domingo, 22 de diciembre de 2019

Luces y sombras de la reforma tributaria (2 artículos)


elespectador.com/Economía21 Dic 2019 
Redacción Economía - Mario Alejandro Valencia* Director de Cedetrabajo

 
Alberto Carrasquilla, ministro de Hacienda (centro), durante la aprobación del proyecto en el Congreso. / Gustavo Torrijos

Presentamos las bondades o peligros del proyecto que fue aprobado este viernes: la versión oficial habla de expansión de la economía y creación de empleo, las críticas van por el lado de más desigualdad en favor de los más adinerados.

Un impulso al crecimiento económico (1° articulo)
Por: Redacción Economía

Para el Gobierno, la Ley de Financiamiento (tumbada por la Corte Constitucional por vicios de forma en su paso por el Congreso) ha sido uno de los motores del buen desempeño de la economía en momentos en que la región no registra buenos indicadores. En las más recientes mediciones del DANE, el PIB se expandió 3,3 %. Y de acuerdo con Alberto Carrasquilla, ministro de Hacienda, 2019 cerraría con un crecimiento cercano al 3,6 %.

Esta cifra es interesante, porque para algunos analistas y gremios representa el umbral bajo el cual comenzará a verse un descenso en la tasa de desempleo, que se ha convertido en el gran lunar del desempeño macroeconómico en el país (con un indicador que en buena parte del año ha estado en dos dígitos).
Ante la caída de la Ley de Financiamiento en la Corte Constitucional, el Gobierno tomó la decisión de presentar una iniciativa que, en principio, contenía el mismo articulado que ya había sido aprobado por el Congreso. La razón de este proceder fue, justamente, que el proyecto ya había recibido el visto bueno del Legislativo (lo que a ojos de algunos analistas era una jugada políticamente sensata). Por otro lado, la iniciativa (en la visión del Gobierno) ya había comenzado a dar frutos en materia macroeconómica.

El Gobierno ha repetido a lo largo de estos meses que su estrategia fiscal ha impulsado una serie de renglones de la economía que, a la larga, traerán crecimiento y más empleo.
Algunos de los puntos que más ha recalcado la administración Duque tienen que ver con la entrada de inversión a Colombia, que creció 25 % en el primer semestre del año. De acuerdo con José Manuel Restrepo, ministro de Comercio, Industria y Turismo, este indicador se seguirá expandiendo: “Y lo digo simplemente por el ambiente que percibo en los viajes internacionales que he realizado y lo que se habla respecto a las posibilidades de invertir en Colombia. Claro, esto sobre la base de que haya una competitividad tributaria”.
También hay un mensaje importante en materia de eficiencia tributaria, si se quiere. En las cifras del Gobierno, la pasada Ley de Financiamiento (cuya labor debe ser continuada por la reforma tributaria aprobada el viernes) ha impulsado el recaudo: la DIAN calculaba, a principios de este mes, que se habían percibido $16 billones más que el año pasado y proyectaba cumplir su meta de 2019, de $157 billones.

La entrada en vigencia del régimen simple de tributación, en palabras del Gobierno, ha permitido crecer en formalización, con más de 8.000 nuevos contribuyentes registrados (poco más de 5.000 empresas y algo menos de 3.000 personas naturales). En su momento, Carrasquilla aseguró que “de esos (contribuyentes), 11 % no tenía RUT y 37 % no había siquiera declarado el ICA”. 
Antes del paro nacional, la reforma tributaria no tenía tres de las propuestas más sonadas ahora que fue aprobada: la devolución del IVA para casi tres millones de los colombianos de más bajos ingresos, la baja en cotización a salud para los pensionados de hasta dos salarios mínimos y la posibilidad de tener tres días al año sin IVA. Estas medidas, en la visión del Gobierno, impulsan la inversión social y ayudan a generar más equidad (en especial la primera).
Las dos primeras propuestas han sido aplaudidas por casi todos los sectores (aunque algunos analistas miran con temor el costo de su implementación). La devolución del IVA para los más pobres, especialmente, ha sido celebrada como un buen paso en la dirección de corregir la regresividad natural de un impuesto como el IVA. 

