y largo plazo, y a realizar ajustes diferentes, alguno leves y otros más fuertes como corregir el costo de la energía, el IPP.
Por las malas decisiones del alto gobierno anterior y de los congresistas se terminará castigará muy duro al pueblo. LO anteriores prefirieron dejar perder, desviar o robar dineros públicos con la ley de garantías y los OCAD PAZ que sanar el déficit del FEPC.
El gobierno con sus planes de reformas ahora tendrá que tocar el combustible y la energía, que con la discutida reforma tributaria y sus diversos intereses, han creado barreras para no aportar soluciones. Tristemente, con salidas en la mano, ninguno de los actores las quiere aportar, pero sí crean astutamente mal ambiente.
Si el presidente con su reforma ya precisó lo que busca, es el Congreso el que debe definir: si quieren bienestar para el país o para ellos. Es oscuro, han preferido no tocar nada de los famosos atenidos ni de los vividores públicos, los gastos de representación quietos, el decreto 3150/2005 o privilegios del alto gobierno. Reducen a unos, perjudicándolos a otros, pero dejan sin tocar nada de esas excepciones millonarias para no dañar el futuro de ellos y sus amigos. Increíble.
La voz del pueblo murmura que esos pactos no son fruto del amor al país o a su partido. Asistimos a una democracia cuestionada, hay corrupción libre, campean líderes mañosos y otros en líos jurídicos. Es difícil creer que se atrevan a tocar algo que los afecta a futuro. Entonces, el pacto es para qué.
Un pacto para tapar culpas
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Video ampliado articulo:https://youtu.be/nt91o1HA0-w
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