viernes, 23 de agosto de 2019

La reforma rural en los territorios es la ruta de la paz


Por: Alejandro Reyes Posada

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La reforma rural con enfoque territorial es un cambio de paradigma del desarrollo rural, que se debe concebir como el desarrollo de los cien territorios del país, definidos geográficamente, que tienen distintos grados de competitividad según sus recursos naturales, infraestructura, conexión con mercados y capacidades de su población.
Se trata de un cambio estructural que implica un aumento grande de las capacidades estatales y de la acción organizada de la población, para que las iniciativas se construyan concertadamente de abajo hacia arriba, de manera que los territorios tengan la capacidad de gestión para ordenar ambiental y productivamente su geografía, lograr mayor equidad en la distribución y el uso de la tierra, y encaminar los programas en torno a una visión de futuro definida por sus pobladores. El objetivo es integrar al desarrollo los territorios que han tenido poca intervención efectiva del Estado y con eso extender su presencia y superar las causas de la violencia.
El Estado requiere un conjunto de adecuaciones y mejoras en el diseño de políticas, capacidades operativas y de evaluación, así como un mejor ordenamiento en las relaciones entre el centro, los departamentos, territorios y municipios. En el fondo, se trata de pensar las políticas sectoriales en función del desarrollo de los territorios, lo que implica que cada política sectorial debe asimilar la lógica del enfoque territorial como criterio de focalización y los órganos que dirigen la gestión de cada territorio deben ser capaces de coordinar las políticas sectoriales para perseguir su visión de desarrollo.
El Acuerdo de Paz contempló un período de 15 años para realizar los objetivos de la reforma rural y es previsible que los primeros años enfaticen la construcción de políticas públicas y la adecuación institucional para adelantarlas. Estas políticas deben responder a un diseño general que satisfaga los objetivos y contemple los medios adecuados para cumplirlos.
Además de las iniciativas de políticas públicas y la preparación de instrumentos para la reforma rural integral, existe en los territorios la conciencia de que es necesario actuar en defensa de los recursos naturales y el desarrollo desde los ámbitos locales, con lo cual han surgido múltiples iniciativas de organizaciones sociales, ONG y agencias de cooperación, nacionales e internacionales, para actuar en los espacios territoriales. Es necesario lograr el diálogo entre las iniciativas sociales, de abajo hacia arriba; con las iniciativas estatales, de arriba hacia abajo. El acuerdo agrario refuerza el rol de las organizaciones sociales, que se han extendido por todo el país y buscan la defensa del territorio. Ellas tendrán oportunidad de actuar en los ámbitos locales para proteger sus recursos naturales contra la devastación causada por la minería y los negocios ilegales.
El acuerdo agrario exige construir una política pública comprensiva y coherente para el mundo rural que integre las dimensiones de la propiedad y el uso de la tierra, todo ello enmarcado en la sostenibilidad ambiental y el aprovechamiento de las ventajas competitivas de los territorios, para elevar la productividad y mejorar las condiciones de vida de la población y, por tanto, para afianzar la construcción de la paz.

