martes, 29 de noviembre de 2016

Mermelada estructural en la reforma tributaria

ELESPECTADOR.COM, JOSÉ ROBERTO ACOSTA 18 NOV 2016 

José Roberto Acosta
El Gobierno se atrevió a incluir en la propuesta de reforma tributaria el necesario pote de mermelada para sobornar parlamentarios y lograr aprobarla a pupitrazo limpio.
En efecto, en el artículo 193 del proyecto de ley presentado por el Ministerio de Hacienda se lee: “Los servicios de telefonía, datos y navegación móvil estarán gravados con la tarifa del 4 % sobre la totalidad del servicio, sin incluir el impuesto sobre las ventas”, es decir que, además de pagar una nueva tarifa de IVA del 19 %, se le agrega un 4 %, con lo que el impuesto ascendería al 23 %, tasa superior a la que pagan en promedio sobre sus utilidades las 20 empresas más importantes de la bolsa.
Dado que al año se facturan por servicios de telefonía celular cerca de $16 billones, esta tasa del 4 % equivale a un recaudo pulpito de $640.000 millones anuales, los cuales, según el mismo artículo 193 de la propuesta del Gobierno, se distribuirán en un 90 % para el “fomento, promoción y desarrollo del Deporte y Cultura”.
Aunque merece aplausos el objetivo, se delega el gasto de dicho recaudo en el Distrito Capital y en los gobernadores para que, mediante convenios con los municipios, presenten proyectos deportivos y culturales. Con esto, lo que se hace es poner al servicio de las bases de clientela politiquera regional mucha mermelada para aceitar las próximas elecciones.
Eso de “fomentar, promocionar y desarrollar el deporte y la cultura” es un canal de contratación directa y a dedo por parte de alcaldes locales, como es el caso concreto del municipio de La Calera, vecino de Bogotá, donde se han gastado en menos de diez meses gran parte de ingresos extraordinarios recibidos de Cemex S.A., equivalentes a la mitad de su presupuesto anual, en eventos como el “Festival de la Luna Azul”, el “Día del Campesino” y el “Festival del Sol y la Astronomía”, entre otros, donde pululan contratos de toda clase con sus respectivas coimas. Esto sin contar con la creación de una cuantiosa nómina paralela de profesores de fútbol, microfútbol, básquet, béisbol, y muchos más deportes que nadie audita ni controla.
Hábilmente se mete este “argumento” para “conquistar” mayorías entre los honorables parlamentarios de los partidos de Gobierno y así aprobar el inconveniente aumento del IVA a cambio de una “mermelada estructural”.
@jrobertoacosta1
Reflexiones al tema pensional

COLOMBIA CORRUPTA...?

GRUPO EDITORIAL EL SATÉLITE
Octavio Quintero
Director GES


Séptimo día, el programa dominical de periodismo de investigación de Caracol TV inició este domingo 27/11/16 un seriado de tres programas titulado “Colombia corrupta”, y arrancó el primero, aparentemente, por lo más simple: la corrupción del día a día que practican los policías de carretera o el funcionario de baja categoría en cualquier dependencia pública, pero que refleja la metástasis de la enfermedad a todo el cuerpo social del país en el ejercicio de sus actividades públicas y privadas.

Es de suponer que en los siguientes dos programas la investigación periodística vaya subiendo de nivel y alcance casos como el robo a la salud y, lo último en cartelera: Reficar, este curioso proyecto de refinación petrolera en Cartagena que arrancó en 1994 con una estimación de costos de 700 millones de dólares; escaló en 2014 a 4 millones y término tragándose 8 millones de dólares en el 2016, todo esto es cifras redondas.

Pero este tema que seguramente copará la atención del programa en su momento, no es el que nos ocupa y preocupa más, aunque suene extraño. Mírese bien que el inicio del programa es, en la práctica, la extrema corrupción que, como el aire frío en la atmósfera, circula de arriba abajo: la corrupción es un ejemplo que cunde precisamente porque se manifiesta en las personas que para la gente común y corriente son ejemplo, que en este caso, serían mal ejemplo.

Que “Colombia corrupta” haya empezado por la corrupción de abajo, significa, ni más ni menos,  que la corrupción ya se nos volvió normal; convivimos con ella; ya los desadaptados no son los corruptos sino los que vemos esta conducta como algo indebido. La noticia “insólita” hoy no es el que roba sino el honrado, el taxista que devuelve la cartera que la señora o el señor olvidó en su taxi; y el comentario al margen y en voz alta, es: “mucho lo bobo”.

