jueves, 26 de julio de 2018

La verdad de las mentiras en el sistema pensional

larepublica.co, 25 de julio de 2018
Mauricio Olivera



Se abrió un nuevo debate sobre las pensiones. En este caso, viene de ciudadanos que se sienten engañados por los fondos privados.

El título de esta columna es robado de un ensayo del premio Nobel de literatura Mario Vargas Llosa, y me atreví a robarlo porque me parece muy a lugar para este debate. El ensayo es sobre las novelas literarias, y en el sistema pensional existen muchas. Aunque cada novela es diferente, cada historia de vida y cada historia laboral son diferentes, y es preferible estudiar cada uno de los casos de manera independiente, hay algunas verdades que vale la pena decir claramente en este debate de un tema tan denso y con tantas visiones:


En general, las pensiones de los fondos privados son más bajas que las de Colpensiones. Un estudio del Banco de la República muestra que mientras la pensión de una mujer en un fondo privado es en promedio 30% de su salario (esto se llama la tasa de reemplazo), y la de un hombre 50% (más alta porque el hombre se pensiona cinco años después de la mujer, y tiene una expectativa de vida menor), en Colpensiones es de 65% hacia arriba. Solo en los casos en los que los ahorros en el fondo privado hayan sido muy altos, la pensión es más alta allí.

Otros dirían que en los fondos privados es más fácil pensionarse con el salario mínimo porque existe el Fondo de Garantía de Pensión Mínima que otorga un subsidio si la persona ha cotizado 23 años y cuenta con un capital adecuado. Sin embargo, con esta opción, muy pocas personas se han pensionado. De más de 2 millones de pensionados, con esta modalidad se han pensionado cerca de 10.000 personas a lo largo de la historia de la ley 100 de 1993.

La devolución de saldos es mayor en los fondos privados que en Colpensiones. Si una persona llega a la edad de pensión y no cumple con las semanas, tiene derecho a que le devuelvan los recursos. En Colpensiones se llama indemnización sustitutiva, y en los fondos privados devolución de saldos. Colpensiones devuelve los recursos actualizados con la inflación, pero sin intereses, mientras que los fondos privados sí devuelven los recursos con rentabilidad. Ahora bien, el argumento comercial de los fondos privados, invitando a los usuarios a quedarse porque no se van a pensionar, no es válido. La labor debería ser asesorar para que las personas coticen y se pensionen.

Los traslados se hacen sin el conocimiento adecuado. La pensión es un tema a muy largo plazo y pensamos en eso cuando es demasiado tarde. Además es uno de los temas más densos y complejos, y nos da pereza estudiarlo. Esto no es de los colombianos, es de los humanos, que en general poco pensamos en el largo plazo, y evitamos los temas densos. Por eso, el traslado entre uno y otro régimen se hace sin el suficiente conocimiento. Varios argumentan que muchas personas se trasladaron mal a Colpensiones porque, esperando una pensión alta, no cumplieron con los requisitos y no se pensionaron. Pero también varias personas se quedaron en los fondos privados, obteniendo una pensión más baja. De hecho, ese es el debate actual de muchos ciudadanos, y en la medida en que más personas se pensionen en los fondos privados -recordemos que es un régimen joven y hasta ahora se están empezando a pensionar sus afiliados- más profundo será el debate.

En la reforma pensional se va a subir la edad. No necesariamente. Es necesario explicar varias cuestiones respecto a la edad. En primer lugar, la edad es un parámetro entre varios: la tasa de cotización, el número de semanas, y la tasa de remplazo (es decir, el porcentaje del salario que debe ser la pensión). Cambiar alguno de estos parámetros tiene un efecto financiero en el sistema.
Por ejemplo, si se aumenta la edad, la persona va a vivir menos tiempo pensionado y, por consiguiente su pensión va a necesitar menos recursos, ayudando al tema financiero. Pero es lo mismo que si se sube la tasa de cotización, o las semanas a cotizar; se recaudan más recursos y se aliviana el tema financiero. Es decir, la edad es uno entre otros parámetros para ajustar las finanzas del sistema.

En segundo lugar, es necesario mostrar también que, comparativamente hablando, somos uno de los países con las edades más bajas, las tasas de cotización más bajas, y las semanas necesarias para pensionarse más bajas. El gráfico anexo muestra varios países de la región y desarrollados. Como puede observarse, la edad en Colombia es la más baja, excepto para los hombres comparados con Uruguay, en donde la edad de pensión para hombres y mujeres es 60 años. Aunque en Uruguay, en promedio, las personas se pensionan por encima de los 64 años. Respecto a las semanas para obtener la pensión, los países en donde son más bajas que Colombia lo son porque lo que recibe el ciudadano es media pensión (excepto Chile, donde recibe una pensión baja). En Colombia la legislación no lo permite. La pensión no puede ser inferior al salario mínimo. Y respecto a la tasa de cotización, en la mayoría de países son más altas que en Colombia, excepto Chile y Estados Unidos.