Reflexiones al tema pensiones

El país que nos duele


Por: Valentina Coccia

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El país que nos duele es un país remoto, escondido, del que ni siquiera conocemos la existencia. El país que nos duele es ese de los niños, de los jóvenes en fuga, del hambre, del despojo y la desesperación. En ese país no existen brechas, porque a él nos une un dolor inevitable. En ese país la víctima y el victimario comparten las afrentas de una misma desgracia: en ese país somos otro, somos el otro.
Ese país podemos visitarlo cada día, todos los días, si estamos atentos a nuestro entorno. Pero a veces, la mayoría de las veces, no lo vemos, porque como dije es un país oculto. A veces se necesita un lente especial, o a veces necesitamos a alguien que lo atrape con sus manos, con sus ojos y nos lo muestre. Hoy en día ese país habita en el Claustro San Agustín, en el centro de Bogotá y lo ha cazado el lente de Jesús Abad Colorado, el espía sin nombre, el héroe anónimo, el historiador paciente que, como Heródoto, ha tenido la minucia de observar, la sabiduría para reconstruir y la valentía de poder contar.
En la exposición El testigo, Jesús Abad Colorado nos habla de la historia como un árbol, del futuro como un bosque y del presente como una siembra, como las semillas que se esparcen en una tierra desolada. El árbol de la historia es como una roca, como un río, como el agua que corre sin cesar: no podemos evitar su existencia pues está más plantada en la tierra que las raíces del árbol más antiguo. Abad Colorado nos invita a sembrar nuestros árboles junto al árbol de la historia, pues su presencia en nuestras vidas es inevitable y más nos vale aprender a solidarizarnos y a entender estos 70 años de guerra para que podamos sentir su dolor y evitar que vuelva a ocurrir, que todo vuelva a ocurrir.
La exposición fotográfica de Abad Colorado es una exposición sobre las víctimas, sobra la historia que de verdad cuenta, sobre la historia que de verdad duele. Nos enfrenta, a cuenta gotas, a la marea de instantes que nacen del revoltijo del sufrimiento. En la exposición de Abad Colorado el nombre de los victimarios, sus caras y su identificación no son tan importantes: vale más la imagen de las ruinas de una escuela abandonada después de una fuga, la foto de un padre echándose una nevera al hombro para poder huir, el recuerdo de una niña que no quiere irse sin llevar a su mascota, el vacío de un hombre que llora con su hijo en brazos, el petróleo que se riega por los ríos, el despojo de las ropas de unos hombres asesinados junto a un árbol; valen más las vidas, todas las vidas que no se han cuidado y que se han apagado a nombre de unos pocos que se han quedado con las tierras.
Es curioso que para llegar al claustro debamos pasar frente a la Casa de Nariño. Como es típico, debemos mostrar el bolso a los oficiales del ejército y caminar por la acera opuesta a la de la casa. La vida del presidente no se puede ni tocar: no podemos caminar cerca de su casa, no podemos llevar objetos peligrosos cuando nos encontramos cerca de él. Cuando salimos de la exposición pasamos por los mismos trámites para atravesar el terreno de la Casa de Nariño, y con nuestros pasos y pensamientos solitarios nos damos cuenta de que a lo largo de los años hemos sacrificado miles de vidas para poder proteger, tal vez, la vida de los equivocados. Feliz semana, queridos lectores.


La reforma rural en los territorios es la ruta de la paz

https://jujogol.blogspot.com/2019/08/la-reforma-rural-en-los-territorios-es.html


Reflexiones al tema pensiones

miércoles, 21 de agosto de 2019

Consumo interno, motor del crecimiento de la economía

http://gerente.com/co


Mientras que la economía mundial y la de los principales países de Latinoamérica muestra señales de debilitamiento, el crecimiento del 3% de Colombia, en el primer semestre, está apoyando en la fortaleza del consumo privado.
Cada vez que usted saca su billetera para comprar todo tipo de bienes (un televisor, una nevera, un carro, alimentos, etc), o cuando decide comprar o cambiar su vivienda, para solo poner algunos ejemplos, está contribuyendo a un mayor crecimiento.
Por ejemplo, según el Dane, desde el punto de vista de la demanda, el crecimiento del 3,05% del primer semestre se explica por la fortaleza del consumo privado (4,6%) y la inversión (4,3%), gracias al resultado de las obras civiles y la adquisición de vehículos por parte del sector público y empresarial, ya que el consumo del gobierno perdió tracción (1,9%) y las exportaciones continúan estancadas aunque aumentaron 3%.
De hecho, al comentar las cifra revelada por el Dane, el ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, señaló que si no fuera por la volatilidad externa, “estaríamos con ambiciones de más del 4% o 4,5%, pero esta situación reduce las expectativas a un punto menos, que es muchísimo dinero, pero la turbulencia ha sido enfrentada con una política fiscal bastante fuerte, una política monetaria adecuada y el país goza de unos ahorros y reservas que permiten sortear de una manera bastante cómoda cualquier eventualidad”.
Según un análisis de Bancolombia, la expansión del consumo de los hogares se sustentó en una demanda por bienes más homogénea:
Por ejemplo, la compra de bienes durables, no durables y semidurables se aceleró frente al resultado del segundo trimestre del año pasado, al crecer todos por encima del 5% anual. En particular, la expansión de los alimentos, bebidas alcohólicas y prendas de vestir validó el buen momento que está atravesando el comercio minorista. 
Entre tanto, los servicios (4,1%) mostraron una aceleración de 60 puntos básicos (pbs) frente al cierre del primer trimestre de 2018. 
“En suma, el consumo de los hogares fue el motor que sustentó la recuperación de la economía”, explica la misma fuente al señalar que, para lo que resta del año, es factible esperar una ligera aceleración del consumo.
“El pago en retroactivo de las nóminas impulsará el consumo público en el tercer trimestre, esto acompañado de un crecimiento estable en el consumo de los hogares conducirá a un ligero repunte de cara a la segunda mitad del año”.
En cuanto a la inversión, otro de los componentes importantes de la demanda agregada, el crecimiento del 4,3% se explica por el buen momento del gasto en  maquinaría y equipo, en contraste con la caída en la compra de bienes inmuebles.
“La inversión productiva continúa avanzando a un ritmo positivo, lo cual se vio reflejado en la expansión de 12% en el rubro de maquinaria y equipo”, agrega el análisis ya mencionado.
En particular, se destaca la inversión en trasporte, donde jugó un papel clave la renovación de parte de la flota de buses de transporte público en Bogotá. 
En contraste, la inversión permanece estancada en la industria, que apenas creció 0,6% en el segundo trimestre, y en el sector agropecuario, que mostró una expansión anual de 1,5%, inferior al promedio registrado en la última década (2,9%).