Desconectada de los reclamos sociales (2° articulo)
Por: Mario Alejandro Valencia*

Durante 2019, América Latina fue escenario del despertar de la juventud, que exige a los gobiernos no arrebatarles sus sueños de educación, trabajo y bienestar. Al mismo tiempo el gobierno de Iván Duque, y sus mayorías en el Congreso de la República, aprobó una reforma tributaria que, según las cifras del propio Ministerio de Hacienda, tendrá un recaudo adicional negativo a partir de 2021 en $7,6 billones.
Esto significa que se avanza en la tarea planteada por el Gobierno para que hacia 2030 los ingresos totales del Estado se reduzcan en un punto porcentual sobre el PIB y los gastos totales en más de dos puntos. La lógica consiste en que con menos Estado habrá más mercado, bajo la ilusión de que los menores impuestos que paguen las grandes empresas se traduzca en inversión, crecimiento y empleo. No obstante, la evidencia demuestra que no existe tal correlación y que esos recursos que no reciben las arcas públicas terminan en gastos suntuosos y compras de bienes en el extranjero. Para la muestra un botón: la reforma tributaria aprobada en 2018 trajo como consecuencia la destrucción de 226.000 puestos de trabajo entre enero y octubre de 2019. Asimismo, el tan alabado crecimiento está soportado en un mayor incremento de los créditos de consumo y de las remesas.
El aspecto central de la reforma que se aprobó son los beneficios tributarios. Se supone que los impuestos son un mecanismo de distribución de la riqueza, una necesidad del capitalismo en la búsqueda de mayor capacidad de consumo. Pero en el caso colombiano, según datos del Banco Mundial, el índice de Gini antes de impuestos es de 0,54 y después de impuestos es de 0,53. Es decir, la política fiscal colombiana no cumple ningún papel en corregir la desigualdad, porque el sistema está armado no para establecer quiénes pagan impuestos, sino para definir políticamente, a dedo, quiénes no los pagan. Así, la renuncia del Estado cuesta todos los años $17 billones que se requieren para la inversión, y para 2021 costará $12,6 billones adicionales. 
Estas exenciones están soportadas en la idea de que las empresas deberían pagar menos impuestos para usar esos recursos en el crecimiento. Algunos dirigentes gremiales afirman que las empresas en Colombia pagan el 70 % de sus ganancias en impuestos. Este dato induce al engaño por dos razones: primero, porque incluye los recursos que se pagan en el bienestar social de la mano de obra, el cual es un costo ineludible de sostenimiento y reproducción de la fuerza de trabajo, no un impuesto. Segundo, porque se calcula con la tarifa nominal de impuestos, no con la tarifa efectiva que, según Garay y Espitia (Desde Abajo, 2019), es de 4,5 % para el 0,1 % de las empresas que concentran el 75 % del patrimonio bruto. Así se demuestra que los beneficios son para los megarricos. 
El precio de la civilización son los impuestos, como lo dijo Oliver Wendell Holmes. Mientras en Estados Unidos Warren Buffett y Bill Gates han pedido al gobierno que les cobren más impuestos, porque sí entendieron el capitalismo, en Colombia un grupito de especuladores hacen lobby para no pagar. Sin Estado fuerte y con recursos se condena al país a la falta de recursos que se necesitan para la infraestructura con la cual enfrentarse a sus socios comerciales. 
Esta reforma tributaria es el resultado político de la decisión de mantener a Colombia en el atraso productivo y en la desigualdad social. La buena noticia es que la juventud ya se dio cuenta y es hoy protagonista de las transformaciones que se requieren. 
*Director de Cedetrabajo.

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Reflexiones al tema pensiones



sábado, 21 de diciembre de 2019

Los puntos 'clave' de la reforma tributaria aprobada esta madrugada

www.dinero.com/, 12/20/2019 

Aprobada reforma tributaria 2019 Colombia


Hacia las 5 de la mañana, la Cámara de Representantes aprobó la reforma tributaria. La nueva norma reemplazará a la Ley de Financiamiento, declarada inexequible por la Corte Constitucional, y entrará en vigencia el próximo 1 de enero.


