www.cronicadelquindio.com, JULIO 08 DE 2021
Por: Juan José Orrego López
Es el
momento en el que los colombianos deben conocer a los culpables de la gran
crisis. Dónde se percibe que siguen y dónde vienen caminando, enredados en un
juego político que han montado los gobiernos, líderes y congresistas. Vienen
enfrentando las aparentes y creídas crisis, aparentando soluciones que han sido
mentiras y engaños. Con la hipocresía de siempre, se muestran como salvadores,
llenando de ilusiones a una sociedad que, con paciencia y confianza en ellos,
esperaban encontrar el camino a la solución de sus necesidades. Colombia se
cansó, no más engaños y mentiras.
Con sus
reformas —unas cuestionadas a su estructura y a sus tres poderes—, la
Constitución Política cumplió 30 años que, si se une el fallo pendiente a la
reforma estatutaria a la justicia, crecerá ese super poder oculto, aumentando
el daño al país. Si la sociedad entendiera lo que es ese súper poder y el error
de años de elegir primero congreso y después al presidente —cuando lo limpio es
elegirlos el mismo día—, hoy entenderían el porqué de las protestas; y es que
por culpa de esos poderes y uso en forma incorrecta y sin ética, el camino que
les queda si no hay diálogo real con la comunidad, jóvenes, empresarios y otros
agotados de promesas incumplidas sin soluciones, es salir a las calles, Art. 37
Constitución Nacional.
Por la negligencia de las mayorías del congreso al no crear
soluciones, la ciudadanía se alzó, donde unos congresistas y partidos ante su
fracaso, pérdida de poder y no reelección en el 2022, optan protegerse
señalando culpables de la crisis, táctica para evadir y seguir mintiendo, donde
la comunidad ya percibió e identificó a los únicos culpables: los partidos
políticos, en especial de los congresistas, que, con esa falsa ideología social
y el poder castigar a miembros del partido, los chantajeaba por pensar
diferente, solo para actuar y aprobar en silencio la destrucción y entrega que
le vienen haciendo al país y la democracia, que, de representativa, social de
derecho y participativa, ya no existe.
Ese grito social, justo para unos y dañino para otros, sigue
siendo inexplicable que, por no atenderlos el gobierno y congreso, por temo. No
podrán optando culpar de los daños a otros en vez de reconocer los errores del
pasado. Si el paro costó 12 billones, según la vicepresidenta, es
incomprensible, que, para encubrir culpables, prefieren un proyecto para
regular y frenar marchas, ratificando con esto esa incapacidad y negligencia al
diálogo, impulsando más daños futuros al país mostrando así nuestros líderes,
preferencia para destruir que construir nación.
Continuar con el mismo estilo de no diálogos y evasivas sin razón,
pero sí más fuerza bruta, jamás esperemos cambios positivos, pues ese grito
social a medida que crece, el país se va desgastando, hasta llegar a escenarios
difíciles por ese manejo y tipo de gobernantes, ineficaces, que optan lavarse
las manos en otros que servirle al país.
Poderes que destruyen al país
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