miércoles, 12 de febrero de 2020

Proteger a pocos, impedirá diálogos y reformas

cronicadelquindio.com/, FEB 13 2020
Por: Juan José Orrego López

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Las expresiones de una comunidad forjados por las marchas, más que crítica enérgica es una experiencia que se debe valorar y mirar más allá, como el resultado de una ineficacia de gobiernos y líderes, que situaron sus intereses en el pasado, en forma errada, dejando a un lado, a esa sociedad civil que, al elegirlos, guardaba la esperanza de encontrar soluciones oportunas.
Se oyen reclamos e inquietudes en todo sentido, del gobierno, empresarios y comunidad, unos para que les quiten y otros para que les adicionen, sin saber hacia dónde aspiran impulsar la nación.
Se habla de una mezcla y necesidad urgente de reformas, como el no pago a las cajas de compensación, contratos y pagos por horas, salario mínimo alto, salario diferencial por regiones y otras modificaciones, que han generado todo tipo de reacciones, en especial, en la comunidad, como si los problemas en la informalidad, el mayor desempleo, el bajo presupuesto en la educación, aumento de la población adulta, deficiencia en la salud, o el mayor costo empresarial, estuvieran solo en el pueblo, sin atreverse nadie a revelar, que las fuentes reales de los impases que hoy vive Colombia, son de orígenes diferentes, que el gobierno y Congreso las conoce, reflejando en ellos, un silencio y temor de actuar, por sus efectos y reacciones políticas, de no volver a ser elegidos.
Por dónde iniciar las reformas, cuando existe en el mercado laboral contrastes inmensos comparados con la misma estructura del Estado, donde coexisten diferencias profundas en todo, beneficios, primas, porcentajes desiguales en aumentos salariales entre otros, que inducen a injusticias, discriminación hasta formas de evasión tributaria, dejando como si la solución para el gobierno y empresarios de estos costos y conflictos sociales, estuviera solo mirando a la clase media y población más desprotegida.
Ese mercado astuto, segregación e injusticia laboral, que pagan empresarios y una sociedad necesitada al Estado, debería concluir, iniciando con ajustar esas diferencias en beneficios y dádivas, con costos no justificados a funcionarios públicos, exigiéndole a gobernantes y líderes, sinceridad, pues si pretenden encontrar soluciones a esa diversidad de problemas estructurales conocidos, es imposible efectuar las reformas, pensional y laboral, con este contraste de favores desbocados que saborean pocos con dineros del Estado, lo que hace, que en vez de corregir, se amplía y rezaguen esas injusticias y su costo, por el egoísmo de unos pocos.
Llego el momento de aprovechar esa exclamación, no para destruir, al contrario, es para construir, por la estabilidad financiera de la Nación y futuro seguro de nuestra democracia. 



Reflexiones al tema pensiones

martes, 11 de febrero de 2020

Estas son algunas propuestas para definir el régimen de transición en pensiones

larepublica.co/, martes, 11 de febrero de 2020
Adriana Carolina Leal Acosta


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Los expertos coinciden en que un régimen de transición de más de 10 años no tendría el efecto a nivel fiscal que necesita el país. Ex mintrabajo había hablado de ocho años.

Pese a que la insostenibilidad del sistema pensional colombiano es un problema que ha sido ampliamente discutido desde hace más de una década, así como la necesidad de cambiarlo, la última modificación significativa data de 2003. Esto fue con la Ley 797 de ese año, que buscó recapitalizar el fondo común del ahora marchito, Instituto de Seguro Social.
Ahora, pasados 17 años desde ese hecho, hay posibilidad de que en la próxima legislatura se proponga finalmente, un articulado que modifique el modelo vigente. De hecho, así lo sugirió hace un par de semanas la entonces ministra de Trabajo, Alicia Arango; allí, uno de los puntos más importantes que se deberá definir es cuánto debería durar el régimen de transición, sobre lo que ella mencionó que, hipotéticamente podría tratar de un periodo de ocho años.
Esto significaría que las normas vigentes cobijarían a los hombres de mínimo 54 años y a las mujeres de 49 años. No obstante, cabe aclarar que esa idea aún no ha sido expresada oficialmente, como ninguna otra sobre la reforma.

