www.cronicadelquindio.com, NOV 12 2020
Por: Juan José Orrego López
Al iniciar
las campañas políticas para presidencia, Congreso y demás, muchos colombianos,
incluidos muchos de los que votaron por el ganador, han expresado no volver a
caer, pues con el paso del tiempo se arrepienten. Esta situación es la que ha
vivido más de un colombiano.
Reparos
por cómo nos mintieron y engañaron, unidos al rechazo de los abstencionistas,
todo en un inconformismo que por negligencia del gobierno va regando un
malestar que requiere soluciones oportunas. Parte de la culpa son vacíos acumulados
por años, como la falta de enseñanza en los colegios desde la primaria de lo
que es el Estado y sus funciones, preparación que se debe institucionalizar
pronto como política pública y no dejar que aprendan ya adultos las mañas y
vicios de la corrupción. Esta orientación debe iniciar en el colegio, que haya
una cátedra especial hasta culminar el bachillerato, para que los jóvenes tomen
conciencia del respeto y cuidado al país; para prevenir el abuso a la sociedad
y a los recursos públicos, y evitar que el manejo del país y de las regiones
sea controlado por líderes que buscan el poder a través de dádivas o un
populismo engañoso.
La
no formación a la población en democracia, sumado a dirigentes que han abusado
del poder, ha creado en jóvenes y adultos rechazos como el tener que elegir por
4 años en cargos a ciudadanos sin formación, promovidos por maquinarias
políticas cuestionadas, generando inquietudes imposibles de creer en una
democracia. ¿Para qué votar o elegir siempre por los mismos cuando ni siquiera
cumplen lo que tienen que hacer?
Ante
el vacío de información en las aulas escolares de lo que es la estructura del
país y sus controles, con el poder del gobierno, del Congreso, los excelentes
ministros de educación que han pasado y la variedad de catedráticos en las
instituciones públicas y privadas, ¿por qué con lo que pasaba en el país, no
imaginaron ni vieron la urgencia y necesidad de ir formando jóvenes desde el
colegio?
Es
una duda que con buen sentido se aclara. Acordaron beneficios personales o
pensionales y los partidos y líderes se dedicaron a defender un caudal
electoral y no a formar futuros protectores del país o líderes con principios
diferentes a los de hoy. Increíble.
Esos
referendos o revocatorias son prueba de la incapacidad y negligencia del
gobierno y el Congreso, donde muchos de los problemas que pedían solucionar ni
siquiera los miraban. Pero ante los reclamos de las comunidades, por años sin
resolver, ya existen voces y asumiendo como propias esas injusticias que la
ciudadanía exigía. Urgen cambios.
La lucha
ahora de los líderes es para salvarse como sea, no perder poder político y
seguir como siempre lo han hecho, jugando con el pueblo.
Elegir, sin cambiar, es perder
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