Después de la controversia que se desató por la decisión de la congresista María José Pizarro de levantar la sesión por falta de quórum el pasado miércoles, la plenaria de la Cámara terminó de aprobar el articulado de la Ley de Crecimiento. 
Esto, a pesar de la negativa de varios sectores sociales que, incluso, se congregaron a las afueras del Congreso para solicitar que no fuera aprobada y que han venido protestando desde el pasado 21 de noviembre en contra del denominado ‘paquetazo de Duque’, en cual se incluye  la Ley de Crecimiento.
La plenaria de aprobó los 16  artículos que faltaban, e incluyeron ocho nuevos que tenían aval del Gobierno y que ya habían sido aprobados por el Senado.
“Agradezco a los congresistas que nos han ayudado a aprobar esta importante ley. Vamos a demostrar que la devolución del IVA será un éxito y se reflejará en la disminución del índice GINI (que mide la desigualdad), que según nuestros cálculos será cerca de 1,3 veces más de lo que se ha venido reduciendo cada año”, indicó el ministro, Alberto Carrasquilla, luego de que la  reforma fuera aprobada por el Senado.
Según informó Minhacienda, la Ley tendrá un recaudo de $13,5 billones explicados así: impuesto de renta a personas de mayores ingresos, sobretasa al sistema financiero, IVA plurifásico en cervezas y gaseosas y normalización tributaria: $5,3 billones; más crecimiento económico: $3,2 billones y menor evasión e implementación de la factura electrónica: $5 billones.
Dentro de los artículos aprobados se encuentran iniciativas como  una tarifa diferencial de renta para personas de ingresos elevados y una modificación para la tabla de tarifas de renta para las personas naturales. Ahora empezará en 90 Unidades de Valor Tributario (UVT) lo que equivale a $4,7 millones mensuales, un nivel más alto que el actual, lo que implica un beneficio para algunas personas que tengan ingresos por debajo de esa cifra que ahora no tendrán retención en la fuente. El artículo también contempla la eliminación del 4 por mil en el caso del retiro de las cesantías.
El proyecto aprobado incluyó medidas de componente social como la devolución del IVA  a la población más vulnerable, que ya no se daría a partir del 2021, sino desde el año entrante. Esto se hará por intermedio de la base de datos del sisbén en pagos bimensuales de $140.000. Esto le costará al fisco más de $2 billones.
La disminución de los aportes en salud de los pensionados que ganen menos de dos salarios mínimos, y los beneficios tributarios para las empresas que contraten jóvenes entre los 18 y 28 años sin experiencia laboral, también fueron aprobados.
Aunque varios centros de pensamiento  económico han advertido que si bien en principio la reforma  promueve la inversión, hay varios puntos que ponen en riesgo el recaudo y en consecuencia la estabilidad fiscal del país.
Por su parte, el Gobierno insistió en que esta ley fomentará el crecimiento económico y la generación de empleo.
“Quiero ser muy claro: con esta ley no estamos creando ‘gabelas’ para los más ricos. La disminución en el impuesto de renta es para todos los empresarios, pequeños, medianos o grandes. El descuento del IVA para bienes de capital importados es abaratar costos para que nuestro aparato empresarial se modernice más rápidamente y produzca más barato”, concluyó Carrasquilla.
Así las cosas, a la Ley de Crecimiento le falta solo la sanción por parte del presidente Duque.



Reflexiones al tema pensiones

Fin de año... y nueva década

 eltiempo.com/
21 de diciembre 2019 
Carlos Caballero Argáez



Es importante emprender en serio y en profundidad el camino de las reformas. 
Última columna del año. Y de la década. Quedan atrás diez años difíciles con un logro muy importante que fue el acuerdo con las Farc para poner fin al conflicto armado. En lo político, la polarización hizo y continúa haciendo estragos. En el primer período del presidente Santos, a la economía le fue muy bien; el segundo fue de ajuste ante la caída pronunciada del precio internacional del petróleo. Los indicadores sociales evolucionaron favorablemente hasta 2017; después se estancaron.

