jueves, 5 de marzo de 2020

¿Para qué permitir que los militares voten?

¿Se imaginan cómo sería una contienda electoral con los políticos buscando desesperadamente el voto de los militares? / Foto: Archivo El Espectador


Proponer que los militares puedan votar exige una pregunta: ¿cuál es el daño que se está intentando enmendar con esta medida? Si en Colombia está vigente la prohibición desde 1932 y ha funcionado para blindar de legitimidad a las fuerzas armadas y de policía, ¿cuál es la necesidad, ahora, de cambiar esa situación?
El representante a la Cámara por el Centro Democrático Ricardo Ferro anunció su intención de permitir que los miembros de la Fuerza Pública voten. Según el parlamentario, se está enmendando una deuda histórica, pues al prestar el servicio militar no se hace una renuncia a su condición de ciudadano. En una columna para Ecos del Combeima, Ferro escribió que “no debemos subestimar la capacidad de patriotismo, subordinación y disciplina con la que cuentan los hombres y mujeres de nuestra Fuerza Pública”.
El argumento suena bien en abstracto, pero una propuesta de ese estilo no debe jamás estudiarse sin atender a la realidad colombiana y, en particular, a su cultura política.
No es un gesto menor que fueron los mismos militares quienes le solicitaron al presidente de entonces, Enrique Olaya Herrera, que se prohibiera el voto de todas las personas armadas al servicio del Estado. El propósito era simbólico y práctico. Por un lado, decirle al país que, sin importar quién sea elegido, la Fuerza Pública cumplirá con su deber de obediencia y de respetar al comandante en jefe. Por otro, al retirar a las fuerzas armadas y de policía de la contienda política, se les está blindando de la polarización, politiquería y tensiones propias de los procesos electorales.
¿Se imaginan cómo sería una contienda electoral con los políticos buscando desesperadamente el voto de los militares? Al perder las elecciones, no es descabellado imaginar al derrotado intentando fomentar la subordinación en las filas para no reconocer el triunfo en democracia de su contraparte. Peores cosas hemos visto en el país.
Como escribió Humberto de la Calle en El Espectador, “el día electoral, la Fuerza Pública copa todos los puestos de votación. En las actuales circunstancias de Colombia, en medio de la ferocidad que nos flagela, ese hecho, en vez de convertirse en garantía como es hoy, será una mancha negra: la credibilidad del sufragio, ya afectada, quedará por los suelos. No habrá candidato perdedor que no termine atribuyendo su derrota a la Fuerza Pública”.
¿Para qué correr esos riesgos? El experimento de la prohibición ha funcionado y ha permitido que las fuerzas armadas y de policía no intervengan en política. Las pocas veces que algunos miembros de sus filas lo han intentado, el rechazo social y de sus colegas ha sido vehemente. Así es mejor, pues garantiza la legitimidad de instituciones esenciales para el buen funcionamiento de la democracia. No queremos ver a políticos cazando votos en los cuarteles, ni a militares molestos porque sus candidatos fueron derrotados y ahora deben obedecer a una ideología con la que no comulgan a nivel personal. La prohibición debería mantenerse.
¿Está en desacuerdo con este editorial? Envíe su antieditorial de 500 palabras a elespectadoropinion@gmail.com.