Reflexiones al tema pensiones

martes, 20 de agosto de 2019

Para comentarios, proyecto de decreto de protección social para quienes ganan menos del mínimo

Imagen de referencia. Según el DANE, cerca de 9 millones de personas ocupadas en Colombia ganan menos del salario mínimo.Archivo El Espectador

Hasta el 29 de agosto los ciudadanos podrán enviar las sugerencias y comentarios que tengan sobre decreto que busca dar un “piso de protección social” a las personas que trabajan por horas y ganan menos de un salario mínimo. Dicha iniciativa ya ha sido criticada por sindicatos de trabajadores.

El Ministerio de Trabajo invitó a los ciudadanos a comentar y hacer sugerencias al proyecto de decreto que busca dar un “piso de protección social” a los trabajadores que laboran por horas y cuyos ingresos son menores al salario mínimo.
El proyecto de decreto podrá ser consultado en la página del Ministerio de Trabajo y los comentarios sobre el mismo serán recibidos en el correo acisneros@mintrabajo.gov.co hasta el próximo 29 de agosto.
Este proyecto regulará el artículo 193 del Plan Nacional de Desarrollo (PND) que fue sancionado el 25 de mayo por el presidente Iván Duque, y que busca que los empleados que trabajan por horas y ganan menos de un salario mínimo tengan derecho a recibir protecciones sociales como afiliación a salud, riesgos laborales y una especie de “pensión”, que se le pagaría al trabajador cuando se jubile mediante una renta vitalicia.
Dicha seguridad social valdría el 15 % del dinero devengado por el trabajador y sería aportada en su totalidad por el empleador.
Sin embargo, el artículo 193 del PND fue fuertemente criticado por centrales obreras que manifestaron que ese apartado abría la puerta a que los empleadores comenzaran a contratar bajo la modalidad “por horas”, y reemplazaran sus plantas de asalariados que trabajan jornadas completas.
Sin embargo, el tercer parágrafo del artículo señala que los empleadores que, con el propósito de obtener provecho de la reducción de sus aportes en materia de seguridad social, desmejoren las condiciones económicas de sus trabajadores o contratistas, serán objeto de fiscalización y sanciones por parte de la Unidad de Gestión de Pensiones y Parafiscales (UGPP).
En su momento, Alicia Arango, ministra de Trabajo, defendió el artículo diciendo que este era beneficioso para personas como los estudiantes que solo trabajan algunas horas porque no tienen más tiempo, pero que no acceden a la seguridad social por las condiciones laborales actuales.
“Uno no puede decir que porque el 44 % de los colombianos ganan menos de un salario mínimo se deba establecer una política para eso. No, la política debe ser, como sucede en el mundo, que la gente gane mucho más del salario mínimo”, dijo Diógenes Orjuela, presidente de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), criticando los objetivos del artículo 193.
El proyecto de decreto que regulará el mencionado artículo fue construido por los ministerios de Trabajo, Hacienda y Salud, el Departamento Nacional de Planeación, Colpensiones y la Unidad de Gestión Pensional y Parafiscales.