El año no termina bien. El paro del 21 de noviembre y las marchas destaparon la olla a presión del descontento. Especialmente de los jóvenes que, con razón, se preocupan por su futuro. Y, como en Chile, la desigualdad saltó al primer punto de la agenda nacional. Algo que el Gobierno no ha comprendido bien porque insistió en una reforma tributaria (escribo esta columna antes de conocer la suerte final de la reforma en el Congreso) que no se enfoca precisamente en la equidad y simplemente coloca unas curitas costosas en las heridas, como las de los tres días sin IVA, su devolución a los más pobres y la rebaja de la cotización de salud a los pensionados de salario mínimo.

Las reformas económicas deberían enmarcarse no solamente en los asuntos coyunturales, sino en una perspectiva de más largo plazo. En este sentido es oportuno entrar en la nueva década. Y analizar la forma como se está proyectando el futuro.

El mundo cambió en estas dos primeras décadas del siglo. Esos cambios van a impactar muy profundamente las economías. Es lo que está ocurriendo, por ejemplo, con la demografía. El acelerado crecimiento de la población fue la norma del siglo XX, pero, en estos tiempos, los censos están mostrando que esta tiende a estabilizarse e incluso a contraerse.

Como lo explica un artículo de Foreign Affairs de mediados de este año, “los gobiernos estaban preparados para enfrentar el desafío de una población en expansión y no el de una población que envejece y se contrae”. El capitalismo, además, “es un sistema particularmente vulnerable a un mundo de en el cual la población no crece o lo hace muy lentamente” (The Population Bust: Demographic Decline and the End of Capitalism as We Know It, 12 de agosto de 2019).

El censo en el país modificó las proyecciones de crecimiento del número de colombianos. La tasa de natalidad cayó, lo mismo que la de mortalidad. La población va a crecer porque las personas van a vivir más tiempo, no porque haya más nacimientos. Los viejos van a ser más que los jóvenes. Esto va a afectar la demanda de los hogares y el crecimiento de la economía. Como bien se sabe, los jóvenes demandan más bienes que los viejos. Estos últimos requieren más servicios de salud, que, a su turno, son más costosos. Y, obviamente, ingresos durante más años, lo cual presionará el sistema pensional.

En estas circunstancias es difícil esperar que la economía mundial avance a ritmos altos de crecimiento. Esto va a impactar las exportaciones de un país como Colombia, el crecimiento del PIB y el empleo. Será necesario, entonces, abrir nuevamente la economía, promover la competencia, mejorar el capital humano y aumentar dramáticamente la productividad en las zonas rurales y urbanas. Todo lo cual requerirá inversión, pública y privada. Es decir, elevar el recaudo tributario y hacer atractiva la inversión privada mediante reglas de juego claras y estables.

De ahí la importancia de emprender en serio y en profundidad el camino de las reformas. Los remiendos, que tanto gustan a los políticos y a los gremios, no sirven. Sería además la manera de tranquilizar a los jóvenes, de infundirles esperanza respecto a su futuro.

Feliz Navidad y feliz década.

CARLOS CABALLERO ARGÁEZ

Reflexiones al tema pensiones

Así quedaron los impuestos en 2020 con la reforma tributaria

larepublica.co/sábado, 21 de diciembre de 2019

Laura Lucía Becerra Elejalde - lbecerra@larepublica.com.co


Video:

Ayer el Congreso de la República aprobó finalmente la reforma tributaria, un proyecto con el que el Gobierno busca mantener a partir del próximo año los beneficios que se perderían por la falta de vigencia de la Ley 1943 de 2018, o Ley de Financiamiento, que dejará de regir el primero de enero.

Aunque la reforma hizo eco por una serie de medidas sociales como la devolución del IVA a los más pobres, que entrará a regir el próximo año, y no en 2021 como originalmente se esperaba, o la reducción en los aportes en salud para los pensionados de 12% a 4% (y ahora a 10% para quienes reciban entre uno y dos salarios mínimos de pensión), son varios los impuestos que verán cambios el otro año.
El primero de ellos tiene que ver con la normalización de activos (art. 50), con el que se establece una nueva vigencia para que quienes tienen activos no declarados y pasivos inexistentes puedan normalizarlos.

