domingo, 7 de julio de 2019

El vergonzoso puesto de Colombia en ranking de los países más ignorantes del mundo

/canal1.com.co

colombia paises mas ignorantes del mundo 2018
Foto: AFP
Qué tanto ignoran los colombianos su realidad? La firma británica Ipsos Mori publicó un sondeo que evalúa, supuestamente, el conocimiento de las personas sobre su propio país.

Esta organización mide desde 2014 algo que ha llamado “indice de percepciones erróneas”, bajo el cuál fueron sometidos los habitantes de 37 países en 2018.

Según este estudio, Colombia es el sexto país más ignorante del mundo, y solo es superado por Tailandia, México, Turquía, Malasia y Brasil (ver imagen).

Además, subió un puesto en este peculiar escalafón respecto a la clasificación de 2017.
Pero, ¿cómo es que nuestro país terminó en este deshonroso lugar? A continuación le explicamos qué método usó esta firma para llegar a estos resultados.
paises mas ignorantes del mundo 2018 ipsos mori colombia

Metodología
Para esta evaluación de percepción, Ipsos entrevistó por internet entre 500 y 1.000 personas aproximadamente de cada país, quienes debían estar en un rango de 18 a 64 años de edad (dependiendo de lo establecido como mayoría de edad en cada Nación).
Según la ficha técnica, se hicieron 28,115 entrevistas en las que se le preguntó a los consultados sobre su sociedad, en aspectos como la población de su país, el cambio climático, sexo; o los indicadores sobre crimen, vacunación, economía y salud (mira aquí el cuestionario).

La clasificación se calculó a partir de siete elementos que fueron medidos como un porcentaje (mira aquí los detalles de la metodología).

Cabe resaltar, en favor de las personas que representaron a Colombia, que las preguntas tenían una alto grado de dificultad. Por ejemplo: ¿Qué porcentaje del total de energía consumida en su país proviene de fuentes renovables?


Si consideras que puedes dejar al país mejor representado, te invitamos a realizar la evaluación de esta firma aquí.

Este es el ranking completo de los países más ignorantes, de acuerdo a este estudio de percepción.
PaísRango
Tailandia1Menos precisa
México2
Turquía3
Malasia4
Brasil5
Colombia6
Rusia7
Arabia Saudita8
China9
Perú10
Bélgica11
India12
Rumania13
Alemania14
Sudáfrica15
Japón16
Serbia17
Italia18
Argentina19
Francia20
Países Bajos21
Suiza22
Estados Unidos23
Corea del Sur24
Chile25
Montenegro26
Canadá27
España28
Australia29
Polonia30
Singapur31
Dinamarca32
Gran Bretaña33
Hungría34
Suecia35
Nueva Zelanda36
Hong Kong37Más precisa




Reflexiones al tema pensiones

“Odiombia”


elespectador.com, 5 Jul 2019, Por: Álvaro Restrepo

"Alguien tiene que tener el suficiente valor y la suficiente moral para romper las cadenas del odio".

Martin Luther King Jr.


"Cada colombiano es un país enemigo".

Bolívar en boca de García Márquez (o García Márquez en boca de Bolívar)

En su última caricatura / Monólogo en la revista Semana, Antonio Caballero nos pregunta qué nombre le vamos a poner a Colombia ahora que está tan de moda eliminar los homenajes a Cristobal Colón.
Yo propongo uno: ODIOMBIA....Un país donde no hay ideologías sino odiologías: odiólatras, odiópatas. 

(Y también de Bolívar / Gabo): "Todas las ideas que se les ocurren a los colombianos son para dividir" ...perdón, los odiombianos. Quizás lo que más nos ha dividido en épocas recientes es el-anhelo-no-compartido de vivir en paz. Es eso justamente lo que nos une: el odio hacia la idea de vivir en paz

Por fin hemos encontrado un rasgo distintivo que nos identifica y nos cohesiona: nos odiamos los unos a los otros con una virulencia y una efectividad casi virtuosas.

