lunes, 3 de diciembre de 2018

Cada vez nacen menos bebés en Colombia, ¿hacia dónde vamos?

dinero.com, 11/22/2018

Colombia ha disminuido significativamente su tasa de natalidad en los últimos años ¿Hacia dónde irá el país con esta tendencia?





Colombia ha disminuido significativamente su tasa de natalidad en los últimos años ¿Hacia dónde irá el país con esta tendencia?
Mientras en 1960, cada año había 45 nacidos vivos en Colombia por cada 1.000 habitantes, actualmente esa cifra se reduce a 15.
Este hecho quedó en evidencia en el censo nacional de población de este año que calculó que definitivamente son 45,5 millones de colombianos y no los 50 millones que se proyectaban.
En Níger el país que tiene la mayor tasa de natalidad en el mundo, en 1960 había 58 nacidos vivos por cada 1.000 habitantes en un año y hoy son 48. ¿Qué se ha hecho en Colombia y no en Níger para desviar la tendencia? ¿Qué implicaciones tiene?
El dilema para Juan Esteban Jacobo, docente investigador de macroeconomía de la Universidad Externado, está en que si bien una tasa de natalidad más controlada derivará en que aumenten los ingresos de la población y en que disminuyan problemas relacionados con la sobrepoblación, hacia futuro habrá menos gente para trabajar y a largo plazo se disminuiría la tasa de crecimiento del país.
“Lo que termina siendo bueno para los mercados, no necesariamente lo es para la gente. Es alta la posibilidad de tener una tasa de crecimiento en el largo plazo con mayor población, pero cuando esta crece mucho, eso implica que hay una considerable parte de los habitantes que vive supremamente mal”, explicó Jacobo.
Si hay una institución para hablar con autoridad de este dilema es Profamilia, que acaba de recibir en Kigali (Ruanda) el premio Excelencia en el liderazgo para la Planificación Familiar en la categoría Organización.
El galardón fue otorgado por el International Conference on Family Planning liderado por el gobierno de Ruanda, el Ministerio de Salud de ese país y el Instituto para la Población y Salud Reproductiva Bill y Melinda Gates.
Cuando Profamilia inicio a sus acciones en 1965, la esperanza de una mujer que llegaba a la edad reproductiva, era tener, en promedio, 6,8 hijos. A 2010 bajó a 2,1 hijos y en 2015 se registró una tasa de 2 hijos por mujer.
En estas décadas esa organización ha llegado a poblaciones vulnerables, a través de brigadas buscando garantizar el acceso a los métodos anticonceptivos, así como a una educación incluyente para que los colombianos, especialmente las mujeres, puedan tomar decisiones informadas sobre su sexualidad y reproducción.
Lo hicieron de manera aislada y pionera contribuyendo desde entonces a la labor de información, educación y acceso a servicios de anticoncepción.
Su directora ejecutiva, Marta Elena Royo, asegura que estos esfuerzos solo serán posibles si Colombia continúa trabajando de manera mancomunada en materia de derechos sexuales y reproductivos con instituciones públicas y privadas, donde la educación sexual se incluya como estrategia incluyente a nivel de tomadores de decisiones.
En el país se hizo en 1971 la primera vasectomía y en 1973 la primera ligadura de trompas mediante laparoscopia. En los años 80 se introdujo en el territorio nacional el implante subdérmico y, en este siglo, la píldora de emergencia.
Se podría decir que nunca antes se había tenido acceso en el territorio nacional a la variedad de métodos anticonceptivos a los que, con facilidad, hoy se puede acceder. Ese es un avance importante para el país.
¿Hacia dónde se debe ir?
Para no llegar a un extremo en el que haya una población envejecida y pocos jóvenes, la Encuesta Nacional de Demografía y Salud hecha por el Ministerio de Salud y Profamilia, determinó que en Colombia el número ideal de hijos por mujer es de 2,1.
“Estamos sobre la tasa de reemplazo que es dos hijos por mujer”, sostiene Royo.
A su parecer, se debe seguir por ese rumbo y fortaleciendo políticas de Estado sólidas que aseguren su continuidad en el tiempo, dentro de un estado laico.
Desde Profamilia creen que invertir en los derechos sexuales y reproductivos está asociado con el bienestar del país.
“Como sociedad, debemos mantener un respeto por la igualdad y la equidad de género en la lucha por unos derechos universales que abanderen a Colombia en la garantía de una sexualidad plena”, añade Royo.
Prácticamente se trata de seguir por la senda de garantizar el acceso a los métodos anticonceptivos en todos los niveles, para asegurar el goce efectivo de los derechos sexuales y los derechos reproductivos de la población.
Garantizar esa continuidad en el uso de los métodos dependerá de una dispensación continua de los mismos.
En la región, Venezuela tiene 19 nacidos vivos por cada 1.000 habitantes cada año; Brasil 14,1; México 18,1; Perú 19,2 y Ecuador 20,1. Para tener un panorama más amplio; en España son 8,7 y en Estados Unidos 12,4, esto según cifras recopiladas por el Banco Mundial.
Desde Profamilia, una entidad sin ánimo de lucro que por casi seis décadas ha venido contribuyendo en este aspecto al país, labor que el mundo reconoce, están convencidos que lo que ha venido haciendo el país ha ido por un buen camino y que el gran desafío será no bajar la guardia, para orientar esfuerzos hacia un equilibro y no hacia el dilema.


