larepublica.co, jueves, 12 de
septiembre de 2019
Mientras en 1990
solamente siete países tenían algún tipo de Regla Fiscal, para 2015 esta cifra
había aumentado a 92. Nuestro país no ha sido la excepción frente a esta
tendencia global. Colombia adoptó la vigente Regla Fiscal en 2012 tras la
aprobación de la Ley 1473 de 2011. Nuestra Regla Fiscal busca la sostenibilidad
de la deuda pública y, por tanto, de la política fiscal, mientras le permite al
Gobierno de turno tener un espacio de maniobra de tal forma que la política
fiscal no sea pro-cíclica. En otras palabras, la Regla busca que el Gobierno
evite grandes recortes de gasto o aumento de impuestos en momentos de bajo
crecimiento económico.
La Regla Fiscal, y su
institucionalidad asociada, como lo es el Comité Consultivo y el Marco Fiscal
de Mediano Plazo, es un pilar importante para la credibilidad fiscal y renueva
nuestra tradición histórica de un manejo prudente de las finanzas públicas. No
obstante, hay varios elementos del manejo de la política fiscal y quizás del
diseño mismo de la Regla Fiscal que preocupan.
El primero tiene que
ver con la facultad que le dio el Plan Nacional de Desarrollo al Gobierno de
pagar obligaciones y algunos gastos con deuda pública, sin contabilizar alguno
de esos gastos cómo déficit. Esto desvirtúa el propósito de tener una Regla
Fiscal que ancla el nivel del déficit del Gobierno Nacional Central. La Regla
Fiscal busca la sostenibilidad de la deuda pública restringiendo el nivel
máximo de déficit público. Si el Gobierno, no obstante, puede aumentar la deuda
sin que el uso de los recursos se registre como gasto y afecte el déficit, se
pierde la relación esencial entre déficit y deuda que permite que la Regla
Fiscal funcione.
Un segundo elemento
importante tiene que ver con los cambios recurrentes a los parámetros de la
Regla Fiscal y cómo el Gobierno contabiliza algunos ingresos que siendo de
naturaleza extraordinaria se registran como si fueran permanentes.
Los cambios,
bien sea paramétricos o estructurales, como el ajuste por la migración
venezolana, le restan credibilidad a la Regla Fiscal. Por otro lado, ingresos
como el Laudo Arbitral donde las empresas de telecomunicaciones le pagaron al
Gobierno $3,1 billones en 2017 o las utilidades del Banrep que, de acuerdo con
la nueva metodología adoptada por el Gobierno, se contabilizarán como ingresos
y que fácilmente puede superar este año los $5 billones, no son recurrentes,
pero se asume que lo fueran.
El tercer elemento
tiene que ver con el diseño mismo de la Regla. En el largo plazo la Regla hace
converger la deuda como porcentaje del PIB a un nivel inversamente proporcional
al crecimiento potencial (de largo plazo) de la economía. Asumiendo que el
crecimiento potencial de Colombia es 3,5%, la Regla implica una meta de largo
plazo de 30% de la deuda como porcentaje del PIB. No existe un número mágico
que nos diga cuál debería ser ese nivel, aunque un nivel de 30% parece
relativamente bajo. No obstante, lo paradójico es que desde que adoptamos la
Regla Fiscal, la deuda bruta del Gobierno Nacional Central como porcentaje del
PIB ha aumentado 16 puntos básicos y podría cerrar este año en un 52%.
Estos elementos
sugieren que hay un espacio para perfeccionar la Regla Fiscal y su
institucionalidad, pero para robustecerla y con ello fortalecer la credibilidad
fiscal del país.
* Gobierno se endeudaría en $19 billones más el próximo año
https://jujogol.blogspot.com/ 2019/09/gobierno-se- endeudaria-en-19-billones.html
* El faltante de $8,5 billones con el que aprobaron monto del Presupuesto General
Reflexiones al tema pensiones
Twitter: @orregojj
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