A un genio/artista como el mismo García Márquez, que llevó el nombre de nuestro país a cimas hasta entonces desconocidas, lo odiamos por eso mismo. Envidia, ingratitud, mezquindad. Estas son las cualidades y motivaciones  de nuestros proyectos colectivos de nación. Al presidente que intentó ¡y logró! hacer la paz con la guerrilla más vieja y sanguinaria del mundo, lo odiamos por haber logrado para Odiombia un segundo Premio Nobel. Así somos: así nos va. 
Este discurso negativo y odioso en boca de un artista/educador pareciera ser una contradicción. Pero es que a mis casi 62 años debo decir que esta cruel realidad es difícil de refutar y de transformar.

Hace unos pocos días en un estadio brasileño en el que jugaba nuestro país, los hinchas, que fueron a acompañar a nuestra selección, se empezaron casi a matar entre entre sí porque pertenecían a barras bravas de equipos odiombianos diferentes. Los brasileños, que hoy están gobernados por un energúmeno: un odiador profesional, nos miraban aterrados e incrédulos y nos abuchearon. El fútbol, que puede ser un espectáculo de danza alucinante o, por el contrario, "una metáfora de la guerra", encontró en nuestros compatriotas a los perfectos odiotas útiles que llevan la imagen de nuestro país a las cloacas del mundo.

Porque los odiombianos somos así: vivimos obsesionados con la vergüenza que nos produce nuestra merecida pésima imagen en el exterior. Lo que no nos preocupa es nuestra imagen al interior: frente a nosotros mismos. Ya nos hemos resignado a la patética imagen que nos devuelve el espejo.

Por eso nos consolamos cada tanto cuando se dice que somos el segundo país más feliz del mundo. (¡Ni siquiera somos el primero! ¡Quizás sí el más cínico!") Sí, el odio nos hace felices, es nuestro combustible, nuestra razón de ser, nuestra odiosincracia. 

Pero ¿de cuál de las dos vertientes más importantes de nuestro sentimiento nacional estamos hablando aquí? ¿Del odio activo o del odio pasivo? En ese sentido los odiombianos somos como se dice por ahí: versátiles....¡le jalamos a todo! El odio activo nos puede llevar al asesinato, a la masacre, al genocidio, a la corrupción o a cualquier otro crimen de lesa humanidad...como efectivamente lo hace a diario. Pero el odio pasivo nos conduce a la más letal y abyecta de sus formas: la indiferencia, la indolencia, la ausencia de empatía......el meimportaunculismo.  
O-Dios del Odio, ilumina un día el alma de esta nación enferma que se ha auto-torturado durante décadas, siglos...desde siempre. 

Nacimos del odio, vivimos en él y en él nos diluiremos. 
..................................................................................................
"Pesimista en el pensamiento: optimista en la acción". 
Gracias, Gramsci.


Reflexiones al tema pensiones

sábado, 6 de julio de 2019

‘El liberalismo es obsoleto’


portafolio.co, JULIO 02 DE 2019
pOR: MIGUEL GÓMEZ MARTÍNEZ

Miguel Gómez Martínez

Las tensas relaciones de Putin con la mayoría de los líderes europeos tiene mucho que ver con las crisis internas que viven las democracias liberales.

Así se refirió el presidente de Rusia Vladimir Putin al ser cuestionado por el diario británico Financial Times hace algunos días y añadió: “la idea liberal ha entrado en conflicto con los intereses de la inmensa mayoría de la población”. Putin, temido y odiado por el mundo occidental, tiene el coraje de poner el dedo en la llaga de la crisis democrática actual. Y remata con esta frase que obliga a pensar la validez de una parte de su posición: “Debe haber unas reglas humanas fundamentales y valores morales. En este sentido, los valores tradicionales son más estables e importantes para millones de personas que esta idea liberal que, en mi opinión, está dejando de existir”.

No sobra aclarar que el liberalismo al que se refiere el líder ruso no tiene nada que ver con Samper, Santos, Gaviria o Serpa. Eso nunca ha sido liberalismo. Putin piensa en el deformado ideal liberal que ha confundido tolerancia con impunidad, regulación de la economía con burocratización corrupta, el respeto de las minorías con gobierno de las minorías y todo el conjunto de nociones incorporadas en la inmensa bolsa de lo “políticamente correcto”. Sin temor ni matices, Putin reconoce que el renacer del populismo es derivado de la crisis de un modelo que se ha separado de los valores fundamentales de la población que ya no quiere seguir aceptando que le impongan visiones inspiradas en un acomodado moralismo civil.