Constitucionalidad fiscal

El gobierno terminó modificando la propuesta inicial de gasto y la recomendación tributaria. La nueva versión es la mitad de la original y deja al país en espera de una nueva Reforma Tributaria.
El país y el Gobierno han fallado en el manejo profesional del presupuesto. En la reforma constitucional de 1991 se estableció la modalidad de presupuesto desbalanceado. De ese modo, el Gobierno presenta las necesidades de gasto y con base en los recursos disponibles determina los faltantes, titulados hueco fiscal. Así mismo, se establece que el Gobierno debe señalar los medios para subsanarlos, es decir, tiene la iniciativa en la consecución de los recursos. La historia del tema se trata en el libro reciente de Ricaurte Lozada titulado La Constitución Descuartizada.
Desde el principio los partidos políticos y los congresistas rechazaron la propuesta tributaria del Gobierno. La iniciativa de nuevos impuestos quedó en el Congreso, que no dispone de la información para evaluar la incidencia y viabilidad de los tributos específicos. Al final, apareció una colcha de retazos que busca desesperadamente recursos para cumplir el compromiso del hueco fiscal. No deja de ser irónico que la Ley de Financiamiento sometida para aprobación del Congreso sea la misma sugerida por los parlamentarios.
La Constitución establece que la iniciativa de la propuesta tributaria provenga del Ejecutivo y que el Congreso se limite a aceptarla o rechazarla. Lo que no se puede hacer es un hueco fiscal anunciado y trasladar la obligación de subsanarlo al Congreso. Inevitablemente se convierte en una carrera desesperada para aumentar los recaudos. Las reformas tributarias se vuelven cada vez menos estructurales y ni siquiera garantizan la proyección de los ingresos tributarios. Sin ir muy lejos, la última reforma tributaria de Cárdenas, que es similar a la de Carrasquilla, terminó en una disminución de los recaudos con respecto al año anterior.
Debe advertirse que el sistema de presupuesto desbalanceado exige procedimientos más elaborados de proyección y análisis económico. De ninguna manera se puede reducir o establecer unas necesidades de gastos y cotejarlos con los recursos disponibles para establecer un hueco, cuyo cumplimiento queda a disposición del Congreso. El Congreso podía negar la propuesta de Carrasquilla, pero no tenía facultades para modificarla.
La norma constitucional pretendía darle al Gobierno una mayor discrecionalidad para focalizar el gasto hacia los sectores más necesitados y disponer de mayor flexibilidad para incrementar los recursos fiscales y tornarlos más progresivos. Nada de esto se ha conseguido en los 25 años de vigencia de la norma presupuestal. El gasto público y la estructura fiscal no reciben la suficiente atención de los gobiernos. El gasto público que llega efectivamente al 40 % más pobre no corresponde ni al 15 % de los recaudos fiscales. El sistema fiscal se ha hecho cada vez más regresivo y más dependiente de la tributación indirecta; la tarifa del trabajo aumenta con respecto al capital. En consecuencia, el coeficiente de Gini antes y después de impuestos es similar. La estructura presupuestal reproduce la inequidad de los ingresos personales.
La norma constitucional que buscaba una mayor discrecionalidad en el gasto para movilizarlo a los sectores más necesitados, al igual que una mayor flexibilidad para aumentar la progresividad fiscal, no ha tenido los resultados propuestos. En la práctica se ha convertido en una forma de aumentar el gasto público sin propósitos definidos y ampliar el recaudo. Se ha regresado a las épocas en que los presupuestos se modificaban antes de ser divulgados y que la distribución de la carga tributaria se realizaba con criterios individuales.