Sin embargo, dicho planteamiento sí abrió el debate entre los analistas que, según un sondeo realizado por LR, coincidieron en dos puntos fundamentales. El primero, que el periodo de transición idealmente debería ser lo más corto posible, pero que por el costo político que esto tiene, sería imposible de tramitar, de modo que lo más conveniente es llegar a un consenso con los diferentes actores involucrados, para que más adelante no sea necesario hacer nuevos cambios.

En segundo lugar, señalaron que el tiempo máximo (también en el periodo de transición), no debería ser, de ninguna forma, igual al del la Ley 100 de 1993, que contempló más de 15 años, por lo que una década sería el tiempo límite que se debería manejar.

“La duración del régimen de transición debe ser producto del proceso de concertación en la elaboración de la reforma pensional. Hoy no hay ninguna restricción legal que implique un número mínimo de años de transición, pero creo que 10 años para la edad de pensión es un número razonable, siempre que se hayan medido los costos”, señaló Luis Fernando Mejía, director de Fedesarrollo.

Sobre esto, Alain Foucrier, presidente de Colfondos, coincidió con Mejía, y agregó que lo más acertado sería llegar a una cifra entre los cinco y los 10 años, pero que los cambios que contemple la nueva normativa sean estructurales. “Uno de los puntos claves es que los regímenes especiales deben desaparecer y Colpensiones podría cambiar de rol para administrar programas como el de Colombia Mayor”, agregó.

LUIS FERNANDO MEJÍA DIRECTOR DE FEDESARROLLO

“La duración del régimen de transición debe ser producto del proceso de concertación en la elaboración de la reforma pensional para que sea sostenible en el tiempo”.

DAVID CUERVO DIRECTOR DE BIENESTAR PATRIMONIAL DE MERCER

“Los problemas de regímenes de transición largos es que postergan la entrada en vigencia de una reforma pensional por generaciones; como sucedió con la Ley 100”.

No obstante, David Cuervo, director de bienestar patrimonial de Mercer, advirtió que no se puede ceder mucho en la determinación del periodo, pues las “transiciones largas son simplemente patear el problema hacia el futuro, a otras generaciones y a otros gobernantes, haciendo que las medidas de reforma tengan que ser más drásticas para cuando se afronten. Sabemos que con un régimen de transición muy corto, la reforma tendría un efecto más inmediato y por lo mismo, la reacción de la ciudadanía es mayor”.

Sergio Clavijo, ex director de Anif, señaló que si bien estaría de acuerdo con que el régimen de transición dure alrededor de 10 años, es importante poner sobre la mesa el incremento de la edad de pensión en la reforma para que el sistema sea sostenible.

“En un escenario de reforma, siguiendo las sugerencias de organizaciones multilaterales como el BID y la Ocde de atar la edad de pensión a la mayor esperanza de vida de la población. Dicha edad se incrementaría de la norma actual de 57 a 62 para las mujeres, y de 62 a 67 años para los hombres”, señaló el economista.

La situación y los ‘inamovibles’ del Gobierno Duque

Según Anif, la cobertura pensional en Colombia llega al 27%, menos de la mitad del 64% del promedio observado en América Latina. Sin embargo, se giran alrededor de $40 billones anuales para cubrir estas mesadas, que reciben 1,3 millones de personas que pertenecen a los fondos públicos. El Gobierno, pese a esto, ha prometido no subir la edad de jubilación, no aumentar el porcentaje de cotización hoy de 4%, respetar los derechos adquiridos y además, mantener la pensión de sobrevivencia.






Reflexiones al tema pensiones

lunes, 10 de febrero de 2020

‘Una reforma pensional debe tener menos intereses políticos’, Bojanini


eltiempo.com, 10 de febrero 2020


Por: Economía y Negocios


Bojanini
 David Bojanini García estuvo en el Grupo Sura por 40 años, 13 de los cuales lo presidió. Trabajará allí hasta el próximo 31 de marzo.