Detrás del mensaje de Putin están una serie de elementos que no deberían pasar desapercibidos. Al igual que lo hace el premier chino Xi Jinping, estos líderes no reconocen la jefatura moral del mundo occidental ni están dispuestos a aceptar que la promoción de los ideales democráticos sean usados, por ciertos países, como fachada para proteger sus intereses económicos. Putin sostiene que la experiencia de Libia, Afganistán, Egipto o Siria demuestra que la anarquía es lo único que se obtiene cuando se imponen a la fuerza estructuras democráticas en sociedades que no tienen esa cultura. Creer que el ideal democrático es superior a cualquier forma de gobierno es algo que consideran ingenuo.

La reacción unísona de los líderes occidentales fue la de rechazar la visión del presidente ruso. Las tensas relaciones de Putin con la mayoría de los líderes europeos tiene mucho que ver con las crisis internas que viven las democracias liberales acosadas por problemas de migración, inseguridad, corrupción y pérdida de prestigio de sus sistemas políticos. El realismo político de la alianza diplomática sino-rusa choca con quienes hoy gobiernan países donde existe una clara fractura entre sus instituciones y una opinión pública preocupada por la incapacidad de las democracias de ofrecer transparencia, seguridad y solución a los problemas reales de la población como el desempleo, la sostenibilidad de las pensiones, impuestos razonables o servicios públicos eficientes.

Al sostener que el liberalismo está de capa caída, Putin confirma que tiene una visión muy diferente de la realidad ideológica del mundo actual. Su mensaje es directo y sin ambivalencias. No tiene las decoraciones retóricas que abundan en el lenguaje político de los líderes occidentales, que poco reflejan la realidad. El líder ruso puede parecer brutal y poco simpático para los estándares occidentales. Pero dice y hace lo que piensa.


Miguel Gómez Martínez
Asesor económico y empresarial
migomahu@gmail.com





Reflexiones al tema pensiones

El liberalismo perdurará pero hay que renovarlo

portafolio.co, JULIO 05 DE 2019 

POR:PORTAFOLIO

Presidentes
Donald Trump, presidente de Estados Unidos; Xi Jinping, presidente de China;
y Vladimir Putin, presidente de Rusia. REUTERS

No se trata de un proyecto utópico, es una obra en perpetuo progreso, un enfoque de convivencia que parte de la primacía de la libertad humana.

“También existe la llamada idea liberal, la cual ha perdido su utilidad. Nuestros socios occidentales han admitido que algunos elementos de la idea liberal, como el multiculturalismo, ya no son sostenibles”. Y así, Vladimir Putin afirmó estar en el lado correcto de la historia, en una entrevista con FT.

Pero, como podría decirlo Mark Twain, reportar la muerte del liberalismo es una exageración. Las sociedades basadas en ideas liberales centrales son las más exitosas de la historia; necesitan ser defendidas en contra de sus enemigos.

¿Qué es el ‘liberalismo’? Para responder a esta pregunta, primero pediría a los estadounidenses que olviden lo que significa para ellos el liberalismo: lo opuesto al conservadurismo. Éste es un significado exclusivamente estadounidense que tiene sentido en el contexto de ese país: los inmigrantes que fundaron su Estado basado en un conjunto de ideas liberales, es decir, liberales en el sentido europeo, frente a las autoritarias.

(Lea: El orden liberal internacional está enfermo)

Cuando Thomas Jefferson escribió sobre ‘la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad’, en la declaración de independencia, él estaba basándose en lo expresado por uno de los grandes pensadores liberales, John Locke, reemplazando “propiedad” por “felicidad”.

La palabra raíz en liberal es ‘liber’, el adjetivo latino que denota una persona libre, en lugar de un esclavo. El liberalismo no es una filosofía precisa, es una actitud. Todos los liberales comparten una creencia en la agencia humana individual. Ellos confían en la capacidad de los seres humanos para decidir las cosas por sí mismos.