Colombia es el séptimo país que da más subsidios a pensiones en Latinoamérica

larepublica.co, 26 de noviembre de 2018
Andrés Venegas Loaiza - avenegas@larepublica.com.co






Ayuda sube US$494 por pensionado cada año 

Un nuevo informe del Banco Interamericano de Desarrollo en el que se revisan los sistemas pensionales de América Latina, destaca que bajo las condiciones de mercado actuales los aportes que realizan las personas no son suficientes para financiar la totalidad de la pensión que reciben, al menos en la gran mayoría de los sistemas.
La entidad estima que en sistemas con prestación definida (como el de Colpensiones) para que los aportes individuales puedan financiar las pensiones del trabajador promedio, se debe entregar un subsidio de 28 puntos porcentuales a su tasa de reemplazo. Es decir, 44% del total de su pensión, que equivale a US$75.000 por persona en el promedio de la región. El análisis tuvo en cuenta una persona que gana tres salarios promedio y una tasa de interés a los aportes de 3,5% real.
En este sentido, haciendo la revisión completa país por país, Colombia clasifica como el séptimo en la región que entrega un monto mayor de subsidio del Estado como parte de la pensión de cada individuo.
El monto que subsidia el país por pensionado es en promedio de US$111.000, es decir US$36.000 más por persona que el promedio regional, o en una comparación porcentual, 48% más que Latinoamérica.
“Es claro que el régimen de beneficio definido está entregando pensiones en montos más altos que los montos de ahorro de las personas”, señaló el analista en pensiones Freddy Castro, quien además resaltó que esto no obedece solamente a un tema de informalidad laboral, sino a “una falta de apropiación de las personas sobre el tema” frente a lo que en un futuro “tendrán que venir cambios, que no serán populares y nos van a incomodar un poco”.
César Giraldo, doctor en economía de la Universidad París 13, quien es consultor de temas pensionales, comentó que hay una forma de explicar la subvención que otorga el país. “Si alguien está en Colpensiones, que es régimen de prima media, y cotiza sobre $7,5 millones, tendría una pensión de $5 millones. Ahora, este personaje en un fondo privado tendría que haber cotizado sobre $18 millones para alcanzar la misma pensión. La diferencia entre los montos es el subsidio que está aplicando el Gobierno”.
Sin embargo, Giraldo resaltó que hay varios reparos en la fórmula que aplica el BID, ya que “el régimen tiene otra lógica en el sistema público en la que la metodología del BID no es coherente y no es consistente, por lo que es difícil hacer comparaciones con base en estos datos”.
Desde la Asociación Colombiana de Administradoras de Fondos de Pensiones (Asofondos) también se realizó una precisión sobre los cálculos, al asegurar que este informe toma como referencia a una persona que gana dos salarios y medio y que cotiza 100% del tiempo, lo cual no es representativo de la sociedad colombiana, donde el 85% gana en promedio entre uno y dos salarios mínimos y no cotiza con regularidad. Además, señalan que se utilizó una tasa de interés real de 3,5%; lo cual hace que la tasa de reemplazo sea baja comparada con situaciones aterrizadas al rendimiento histórico, que ha sido cercano a 8%.
En los sistemas de contribución definida (el de las AFPs) también hay subsidios. De acuerdo con el informe en promedio el subsidio es de 12 puntos porcentuales, es decir el 31% de la pensión, equivalente a US$36.000 en el momento del retiro.
La organización señala este como “un dato menos conocido” por los pensionados, que al acudir a una institución piensan que no hay financiamiento. Pero en casos como el colombiano si una persona no alcanza lo requerido para la pensión mínima, esta es subsidiada por el fondo que acumulan las AFPs de las contribuciones. Pero ademas, pese a que existen diferencias entre países; Colombia, Bolivia y El Salvador son los que más subsidios dan.

Según el mismo informe, si los gobiernos continúan con su inacción por cada año que no se realice una reforma profunda de cambio de parámetros el subsidio promedio subirá US$494 por pensionado, ya que “el envejecimiento implica un aumento en el monto de los subsidios de 25% y 56% para 2050 y 2100”.
Los retos de la transición demográfica
El BID resaltó que la transición demográfica impondrá presiones fiscales a los sistemas de beneficio definido mientras vaya cayendo el número de pensionados con respecto al de contribuyentes. Sin embargo, comentó que esta tendencia hará que los sistemas de pensiones sean cada vez más generosos para los trabajadores que logren pensionarse. Sobre la sostenibilidad del régimen el presidente de Protección, Juan David Correa, señaló que para mantener este sistema se requeriría 11 personas cotizando por cada pensionado, cuando en la actualidad con la informalidad solo se alcanza a dos por jubilado.