Foto: 
EL TIEMPO / Cortesía

David Bojanini, presidente del Grupo Sura, dice que hay sectores interesados en que no haya reforma.

David Bojanini dice que hubiera podido permanecer al frente del Grupo Sura un par de años más –el gobierno corporativo de la organización lo ordena a los 65 años–, pero le pudo más el deseo de atender esos otros asuntos que le dan equilibrio a la vida de cualquier ser humano: la familia, el campo, la lectura, el deporte, a los que no les ha podido dedicar el tiempo necesario en los últimos 40 años, debido a sus obligaciones dentro del conglomerado, sin duda, uno de los más importantes de Latinoamérica.


En estas últimas cuatro décadas –dice– no solo ha vivido la transformación del Grupo Sura sino del país en todos los frentes “la Colombia de hoy es, sin duda, muy distinta a la de 40 años atrás”.

Sin embargo, y más allá de la nostalgia que le produce dejar a su enorme equipo de colaboradores, al que le reconoce el esfuerzo por llevar a la organización hasta donde está hoy, dice que se va con un sentimiento de ‘frustración’ al no haber visto que en el país se hiciera una reforma pensional con verdadero sentido social y menos político, aunque esto no dependiera de él.

Hay que luchar contra la informalidad laboral y lo otro importante es que se canalicen bien los subsidios para las personas que verdaderamente los necesita
Se retira del Grupo Sura el próximo 31 de marzo, tras 40 años. ¿Qué cree que más extrañará al otro día?

Las personas, los seres humanos tan valiosos con lo que pude trabajar estos años y que gracias a ellos se pudieron lograr cosas muy importantes para esta organización. Entonces, a esas personas sí las voy a extrañar mucho.

Las cifras y la posición en que deja al Grupo hablan por sí solas, pero ¿siente que le quedó algún pendiente?

Siempre, y por fortuna, uno tiene cosas que no han llegado al punto donde uno quisiera. Hay varias en las que me gustaría decir que lo logramos. Por ejemplo, en Colombia se habla de reforma pensional desde hace mil años y si me pregunta qué hubiera querido, pues que se hiciera una, que no depende de mí, pero por lo menos doy el mensaje para que se haga una con menos intereses políticos y más intereses sociales para tener un mejor país.

Ese es el mensaje que le envío a quienes vayan a discutirla en el futuro cercano, en Colombia, Chile o donde sea, por favor, no hagamos reformas populistas porque hay que tener en cuenta la capacidad del país para financiar un sistema de pensiones.

Y con la resistencia social que hay ¿cree que el país lo logrará en el corto plazo?

Claro, pero hay que socializar bien las cosas. Cuando uno sale a protestar hay que tener muy en claro por qué lo hace y si uno no lo sabe, entonces, sí estamos muy mal.

De ahí la necesidad de socializar bien la problemática para diseñar un proyecto de pensiones que verdaderamente favorezca a todo el mundo, que mejore la cobertura, un sistema que ayude a que más personas tengan una pensión, pero que también sea sostenible desde el punto de vista fiscal. Si eso se logra, no veo porque alguien debería hoy estar protestando.

Hay desconocimiento del tema pensional por parte de la gente...

Me extraña mucho ver jóvenes protestando porque les están robando su pensión sin siquiera haber entrado a trabajar, eso lo único que demuestra es un gran desconocimiento de lo que pasa con las pensiones.

Con todo el respeto por esos jóvenes y por otras personas, pero acá no le roban la plata de la pensión a la gente, lo que pasa es que la gente no cotiza las semanas suficientes para cumplir los requisitos para una pensión y cuando pasa eso se les devuelven los aportes con sus rendimientos, pero no es suficiente para mejorarle la vida a las personas que ya no van a trabajar más.

Tenemos que empezar a usar más la razón que la emoción, estamos haciendo protestas por temas emocionales y el mundo de hoy pide más razón… las emociones son buenas, pero pongámosle razón a las cosas.