Reflexiones al tema pensiones

Hong Kong: entre la paciencia y la incertidumbre

Por: Fernando Barbosa



Lo que está sucediendo en Hong Kong genera una gran incertidumbre. Se trata de situaciones inéditas y las preguntas que saltan a la vista son múltiples. No así las respuestas.
En este momento resulta inevitable recordar los dolorosos acontecimientos de Tiananmén, de los cuales se están cumpliendo 30 años. Sin embargo, fuera de las imágenes y de varios datos contradictorios, a estas alturas no se sabe con precisión qué sucedió. Igualmente habría que indagar hasta dónde hubo influencia externa en estos desarrollos, si es que la hubo. De otra parte, como el próximo 31 de octubre se cumplen 70 años de la creación de la República Popular de China, cabe preguntarse si podrían tener relación estos dos aniversarios con las protestas de los hongkoneses.
Y, como siempre, el pasado tiene cosas que decirnos. Según la Declaración Conjunta entre Inglaterra y China de 1984, el gobierno de Pekín, a partir de 1997, recuperó su soberanía sobre los territorios que habían estado bajo el control británico. Pero en las negociaciones, los chinos accedieron a crear un régimen de transición con una duración de 50 años, que es lo que se conoce como “un país, dos sistemas”. En síntesis, se les garantizó a los hongkoneses medio siglo de autonomía que les permitiera ajustarse a la nueva realidad: convertirse en parte integral de China en 2047.
Otro elemento que sirve para entender las profundidades a las que pueden llegar las actuales protestas es que el mayor reto que China ha tenido desde su unificación en el siglo II a.n.e. ha sido el de mantener la unidad de la nación. Por tal razón, manifestaciones como la de Nueva York del 11 de agosto, en la que taiwaneses, uigures y tibetanos se unieron a las protestas de los hongkoneses, disparan las alarmas de Pekín. 
En efecto, las tensiones separatistas en estos territorios constituyen un desafío intolerable a la unidad del país y a la seguridad nacional que obligarían al gobierno, muy seguramente, a hacer todo lo que esté a su alcance para evitarlo. Porque, por supuesto, no sería una solución deseable para ninguna de las partes, ni para la región, ni para el mundo. Por lo tanto, la manera como se reaccione internacionalmente a estos retos será crucial para encontrar soluciones o para disparar las crisis, en un entorno en el que los cálculos económicos están descartados y lo que está en juego es la moral representada en la unidad nacional.
El malestar en Hong Kong no es de ahora. Recordemos el Movimiento de los Paraguas Amarillos de 2014, que fue controlado pero que dejó a varios participantes en la cárcel. Y no podrían dejarse de considerar otros movimientos a lo largo y ancho de este mundo globalizado, como el Movimiento de los Girasoles en Taiwán del mismo año o los Chalecos Amarillos en Francia y las manifestaciones de la izquierda y la derecha en Europa, el 15-M en Madrid y los Indignados. Tales manifestaciones están señalando las grietas de los sistemas políticos actuales y están generando presiones para moldear otras formas de gobierno que tendrán que abordar, de inmediato, el manejo del nuevo quinto poder: las redes sociales.


Reflexiones al tema pensiones

Editorial: El desespero en Hong Kong

elespectador.com, 15 Ago 2019 -

Las protestas en Hong Kong, que ya llevan diez semanas paralizando la ciudad y exigiendo la atención del mundo, son la muestra de un pueblo joven que siente el desespero de ver cómo sus libertades están destinadas a desaparecer progresivamente. En el fondo está una denuncia que debería resonar en todas partes: la legitimación global que China continental ha adquirido gracias a su creciente influencia económica ha hecho que las democracias occidentales y sus defensores ignoren los atropellos del Partido Comunista en el poder.
La historia de Hong Kong es complicada. Colonizada por el Reino Unido hasta 1997, su desarrollo fue un contraste claro con el de China continental. Mientras en Hong Kong se construyó una ciudad sobre la apertura económica, las libertades individuales y un Estado de derecho sólido y confiable, el Partido Comunista chino optó por la censura y la propaganda como medios de control sobre su población.
Cuando el Reino Unido cedió el control sobre Hong Kong, China continental hizo un pacto conocido como “un país, dos sistemas”. La idea, básicamente, reconoce el hecho de que Hong Kong hace parte de China, pero se compromete por 50 años a respetar su autonomía administrativa y económica.
El problema, entonces, es claro. A medida que nos acercamos a esa fecha, 2047, mientras China continental sigue convirtiéndose en la potencia más poderosa del mundo, quienes nacieron en Hong Kong ven con tristeza el futuro que les espera. Después de haber crecido dando por sentadas sus libertades básicas, el gobierno del Partido Comunista, con todas sus estrategias de opresión, viene desmantelando la autonomía pactada, obteniendo más influencia en el gobierno de Hong Kong y enviando un mensaje claro: todo va a cambiar.
Esta ronda reciente de protestas surgió, precisamente, por una ley de extradición impulsada desde Beijing y que quería debilitar la independencia del sistema judicial en Hong Kong, reconocido internacionalmente por su confiabilidad. Millones de personas se tomaron las calles, en su mayoría jóvenes, y desde hace mes y medio no han dejado de protestar.
La respuesta del Partido Comunista chino ha sido, hasta ahora, prudente, pero sus tentáculos pueden sentirse en todas partes. Hay tropas en la frontera con Hong Kong esperando la orden de invadir, el aparato de propaganda ha tildado a los protestantes de ser terroristas y la influencia global de China continental tiene bajo advertencia a los gobiernos que quieran expresar su apoyo a las manifestaciones. EE. UU. no ha dicho gran cosa, pues la política exterior de Donald Trump en temas que involucran derechos humanos ha sido, básicamente, no intervenir.
Sea cual fuere el desenlace de estas protestas, queda el sinsabor de ver a un pueblo con pocas opciones de mantener su independencia. A unos cientos de kilómetros de Hong Kong, Taiwán, otro país autónomo que ha visto cómo China continental amenaza su subsistencia, ve con terror lo que ocurre.
Como le explicó Alan Tse, de la Universidad de Hong Kong, The New York Times, “Es claro que China se ha estado alejando cada vez más de todas las ideas de una democracia liberal. La gente en Hong Kong lo sabe. Saben que es muy poco probable que obtengan una genuina democracia; por eso hay mucha desazón entre los jóvenes”.