Reflexiones al tema pensiones

miércoles, 4 de marzo de 2020

Iniciativas absurdas

www.cronicadelquindio.com, MAR 05 2020
Por: Juan José Orrego López

Juan José Orrego López


En este periodo de vacaciones de los congresistas libres de ese trajín de proyectos aplazados 597(1), de fatigas y labores que asumen al ser elegidos no dejan de asombrar o No Sé Si Aplaudir, que Unos ya han iniciado su exposición y socialización de sus novedosas iniciativas por diferentes medios, que presentarán una vez inicien las secciones ordinarias. 
Al leer los títulos o propósitos de unas iniciativas como, “autorizar la participación en campañas políticas a 800.000 o más funcionarios públicos, protegidos posiblemente en carrera administrativa”, “Aprobar o autorizar 10 curules 5 en el senado y 5 en la Cámara,  para  las fuerza armadas”, sin agregarle la “autorización a los militares al derecho al voto”, iniciativas “supuestamente loables” sin saber su costo y fuentes de ellas, están agitando los pensamientos sanos y expectativas de millones de colombianos, generando impulso a la sociedad que los eligió, que con este tipo de decisiones, la sociedad civil, ya no les importa, los dejaron solos, quizás brotando en millones de ciudadanos, por culpa de ese abandono, ardores equivocadas no imaginados ni soñados, que arrastran a un detrimento de nuestra democracia o tal vez, a caminos equivocados.
Recuerdo una discusión amplia que se dio de parte de unos congresistas expresando, la deficiencia y mala formación de los maestros, interrogante que, ante tantas dudas sin resolver, miles de colombianos se preguntan, si es imperfecta la educación, entonces, ¿cuál es o debe ser la formación profesional que deben tener nuestros líderes o congresistas, a que van o que intenciones son las que abrigaron sus fines de llegar al congreso?
Con proyectos amontonados sin resolver y con este tipo de iniciativas, Desconciertan algunos líderes y su verdadera capacidad profesional, mostrándose incapaces y temerosos de ese despertar de una sociedad civil, acudiendo en forma disimulada a disponer de nuestros guardianes de la patria, los militares, como posible auxilio electoral, sumar votos y no perder sus participaciones en el congreso.
No cambiemos el camino de nuestra democracia, dejando a un lado a esa sociedad civil y empresarios, que al observar cómo se promueven iniciativas sin sentido ni razón lógica, Acobardan a la sociedad, pues más que ver aportes para construir a futuro, se aprecia como se destruye nuestra nación.
No le teman al pueblo, edifiquen en vez de destruir, imaginen en vez de espantar, apoyen iniciativas que la comunidad cobijará, como la de Inhabilitar total y definitivamente a esos gobernantes y líderes corruptos, que hoy destruyen a Colombia.
(1)   Periódico El Nuevo Siglo, enero 16 del 2020, sección Política



Iniciativas absurdas

https://www.cronicadelquindio.com/noticia-noticia_opinion-seccion-opinion-titulo-iniciativas-absurdas-cronica-del-quindio-op-22344  





Reflexiones al tema pensiones

lunes, 2 de marzo de 2020

Inhabilidad para jefes de entes de control toma vuelo en Cámara


www.eltiempo.com, 01 de marzo 2020
 Por: Política

 Gabriel Santos

El congresista uribista Gabriel Santos presentó el primer proyecto con la inhabilidad para los jefes de los entes de control.
Foto: 
@GabrielSantosCD

Uribista Gabriel Santos presentó primer proyecto para crearla. Congreso se prepara para la polémica. 

La polémica por la posible inhabilidad de los jefes de los órganos de control para que aspiren a la presidencia promete tomarse el Congreso en los próximos meses, luego de que el representante Gabriel Santos presentara el primer proyecto que la propone.

El congresista por el Centro Democrático radicó la iniciativa de reforma constitucional en medio del debate por esta idea, la cual impediría que quienes hayan sido fiscales, contralores o procuradores generales aspiren a la jefatura del Estado en un tiempo determinado.

De acuerdo con Santos, en su proyecto se propone que el impedimento cobije “ocho años” desde que estos servidores hayan salido de sus cargos y que si quienes están ejerciendo esas dignidades en la actualidad quieren superarlo, “deben anunciar públicamente su intención de aspirar” durante el trámite del proyecto.

Aunque se ha hablado mucho sobre esta posibilidad, el proyecto de Santos es el primero que se presentó formalmente a consideración del Congreso, y lo más seguro es que sea un tema controversial desde el próximo 16 de marzo, cuando el Legislativo regrese a sus sesiones ordinarias.
La posibilidad de imponer esta inhabilidad generó polémica en el país desde hace varias semanas. En algunos mentideros políticos se habla de la posible aspiración presidencial del procurador general, Fernando Carrillo, quien, sin embargo, ha dicho que esas no son sus intenciones.