Existe un reto financiero, pero no es una bomba pensional. Ahora bien, existe un gasto del Gobierno, adicional a lo que cotizamos, para pagar las pensiones de los actuales pensionados de Colpensiones. Sin embargo, no existe una bomba pensional. De hecho, no existe porque no hay pensionados. Solo 30% de los adultos mayores tienen una pensión. Adicionalmente, mientras que varios países han necesitado una reforma pensional enfocada en lo financiero porque han gastado por encima de 10 puntos del Producto Interno Bruto, en Colombia gastamos 4% de PIB, y de este solo 1,3% del PIB es para Colpensiones, entidad que tiene más de la mitad de los pensionados del país. No quiero decir con esto que la sostenibilidad financiera no deba ser un objetivo del sistema pensional, pero sí quiero decir que no existe la bomba pensional. Y, por la misma razón, cambiar los parámetros no es tan necesario, aunque en algún momento, si no hacemos otro tipo de ajustes para equilibrar las finanzas, puede serlo.

Por la bomba pensional, es necesario cerrar a Colpensiones. Bajo el argumento de la bomba pensional varias voces, cercanas a los fondos privado, afirman que la mejor reforma es cerrar a Colpensiones. Sin embargo, por un lado, no existe tal bomba pensional, por otro, existen otros mecanismos que pueden resolver los retos financieros, y adicionalmente, desde mi punto de vista, sería un error grave para la sociedad dejar las pensiones solo en manos del mercado. Como lo he mostrado y lo seguiré argumentando en este diario, el mercado y el Estado pueden convivir y complementarse.

Se van a eliminar los subsidios a las pensiones altas. El Régimen de Prima Media que administra Colpensiones es regresivo. Es decir, las personas que más capacidad de ahorro tienen, más subsidios reciben. El gasto público debería concentrarse en las personas más vulnerables, no en las menos vulnerables. Por esto, considero que es necesario eliminar los subsidios a las pensiones altas. Adicionalmente, esto ayudaría a bajar la presión sobre las finanzas públicas. Más adelante en este diario presentaré una propuesta de reforma pensional.


Aunque es claro que cada historia es diferente, y cada caso debe estudiarse a fondo, existen algunas verdades que vale la pena explicar claramente a los ciudadanos. Con comunicación y explicaciones claras, creo que va a ser más fácil construir la mejor reforma pensional para nosotros, y para las generaciones futuras, nuestros hijos y nuestros nietos.

Reflexiones al tema pensiones

Reforma Pensional a la vista. Los peligros que se vienen.

julio 2018
Por: Juan Fernando Sanín E


Foto del perfil de Juan Fernando Sanin, La imagen puede contener: una persona

Reforma Pensional 2018
  
¿Sabías que quienes insisten en la necesidad de hacer una reforma pensional ya, y que hablan de bomba pensional, son ANIF, Asofondos y las instituciones financieras, propietarias de los fondos privados de pensiones? 

Evidentemente, los periódicos Bogotanos el Tiempo, El Espectador, Semana y Dinero, presentan los argumentos a favor de la reforma sugerida por Asofondosfalseados y muestran como si la crisis se estuviera gestando en el sistema oficial de prima media (Colpensiones). Sugieren, ademásque son Colpensiones y el sistema de prima media, los culpables de las inequidades y falta de cobertura del sistema pensional colombiano. Estos periodiquillos lo hacen no sólo por ignorancia, sino por que parte de sus socios también son socios de algunas entidades de los entes financieros y porque han recibido mermelada durante muchos años, inclusive antes de los gobiernos de Santos.

Si el gobierno entrante presenta una propuesta de reforma pensional a la ligera, sin concertar previamente con las centrales obreras, y asociaciones de pensionados, seguramente lo hará con base en las recomendaciones de las instituciones financieras y será calamitosa para la clase obrera y para el sistema pensional en sí.

El sistema de ahorro individual lo manejan en Colombia dos casas de magnates: por una parte, el grupo Sarmiento Ángulo de Bogotá y por otro el Sindicato Antioqueño. Ellos son los mas interesados en que se marchite Colpensiones y el régimen de prima media y que todos los aportes pensionales vayan a las arcas de estos fondos y al sistema financiero colombiano.

Hoy este sistema posee el 85% de los recursos pensionales y un 50% de todos sus activos.

En el sistema de Ahorro Individual por cada pensionado hay 47 cotizantesmientras que en el de prima media hay (1) un pensionado por cada 1.8 cotizantes.

El SAI (Sistema ahorro individual) posee a la fecha sólo el 8% de los pensionados, que corresponde a menos de 131000 habitantes, pero recibe cotizaciones del 73% de los aportantes, unos 4’630000.