Otro tema que generó posiciones a favor y en contra fue el impuesto a los dividendos: antes a las personas naturales se les aplicaba una tarifa de 15% a los dividendos y hoy se está disminuyendo a 10%. “Este es un tema que se debe ver integralmente con un impuesto paralelo que es el impuesto al patrimonio, hay un ajuste para el impuesto a partir de $5.000 millones que no estaba”, explicó Diego Cubillos, socio líder de Business Tax de Deloitte.

Martín Gustavo Ibarra, presidente de Araujo Ibarra Consultores en Negocios Internacionales, mencionó también que las Zonas Francas salieron beneficiadas con la tributaria, y que incluso las megainversiones podrían aprovechar estas medidas. “Había un aspecto del IVA técnico, en cómo se causaba cuando se incorporaba el IVA a productos fabricados en zonas francas, pues no había mecanismo para compensarlo”, explicó Ibarra, quien celebró que se solucionó este aspecto y que la ley “permite expresamente la acumulación del Régimen de Zonas Francas con el de megainversiones”.

LOS CONTRASTES:   DIEGO CUBILLOSSOCIO LÍDER BUSINESS TAX DE DELOITTE

“Para las tasas del impuesto de renta se están dejando las mismas de la Ley de Financiamiento, y empiezan a disminuir hasta 30%. Sin la reforma, las empresas hubieran quedado con una tasa de 33%”.

Otro punto importante que avaló la tributaria fue la sobretasa al sector financiero, por medio del artículo 86, un tributo que será invertido en las vías terciarias y un impuesto al turismo con enfoque social (art. 119).

Normalización de activos para 2020
Se aprobó dar continuidad a la normalización de activos en 2020, teniendo presentes los resultados que se lograron este año. Con esta medida los contribuyentes podrán ponerse al día con activos omitidos o pasivos inexistentes siempre y cuando esos bienes no declarados no tengan un origen ilícito. La Dian ha mencionado que podrían recaudar $1,1 billones.


Tres días sin IVA y devolución del IVA
Dentro del paquete de medidas sociales fueron aprobados los tres días en que se podrán adquirir bienes como vestuario, calzado y electrodomésticos, siempre que se hagan por medio de pagos electrónicos. La devolución del IVA, que se tenía pensada en principio para 2021, empezará en el segundo semestre de 2020 y se hará por medio del Sisbén IV.


Impuesto a la renta y renta presuntiva
En la Ley de Crecimiento se mantuvo la reducción gradual en la tarifa de renta, que será de 32% para 2020, 31% para 2021 y 30% para 2022. También se aprobó el art. 84, que redujo la renta presuntiva a 0,5% en el año gravable 2020; y a 0 % a partir del año gravable 2021; y el 85, que establece la reducción en renta para actividades de economía naranja.


Aporte a salud de los pensionados
La propuesta del Gobierno originalmente buscaba que se les redujera a los pensionados de 12% (tarifa actual) a 8% en 2020 y 4% en 2021 en adelante su aporte a salud, cuando la pensión que reciben sea un salario mínimo. En plenarias se incluyó que quienes ganen entre uno y dos salarios mínimos también reducirán su aporte a salud, a 10%, desde el otro año.


Impuesto a los dividendos
Un punto criticado fue la reducción en el impuesto a los dividendos que estaba en 15% y se dejó en 10%, pues según el ministro Alberto Carrasquilla, esta tarifa “no ha traído mayor recaudo”, pero sí afecta a grandes capitales. En relación con el impuesto al patrimonio también se aprobó que 50% del recaudo de este tributo se destine a inversiones en el campo.


Impuesto al turismo y tasa aeroportuaria
Para segundo debate se incluyó un impuesto de US$15 para el turismo, que tendrá una destinación social, y que deberán pagar todos los que ingresen al país por vía aérea. Por otro lado, se aprobó un artículo que dice que 20% de las contraprestaciones aeroportuarias irán para los municipios, cuando haya un contrato de concesión o de Asociación Público Privada.