Esta creencia conlleva implicaciones radicales: implica el derecho de hacer sus propios planes, de expresar sus propias opiniones y de participar en la vida pública. Estas actitudes se hicieron realidad en el sistema que llamamos “democracia liberal”.

(Lea: La economía es la clave para revivir el liberalismo de EE.UU.)

Los liberales comparten la creencia de que la agencia depende de la posesión de derechos económicos y políticos. Se necesitan instituciones - en particular, sistemas legales independientes - para protegerlas. Pero la agencia también depende de los mercados para coordinar a los actores económicos independientes; de los medios de comunicación libres para permitir la difusión de opiniones; y de los partidos políticos para organizar la política. 

Detrás de estas instituciones hay valores y comportamientos: la distinción necesaria entre la ganancia privada y el propósito público para frenar la corrupción; un sentido de ciudadanía; y la creencia en la tolerancia.

El liberalismo exige entonces un equilibrio entre bienes en conflicto. Algunos liberales creen más en la libertad económica y se oponen a un Estado activo. Otros creen más en la igualdad entre los ciudadanos y temen la plutocracia. Ambas partes pueden ser liberales.

Lea: El Liberalismo, es obsoleto

https://jujogol.blogspot.com/2019/07/el-liberalismo-es-obsoleto.html


Sin embargo, Putin es un enemigo del liberalismo. La tradición de la que él proviene es la autocracia zarista. Como sostiene Anders Aslund en su libro ‘Russia's Crony Capitalism’ (El capitalismo clientelista de Rusia), Putin “ha meticulosamente aniquilado las incipientes instituciones del capitalismo, de la democracia y del Estado de derecho que surgieron en Rusia en la década de 1990. En su lugar, formó una sólida vertical de poder controlada por sus amigotes, quienes se oponen al Estado de derecho, favoreciendo sus propios poderes ilimitados sobre el Estado”.

Para medir el éxito del liberalismo, combinamos la medida de “voz y rendición de cuentas” del Banco Mundial y el “índice de libertad económica” de la Heritage Foundation. Las libertades económicas y políticas tienden a ir juntas, en parte porque ambas dependen del Estado de derecho. El liberalismo, así, está asociado con la prosperidad: las sociedades liberales tienden a ser ricas y las sociedades ricas tienden a ser liberales.

Bajo Putin, Rusia se ha alejado del liberalismo. En gran parte como resultado, la economía de Rusia está en una precaria condición. A pesar de que el producto interno bruto (PIB) per cápita es menos de la mitad de los niveles del de EE. UU., el crecimiento promedio del PIB per cápita entre 2009 y 2018 fue sólo del 1,8% anual. La convergencia se ha ralentizado hasta casi paralizarse.

Pocos esperan que esto mejore. La postura de Putin en el escenario mundial es una forma de desviar la atención del pueblo ruso de la corrupción de su régimen y de su fracaso en brindarle una mejor vida.

Incluso en el caso de la economía china, la cual es claramente más exitosa, podemos especular que el giro de Xi Jinping hacia un mayor control estatal y hacia la represión política minará el dinamismo.

Sin embargo, Putin tiene razón en un punto. Las democracias liberales se han topado con dificultades, en particular en relación con su capacidad para absorber inmigrantes y para gestionar la desigualdad. Estas sociedades definitivamente necesitan valores e identidad compartidos. Eso es perfectamente compatible con la inmigración y con las perdurables diferencias culturales.

Pero ambas deben gestionarse: de lo contrario, el descontento popular traerá al poder a líderes que desprecian las normas de la democracia liberal. El frágil equilibrio pudiera entonces colapsar. Gran parte de lo que dice y hace el presidente estadounidense, Donald Trump, indica su desdén por esas normas, particularmente por una prensa libre y por un sistema judicial independiente. El riesgo, entonces, es que la democracia liberal se convierta en una “democracia iliberal” que, en realidad, no es ni liberal ni democrática.

En el informe ‘Libertad en el mundo 2019’, el organismo centinela independiente estadounidense Freedom House reportó un decimotercer año consecutivo de deterioro en la salud global de la democracia. Este declive, observó, también ocurrió en las democracias occidentales, con los EE. UU. - el más influyentes defensor de los valores democráticos - liderándolo.