Hay varios tipos de corrupción. Dos de ellos, nos ocupan en este caso: el tráfico de influencia y la falta de ética.

Trafico de influencias es cuando un funcionario público, en particular, utiliza su cargo o sus nexos para obtener un beneficio personal o familiar; o para favorecer determinada causa u organización.

La falta de ética es un tipo especial de corrupción pública y privada que entraña una conducta indecente que al final conduce a actos deshonestos, como las denuncias que vemos a diario en la adjudicación de contratos de obras públicas o en la formación de carteles privados para robar, por la vía de los altos precios, a los consumidores.

En Colombia se nos ofrece a cada nada una “lucha frontal contra la corrupción”, como la que le ha pedido el presidente Santos (y éste ha ofrecido en su posesión), al nuevo fiscal, Néstor Humberto Martínez.

Pero al poco tiempo, esta lucha, como dice el docto vulgo, “no pasa de ser un saludo más a la bandera”. Mientras el tráfico de influencias no sea un delito de doble vía, que castigue no solo al que pide sino al que ofrece; y mientras la ética no sea una norma de conducta sino un tratado de biblioteca, no hay nada qué hacer: así de sencillo, y vengan dos ejemplos:

1º) Se destituyó al procurador Ordoñez por tráfico de influencias en su reelección en el 2012: ¿Y qué de los magistrados y senadores que intervinieron en su reelección? ¿Esos podían quedar como la inmaculada virgen, sin pecado concebida? ¿Por qué, una institución, de la que debemos suponer que conoce en detalle la Constitución, como la Corte Suprema de Justicia, lo ternó sin revisar siquiera qué decía la Constitución al respecto? ¿Y qué de esos 80 senadores que lo eligieron, quienes también debieron echar siquiera una mirada a la Constitución en el mismo sentido?

Hay un cuadro sinóptico, sin fuente de elaboración, que muestra en detalle las supuestas inhabilidades que tenían los magistrados de la Corte Suprema de Justicia que lo ternaron y los senadores que lo eligieron: VER REELECCIÓN DE ORDOÑEZ

2º) En cuanto a la ética, pues, también debiera hacerse un claro esfuerzo por rescatar el valor supremo del ser ético. Si hubiéramos sido capaces de obligar socialmente la renuncia de Samper (un buen ejemplo), por la probada injerencia de dineros del narcotráfico en su elección, con su consentimiento o sin él, tal vez no nos hubiéramos enfrentado al caso del magistrado Pretelt (otro buen ejemplo), ni tendríamos tantos cuestionados éticamente en los altos cargos del Estado. Por ningún lado se establece que sea una violación al debido proceso separar transitoriamente del cargo al funcionario público, mientras tramita desde afuera su defensa de alguna acusación formal.

Cuando lleguemos al capítulo de Reficar en “Colombia corrupta”, vamos a ver qué dicen los actuales altos funcionarios del Estado que dejaron entrar, y probablemente se sentaron a manteles, ¡con semejante elefante!
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Fin de folio.- Dejemos para la imaginación la corrupción que se da por soborno, desvío de recursos, abuso de poder, acoso laboral y sexual, colusión, enriquecimiento ilícito, obstrucción de la justicia, falsos positivos, falsos testigos (tan de moda ahora), uso ilegal de información confidencial y nepotismo: ¡UF!