La propuesta del Fiscal Barbosa YA está en el proyecto de reforma a la justicia. No sé quién tenga aspiraciones presidenciales. No soy candidato a nada.
La aclaración de Carrillo se conoció cuando el fiscal general, Francisco Barbosa, lo invitó a él y al contralor, Felipe Córdoba, a que apoyaran la creación de esta inhabilidad “para evitar el afán de iniciar campañas presidenciales precoces en el marco de nuestras funciones”. Carrillo le respondió a Barbosa que no sabía “quién tenga aspiraciones presidenciales” y que él no es “candidato a nada”.
La propuesta también es uno de los artículos más importantes del borrador de reforma de la justicia que la ministra del ramo, Margarita Cabello, está socializando con las altas cortes y el Congreso y la cual llegaría al Capitolio en el segundo semestre de este año.

En ese texto se crea la inhabilidad por “cuatro años después de haber cesado en el ejercicio de sus funciones” y se incluyen al Registrador Nacional y al Defensor del Pueblo.

Además del Gobierno, que parece jugado con impulsar esta idea, el otro partido que seguramente la acompañará es Cambio Radical, donde el senador Germán Varón dijo que estaba entre los acuerdos de ingreso al Gobierno.

“La idea es preservar la dirección y la ejecución de las funciones de cada una de esas entidades en la esencia de lo que es el control, es decir, derechos humanos, control fiscal, control disciplinario y la actividad de la Fiscalía”, le dijo el senador Varón a EL TIEMPO hace algunas semanas.


TEMAS AFINES:

Inhabilidades definitivas, ¿cuándo?




Reflexiones al tema pensiones




Uribe propone bono pensional para niños de familias de bajos recursos

El senador Álvaro Uribe. Archivo El Espectador
La idea es que quienes reciban estos bonos, una vez se gradúen del colegio, usen una parte del dinero para estudio o emprendimiento.

En medio del debate de la reforma pensional que debe de encarar el nuevo ministro de Trabajo, Ángel Custodio Cabrera, quien dice que no se tocará la edad y semanas de cotización, el expresidente y hoy senador Álvaro Uribe le aportó a la discusión con una propuesta que ya ha sido planteada en el Congreso.
Se trata de un bono pensional para niños de hogares de bajos recursos, iniciativa que, a su juicio, aporta a la “equidad y solución al problema de pensiones”.

“Presentaremos el proyecto de ley para que el Estado entregue un bono pensional a cada niño que nazca hijo de hogares de menores ingresos. Todo Colombia necesita un capital, un seguro de vejez, una ayuda para el emprendimiento”, señaló el expresidente.
El dinero recibido, explicó, se podrá complementar con otros programas del Estado como Familias en Acción o el Programa para el Adulto Mayor.
Aunque no mencionó de cuánto dinero sería ese bono, señaló que, en caso de que no haya los recursos, se les cobre un “pequeño impuesto a los grandes patrimonios sin afectar a la competitividad tributaria del país. Esa masa de ahorro podría resolver el problema de pensiones en Colombia”.
Según él, esa propuesta ya había sido presentada en el pasado por el presidente Iván Duque cuando era senador por el Centro Democrático.

Reflexiones al tema pensiones

Colombia considera cambios a regla fiscal al no frenar deuda

El Ministerio de Hacienda está estudiando la posibilidad de ajustar la “regla fiscal” que, hasta ahora, no ha logrado evitar que la nación acumule deuda.