Este desarrollo es realmente preocupante. El liberalismo puede que sea el enfoque más exitoso. Pero, en numerosas democracias liberales, las personas, especialmente las élites, han olvidado el equilibrio que debe lograrse entre el individuo y la sociedad; entre lo global y lo doméstico; y entre la libertad y la responsabilidad.

El liberalismo no es un proyecto utópico; es una obra en perpetuo progreso. Es un enfoque de la convivencia que parte de la primacía de la agencia humana. Pero ése es sólo el punto de partida. Hacer que este enfoque funcione requiere adaptación y ajustes constantes. 

Putin no tiene idea de lo que esto significa: no puede concebir un orden social que no se base en la fuerza y el fraude. Nosotros sabemos lo que significa. Pero tenemos que hacer mejor las cosas. Mucho mejor.

Martin Wolf




Reflexiones al tema pensiones

Que las ideas liberales están ‘obsoletas’?

eltiempo.com, 05 de julio 2019

Carlos Caballero Argáez


Las democracias liberales están en dificultades. Pero las ideas liberales no han muerto.

El evento internacional de la semana pasada no fue la reunión del G20 en Osaka. Fue la entrevista que dio el presidente de Rusia, Vladimir Putin, al Financial Times, el periódico inglés –tal vez el mejor del mundo–, antes de viajar al Japón. Putin ofreció su visión de la situación internacional, de las relaciones de su país con las potencias, China y Estados Unidos, de la injerencia rusa en Siria y en Venezuela. Y terminó divulgando sus opiniones en contra del liberalismo, por considerar que a este ya le había pasado su tiempo y ahora es, por lo tanto, “obsoleto”.

El señor Putin está equivocado; su comentario es una manera astuta de desprestigiar las reglas liberales sobre las cuales se construyó el orden internacional con posterioridad a la Segunda Guerra Mundial. Reglas que está intentando destruir el presidente Trump con su desprecio del multilateralismo y de las instituciones creadas para promover la seguridad y el crecimiento económico mundial. Con ese desprecio, lo que ha hecho es agitar las aguas en las cuales pesca el señor Putin y generar un peligroso clima de incertidumbre sobre el futuro.

La entrevista es de gran interés para los colombianos. Porque los liberales de manera de pensar sí que estamos preocupados con la polarización ideológica en Colombia y la división, casi por mitades, entre el populismo de derecha y el de izquierda. Y no se puede estar de acuerdo con el señor Putin en que la idea liberal no tenga vigencia en la actualidad. Por el contrario, en este país es importante defenderla y difundirla. Con mayor razón cuando es atacada desde tantos frentes y, muy preocupante, desde el mismo partido de gobierno.

Es oportuno recordar –en tiempo de celebración del bicentenario de la independencia– que desde los inicios de la República, los principios liberales han primado en la organización del Estado en Colombia. La Constitución de Cúcuta de 1821 fue liberal en su esencia, y los cambios de mediados del siglo XIX, que incluyeron la abolición definitiva de la esclavitud y las elecciones como medio de expresión del sentir popular, fueron conquistas liberales. El apego a la ley, a las instituciones y a la civilidad son valores de los últimos doscientos años que sirven para proteger los derechos económicos, sociales y políticos de los colombianos.

Los elementos fundamentales de la ideología liberal son la libertad, la igualdad y la justiciaEs muy interesante que en Colombia, a pesar de las múltiples dificultades que reseña la historia, las dictaduras no hubieran florecido, como sí ocurrió en los países vecinos de los cuales nos separamos en 1830. Muchos dirán que esto no quiere decir nada y que las mayorías no se han beneficiado de esa libertad. Están errados. No saben, como los venezolanos en la actualidad o los chilenos y argentinos en el pasado, lo que es vivir bajo una dictadura. Lo que sucede es que los liberales no creemos en las revoluciones, sino en los cambios graduales y las reformas, en el “progreso perpetuo”. Y estos procesos se toman su tiempo. Que socialmente el país ha progresado, no cabe duda. Y que hay que acelerar y asegurar los cambios para lograr una sociedad más equitativa y justa también es cierto.