Reflexiones al tema pensiones

Es la economía, ¡estúpido!


Por: Hernando Gómez Buendía


La frase se hizo célebre cuando el asesor de Bill Clinton descubrió que los gringos iban a votar con el bolsillo, y no contra la Unión Soviética como lo habían hecho durante muchos años.
Pues en Colombia los políticos siguen empeñados en polarizarnos alrededor de la implementación del Acuerdo de La Habana, o la cadena perpetua para violadores, o la JEP, o la “ideología de género”, o el fantasma del castrochavismo. Pero el problema ya no son las pasiones que sostuvieron al uribismo y originaron la pelea con Santos y la elección del presidente Duque: el problema es de qué vamos a vivir.
Las cuentas son muy sencillas: entre 2006 y 2014 vivimos por cuenta de China, es decir, de la bonanza petrolera y minera que multiplicó por 2,4 el flujo anual de divisas. De eso también vivió el Estado colombiano cuando, además, su participación en el producto nacional pasó del 15 % al 22 %. Esta fue la platica que Uribe se gastó en la guerra con las Farc y en su programa de Familias en Acción. Santos tuvo otros cuatro años (2010-2014) para aumentar los subsidios a los pobres, repartir mermelada e iniciar las hoy interrumpidas carreteras 4G.
Pero la bonanza petrolera se acabó en 2014, y ya llevamos cinco años viviendo de maromas. Una maroma fiscal consistente en las siete reformas tributarias que hizo Santos, más la que Duque hizo el año pasado. Una maroma financiera consistente en disparar la deuda externa o el déficit en cuenta corriente, hasta el 3,8 % del PIB en 2018 y hasta el 4,6 % en este año.
El ministro de Hacienda hace o anuncia otras maniobras, como maquillar la contabilidad, privatizar Ecopetrol o “focalizar” (reducir) los subsidios vía Sisbén, además, por supuesto, de las eternas promesas de “austeridad” y control de la evasión. Lo cierto es que ya le suavizaron la regla fiscal (o sea que no era “regla”) y que vendrán nuevos ajustes, como la reforma pensional que consiste en que usted aporte más y termine jubilándose con menos.
Esas maromas pueden darnos respiración artificial, pero el problema es más hondo: nos quedamos sin motores. Y en lugar de buscar alternativas, los gobiernos agravaron el problema: Uribe y Santos dijeron que “sembrarían” la bonanza energético-minera, pero la plata no se invirtió en activos productivos. Dejaron que la abundancia de divisas abaratara las importaciones y les quitara el mercado a los productos nacionales. Duque vino después a decirnos que la rebaja de impuestos a las empresas crearía más empleos: pues las empresas están disminuyendo los empleos.
La economía colombiana se encuentra al final de una bonanza temporal y muy mal manejada: por eso es tan sensible a las señales de una recesión internacional. Junto con Argentina, Brasil y Sudáfrica, esta misma semana tuvimos el privilegio de las monedas más devaluadas. El déficit fiscal y el externo son los dos síntomas que asustan a los inversionistas, pero debajo está la realidad de que ningún sector puede jalar el crecimiento. Como no sean los dichosos aguacates.
Y fuera de la etérea economía naranja, ningún político tiene ninguna idea de cómo sacarnos del atolladero. Siguen hablando de lo que no toca.
Por eso todos temen, pero nadie sabe para dónde vamos.
* Director de la revista digital Razón Pública.

Reflexiones al tema pensiones