Y ¿cuál es su receta para una reforma pensional?

Si la expectativa de vida está aumentando se tendrá que pensar en que la edad de retiro sea más alta y realmente ponerle un poco de flexibilidad a eso. Pero sé que es una de las razones que genera más protesta y problemas, pues habrá que hacer una transición para que a los que están cerca de la pensión no le cambien las reglas de juego, esas son las cosas que hay que discutir, ojalá todo el mundo cotizara más semanas.

Hay que luchar contra la informalidad laboral y lo otro importante es que se canalicen bien los subsidios para las personas que verdaderamente los necesita, porque el sistema de prima media del país subsidia al que gana más plata y a quien le interesa que eso continúe es al que captura esas ayudas.

Reformas como esta son impopulares ¿cree que el gobierno se dará la pela?

Yo le digo una cosa, lo único impopular que tendría la reforma pensional que necesita Colombia sería que los subsidios en vez de dárselos a los que ganan más se los dieran a los que ganan menos y no creo que eso sea impopular. Pero hay que empezar a socializar y que todo se haga con criterios técnicos, no podemos dejar que personas a las que no es interesa una reforma pensional salgan con sofismas a tratar de distraer la atención de las personas.

Volvamos al Grupo. ¿En qué otro sector les gustaría estar?

En lo que estamos hoy queremos seguir. Siempre escogemos con mucho cuidado los sectores en que nos queremos focalizar. En los años 90 se hizo un proceso que implicó desinversiones en tabaco, construcción, textiles, comercio, porque queríamos centrarnos donde había más oportunidades y teníamos las capacidades para tener compañías de categoría mundial, empresas que acompañen a sus clientes y a sus públicos en ese desarrollo y crecimiento para ser sostenibles en el tiempo… ese es el mundo en el que queremos estar más que decir que queremos estar en cualquier otro negocio.

¿En su presidencia no pensó en dar el salto a Europa?


El avance grande de la expansión del Grupo Sura se ha dado, en los últimos ocho años y estamos en un proceso de consolidación de lo adquirido, porque tenemos gran potencial de crecimiento en Latinoamérica y no queremos distraernos para ir simplemente a hacer inversiones en otros lados cuando acá tenemos una tarea grande por hacer.

Será una tarea para su sucesor...

Para todos los que están acá todo son tareas pendientes, pero no sé si la idea de irse a otro continente. Yo diría más bien que la tarea es de fortalecerse y consolidar lo que hoy se tiene.

En 40 años el país se ha transformado ¿dónde cree que se nota más ese cambio?

En todo. Los fondos de pensiones, que nadie quiere, transformaron el mercado de capitales en Colombia, sino hubiera sido por estos hoy no habría un mercado y nadie podría decir que va a emitir bonos para financiarse. En competencia los cambios son evidentes, hoy hay que saber ofrecer valores agregados para llegarles a más personas y hacer que escojan su producto; también hay una visión de sostenibilidad y en temas ambientales que antes no existía, hay menos pobreza de la que se tenía hace cuatro décadas y debemos mejorar más, pero si comparamos cifras, lo que ha crecido el PIB de Colombia ese periodo es importante, somos muy pesimistas y decimos que el país no avanza, pero lo hemos hecho de manera enorme.