No es correcto que las ideas liberales estén en conflicto con el interés de la inmensa mayoría de la población. ¿Qué más quiere la gente sino que se respeten su religión, su género, su sexualidad y su dignidad? ¿Y los colombianos no hemos recibido de buena gana a los cientos de miles de venezolanos que han tenido que huir de su país en búsqueda de un bienestar mínimo?

Sí. Las democracias liberales están en dificultades. Pero las ideas liberales no han muerto.



** El liberalismo perdurará pero hay que renovarlo

https://jujogol.blogspot.com/2019/07/el-liberalismo-perdurara-pero-hay-que.html 



Reflexiones al tema pensiones

miércoles, 3 de julio de 2019

¿Nuevas elecciones regionales?

eltiempo.com, 02 de julio 2019 

Alfonso Gómez Méndez

Los ciudadanos deben estar alerta para no dejarse engañar de falsos abanderados de la ‘antipolítica’

Con el inicio del periodo para inscripción de candidatos, arrancó en firme el proceso electivo de gobernadores, diputados, alcaldes, concejales y ediles, el próximo octubre. También entró a regir la absurda e hipócrita ley de garantías, que pone en innecesaria interinidad todas las administraciones regionales, dado que nunca ha servido para lograr real transparencia en los procesos electorales.

Ojalá ahora sí se haga efectiva la fórmula de una verdadera descentralización política, iniciada con la elección popular de alcaldes en 1986 y continuada con la Carta de 1991. Porque, aunque los mandatarios locales son elegidos popularmente, se ha acentuado la centralización, pues, como en general no producen recursos propios, dependen de cuanto en Bogotá decidan distintos ministerios –en especial el de Hacienda– y Planeación Nacional sobre transferencias, regalías y priorización de proyectos.

En octubre estarán a prueba las autoridades electorales, a ver si por fin logran controlar los inmensos recursos de origen legal e ilegal invertidos en las campañas. Esa financiación ilegal es fuente principal de corrupción, porque los elegidos con inmensas fortunas quedan hipotecados a sus benefactores para devolverles lo invertido en puestos y contratos.

"En octubre estarán a prueba las autoridades electorales, a ver si por fin logran controlar los inmensos recursos de origen legal e ilegal invertidos en las campañas".

Hoy basta con utilizar las modernas tecnologías para detectar dónde y cómo se violan los topes electorales, conducta que acarrea la pérdida de investidura en el cargo. Con solo hacer eso, estaríamos ante una verdadera revolución en nuestro sistema electoral. El clásico ‘chocorazo’ no se da, como suele creerse, el mismo día de elecciones, cuando todo está arreglado, sino durante todo el proceso.

¿Pero veremos también cuánto hemos avanzado en cultura política para que la gente no cambie el voto por favores burocráticos o beneficios individuales de carácter económico? No solo se vende el voto cuando se recibe dinero en efectivo. Y en ese punto, ¿podrá el sistema financiero, digamos, ayudar para que no corran esos ríos de dinero en efectivo los meses o días previos al certamen electoral? ¿O volveremos a ver el triste espectáculo de individuos sorprendidos a cielo abierto con esas ingentes sumas pero a quienes las autoridades policivas y penales nada les hacen?

¿Y debe servir también de termómetro para saber si en algo hemos avanzado en la consolidación de partidos políticos y no vaya a repetirse el simple reparto de avales a diestra y siniestra, a menudo movidos por torvos intereses, sin asomo alguno de coherencia política o de ética?

Los ‘repartidores de avales’ deberían saber y temer que son responsables, política y aun penalmente, cuando los elegidos con su apoyo resultan comprometidos en casos de inhabilidad, incompatibilidad o abierto desacato a las normas disciplinarias y penales, y que esa responsabilidad puede llegar hasta la pérdida de la personería jurídica.

Los ciudadanos deben estar alerta para no dejarse engañar de falsos abanderados de la ‘antipolítica’, bajo cuyo alero pueden llegar a cometer los mismos o peores desatinos que los políticos ‘tradicionales’. No hay nada más peligroso que un político disfrazado de antipolítico con máscara de actor, periodista, deportista, profesor o predicador. Muchos de quienes con ese engaño llegaron al poder terminaron con los huesos en la cárcel por apropiación ilícita de fondos públicos.