La regla apunta a déficit fiscales cada vez más estrechos y estaba destinada a fijar la carga de deuda de Colombia en una senda descendente. Sin embargo, la carga de deuda de la nación se ha elevado desde que se aprobó la ley en 2011.
Marc Hofstetter, un economista que formó parte de un comité que ayuda al panel que establece los objetivos de déficit, renunció el mes pasado y dijo que los vacíos en la regla fiscal la hacen “inútil”.
El Gobierno ha considerado enviar un proyecto de ley al Congreso para enmendar la regla, aunque todavía no se ha tomado una decisión, dijo Juan Pablo Zárate, viceministro de Hacienda.
“La regla fiscal es muy buena como instrumento, pero ciertamente tiene muchas opciones de mejora”, señaló Zárate en una entrevista en su oficina en Bogotá. “Cuando uno habla con economistas que no están en el gobierno, informalmente yo creo que el consenso va creciendo de que la regla tiene muchas opciones de mejora”, agregó.
La regla fiscal logró aumentar la confianza en Colombia y las agencias calificadoras elevaron la calificación del país a grado de inversión el año en que se aprobó. Junto con la reducción de los impuestos a las ganancias de los bonos que se produjo después, ayudó a atraer inversionistas extranjeros a la deuda local del Gobierno, con un aumento de las tenencias a aproximadamente una cuarta parte del total, desde menos del 4 % cuando se aprobó la ley.
También se suponía que reduciría la deuda de la nación y esto no ha sucedido. La deuda neta del Gobierno central aumentó al 50 % del producto interno bruto el año pasado, según el Gobierno, del 34 % al momento en que se aprobó la ley.
En su carta de renuncia al panel, Hofstetter, quien es catedrático de economía en la Universidad de los Andes en Bogotá, mencionó que el Gobierno puede superar fácilmente los límites utilizando maniobras contables.
“Quería mandar un mensaje que nos estamos engañando”, aseguró Hofstetter en una entrevista. “Como desde el año pasado se volvió complejo cumplir con ese número, lo que hizo el gobierno fue cumplirlo con otros mecanismos”.
Para lograr el objetivo de déficit fiscal del 2,2 % del PIB de este año, el Gobierno en 2019 cambió la forma en que mide sus ingresos para incluir las ganancias del banco central, que anteriormente no se incorporaron, dijo Hofstetter. La ganancia del banco el año pasado fue de $7,1 billones.
Zárate dijo que las prácticas contables cambian todo el tiempo y que el gobierno sigue las pautas del Fondo Monetario Internacional que permiten que se incluyan las ganancias del banco central al momento de calcular el déficit fiscal.
Munir Jalil, un economista de BTG Pactual en Colombia, contó que la regla fiscal podría pasar a enfocarse en la relación deuda/PIB en lugar del balance fiscal.
Según Hofstetter, el débil apoyo al Gobierno en el Congreso puede ser una razón para evitar que intente aprobar un proyecto de ley fiscal modificado. Incluso una regla fiscal modificada no será “a prueba de balas” si un Gobierno está decidido a eludirla. 

Reflexiones al tema pensiones

domingo, 1 de marzo de 2020

Hay que revisar los errores de la Ley 100”: Mintrabajo

www.elespectador.com, Economía1 Mar 2020 

Ángel Custodio Cabrera, ministro de Trabajo.Óscar Pérez - El Espectador
Sacar adelante una reforma pensional y crear las condiciones para reducir la alta tasa de desempleo, que ronda el 13%, son los retos que tiene el nuevo ministro de Trabajo, Ángel Custodio Cabrera, quien llegó para remplazar a la actual ministra del Interior, Alicia Arango.