Reflexiones al tema pensional

Confianza y transparencia para combatir la corrupción


eltiempo.com, 26 de Noviembre de 2015
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Desde mi llegada al país, se ha hecho evidente el optimismo en Colombia y la confianza de los empresarios y de su gente en salir adelante, pero también quiero ser vocero de una preocupación latente que me ha expresado el común de la gente y es la corrupción. Este mal afecta el crecimiento de las inversiones, el buen uso de los recursos públicos y la confianza en las instituciones.
Ante este panorama, los ciudadanos se preguntarán cuál es la mejor forma de enfrentar la corrupción? En mi opinión, dentro de todas las herramientas, la transparencia podría ser una de las más efectivas. Ahora ¿Cuáles son los beneficios de tener una nación transparente?
La palabra clave es confianza. Los buenos gobernantes del mundo quieren tener la confianza de sus electores. Así como las empresas quieren ganarse la confianza de sus clientes. La transparencia le da a la ciudadanía la certeza que sus intereses están siendo representados, que las reglas del juego son claras, y que sus impuestos están bien direccionados.
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Entre las numerosas bondades de la transparencia se puede evidenciar que favorece el crecimiento económico. Según la OCDE, la corrupción agrega un 10% a los costos de hacer negocios en el mundo. Reducirla tan solo 10% generaría beneficios a la economía mundial de 380.000 millones de dólares al año.
Y es que para mi gobierno el tema de transparencia es fundamental. Nuestro Primer Ministro David Cameron mencionó que en la investigación para un reporte que realizó para la ONU, si las personas si tuvieran que escoger los Objetivos del Milenio, la justicia y la anticorrupción estarían incluidas.
En Colombia hemos adelantado acciones. Desde hace dos años, a través del Fondo de Prosperidad, la Embajada ha trabajado de la mano con la Secretaria de Transparencia, la Superintendencia de Sociedades y  GovRisk (expertos británicos en políticas de buen gobierno) para realizar aportes a la legislación anti corrupción en Colombia basados en un modelo británico, para direccionar un número de imprecisiones identificadas por la OCDE.
HMA1
Y parece que este apoyo ha dado frutos: esa misma legislación actualmente pasa a través del Congreso y se espera que sea promulgada a finales de este año o a comienzos del próximo. Este proyecto de ley busca incrementar la probabilidad de que personas naturales y jurídicas en Colombia sean juzgadas si sobornan a funcionarios extranjeros en negocios internacionales.
Pero nuestro trabajo no termina acá. La compañía británica Control Risks presentará en los próximos días los resultados de la encuesta global “Actitudes de los Negocios ante la Corrupción”. Con esto quiero ratificar el interés del Reino Unido y su compromiso de seguir trabajando para combatir la corrupción en Colombia y con ello crear mejores condiciones para todos.

lunes, 28 de noviembre de 2016

El oro y la democracia

ELESPECTADOR.COM, JULIO CÉSAR LONDOÑO 25 NOV 2016 


Julio César Londoño
El ascenso de la ultraderecha en el mundo nos tiene nerviosos a todos.
La popularidad de Marine Le Pen en Francia,  los resultados de los referendos de Colombia y el Reino Unido y de las elecciones en Estados Unidos, son signos que no podemos soslayar. Muchos analistas concluyen que la democracia es un sistema agotado y errático. Yo creo que exageran. En primer lugar, los resultados han sido estrechos. El pensamiento liberal perdió por muy poco. En Colombia, el Sí cayó por el 0.44% de los votos, Hillary ganó las elecciones de los ciudadanos y el brexit triunfó por apenas un 4%. Así, es injusto decir que la opinión pública es guerrerista en Colombia, “trumpista” en Estados Unidos o nacionalista y xenofóbica en el Reino Unido (el alcalde de Londres es negro, progresista y de ascendencia pakistaní).
En segundo lugar, la democracia es un sistema muy joven, no tiene los dos siglos que algunos le calculan. Después de la revolución francesa, los reyes y los emperadores conservaron poder en las “repúblicas”, y todavía tenemos un buen número de ellos en Asia y Europa. Si sumamos a esto la injerencia en los asuntos públicos de los religiosos, los contratistas y los militares (todos, fachos o comunistas), es claro que la voluntad popular no ha tenido todo el peso que debía tener.
De los 130 países independientes que contaba el mundo en los años 70, apenas 30 tenían sistemas democráticos y casi todos pertenecían a Europa Occidental. La India era liberal, pero coqueteaba con la URSS. Estados Unidos lideraba el mundo democrático pero tenía demasiados amigos impresentables: reyes como Jalid de Arabia, Hassan de Marruecos y el sha de Persia, y chafarotes como Pinochet, Somoza, Franco, Park (Corea del Sur), Geisel (Brasil) y Chiang Kai-shek. China ya era como hoy: ni demócrata ni comunista ni una verdadera economía de mercado. Un cuento chino… ¡que funciona!
Un analista desprevenido (si los hay) habría dicho que el futuro era comunista. Pero de pronto la democracia y el liberalismo se reinventaron con políticas públicas tomadas del socialismo y se salieron con la suya. Como dice Harari, el supermercado resultó más fuerte que el gulag (“Homo Deus”). Al final de los años 70 el mundo giró. Las dictaduras de España, Grecia y Portugal fueron reemplazadas por gobiernos democráticos. En los 80 cayeron las dictaduras militares de América Latina y Asia Oriental. Entre 1990 y 1991 cayó el pez gordo, la URSS, y el mundo le quedó en bandeja a la economía de mercado.
El comunismo nació del sueño de corregir los abusos del capitalismo. El liberalismo se reinventó en los “Estados del bienestar”, que copiaron varias de las reivindicaciones sociales del comunismo. La economía de mercado, ay, no tiene musa que lo inspire ni rival que lo desafíe, y la competencia, se sabe, es el nervio central del capitalismo.
Por siglos buscamos la fórmula del gobierno perfecto en el látigo de los esclavistas, en el “paternalismo” feudal, en la sangre de los monarcas, en la pujanza burguesa y en la utopía del comunismo. Ahora confiamos en la inteligencia del oro mismo: la autorregulación del mercado.
Mercado y democracia… entre comillas. En realidad lo único que hemos tenido siempre es plutocracia. El capital es el gran elector, y los gobernantes legislan para el capital en detrimento de las políticas sociales. La gente se manifiesta por los canales democráticos, pero su presión debe ser más fuerte. También deberían pesar más la academia, los artistas, las ONG y los sectores humanistas del gran capital (que también los hay).
De todo esto depende que la democracia sea un día algo más que una bonita palabra.
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    En la era de la posverdad