Con excepciones, la elección de gobernadores y alcaldes ha implicado inestabilidad, por cuanto los mandatarios terminan incumpliendo el periodo por hechos de inhabilidad electoral, por declaratoria de nulidad de la elección y hasta por destituciones disciplinarias o procesos penales.

Esta conquista democrática no puede deslegitimarse por la ocurrencia de esos casos en los cuales ciudades o departamentos, durante un periodo, han tenido tres, cuatro, cinco y aun seis titulares de la administración, con todo lo que ello significa en términos de retraso administrativo.

En buena parte, el éxito de este proceso radica en cuanto en materia preventiva puedan hacer las autoridades electorales, los organismos de control y la propia justicia penal.



Cuánto vale el Aval de un candidato? 




Reflexiones al tema pensiones

lunes, 1 de julio de 2019

¿Cuánto vale el Aval de un candidato?

JULIO 1 DE 2019
POR: JUAN JOSÉ ORREGO LÓPEZ


Resultado de imagen para FOTOS DE JUAN JOSE ORREGO LOPEZ


Con el inicio del proceso electoral en Colombia para elegir gobernaciones, alcaldías, concejales y diputados, se percibe movimientos por todas partes de esa variedad de aspirantes, para lograr su respectivo Aval, acompañada de su financiación y compromisos, apoyos de amigos, buenos y malos, para su Aspiración de autoridad o Sueño Económico.

Esta apertura democrática que hoy vivimos es el momento donde la ciudadanía, antes de escoger y seleccionar el candidato, invito primero, más que cuantificar el costo de esa Aspiración o Sueño Económico, de esos aspirantes, preguntemos:

¿Cuál es el Valor del Costo o daño Económico y Social, que se le hacen a las regiones, por elegir esos aspirantes  con ese Aval irresponsable otorgado por los partidos políticos o movimientos por firmas, a un Candidato o mal gobernante, incluidos, concejales y diputados?

Como ha pasado siempre en Colombia, quién Responde, Fiscal y Económicamente, por efectos de la corrupción, malos manejos, desconocimiento de lo público, ¿daño o fracaso de elegir a un mal candidato o ciudadano?

Será que el director de ese partido o los miembros del “Comité de Ética” de los partidos, unos con Disfraces De Honorabilidad, no tienen ese compromiso de Responsabilidad con sus regiones, ¿al dar el permiso a aspirantes sin conocimiento de lo público y cuestionados?

¿Será que, en los partidos políticos o movimientos por firmas, existen Fuerzas e Intereses Ocultos, que impiden actuar con Ética y sentido de pertenencia para sus regiones?

Como vivimos en una democracia disimulada Sin Control Ni Justicia, donde todos los errores, por Manejos o Robos los asume siempre el pueblo con más impuestos, con Pérdida De Valores, llena de Odio, Rencores y Envidia, donde ven unos lideres a lo público como una oportunidad para Lucrarse Económicamente, entonces, ¿Seguiremos así sin Poder Castigar Duro a esos grupos o partidos que otorgan sin control esos permisos?

Ante esto, es lamentable la situación que se vive, pues conociendo la existencia en nuestras regiones de ciudadanos, empresarios o sociedad civil, honestos, visionarios, amantes del servicio a las comunidades, porque tenemos que estar siempre Castigados o Amarrados a ese protocolo o requisito del Aval ¿Qué otorgan los Partidos Políticos Cuestionados?

Creo que estamos o llegó el momento que nuestro sistema democrático y electoral analicen más a fondo estos procedimientos, pues de seguir así, ¿quién parará este Despelote Incontrolable en Colombia?

Que rico y bueno es aprender cuando hay voluntad de servicio y cambio verdadero, pero aprender y elegir, para seguir haciendo daños a los dineros públicos de nuestra querida Colombia y regiones, si es así, no vale la pena elegir ciudadanos indeseables e irresponsables para la sociedad.




JUAN JOSÉ ORREGO LÓPEZ



*** ¿Nuevas elecciones regionales?




Reflexiones al tema pensiones