El SPM (Sistema de prima media), el régimen oficial, el de Colpensiones, el que ANIF, Sergio Clavijo, Asofondos, Sarmiento Angulo y el grupo empresarial antioqueño, demeritan y quieren acabar, tiene a la fecha el 92% de todos los pensionados, aproximadamente 1’300000 personas, mientras que sólo recibe aportes del 27% de los cotizantes.

En resumen, los fondos reciben los aportes peor es Colpensiones la que paga las pensiones. Así se quiebra cualquier empresa.

El BID, en un estudio de los últimos años, manifiesta que, en el sistema de prima media, el 65% de todos los que se pueden considerar aportantes permanentes al sistema, al terminar su vida laboral no alcanzan el número de semanas requeridas y en compensación sólo reciben una indemnización sustitutiva. En el sistema de ahorro individual la situación es mucho mas grave, considera el BID que sólo el 17% de los aportantes considerados permanentes logran adquirir el derecho a la pensión. El 83% de las personas afiliadas a los fondos se queda en la mitad del camino, al terminar su vida laboral y en compensación por lo cotizado pueden solicitar que se les redima su bono pensional en efectivo, previas las deducciones administrativas, que deben ser leoninas.

Estudios actuariales del año 2013 decían que un hombre de 62 años requería un bono pensional de $154’000000 para acceder a una pensión mínima, mientras que una mujer de 57 requería un bono pensional de $125’000000. Estudios del 2017 dicen que un hombre de 62 años requiere un bono pensional de $222’000000 millones para acceder a una pensión mínima, mientras que una mujer de 57 requiere un bono pensional de $230’00000. Si pensamos en el salario mínimo actual de $782000 y que la cotización mensual es del 16%, es decir $125000 por mes, y $1’501440 por año y teniendo en cuenta los intereses irrisorios que pagan los fondos, habría que cotizar mas de 100 años para poder acceder a la pensión mínima.

Una oficina de abogados de Medellín recibió esta respuesta absurda del valor de la mesada a la que tendría derecho una persona que terminó su periodo en un fondo privado;

Ballesteros Abogados:
“Según respuesta de Porvenir nuestro cliente tendría una diferencia en su mesada pensional de $4.569.700.
Mesada Pensional con Porvenir a los 62 años, con $730.000.642 en su cuenta de ahorro individual sería de $2.861.200.
Con Colpensiones a los 62 años; $7.430.900.”
La opción de nuestro cliente para buscar pensionarse con Colpensiones es iniciar una demanda de nulidad de cambio de régimen, ya que tiene menos de 10 años para cumplir la edad de pensión.”

Por todo lo anterior y porque la gente ya se está dando cuenta que los fondos privados son un engaño total, en los 2 últimos años se han devuelto al régimen de prima media 270000 aportantes, lo cual, si bien es una cifra mínima, tiene muy preocupados a los grupos financieros, sobre todo, porque a la gente se le está quitando el velo del gran engaño de los fondos de pensiones.

Recordemos que la gente es libre de pasarse de fondo y sistema, solamente hasta los 47 años las mujeres y a los 52 los hombres y hay muchas de estas personas, que ya legalmente no pueden trasladarse de sistema, que han demandado el derecho al cambio, argumentando engaño por parte de los fondos privados al dar la información que les sirvió de base para escoger el sistema de los fondos privados y en muchos casos, porque algunos empleadores pasaron mucha gente a estos fondos, sin ni siquiera contar los pacientes.

La propuesta de los fondos privados para la nueva reforma, ojalá no la acoja el gobierno, es disminuir la mesada, aumentar el valor de las cotizaciones, aumentar la edad, poner a pagar impuestos a los pensionados de ingresos medios y sobre todo el marchitamiento del sistema de prima media, impidiendo que, hacia el futuro, se afilien más personas a Colpensiones.

Respecto del impuesto a las pensiones es algo infame, sobre todo porque una pensión, si bien es una renta, no corresponde a un trabajo y que esa renta es algo que ya se pagó en el pasado y que por lo general no supera el 65% de los ingresos reales del pensionado cuando era activo, con el agravante que de ahí debe pagar el 12% por salud, una cotización salud para pensionados entre las más altas del mundo.

¿Cómo invierten los fondos privados los aportes de los activos?

Hay algo supremamente grave que hizo Santos en el 2015, cuando estableció el decreto 1385, por el cual se autorizaba a los fondos privados a prestarle dinero al gobierno nacional, proveniente de los aportes de los pensionados, para la construcción las obras 4G.