ECONOMÍA Y NEGOCIOS




Reflexiones al tema pensiones

Editorial: Ordenar la discusión

elnuevosiglo.com.co/, Febrero 10 de 2020
Editorial: EL NUEVO SIGLO



“Torre de babel”. Ese fue el término que utilizó el análisis central de nuestra edición dominical para explicar en lo que se ha convertido este nuevo pico de discusión sobre los alcances y líneas rojas de las reformas pensional y laboral.
Si bien en la última década casi todos los años se ha puesto sobre la mesa este debate e incluso se han llevado algunos proyectos al Congreso, fallidos en su mayoría, la realidad es que tanto el régimen de jubilación como el marco legal que rige el trabajo en Colombia continúan sin los ajustes de fondo para corregir falencias que están sobrediagnosticadas.
Cotizar a la seguridad social por horas; reglamentar las nuevas modalidades laborales derivadas de las aplicaciones digitales; un alud de propuestas para disminuir la gran cantidad de colombianos que no cotiza para pensión, salud y riesgos profesionales; replantear el esquema que permite coexistir a los fondos privados y el régimen de prima media; insistir en la necesidad de crear salarios por oficio o regiones; alternativas para acelerar la formalización de la masa de trabajadores proveniente de Venezuela; la eterna discusión en torno a si se puede avanzar una reforma laboral y pensional sin modificar asuntos centrales como la edad de jubilación o el piso mínimo de semanas a cotizar; replantear el sistema para que acceder al beneficio de la pensión familiar; qué hacer con las cajas de compensación; soluciones de fondo a los pleitos por mesadas que sobrepasan el tope máximo señalado por la ley y la jurisprudencia de las altas Cortes; nuevas ideas en torno a cómo acabar con los regímenes especiales que subsisten pero tienen un alto impacto sobre los recursos del sistema debido al esquema de subsidios cruzados…
Alrededor de cada uno de los anteriores ítems hay una gran cantidad de propuestas a cual más contradictorias, muchas de ellas provenientes de actores clave en los sistemas pensional y laboral y que, por obvias razones, van en la dirección de defender sus intereses propios. De igual manera, no puede esconderse que en la “torre de babel” alrededor de estos complejos temas se están mezclando asuntos de orden coyuntural con otros de tipo estructural, lo que no necesariamente termina ayudando a vislumbrar soluciones viables a problemáticas que, como ya se dijo, están sobrediagnosticadas desde ya hace mucho tiempo.
A todo lo anterior debe sumarse que la discusión sobre estos dos asuntos de alto interés público se da en medio de la llamada “Conversación nacional” que se está adelantando desde diciembre pasado luego de la oleada de paros y marchas. Un ronda de diálogos del Gobierno con una amplia gama de sectores políticos, económicos, sociales, institucionales, sindicales y gremiales, cada uno de los cuales, a su vez, tiene una visión muy propia sobre los ajustes que se deben aplicar a un sistema pensional al que hoy solo cotizan tres de cada diez trabajadores y que, además, no contempla un mecanismo eficaz y de amplia cobertura para la vejez. También son múltiples las ópticas sobre la modificación a un mercado laboral que no solo arrastra un alto grado de informalidad y un desempleo alrededor del 10 por ciento, sino que está en proceso de amortiguar el impacto de la cantidad de empleos que son desplazados por la universalización de los desarrollos tecnológicos.
Y como si fuera poco, a todo ese escenario debe adicionarse que sea cual sea la fórmula que se escoja para tratar de corregir las falencias advertidas en ambos sistemas, las reformas deben ir al Congreso para su respectivo trámite. Y allí, al menos por el momento, no se ve un consenso político de amplio espectro que evite el hundimiento de las respectivas iniciativas, como ya ocurrió en varias ocasiones en la última década. Si bien el Gobierno está aplicando en estos momentos una reingeniería en la nómina ministerial, todavía no hay claridad sobre sus efectos en materia de margen de acción política y acuerdo programático de la nueva alianza.
Visto todo lo anterior se entiende por qué se puede concluir que es necesario ordenar la discusión pensional y laboral, no solo para acabar con ese alud de propuestas y polémicas que ha desembocado en la ya advertida “torre de babel”, sino para evitar una nueva decepción a la opinión pública que lleva muchos años esperando que estas dos problemáticas empiecen a solucionarse de forma eficaz y tangible.

Reflexiones al tema pensiones

El reto del sector laboral es lograr una reforma pensional con mayor cobertura


larepublica.co, 10 de febrero de 2020
Por: Adriana Carolina Leal Acosta

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A la actual cartera le quedan dos años y cinco meses para sacar adelante un nuevo modelo que sea sostenible a largo plazo y reforme los subsidios.