El nuevo ministro de Trabajo dice que la prioridad en la reforma es buscar la protección social para 2.300.000 personas que no cuenta con un auxilio, pero insiste que la propuesta pensional no tocará edad ni semanas de cotización. En materia de generación de empleo, sostiene que el país tiene que volver a una tasa de desempleo de un dígito y eso tiene que ser al finalizar 2020.
¿Cuáles son los grandes retos que tiene en la cartera de Trabajo?
El gran reto es cómo aseguramos la protección para la vejez de dos millones 2.300.000 personas mayores de 65 años; esa es la primera parte. Segundo, cómo logramos acabar esa informalidad que existe en el mercado laboral en Colombia: hay 24 millones de personas económicamente activas, pero registradas en el sistema PILA, (hay) únicamente nueve millones. Eso significa que 15 millones de personas no aparecen en el sistema laboral colombiano, algo que obliga a mirar qué vamos a hacer, cómo garantizamos su seguridad social, cómo los incentivamos al ahorro para que tengan una vejez mejor. Esa es una de mis grandes preocupaciones y grandes retos que tengo que resolver.
En vista de los anterior, ¿qué es más urgente para el país, la reforma pensional o una laboral?
Antes de hablar de una reforma pensional yo digo cómo garantizamos que 2.300.000 personas hoy, no en el futuro, reciban una atención del Estado. Eso significa mirar una fuente de financiación, eso significa buscar la manera de hacerlo, y esa es mi gran tarea. En una reforma pensional hay parámetros que el señor presidente (Duque) nos colocó: yo no toco semanas, no toco edad de pensión y no toco el aporte. Bajo esos parámetros podemos hablar de algún tipo de modificación. Hoy no hay ninguna propuesta, hasta ahora estamos mirando bajo otros temas qué podemos hacer.
Si no se considera tocar edad, semanas cotizadas o aportes en la propuesta pensional ¿qué tipo de reforma se piensa hacer?
Hay que mirar temas como estos: qué está pasando con las diferencias entre el régimen de ahorro individual (RAI) y el de Prima Media (RPM), cómo hacemos para que las pensiones altas no reciban subsidio del Estado; hoy cualquier pensión del RPM lo hace. Pero cualquier reforma es hacia el futuro, eso no es ya, sino por lo menos a ocho o 10 años, lo que determine el Congreso de la República.
Actualmente a la gente que cotiza le está preocupando el periodo de transición para los derechos adquiridos cuando se habla de una reforma pensional. ¿Qué ha estudiado el gobierno en ese aspecto?
La frase del señor presidente (Duque) es muy sencilla: no se tocarán los derechos adquiridos.
¿Pero tiene que haber un periodo de transición?
Tendrá que haber un periodo de transición, si es que algún día se presenta una reforma. Todas las reformas pensionales tienen un régimen de transición que se discutirá en su momento.
¿El Gobierno sí se puede echar al hombro esa carga fiscal de ofrecer ayuda a 2.300.000 personas que no ahorraron por diversas circunstancias o porque fueron sacadas del mercado laboral antes de tiempo?
Por eso tenemos que hablar de estas personas que definitivamente no van a recibir nada. Unos que definitivamente no cotizaron nada y para eso existe Colombia Mayor. El Gobierno nacional inició (otorgando) $80.000 mensuales y estamos mirando la posibilidad de incrementar ese valor lo más pronto posible. Lo otro son aquellas personas que cotizaron (algunas) semanas, pero salieron del mercado laboral y tienen la edad de pensión, para ellas están los Beneficios Económicos Periódicos (BEP) para garantizar un ingreso diferente al de Colombia Mayor. Esa es la siguiente tarea, cómo ampliamos ese tema. Pero aquellas personas que hoy están en edad productiva, y no están en el sistema formal, hay que incentivarlas al ahorro y el Gobierno subsidia el 20 % de ese ahorro para que tengan protección en la vejez.
¿Pueden subsistir dos sistemas pensionales el privado y el público que actualmente tenemos?
Lo que pasa es que en el RAI hay varios beneficios, por ejemplo los que quieren pensionarse antes de la edad permitida, entonces de acuerdo a su capacidad de ahorro lo puede hacer. También hay personas que tienen ingresos muy altos que pueden tener un tipo de reaseguro. Luego viene el resto de personas que quieren mantener el estatus de hoy y por eso la discusión que tenemos que dar es ¿qué tipo de pensiones altas merecen un subsidio del Estado?
¿Es bueno mantener la puerta abierta de Colpensiones para que siga creciendo el número de afilados?
Hoy el sistema judicial ha permitido que cerca de 3.000 personas, vía tutela, se trasladen y otras personas libremente se pasen al otro lado. Lo que tengo que incentivar es que, tanto los fondos (privados) como Colpensiones, expliquen los beneficios de cada sistema. Lo otro que yo quiero es unificar las 10 o 15 entidades del Estado que manejan pensiones: todo tiene que ser a través de Colpensiones. Esa sí sería una reforma que se tendría que hacer urgentemente para (conseguir) competencia de las entidades del Estado frente a este tema.