Todos sabemos que la mayoría de estas obras están paralizadas y desfinanciadas, con lo que podemos prever que los rendimientos para los pensionados van a ser mínimos. Igualmente, este decreto, que pone en calzas prietas a los cotizantes de los fondos de pensiones, porque corren el riesgo de perderse y además, se presta para mucha corrupción, pues ambos grupos que son dueños de los fondos privados, tienen ramas industriales que son constructores de las 4G, con lo cual se pone en mucha duda el equilibrio entre el prestador y el beneficiario, con grave perjuicio para los dueños de los bonos pensionales.

En Chile, de donde tomamos el ejemplo de los fondos privados de pensión, la inversión de los ahorros pensionales en infraestructura nacional está prohibido, por el bajo rendimiento real en dinero de estas inversiones.

Lo que pretenden ANIF, Asofondos, y las entidades financieras con su propuesta de reforma pensional no es darle cobertura pensional al país y mucho menos dignificar a los pensionados. Su interés en que se haga una reforma pensional de afán, es evitar que de un momento a otro se de un traslado masivo de aportantes desde el régimen privado al de prima media y, además, que su negocio siga viento en popa, como hasta hoy. El año pasado los fondos privados manejaron 227 billones de ahorros pensionales y de estos sacaron ganancias por 27,1% de rendimientos, sin contar con los altísimos sueldos de los ejecutivos de los fondos y todas las ventajas relacionadas, jamás pensando en el bienestar y ahorro de los aportantes, sino en los lujos y extravagancias de los directivos de estos fondos.

Respecto del aporte gubernamental a las pensiones, el OCDE opina que una cifra aceptable para el apoyo oficial a las pensiones es el 8% del PIB y hoy en Colombia apenas estamos en el 3,9%.

La reforma

No queremos una reforma precipitada, sin los estudios suficientes y menos sin la participación y acuerdos con las centrales obreras y asociaciones de pensionados.

Resumiendo:

1.    Sugerimos un traslado masivo de aportantes de los fondos privados a Colpensiones.

2.    A quienes, ya por ley, no se les permita el traslado, acudir a los jueces, para que estos autoricen el traslado. ¿Qué se alegaría? Se alegaría engaño en la información para la selección y violación al derecho a la igualdad.

3.    Que la reforma que se lleve al Congreso sea concertada con las centrales obreras y las asociaciones de pensionados y que se garantice una transición para todas las personas que siendo mujeres hayan cumplido ya 35 años de edad y para los hombres que a la fecha de expedición de la ley, hayan cumplido 40 años de edad o tengan mas de 15 años de servicio cotizados y cualquier edad.

4.    Cualquier reforma se debe basar en conservar vivo el régimen de prima media, con una transición como se expresa en el punto 3.

5.    La salud financiera del sistema pensional y el aumento de la cobertura se debe basar en atacar la precariedad laboral y la tercerización. Hay que acabar con los contratos de prestación de servicios y obligar a quienes reciben ingresos a que coticen al sistema.

6.    Formalización de la economía productiva.

Si el nuevo gobierno acepta las sugerencias de Anif y Asofondos, la pensión se acabará en un futuro muy cercano y la pensión de nuestros nietos no será otra que la caridad de los hijos, como era en tiempos anteriores a la revolución industrial.
   
Juan Fernando Sanín E



Reflexiones al tema pensiones

miércoles, 25 de julio de 2018

La reforma pensional de Duque: más plata para Sarmiento y el Sindicato Antioqueño

razonpublica.com, 23 Julio 2018


Pensionados colombianos.

Primero le quitaron los cotizantes a Colpensiones, y ahora quieren eliminarla del todo. Historia resumida de 25 años de reformas que benefician sobre todo a los dos fondos que manejan más del 80 por ciento de las pensiones privadas.    