Con aproximadamente 9,2 millones de trabajadores cotizando para pensionarse, y más de 22 millones de personas en edad económicamente activa, Colombia y el nuevo ministro de Trabajo, Ángel Cabrera, se enfrenta al reto de modificar radicalmente el sistema de jubilación para garantizar el financiamiento de las mesadas de esta población cuando, en un par de décadas, haya envejecido.

Esto, dado que, como se ha venido anunciando desde hace más de una década, el modelo actual no es sostenible en el tiempo y una de las razones es que, de por sí, hoy se pagan alrededor de $40 billones del presupuesto anual a 1,3 millones de pensionados que no están en los fondos privados.

Así las cosas, el hueco fiscal es más que significativo, pues representa cerca de 14% de los recursos disponibles que podrían ser utilizados en inversión y no en gasto.

Sin embargo, la discusión es tan sensible que, pasado un año y seis meses desde la posesión del Gobierno de Iván Duque, aún no se ha sacado adelante la reforma que la mayoría de expertos consideran que solo puede ser calificada como urgente.

Hasta ahora, lo que se sabe es que el Gobierno tiene un grupo de ‘inamovibles’ que no serían discutidos dentro de la hipotética reforma, los cuales son subir la edad de pensión- que actualmente es de 57 años para las mujeres y de 62 años para los hombres-; aumentar el porcentaje de la cotización por parte de los empleados, que hoy es del 4%; mantener la pensión de sobrevivencia y respetar los derechos adquiridos.

LOS CONTRASTES
·        
STEFANO FARNÉDIRECTOR OBSERVATORIO LABORAL DE LA UNIVERSIDAD EXTERNADO

“Además de una reforma laboral, hay que pensar en una adecuación de la legislación a los nuevos trabajos y a las nuevas condiciones del mercado de forma urgente”

Así las cosas, son múltiples las propuestas que han expuesto distintos gremios y expertos en el tema, pero como ha repetido en diversas ocasiones el presidente Duque y la entonces ministra de Trabajo, Alicia Arango, aún no hay una sola palabra escrita sobre la reforma pensional. De hecho, en Inside LR el primer mandatario señaló que el foco del Gobierno no es propiamente adelantar una reforma laboral, sino “concertar una norma de protección a la vejez” pues, según destacó, la prioridad es aumentar la cobertura, por lo que le han apostado a aumentar el número de personas inscritas al programa de subsidios de Colombia Mayor, que entrega $80.000 cada dos meses.

Pero además de las pensiones, el gran reto de la cartera laboral es aumentar la formalidad, hoy inferior a 50%; así como disminuir a 7,9% el índice de desempleo en dos años y cinco meses, pese a que la tasa con la que cerró 2019 fue de 10,5%. “El reto es profundizar las políticas activas de formalización para reducir el desempleo con trabajo decente”, señaló Iván Jaramillo, director del Observatorio Laboral de la Universidad del Rosario.

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Reflexiones al tema pensiones

domingo, 9 de febrero de 2020

Los insumos con los que se cocina la reforma pensional

www.eltiempo.com, 08 de febrero 2020 
Por: Economía y Negocios


Seguro de desempleo

De 23 millones de personas económicamente activas, cotizan para su pensión solo 8,3 millones, y de estos, solo se pensionan 3 millones.
Foto: 
Jaime Moreno. Archivo EL TIEMPO

32 estudios y unas 500 propuestas ciudadanas, en el escritorio la Comisión de Protección a la Vejez.

Hacer la reforma pensional, cuya presentación en el Congreso de la República ha sido aplazada tres veces sin que hasta ahora se conozca borrador alguno, es visto como una de las ‘papas’ calientes que tendrá que sostener el nuevo ministro de Trabajo, Ángel Custodio Cabrera, quien, no obstante, ya encuentra un camino trazado por su antecesora, Alicia Arango, y el ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, que –además– lanzaron en mayo del 2019 una plataforma participativa para recoger los insumos que servirán para elaborar la propuesta.