¿No se busca marchitar Colpensiones?
Estoy hablando de todo lo contrario, (hay que) fortalecerla y bajo ese esquema tenemos que mantener la propuesta del presidente de la República.
¿Hay algún temor de que suceda en el país lo que pasa en Chile con las protestas contra el sistema privado de pensiones?
Cuando me senté en este cargo la primera pregunta que me hice fue cuáles fueron los errores de la Ley 100. El principal error fue el cálculo de la esperanza de vida de los colombianos. Cuando se hizo esa reforma el cálculo era de 65 años, pero hoy cualquiera persona tiene la posibilidad de llegar a 80 o 90 años. Entonces bajo ese esquema tenemos que empezar a hablar de ese tema, para revisar lo que ya existe y esa es la tarea que voy a hacer.
¿Eso da a entender que no se puede desechar la posibilidad de considerar una modificación a la edad de pensión en una potencial reforma?
Digamos, técnicamente, eso hay que revisarlo, pero si ya el Gobierno tomó la decisión de no tocarlo, entonces hay que buscar otra posibilidad.
Cuando hay una mayor expectativa de vida de los colombianos, ¿no resulta costosa una reforma sin afectar la edad para acceder a la pensión?
Si encontramos fuentes para financiar, podemos mantener el sistema. Yo insisto en la informalidad porque si los colombianos se formalizaran repercute en el ahorro pensional. Si encontramos esa fuente, por ahí sería importante.
¿Por qué cree que a los fondos privados les da temor que se abra un boquete para que se puedan trasladar de un sistema a otro, sin importar la edad?
Yo lo que debo insistir es que los fondos de pensiones, como lo ordena la ley, hagan todo el proceso de información sobre las bondades de cada sistema y conserven sus afilados.
El desempleo es uno de los grandes lunares del gobierno del presidente Duque, ¿qué va a proponer el Ministerio para frenarlo?
El DANE acaba de entregar los resultados, indicando que la tasa de desempleo (de enero) pasa de 12,8 % a 13 %, pero cuando se disgregan las cifras cambia un poquito la situación: si hablamos de 13 ciudades, las capitales, el empleo aumentó, entonces cuando hablamos que el desempleo creció, repartamos: creció en el sector rural y es la gran preocupación y por eso estoy hablando de la formalización, de la protección a la vejez. Pero si tomamos las grandes ciudades, el empleo está creciendo. Podemos decir que las normas aprobadas, ley de emprendimiento y la economía naranja pueden estar dando resultado en las grandes ciudades. Tenemos que incentivar el campo colombiano o la agroindustria para ayudar en ese sentido. Esa es la tarea que nos toca asumir.
¿Cómo encaja, en este escenario, la propuesta de salario por horas, que no es tan novedosa?
Eso ya está. Un trabajador del campo colombiano que labora por lo que dure la cosecha no tiene ninguna protección social ni hace ahorro: eso es lo que queremos hacer, que empiece a contribuir a la seguridad social y que tenga ahorro para su vejez.
¿Estamos hablando del salario por horas?
Tiempo parcial.
¿Es diferente?
No. La gente cree que vamos a acabar la formalización, el trabajo que se requiere permanente: eso no lo vamos a tocar. Lo que queremos es ayudar a esas personas que hoy trabajan tiempo parcial, ver cómo les ayudamos con la seguridad social y cómo los incentivamos al ahorro. No se trata a cotizar por menos de un salario mínimo, sino en el caso de que haya un trabajo parcial para que se le reconozcan las prestaciones sociales y sus aportes en salud o generar ahorro.
El Banco de la República señala que la robotización y el salario mínimo frenan la generación de empleo…
En Colombia se ha definido un salario mínimo y ese salario por ese tiempo que labora se tiene que respetar.
¿Es muy alto el salario mínimo para el escenario colombiano?
El trabajador tiene que tener una garantía laboral y ese es el estado social de derecho que el Gobierno nacional debe garantizar. Uno siempre dirá que el salario mínimo será insuficiente. Yo a veces quiero dar la discusión de los hechos alrededor del salario mínimo que hoy existen: sube el salario mínimo y automáticamente todos los servicios públicos suben en esa proporción, entonces lo que se sube acá se lo quitan por el otro lado. Uno debería hacer un pacto para que todo lo que está basado en el salario mínimo no aplique de esa manera, para que el pago que recibe realmente el trabajador sea importante. Este Gobierno lleva dos años colocando un valor que nunca se había hecho en Colombia, del 6 %, eso hay que reconocerlo y hay que seguirlo defendiendo.
¿Con qué nivel de desempleo se sentiría contento al final de 2020?
La tasa de desempleo tiene que ser de un dígito.

Reflexiones al tema pensiones