César Giraldo*
Un chicharrón para Duque
"Hay una reforma que no logré sacar adelante y es la reforma pensional" dijo el presidenteJuan Manuel Santos, cuando faltaba un mes para terminar su mandato.
Santos intentó hacer la reforma durante su primer gobierno. El entonces ministro de trabajo, Rafael Pardo, inició la discusión de la reforma pensional en 2012, pero el proceso apenas si avanzó debido a la importancia que adquirieron en la agenda nacional la crisis del sistema de salud y el comienzo de las negociaciones con las FARC.
Una vez alcanzado el Acuerdo de Paz, ya en el segundo gobierno de Santos, había llegado el turno para dos reformas antipáticas que sin embargo se necesitaban "para mantener la confianza de los mercados de capitales" como lo señaló el presidente en varias oportunidades: la reforma tributaria, aprobada en diciembre del 2016, y la reforma pensional –el primer y tal vez principal “chicharrón” que en materia económica y social le dejó su antecesor al presidente Iván Duque-.
Que los privados recibían los ingresos mientras que los desembolsos los hacía el sector público.    
No se había secado la tinta del Acuerdo de La Habana cuando en abril de 2017 el presidente de la Asociación Nacional de Fondos de Pensiones (Asofondos), Santiago Montenegro, le señaló a Santos, en el congreso del gremio, los "principios generales que podrían guiar una reforma pensional".  Pero el presidente, que ya estaba en la recta final de su gobierno, le sacó el cuerpo al asunto y propuso una comisión que se ocupara de analizar el tema y que nunca se creó.
De esta manera la reforma pensional siguió siendo un punto más en de agenda de la Comisión del Gasto y la Inversión Pública que había sido creada en febrero de ese año.  En otras palabras, Santos se salió con la suya y le dejó la dolorosa tarea a su sucesor.
La primera mitad de la tajada
Pensionados colombianos.
Pensionados colombianos.
Foto: Fondo de solidaridad pensional
La reforma pensional se viene gestando desde el gobierno de César Gaviria, quien introdujo en el proyecto de reforma laboral (que acabó siendo la Ley 50 de 1990) una solicitud de facultades extraordinarias para acabar con el régimen público y pasar al sistema chileno de fondos privados. Pero las facultades le fueron negadas.
El tema se trasladó el año siguiente a la Comisión para la reforma de la seguridad social, creada por el artículo transitorio 57 de la Constitución de 1991. El gobierno Gaviria insistió en acabar el Instituto de Seguros Sociales (ISS) y la Caja Nacional de Previsión (Cajanal) para pasar al sistema de fondos privados, pero esta propuesta fue derrotada por los sindicatos y el sector samperista del Partido Liberal.
Entonces el gobierno Gaviria se vio obligado a presentar un nuevo proyecto, que se convertiría en la Ley 100 de 1993. Ya no pedía acabar con el sistema público de pensiones, sino marchitarlo para que no siguiera aumentando su cobertura: desde entonces, todo nuevo afiliado debía ir a fondos privados de pensiones.
Así pues, ante la resistencia de un sector del Congreso para que se acabara el sistema público, Colombia acabó por adoptar un sistema dual, donde los fondos privados competirían en condiciones desiguales con el sistema público.
Luis Carlos Sarmiento Angulo animó a Gaviria a promover la privatización. Sarmiento había viajado a Chile con su asesor Luis Alberto Moreno para conocer el modelo de ese país y estuvo muy atento a la discusión de la reforma en el Congreso. Una vez que la reforma fue aprobada, el exministro de trabajo de Gaviria Luis Fernando Ramírez y el propio Moreno (hoy director del BID) se fueron a trabajar con Sarmiento Angulo, quien a su vez se convirtió en el dueño del Fondo de Pensiones Porvenir, el más grande del país.
La segunda mitad de la tajada
A partir de la Ley 100 de 1993, los aportantes nuevos se iban a los fondos privados mientras que los pensionados quedaban a cargo del ISS (hoy Colpensiones). O sea que los privados recibían los ingresos mientras que los desembolsos los hacía el sector público.   
Los afiliados asustados están buscando trasladarse a Colpensiones.
Pero pasado un cuarto de siglo, la competencia entre los dos sistemas está dando un giro. Los fondos privados están empezando a madurar y comienzan a pagar las primeras pensiones, pero debido a la baja rentabilidad de sus inversiones o al alto costo de su gestión, estas pensiones han resultado ser sumamente bajas.  A por lo menos dos tercios de los afiliados les han devuelto los aportes (lo que significa que nunca se van a pensionar) y el promedio de las pensiones reconocidas equivale a menos de una quinta parte del salario base de la cotización.  
Los afiliados asustados están buscando trasladarse a Colpensiones. Para poderlo hacer les debe faltar menos de diez años para la edad de pensión. La mayoría no cumple con este requisito, pero pueden alegar ante un juez que los engañaron, porque efectivamente la pensión resulta inferior a lo que les habían prometido, y en muchos casos han ganado los pleitos.
Para taponar la fuga de afilados, los fondos de pensiones promovieron la obligatoriedad de una doble asesoría -es decir que sus propios funcionarios co-asesoren al solicitante- de tal forma que ya no se puede alegar el engaño porque la asesoría estaba disponible.
Y como este tapón no es suficiente para frenar el desangre, los fondos y sus voceros insisten cada vez más en una solución definitiva: liquidar a Colpensiones.
Las propuestas de reforma
Tercera edad en Colombia.