Lo más claro que encuentra el nuevo integrante del gabinete es lo que no se va a hacer: no modificar la edad de retiro, ni la tasa de cotización, ni la pensión de supervivencia ni los derechos adquiridos.

Entre lo que sí se hará ya se incluyen ideas que están en varias de las 32 exposiciones que le han hecho hasta ahora a la Comisión de Reforma de Protección a la Vejez, creada para recoger los insumos necesarios para elaborar el proyecto por consenso.

En ese contexto, la Comisión ha recibido también casi medio millar de mensajes ciudadanos, que en su mayoría (45,1 %) provienen de la población mayor de 55 años. Se destaca la escasa participación de los jóvenes, quienes, en general, tienen la idea de que no lograrán una pensión en Colombia.

De 3 preguntas planteadas a los colombianos (¿qué le preocupa del actual sistema pensional?, ¿en qué debería enfocarse la reforma? y ¿tiene alguna propuesta para la Comisión?), los ciudadanos expresaron que su interés principal es la forma en que se hace el cálculo de las pensiones, los descuentos en salud y los demás cobros de parte de los fondos privados y de Colpensiones.

Casi el 50 por ciento de las preocupaciones tienen que ver con los derechos adquiridos. Pero a los ciudadanos también les trasnocha la falta de atención especializada en la tercera edad, la escasa existencia de asilos y albergues y lo poco incluyente del sistema.

Entre tanto, dentro de las propuestas de investigadores y líderes que se han acercado a la Comisión, se incluyen estudios de 7 universidades; intervenciones de 6 sindicatos; 5 partidos políticos; 4 organismos internacionales; 3 gremios y 3 de centros de pensamiento económico. También hay argumentos de entidades públicas y de firmas del sector privado.


¿Cómo sería la reforma?

El esquema multipilar que propone la firma de consultoría en recursos humanos Mercer les suena a varios de los que han destapado sus cartas sobre la reforma del sistema de vejez que el país necesita.

Son varios los que coinciden en incluir un sistema de escalonamiento con un pilar solidario que se aplique a aquellos colombianos que requieren apoyo. Alrededor de este pilar –enfatizan– es necesario especificar una fuente de financiamiento con la cual se garantizarán los Beps (Beneficios Económicos Periódicos) y los subsidios del programa Colombia Mayor. De lo contrario, cada año podría haber incertidumbre para que realmente se llegue a garantizar una cobertura a los más necesitados.

La pirámide que planea Mercer, que es similar a la de Fedesarrollo, “se basa en el concepto multipilar, desarrollado por el Banco Mundial (1994), en el que se diseñan varios módulos o pilares del sistema, que cumplen funciones complementarias y diferenciadas, con el fin de aumentar la eficiencia de cada pilar en el cumplimiento de sus funciones”.

Para Fedesarrollo, la reforma debe ser estructural, buscando dar solución al problema más crítico del sistema, que es la cobertura. “Un esquema multipilar, que incluya un pilar cero (asistencial); uno público (operado por Colpensiones); uno privado y de ahorro individual (operado por fondos privados); uno de ahorro voluntario, y un pilar intermedio, ampliará las posibilidades de ahorro y de ingresos para la vejez de los trabajadores”, expresa Fedesarrollo.

Desde varias esquinas

Las agremiaciones de pensionados, entre tanto, señalan que se requiere hacer énfasis en el respeto a los derechos adquiridos. Pero, además, abogan por “no gravar las pensiones; acabar con la competencia entre los dos regímenes (el público y el privado)” y poner en el foco “el papel de Estado como garante financiero de las pensiones”.

Para ello, proponen varias fuentes de financiamiento, como “impuestos a las transacciones financieras internacionales; impuesto a las ganancias de los bancos y corporaciones financieras, y multas a los mayores contaminadores del país”, entre otras.

La Confederación Democrática de Pensionados (CDP) agrega un punto más: la posibilidad de reconocer la pensión de vejez una vez se cumplan los requisitos de edades actuales, pero permitiendo que, una vez cumplida dicha edad, el adulto mayor que tenga hasta 650 semanas cotizadas pueda acceder a una mesada, de la cual le seguirían descontando para completar las semanas de cotización requeridas.