    ELESPECTADOR.COM, ARMANDO MONTENEGRO 26 NOV 2016 


    Armando Montenegro
    El Diccionario Oxford anunció hace poco que la palabra del año es “posverdad” (post truth), un término que se difundió masivamente a raíz de los sorpresivos triunfos del Brexit y de Donald Trump.
    Resulta sorprendente que esta palabra sólo se usara tímidamente en Colombia con motivo del plebiscito del 2 de octubre. 
    La posverdad se refiere al arraigo de creencias y convicciones, basadas en la emoción, que no logran ser refutadas por la evidencia y los hechos objetivos. Ejemplos de posverdades son la idea de que Barak Obama es africano y musulmán; que el costo para el Reino Unido de permanecer en la comunidad europea es extravagante y, en Colombia, los extraños mitos que se difundieron con motivo de la llamada ideología de género (que suscitaron indignadas manifestaciones de protesta, a pesar de que evidentemente eran infundados).
    Quienes se obstinan en creer algo que no es cierto, por lo general se acompañan de grupos que comparten y refuerzan sus sentimientos; lo hacen en forma militante y fervorosa; y justifican sus actuaciones como reacciones legítimas contra poderosas fuerzas que consideran hostiles. Por ello, en la época de la posverdad pululan las teorías conspirativas y son especialmente activas las sectas que unifican, compactan y les dan aspectos de verdad a los temores y narrativas de sus afiliados.
    Hay, por lo menos, tres circunstancias que facilitan la extensión del reino de la posverdad. (i) El ambiente de polarización entre visiones extremas del espectro político y social. En ese contexto, los plebiscitos y referendos, la enconada lucha entre el Sí y el No, que toma la forma de una confrontación entre la luz y la oscuridad, el infierno contra el paraíso, es un terreno abonado para las posverdades. (ii) El uso masivo de las redes sociales permite que verdades a medias, rumores, chismes, alcancen a millones de personas y pasen, a punta de repetición, a convertirse en firmes convicciones, a pesar de que carecen de verificación o comprobación; y una vez adquieren la calidad de posverdades, están blindadas de su contraste con la realidad objetiva. (iii) La creciente debilidad de los medios tradicionales de comunicación en el ejercicio de su tarea de “formar y orientar a la opinión pública”. Cuando estos medios rectifican y señalan la falta de veracidad de alguna posverdad (como, por ejemplo, lo hizo CNN con Trump), millones de personas, simplemente, los acusan de estar parcializados y de pertenecer a una odiosa elite que conspira contra las mayorías. Algo de esto se observó también en las discusiones que precedieron al plebiscito en Colombia.
    Las posverdades no son nuevas en el mundo de la política. La rumorología (la difusión planeada y orquestada de falsedades y rumores maliciosos en las campañas políticas), utilizada en Colombia desde hace algunos años, es uno de los mecanismos para crear y propagar posverdades. De esta forma, por ejemplo, se regaron infames mentiras en contra de Enrique Peñalosa que desorientaron a miles de votantes y contribuyeron a sus derrotas electorales.
    Colombia ingresa a la campaña presidencial de 2018 con un pie en el territorio de la posverdad. La opinión pública está polarizada, el uso de las redes sociales es intenso y distintas verdades sobre los mismos hechos compiten por la mente de los votantes. Entre otras cosas, es hora de releer a Orwell.