Tercera edad en Colombia. 
Foto: Gobernación de Risaralda

En este momento, según José Antonio Ocampo, existen dos propuestas de reforma:
-La primera es eliminar el régimen de prima media (donde hay solidaridad y el valor de la pensión está garantizado) ya sea
  • Eliminando a Colpensiones (como propone la Asociación Nacional de Instituciones Financieras, ANIF),
  • convirtiendo a Colpensiones en un fondo que compite con las administradoras privadas, (como propone Asofondos)
-La segunda alternativa sería desarrollar un sistema de dos pilares:
  • Colpensiones administraría un primer piso solidario que garantizaría una pensión equivalente a un salario mínimo para todos los trabajadores.
  • Los fondos administrarían el pilar complementario bajo el sistema de capitalización individual para los trabajadores de más altos ingresos (esta es la propuesta de Fedesarrollo y del grupo Sura o “Sindicato Antioqueño” que a su vez administra “´Protección”, el segundo gran fondo privado de Colombia).  
Habría que agregar que la alternativa de los pilares ya existe en la práctica, porque el Estado le garantiza una pensión de salario mínimo a los afiliados a fondos privados.  O sea que a fin de cuentas la propuesta de pilares equivale simplemente a retirar a Colpensiones del sistema.
El proyecto de Duque
Quienes promueven hoy las reformas son los mismos representantes del sector financiero que promovieron la Ley 100. Se trata de cerrar el círculo y acabar con el sistema público basado en la solidaridad.
Quienes promueven hoy las reformas son los mismos representantes del sector financiero que promovieron la Ley 100. 
Con el triunfo de Iván Duque, las propuestas parecen orientarse al sistema de pilares. El presidente electo lo señaló en su programa de gobierno: "Adelantaremos una reforma pensional... eliminando distorsiones y competencias innecesarias entre el régimen de prima media y el de ahorro individual".
La reforma será presentada y el país tendrá un intenso debate. Se sabe que los grupos económicos financian gran parte de las campañas de los senadores, y que van a presionar para que la reforma se haga en favor de sus intereses.
Pero hoy la opinión pública sabe algo que no sabía cuando se discutió la Ley 100: que los Fondos de Pensiones otorgan pensiones muy bajas y que en la mayoría de los casos ni siquiera las otorgan porque devuelven los aportes. La discusión apenas comienza


Cesar Giraldo

*Doctor en Economía de la Universidad París 13 y profesor de la Universidad Nacional de Colombia.

Reflexiones al tema pensiones

lunes, 23 de julio de 2018

Insostenible e inequitativo, así es nuestro sistema pensional

elespectador.com, Economía21 Jul 2018 

Paula Delgado Gómez y Diego Ojeda.


Nuestro modelo pensional no tiene suficiente cobertura, le representa un gran costo al Estado y beneficia a las personas de mayores ingresos. Llueven propuestas para una reforma.
Hay algo que estamos haciendo mal como país, si solo 1 de cada 4 personas mayores de 65 años se pensiona en Colombia, pero el problema es aún mayor si a eso le sumamos que muchas pensiones son millonarias y se subsidian con el recaudo tributario (la cuarta parte de lo que recibe el Estado por impuestos se va para el rubro de pensiones).
En la primera parte de este especial le explicamos cómo funciona el sistema pensional en Colombia. En esta entrega le mostraremos las falencias de ese modelo y le explicaremos por qué el gobierno, la academia, los gremios, el sector privado y casi cualquier persona conocedora del tema coinciden en que no solo es necesaria sino también urgente una reforma pensional.
Lea también:

Abecé del sistema pensional: pensiones para “dummies”