 César Giraldo

 Experto en economía social y pensiones

“El régimen público no se calcula así porque tiene fondo común y el fondo privado tiene un régimen individual”.
 Freddy Castro

Experto en pensiones universidad nacional
“Nos hemos demorado en tomar decisiones y eso no es una cuestión de este u otros Gobiernos; se da porque las personas no toman partido”.




domingo, 2 de diciembre de 2018

Del timbo al tambo II

eltiempo.com, 30 de noviembre 2018 ,
Cecilia López Montaño

Cecilia López Montaño
 

Cualquier gobierno que decida emprender una reforma tributaria, así la bautice con otro nombre como ley de financiamiento, se enfrenta a una tarea muy compleja. En nuestro país hay una serie de factores adicionales que hacen que este proceso sea aún más difícil. Uno de ellos es que la nuestra es una de las dos naciones más desiguales de América Latina, al lado de Guatemala, y la séptima más injusta del mundo, según el Banco Mundial.

Esta realidad, que se evidencia permanentemente, la viven todos y cada uno de los ciudadanos aquí. Frente a este contexto innegable, cualquier decisión del Gobierno que muestre el más mínimo desequilibrio y acentúe esta desigualdad, obviamente genera rechazos de los afectados, es decir, la mayoría de colombianos.

El tema del nivel de ingresos de la población también aparece como una preocupación. El gobierno actual, que tiene a su disposición la última encuesta de ingresos y gastos del Dane, 2015-2016, parece ignorar las consecuencias de esta reforma sobre los ingresos de la población. 

Señores del Gobierno, este no es un país de clase media, el 66,8 %, es decir, 2/3 de la población, es pobre y vulnerable, según cálculos del 2018 del DNP; 26,9 % son pobres y 39,9, vulnerables.

Este 39,9 % puede caer nuevamente en la pobreza si se deterioran sus ingresos. Adicionalmente, se debe destacar que Colombia es una nación de ingresos muy pero muy bajos, donde solo un 2,3 % de la población gana muchísimo. 

Un pobre tiene un ingreso per cápita mensual de $ 250.620; un vulnerable, de entre $ 250.620 y 590.397; la clase media, de entre $ 590.398 y 2’951.990, y la clase alta, más de 2’951.990, y allí entran los millonarios y supermillonarios de Colombia. Estos son datos muy recientes del DNP. ¡Cómo pudieron ignorar esta realidad antes de proponer la ley de financiamiento, por favor!

Solo un gobierno como el actual, que hace caso omiso de estas realidades, pudo haber impulsado esa primera propuesta de ley de financiamiento que se ha caído como un castillo de naipes, dejando muy mal parada a esta administración. Se cumple claramente la premisa de que en semejante tema tan crucial como las finanzas públicas, el gobierno Duque sigue demostrando que va del ‘timbo al tambo’. Sin conocer en este momento cómo quedará esta ley, lo que resulta claro son los costos inmensos que se derivan de este pésimo manejo del Gobierno y de sus pocos apoyos en el Congreso de la República.

En un primer momento, lo que se ve es un inmenso costo político que no se le puede adjudicar solo al ministro de Hacienda, porque es el Presidente quien toma las grandes decisiones. Este proyecto de ley pasará a la historia como uno de los peores errores de economía política de un gobierno. Este desacierto explica parte del bajo apoyo que tiene esta administración. Segundo, una incertidumbre muy grande que afecta negativamente una de las variables claves para la inversión: las expectativas. Especialmente aquellas respecto al futuro de la financiación del gasto público y su impacto sobre distintas actividades. Tercero, un golpe muy duro a la credibilidad sobre las decisiones gubernamentales. Así se le abonen puntos al Gobierno por no gravar con el IVA toda la canasta familiar, sus actuaciones generaron un clima de incertidumbre que debilita la confianza sobre él.

¿Cómo podrá reparar el presidente Duque el impacto negativo en la opinión pública en un tema tan crucial? Eso es difícil de establecer. Cuando un país pierde la confianza en las decisiones de sus líderes, la gobernabilidad se va al piso. Lo que sí es indudable es que salir de este clima de frustración generado entre quienes lo apoyaron en la campaña presidencial y quienes no lo apoyaron por las profundas dudas que generaba su poca experiencia y trayectoria pública requiere unos análisis muy profundos en el Gobierno para reconocer sus fallas, y no una saturación de shows mediáticos que resultan contraproducentes.

cecilia@cecilialopez.com
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