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      Ponencia: Fast Track sí pero con refrendación popular

       2016/11/28 


      Fast Track para acuerdo de paz sí pero con refrendación popular: ponencia
      Ponencia: Fast Track sí pero con refrendación popular Foto: Archivo Particular
      La magistrada María Victoria Calle radicó proyecto de fallo. Corte le impediría al Gobierno implementar la paz con trámite especial sin pasar por las urnas.

      La magistrada María Victoria Calle registró el lunes en la mañana la ponencia que definirá el futuro de la implementación de los acuerdos de paz con las FARC.
      El documento pide mantener vivos el Fast Track y las facultades extraodinarias al Presidente de la República para tramitar las leyes que desarrollen normativamente el acuerdo. La magistrada asegura que la paz "no sustituye" la Constitución.
      Sin embargo, la ponencia no acoge la solicitud del asesor de paz del Gobierno Yesid Reyes en cuanto a declarar inexequible el artículo 5 del Acto Legislativo. Esta disposición condiciona la entrada en vigencia de dicho Acto Legislativo a que el acuerdo tenga una refrendación popular.
      Esto significa que el mecanismo del Fast Track, que permite que leyes y Actos Legislativos se tramiten en cuatro y no en ocho debates, sólo podrá ser usado si pasa por las urnas.
      Esta postura pone en graves aprietos al Gobierno, que precisamente esta semana se la juega por lograr una refrendación del acuerdo vía Congreso. Si la Corte no acoge la solicitud de Reyes, quiere decir que el Gobierno tendrá que convocar a una consulta popular si quisiera utilizar este mecanismo diseñado que le permitirá implementar en la mitad del tiempo que se tarda un trámite ordinario.
      Para la magistrada, no se puede hacer integración normativa en la revisión de un Acto Legislativo. Esta postura tendrá que ser estudiada por la Sala Plena, en una sala extrarordinaria que acaba de ser convocada para este miércoles.
      La Corte revisa la demanda del exconstituyente Jesús Pérez Alzate, quien aseguró que el artículo 1 y 2 son una sustitución de la Constitución y por tanto deben ser declarados inconstitucionales. El asesor de paz, Yesid Reyes, por su parte, indicó en una solicitud a la corte que vía integración normativa declarara inconstitucional el artículo quinto, al considerar que es “imposible” que haga un examen del Fast Track o las facultades extraordinarias del presidente sin que revise primero lo básico, que es la forma de activación de ambos mecanismos. Para Reyes hay una relación “íntima e inescindible” entre estas disposiciones.


      Acogiendo la tesis de la Procuraduría, Calle asegura que los dos primeros artículos el Acto Legislativo para la Paz tienen una vigencia "latente" y que en cualquier momento puede activarse por la vía de la refrendación popular. Y descarta cualquier pronunciamiento sobre este artículo.

      Reflexiones al tema pensional 


      "La corrupción es la otra guerra que tenemos que ganar": Santos



      elespectador.com, ECONOMÍA 25 NOV 2016 


      "La corrupción es la otra guerra que tenemos que ganar": Santos

      Lo dijo frente a los empresarios de la infraestructura en el congreso del sector.
      El presidente Juan Manuel Santos, durante el XIII Congreso de la Cámara Colombiana de la Infraestructura, le dijo a los empresarios e industriales del sector que después de lograr la firma de la paz con la guerrilla de la Farc, hay que trabajar en otra que viene desangrando al país y que incluso a despertado la preocupación de organizaciones internacionales que han chequeado la economía colombiana.
      "La corrupción es la otra guerra que tenemos que ganar", dijo Santos, quien, acto seguido, soltó algunos otros datos importantes. “Vamos a establecer el pliego único para evitar la corrupción”. Y recordó que en los procesos de gran tamaño que antes tenían uno o dos proponentes. “Hoy tienen entre 40 y 60 proponentes en cada licitación”.
      Soltó además un dato preocupante: “El 75% de los contratos de obra pública de las alcaldías eran con un solo proponente”. Por eso “se firmó que el ente territorial adopta los pliegos tipo de Colombia Compra Eficiente”. De tal forma que “los recursos se manejan a través de una fiducia, y en caso de que no se cumpla, pues no se giran los recursos”.
      Eso quiere decir que “la secretaría de Transparencia de la Presidencia acompañará al DPS en este plan”. Eso, precisamente, tras firmar un acuerdo en el marco del congreso de la Cámara Colombiana de la Infraestructura. “Les queremos dejar un país con menos corrupción”, acotó Santos.
      Reflexiones al tema pensional

      .Se incluirá el cobro nacional por valorización en la tributaria..


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