Los académicos de todo el mundo definieron tres principios universales que debe respetar todo sistema pensional: cobertura, sostenibilidad y equidad. En Colombia se incumplen todos, veamos por qué.
1:
De acuerdo con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), en Colombia solo 24 % de las personas en edad de pensión reciben una mesada de al menos un salario mínimo (y solo 5 % son mujeres), una proporción muy similar a la que tienen países como Perú y México, pero lejos de Argentina y Brasil donde ronda el 90 %.
Uno de los factores que mejor explica esta escaza cobertura es la informalidad. Cifras del Ministerio de Trabajo dan cuenta de que en el país hay 22,7 millones de trabajadores (ocupados), pero solo un poco más de 21 millones están afiliados a algún fondo de pensión. Sin embargo, solo 2,3 millones reportó haber cotizado sin falta en los últimos nueve meses y se necesitan mínimo aportes por 1.150 semanas para pensionarse en uno de los regímenes actuales.
Hay millones de personas que están por fuera del sistema de protección para la vejez y lejos de completar los requisitos para una pensión, un tema social que a largo plazo derivará en una importante cantidad de adultos mayores sin protección y con índices alarmantes de pobreza.
Si las condiciones actuales se mantienen, la cobertura irá en detrimento. Un estudio del Banco de la República de 2012 advirtió que en los próximos 40 años solo se van a poder pensionar 8,7% de los afiliados al Régimen Solidario de Prima Media con Prestación Definida (RPM), es decir, el fondo que es administrado por Colpensiones, y 11,1% de quienes están en el Régimen de Ahorro Individual con Solidaridad (RAIS), gestionado por las administradoras de fondos de pensiones privadas.
2:
Tanto las pensiones de regímenes especiales (el Magisterio, las Fuerzas Militares, la Policía, etc.) como el RPM (administrado por Colpensiones), reciben subsidios del Estado, aunque este último en menor proporción (30 %). Este año se destinarán $41 billones del presupuesto general (4,2 % del Producto Interno Bruto, es decir, del valor total de los bienes y servicios producidos en el país) para este rubro denominado pensiones no financiadas que solo beneficia a 2,1 millones de colombianos.
¿Recuerda el caso de corrupción en la Refinería de Cartagena, Reficar? En su momento el fiscal dijo que era el más grave en 200 años de historia y se hizo más de un cálculo para ilustrar qué se hubiera podido hacer con esos $12 billones de sobrecostos que tuvo la obra (al menos 360 colegios nuevos). Las pensiones se llevan cuatro veces esa cifra, cada año; esos $41 billones equivalen a lo mismo que se ha invertido en todo el gobierno en el programa de vías 4G (que nos dejará más de 2.000 kilómetros de dobles calzadas y cientos de puentes y viaductos).
Pero, ¿cómo llegamos a esto? Los beneficiarios de los regímenes especiales y los afiliados a Colpensiones no han ahorrado lo suficiente a lo largo de su vida como para cubrir su propia pensión (por la forma en que se calcula). Para no incumplir, los responsables de estos esquemas, primero, agotaron sus propias reservas, luego empezaron a utilizar el dinero que ingresa por concepto de seguridad social de los trabajadores activos (esta generación financia las mesadas de sus padres y abuelos en los mencionados regímenes) y, por último, solicitaron recursos públicos. Esta destinación provocó un déficit en el gasto del gobierno en 2017: sin pensiones supera los ingresos en un monto equivalente al 0,2 % del PIB; con pensiones aumenta a 3,6 % del PIB.
Lea también: El dilema Pensional
http://jujogol.blogspot.com/2018/05/el-dilema-pensional.html

