www.cronicadelquindio.com, ABRIL 21 DE 2022
Por: Juan José Orrego López
La fiesta democrática que se vivía al elegir presidente se esfumó. Por respeto, visión, confianza y capacidad para guiar el país que generaba un candidato se lograba consenso y ganaba, a pesar de las diversas posiciones ideológicas. Esa fiesta, con los años, la destruyó la clase política por defender solo sus intereses políticos y económicos. A pesar de los mínimos requisitos, escoger un candidato a la presidencia, a la que cualquiera puede llegar, prima la poca ética de los partidos y de varios de sus integrantes que mancharon ese honor, no escogiendo a los ideales, dándole así, una bofetada al país.
El propósito de elegir un presidente formado o un verdadero estadista ya se acabó. Muchos líderes de hoy, más que ser creadores de grandes proyectos o transformaciones, son aspirantes pegados a los partidos, protegiendo intereses propios o de terceros, más no los del país. Con contadas excepciones, abundan los temerosos de perder o por el riesgo de no aumentar sus bienes o patrimonios formados ilícitamente por medio del carrusel de contratos, por eso hoy recurren y llenan a la sociedad de temor, para que vean en su enemigo o en los otros el peligro que él o ellos encarnan, pero no sus virtudes. Cuando señalan al enemigo, si se observa que al levantar la mano con el dedo la sombra que forma esa mano, quizás es o será más dañina y peligrosa que al enemigo o enemigos que señala.
Hoy ni se sabe qué tipo de presidente se busca elegir, ni en qué democracia se quiere vivir: con trampas y engaños o en una limpia y transparente. Con ciudadanos, muchos no formados, con niveles sociales claros, otros en cargos públicos, privados o desempleados, parecen sentirse tranquilos, en una democracia manchada como esta, que una limpia que podrá facilitar y desarrollar empresas, beneficiar al país y quitar esa angustia social y empresarial. No se entiende qué es lo que quiere el pueblo o la mitad del país, eligiendo a unos congresistas sin ética o moral comprobada, apoyando a candidatos presidenciables, increíble. ¿Qué moral tendrán para manipular al país cuando han aprobado proyectos para sus beneficios, afectando las finanzas del país? ¿A dónde buscan conducirnos y qué tipo de presidente quieren imponer para salvar a Colombia?
Dios quiera que el país despierte y mire más allá de esa emoción o temor, sean empresarios o estén en cargos públicos o privados, pero decir lo que quieren es ayudar al país, o proteger sus intereses, conociendo que ustedes son minoría ante los millones de ciudadanos sin trabajo, con hambre y micros o empresarios quebrados. Así, ¿Quién y cómo podrá salvar al país y frenar ese malestar que crece?
Video ampliado articulo: https://youtu.be/t4mj1-
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