Mientras tanto, para el gremio de las aseguradoras Fasecolda, “cualquier sistema pensional que se adopte debe cubrir los riesgos de invalidez y muerte prematura”. De igual manera, también debe propender por pensionar a las personas a través de mecanismos que cubran los riegos de longevidad y rentabilidad.

Una transición suave, que sea equitativa para que logre a su vez ser duradera, es una de las recomendaciones de la Universidad de los Andes. Aquí hay que recordar que durante esta semana, la ministra de Trabajo saliente, Alicia Arango, dijo que esta transición sería mínimo de 8 años, con lo cual la reforma no se aplicaría a los hombres que hoy tienen 54 años y a las mujeres de 49 años en adelante.

Además de enfatizar en lo urgente y necesario que es reformar el modelo pensional en el país, por la poca cobertura entre los que tienen la edad para pensionarse, la baja afiliación, la transición demográfica, la inequidad en los subsidios y, por consiguiente, la propensión al déficit de recursos para pagarlas, los expositores de la Universidad Nacional dicen que “el sistema de seguridad social en el país se ha convertido en un modelo de aseguramiento basado en el lucro, tema que se debe tener en el visor”.

Las cifras que no dan más espera

Baja cobertura: de 23 millones de personas económicamente activas, cotizan 8,3 millones, y de estos, solo se pensionan 3 millones, recordó esta semana Alicia Arango.

Inequidad: en materia de subsidios, otra de las cuentas que trajo al presente la funcionaria evidencia que una persona con un ingreso de 25 salarios mínimos recibe un subsidio por parte del Estado de $ 735 millones.

Informalidad y bajo ingreso: la informalidad en las 23 ciudades principales es del 47,2 %, según el Dane. Estos ciudadanos no pueden cotizar de manera frecuente a pensión.

ECONOMÍA Y NEGOCIOS



Reflexiones al tema pensiones

viernes, 7 de febrero de 2020

Una reformita con beneficio propio

www.cronicadelquindio.com, FEB 07 2020
Por: JUAN JOSÉ ORREGO LÓPEZ

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Se viene socializando un proyecto en el Congreso, con gran expectativa, de autorizar traslados entre los regímenes de pensiones, privado a público, para aquellos, que no lograron formalizar su traslado en el tiempo establecido por la ley.
Desde el punto de vista humano y social, se ve muy bien y positiva, que a pesar de sus bondades, exhibe vacilaciones, que se requiere precisar y evitar su infortunio a futuro, que por negligencia en su aprobación inicial de la ley, estos traslados a Colpensiones no contemplados, de aportantes que vienen de fondos privados próximos a pensionarse faltándole 2, 3 o 4 años o menos con sueldos muy superiores al promedio nacional, mirado desde las finanzas públicas, viabilidad y sostenibilidad a futuro, será una carga adicional, ascendente, costosa y riesgosa.
Ese vacío financiero y costo billonario que generará esos traslados a Colpensiones es enorme, puesto que la tasa interna de retorno de Colpensiones y los fondos privados, que alimentan sus expectativas pensionales, son totalmente diferentes, lo que hace más costoso la carga económica para Colpensiones y al mismo Estado.
De aprobarse como viene, ¿de dónde surgirán los recursos para el pago de esas diferencias, del presupuesto nacional, impuesto adicional a 48 millones de colombianos, a los ya pensionados, al fondo de solidaridad, a los fondos privados?, o a quién más?
Este Sueño, disfrazado de humano y social, sin duda pasará a ser de características políticas, electorales o personales, similar a un proyecto en tránsito, denominado ‘ley Arias’, con sus beneficiados ya identificados.

Es por eso que actos tan nobles, de líderes famosos, sin analizar y estudiar sus verdaderas secuelas futuras, son las que en el pasado y hoy, continúan lesionando las finanzas de la nación, sin importarles el daño a futuro. Ejemplos, sobran.