Incentivos a las megainversiones
A partir del próximo año, las megainversiones que lleguen al país tendrán que pagar un impuesto de renta de 27%. Sin embargo, entre las condiciones que deberán cumplir está por lo menos la generación de al menos 400 empleos, 100 empleos por encima de la condición de la Ley de Financiamiento. Para las empresas de alto componente tecnológico, quedó en 250 empleos.




Reflexiones al tema pensiones

Editorial: Las tributarias que aún quedan por estudiarse

larepublica.co/sábado, 21 de diciembre de 2019
EditorialLR


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El tema de las reformas tributarias es una materia en construcción en Colombia y debe ser un asunto tratado con visión de futuro para que nadie se desgaste a las carreras.

Desde 1991 cuando Colombia firmó una nueva Constitución Política se han llevado al Congreso de la República 15 reformas tributarias, una suerte de una cada 20 meses, tradición que da muestra del desorden tributario campante y la falta de voluntad política para dejar establecido, de una vez por todas, un régimen impositivo de largo plazo que brinde seguridad jurídica a las empresas que a la postre son las que más pagan impuestos, pero especialmente para los contribuyentes naturales asalariados sobre quienes recae una buena parte de los impuestos; el resto del país (no declarantes, informales y subsidiados) son los más exigentes al erario pero poco o nada ponen para las arcas nacionales.
Ha sido aprobada otra reforma tributaria, la segunda en menos de 500 días, que deja respirar tranquilo al Gobierno Nacional y especialmente al Ministerio de Hacienda, pero que desde ya enciende las alarmas sobre la necesidad de enfrentar el problema de escasez de recursos del Estado para más allá de 2022, cuando las necesidades de inversión social se hayan multiplicado al mismo ritmo de la ola de exigencias sociales que carecen de conciencia sobre la fuente de los recursos públicos y que siempre han visto a la administración central como un cajero dispensador de dinero del que muchos retiran, pero al que pocos consignan.
Es una asignatura pendiente la bien llamada reforma tributaria estructural que le brinde o dote de un marco moderno al sistema de impuestos en Colombia y se evite el desgaste anual que cada gobierno debe atravesar con los impuestos que a la postre siempre se estudian a finales de diciembre en medio de las fiestas de fin de año. Hay muchos diagnósticos nacionales e internacionales sobre las reformas tributarias, el estatuto tributario, las pobres reglamentaciones de los impuestos y la manera misma como se crean y se eliminan los tributos; además de muchas conclusiones de comisiones y misiones de expertos que bien se deben tener en cuenta para poder avanzar a otra etapa de tributación más moderna.
Obviamente para poder cobrar impuestos, o hacerlo de manera más equitativa, se deben estandarizar muchos conceptos y mediarlos por la tecnología, tales como las rentas, los impuestos al comercio, los tributos regionales, las exenciones y todos ese glosario teórico que se ha convertido en un rompecabezas. El mejor ejemplo es que el estatuto tributario en Colombia cuenta con demasiados capítulos y casi un millar de artículos, muchos sin reglamentar o contradictorios. No deberíamos esperar a que la Ocde analice la situación y nos recomiende hacer reformas. Las mismas comisiones económicas del Congreso, los gremios de la producción y el Ministerio de Hacienda deberían ponerse como meta para los próximos meses dejar dotada a la economía de una estructura tributaria más moderna. El problema es que conciencia no falta, es carencia de voluntad política para poder dar un salto cualitativo que evite más traumatismos a futuro. No podemos dejar de decir que solucionar de una vez por todas el abigarrado asunto tributario dejaría sin negociación a los congresistas que siempre ven en la presentación de una tributaria una manera de negociar y de hacer populismo. Por los senadores y representantes ojalá fuera cada seis meses para poder sacar dividendos y brillar políticamente.