Lo preocupante es que la dinámica de la sociedad viene cambiando. A principios de este milenio, la pirámide poblacional tenía forma de triángulo, porque la cantidad de personas que nacían (en la base) era mucho mayor que el número de adultos por encima de los 70 años (en la punta). A finales de esta década, migraremos a una pirámide en forma de barril porque el número de nacimientos será muy similar e incluso inferior al de personas entre los 40 y los 60 años, sin contar con que la expectativa de vida viene en aumento.
Para 2015 el número de trabajadores por cada adulto mayor era de 6,7; la proyección a 2050 es que sea de 2,4. Sin embargo, dadas las condiciones de informalidad, en realidad, actualmente, por cada dos trabajadores que cotizan a seguridad social hay una persona en edad de pensión. Pero la formalidad por sí sola no es la cura de todos los males; de hecho, una proyección del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) prevé que el déficit de gasto del gobierno aumentaría a 5,6 % del PIB en 2075, si las condiciones se mantienen y se reduce la informalidad laboral, pues implicaría más pensiones subsidiadas.
3:
Esto nos lleva al tercer problema: la equidad. Los regímenes especiales negociaron condiciones muy favorables para ellos (como pensionarse más jóvenes o recibir una proporción importante de su último salario), pero insostenibles desde el punto de vista económico. La pensión de estas personas está muy por encima del promedio de la que tienen o tendrán el grueso de los trabajadores del país.
Algo similar sucede con el RPM, pues Colpensiones calcula la renta mensual del pensionado (tasa de reemplazo) con base en el promedio del salario de los últimos 10 años de vida laboral que, usualmente, son los mejor retribuidos. El defecto está en que, según el Ministerio de Trabajo, mientras a una persona que se pensiona con el salario mínimo le corresponde un subsidio de casi $90 millones, a una persona que se pensiona con más de 10 salarios mínimos le otorgan un subsidio de más de $400 millones, porque se debe equiparar el mayor nivel de ingreso. Este último grupo solo equivale al 1,4 % de los pensionados de la entidad, pues la mayor parte (76 %) reciben entre 1 y 2 salarios mínimos, lo que llevó a la presidenta de Colpensiones a asegurar: “nosotros no somos los que tenemos los grandes subsidios”.
El Departamento Nacional de Planeación (DNP) ha mostrado en diferentes momentos cómo el 75 % de los subsidios a pensiones se entregan a la población de los dos niveles de ingreso más altos (dividido por quintiles). Y estudios como el de la Universidad de Los Andes han encontrado que las pensiones contribuyen con cerca del 4,2 % del coeficiente de Gini (índice que mide la desigualdad). Por si no fueran suficientes las diferencias de ingreso y oportunidades entre los colombianos, el sistema pensional exacerba la desigualdad.
Para qué una reforma pensional
El codirector del Banco de la República, José Antonio Ocampo, definió este tema como central para la política fiscal, dados los altos recursos públicos que se necesitan para cubrir las obligaciones actuales, y fundamental para la política social, por tener las inequidades más agudas.
La advertencia no es nueva, pero el gobierno saliente, según dijo el propio presidente Santos, “no logró sacar la reforma pensional adelante”. Sin embargo, el presidente electo, Iván Duque, ya propuso una que le apunta a formalizar la base de cotizantes, redistribuir los subsidios y crear un fondo de ingreso mínimo garantizado para aumentar la cobertura universal. Este será, sin duda, uno de los grandes debates de la próxima legislatura.
Según la más reciente publicación del índice global de pensiones de Mercer, Colombia obtuvo una calificación de C+, dentro de un sistema que califica a 30 países de la A a la E, siendo A la calificación más alta. La consultora determinó que la nación tiene aspectos positivos en su sistema, pero también tiene importantes riesgos y deficiencias que se deben atender, de lo contrario se puede poner en duda su sostenibilidad a largo plazo.
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Sobre la mesa hay al menos tres propuestas de reforma que difieren de muchas maneras, pero todas coinciden en el diagnóstico de los problemas y en que se debe eliminar la dualidad que existe entre el Régimen Solidario de Prima Media con Prestación Definida (RPM) y el Régimen de Ahorro Individual con Solidaridad (RAIS), es decir, entre el esquema de Colpensiones y el de las administradoras de fondos de pensiones privadas, que resultan envueltas en una competencia desigual.
La reforma ideal de la Asociación Colombiana de Administradoras de Fondos de Pensiones y de Cesantía (Asofondos) es eliminar el RPM y convertir a Colpensiones en un fondo más, pero de carácter público. El gremio explicó, en abril de este año, que su modelo es autosostenible, que no requerirá subsidios a las pensiones altas y que además de beneficiar a los trabajadores formales tendrá un componente para ayudar a las personas semiinformales y en condición de discapacidad.
La reforma ideal de la Fundación para la Educación Superior y el Desarrollo (Fedesarrollo) es desarrollar un sistema de pilares donde Colpensiones sea una administradora solidaria de primer piso que maneje los aportes obligatorios de todos los trabajadores (que cotizarán sobre el salario mínimo) y garantice, así mismo, una pensión equivalente a un salario mínimo. Los fondos privados serían complementarios (segundo piso) y a través de ellos quienes ganan más podrían hacer aportes en una cuenta individual para incrementar la mesada pensional básica.
Los académicos de todo el mundo definieron tres principios universales que debe respetar todo sistema pensional: cobertura, sostenibilidad y equidad.
El centro privado de estudios económicos incluyó, en este modelo complementario, un aumento de la edad en dos años, unificar el tiempo requerido para obtener una pensión (1.150 semanas o 22,2 años) y aumentar en dos puntos el porcentaje del ingreso que trabajadores e independientes aportan a pensión (hoy es de 16 %).
En el intermedio de las mencionadas propuestas se ha planteado eliminar Colpensiones y que la entidad quede solo pagando obligaciones preexistentes (Anif).
Para que los regímenes actuales coexistan, Mercer recomienda que las personas con menores ingresos hagan parte del fondo público, mientras que los que ganen más salarios mínimos estén afiliados a los privados. Pero haría falta definir a partir de qué monto se pertenece a uno o al otro.
Otras propuestas sugieren reformar nuevamente los regímenes especiales que quedan, particularmente el del Ejército y la Policía que son los que más le cuestan al país, y acabar con el bono pensional (devolución del dinero ahorrado a quienes no completen los requisitos) para entregar a cambio rentas vitalicias que garanticen algún ingreso de por vida, por pequeño que sea. También se planteó la posibilidad de pagar en bloque las semanas de cotización faltantes para acceder a una pensión.
Programas como los Beneficios Económicos Periódicos (Beps) y Colombia Mayor pretender incrementar la cobertura de población con acceso a alguna clase de renta durante su vejez y apenas superan el billón de pesos anuales en subsidios. Todas las propuestas apoyan ampliar su alcance, aumentar el beneficio económico y reforzar los pilares solidarios.
También es fundamental dejar de subsidiar a las personas de mayores ingresos, por un lado, incentivando el ahorro de los colombianos para aliviar la crisis del sistema y, por otro, redireccionando los subsidios, pues el sistema pensional es hoy un ejemplo perverso de cómo se favorece a la población equivocada.
En la tercera entrega de este especial le presentaremos un resumen de cómo son los sistemas pensionales en otras partes del mundo, qué problemas enfrentaron en su historia, qué reformas han sido necesarias y qué reflexiones nos dejan estas experiencias para nuestro propio caso.

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Reflexiones al tema pensiones