Otros temas importantes:

Editorial: ¿Y la lucha contra la evasión cuándo arranca?

https://jujogol.blogspot.com/2019/12/editorial-y-la-lucha-contra-la-evasion.html

Así quedaron los impuestos en 2020 con la reforma tributaria.

https://jujogol.blogspot.com/2019/12/asi-quedaron-los-impuestos-en-2020-con.html




Reflexiones al tema pensiones

viernes, 20 de diciembre de 2019

J.C.R.:.Leyendo a Pikkety

elnuevosiglo.com.co/Diciembre 15, 2019
Juan Camilo Restrepo


“Concertación pensional no va a acabar en nada”
El nuevo libro de Thomas Pikkety “Capital e Ideología”” que acaba de publicarse en Francia, acaso tan importante como su trabajo anterior “El capital en el siglo XXI”, nos da algunas pistas para entender el malestar social que está estallando por todas partes. Incluida Colombia por supuesto.
Según lo demuestra Pikkety en este monumental trabajo de más de 1.200 páginas, las transformaciones sociales económicas y fiscales, lo mismo que las formas de propiedad de cada época, se explican a través de la historia por la influencia de las ideologías. Y que sobre todo tratándose de la esquiva búsqueda de la equidad han tenido siempre una influencia decisiva. Mucho mayor de lo que se piensa.
La gran pregunta que debemos formularnos en Colombia es si una nueva ideología (desordenada, tumultuaria si se quiere, pero con un denominador común: ¿la búsqueda apremiante de mayores estándares de equidad) se está abriendo camino en el país o no? De la respuesta que se le dé a esta pregunta crucial dependerá que la solución que se encuentre sea ordenado o destructiva y populista.
A veces da la impresión que el gobierno no está calibrando a cabalidad la profundidad y el significado de las fuerzas (el magma) que están saliendo a la superficie del volcán hasta ahora dormido de la sociedad colombiana. Y que parece creer que dichas fuerzas se van a calmar solas. O que se van a enfriar con paños tibios.
Veamos un ejemplo: el asunto de las pensiones. Hay un clamor cada vez más sonoro para que haya mayor equidad y cobertura en el tema pensional.
La inmensa mayoría de la población colombiana no tiene acceso a ningún tipo de seguro pensional (seis de cada diez colombianos no tienen posibilidad de alcanzar nunca la pensión); y dentro de los poquísimos que la logran existen privilegiados que gozan de pensiones irritantemente altas y chocantes. Una inequidad flagrante.
¿Cuál ha sido la respuesta del gobierno? Se ha limitado a decir que no es partidario de elevar la edad de jubilación, y que va a concertar una reforma al régimen de pensiones en el seno del comité tripartito (trabajadores, empresarios y gobierno) que usualmente se ocupa del salario mínimo.
Pero ¿qué piensa el gobierno sobre cuál deba ser la arquitectura de la reforma pensional que requiere el país? ¿Qué opina sobre su sostenibilidad financiera? ¿Qué es lo que va a impulsar? No se sabe. Probablemente no tiene nada estudiado.
Lo va a coger la noche. El ilusorio ejercicio de intentar “concertar” una reforma pensional en el seno del comité tripartito no va a acabar en nada. O quizás sí: en una simple “lluvia de ideas”.
Es imperioso que el gobierno ponga las cartas sobre la mesa. Y que se juegue a fondo, con coraje, como lo está haciendo Macron en Francia al que le están haciendo unas huelgas gigantescas para que retire su reforma pensional. Pero que ha preferido afrontar dichas huelgas antes que retirar sus ideas sobre lo que debe ser un régimen moderno y sostenible de seguridad social.
Este es el típico caso en el que un gobierno no puede pretender darle gusto a todo el mundo. Ni tampoco concertar con fuerzas disímiles que reflejan intereses encontrados algo que requiere lucidez y el brío absoluto del gobierno.
En Chile el gobierno de Piñera resolvió subir los impuestos a los más ricos, mediante un pacto político que allí se alcanzó, para financiar el incremento y la universalización del pilar pensional solidario destinado a los más pobres.
Una interesante lección para reflexionar ahora que estamos próximos a aprobar una nueva reforma tributaria plagada de prebendas para quienes tienen más capacidad de pago. Y para quienes nunca harán parte del contingente de desesperanzados colombianos que no tienen acceso a ningún tipo de pensión.

Reflexiones al tema pensiones