sábado, 14 de abril de 2018

La propuesta de una AFP pública busca que haya más competencia

larepublica.co, abril 10 de 2018
Lilian Mariño Espinosa - lmarino@larepublica.com.co


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Propuesta de reforma incluye también que Colombia mayor cubra la línea de pobreza. 

Aumentar la cobertura en pensiones y garantizar una pensión justa son algunas de las bases que se buscan en la próxima reforma pensional, que según los expertos no da espera. Ante este panorama, Asofondos tiene una nueva propuesta basada en que exista un solo régimen de ahorro individual con competencia abierta; es decir, en el que puedan participar AFP públicas y AFP Privadas. En Inside LR, Santiago Montenegro, presidente de Asofondos, explicó en detalle en qué consiste la propuesta.

¿Cómo le fue al ahorro pensional en el primer trimestre?
Aún no están las cifras al primer trimestre y hay mucha volatilidad en los mercados, pero los datos de 12 meses a enero son casi $28 billones en rendimientos. Los fondos acumulados son casi $230 billones, 25% del PIB, y hubo una rentabilidad histórica de más de 8% real anual, lo que es una cifra excelente.

Las cifras de desempleo muestran un deterioro, ¿cómo afectará las afiliaciones este año?
Las afiliaciones siguen muy sólidas, el año pasado se afiliaron más de 800.000 trabajadores a los fondos y llegamos prácticamente a 15 millones. Estacionalmente el desempleo sube un poco a inicio de año, pero pensamos que la tendencia favorable va a continuar este año también.

¿Tienen una proyección de nuevos afiliados para este año?
Puede estar en el rango de 700.000-800.000 como en 2017.

¿Cómo es el balance a hoy de traslados de Rais a Prima Media?
La primera asesoría la recibió el grupo al que le faltaban 15 años para jubilarse y el resultado fue excelente. Básicamente cayeron los traslados 50% y esto es bueno porque la gente estaba tomando malas decisiones. Esperamos que con los nuevos grupos que entran, ya que a partir del primero de octubre es para todos los afiliados, las personas tomen una buena decisión.

Otro fenómeno que preocupa es la informalidad, ¿cuál es la realidad y qué se está haciendo?
En Colombia tenemos 22 millones de trabajadores, cotizan a pensión ocho millones, y esa es la definición de formalidad que utiliza la Ocde y el BID. Eso quiere decir que la informalidad es 65% del mercado laboral; cifra que en España es 5% y en Chile 25%. Entonces claro, acá cotizan muy pocas personas. En este tema como país debemos hacer un esfuerzo para acabar con este flagelo.

Nosotros hemos planteado en la reforma laboral varias propuestas, por ejemplo, desestimular el uso del efectivo con aumento de la digitalización. Otro punto, está en el mercado laboral. En Colombia tenemos una brecha muy pequeña entre el ingreso medio y el salario mínimo. Entonces una de las tareas que tenemos es aumentar esa brecha y no bajando el mínimo, sino haciendo que el ingreso medio crezca más rápido. Eso hay que hacerlo porque esta diferencia está llevando a la informalidad a mucha gente.

¿Cuánto aguantan las cuentas del Estado sin una reforma pensional?
En Colombia hay que hacer una reforma, sin duda, porque la cobertura es baja, porque el sistema público es muy inequitativo, y porque el problema fiscal del régimen público es muy grande. Pero toca decir que el propósito fundamental debe ser que los trabajadores tengan una pensión buena y justa, no reducir el déficit fiscal. Habiendo dicho eso, el régimen público sí debe eliminar esos subsidios tan grandes que se concentran en los estratos más grandes de ingresos y que pueden alcanzar dos puntos del PIB.

En la reforma ¿Colpensiones actuaría como una AFP?
Una reforma debe tener tres características. Una, seguir el objetivo de ser más justa. Segundo, el sistema debe basarse en el ahorro y la capitalización. Y tres, esto no quiere decir que este sistema deba ser administrado solo por privados. Puede haber administradoras públicas. De hecho, proponemos una AFP pública.

¿Por qué debe tener estas tres variables? Hay varias razones, la primera es la transición demográfica. Hoy tenemos siete trabajadores activos por cada adulto mayor, en 2040 eso caerá a cuatro y en 2055 a solo dos. Así, que aun si suponemos que todos cotizan, no habrá cómo pagar las pensiones con un sistema de reparto de prima media.

Dos, eso no sería tan grave si no tuviéramos la informalidad, pero esta hace que la relación caiga a dos trabajadores por cada adulto mayor y con dos no financiamos un sistema de prima media. Es decir, ya el sistema es inviable. Y la tercera razón es la digitalización. La tecnología reemplaza a los trabajadores formales y la relación que es dos a uno, será aún menor.

Por eso el sistema debe ser de capitalización. Obvio deberá haber unos pilares solidarios, como Colombia Mayor, para quien no tiene posibilidades de ahorro.

Ahora, sobre la tercera característica, puede haber administradoras públicas. El debate no es entre el sector público y el privado, es entre un sistema viable e inviable. Y los sistemas viables pueden ser administrados por cualquiera de las dos entidades.

LOS CONTRASTES

FREDDY CASTROPROFESOR DEL CESA EXPERTO EN PENSIONES
“Una AFP pública sí ensanchará la competencia del régimen de ahorro individual con solidaridad, pero no es la única propuesta”.

¿Los fondos estarían dispuestos a bajar las comisiones?
Cuando más competencia haya mejor. Es difícil comparar el nivel de las comisiones, sobre todo expresarlas sobre saldos, pero ese ejercicio se ha hecho y lo que muestra es que cuando se expresan así es como unos 35 puntos básicos, que es realmente bajo. Eso no quiere decir, que no pueda haber más competencia. De hecho, la propuesta de una AFP pública es para que haya más competencia y también es importante que cuando hay emisiones primarias nuevas los compradores no son solo los Fondos colombianos, sino también extranjeros. 30% de las nuevas emisiones ha sido adquirida por fondos extranjeros y es mucho más abierto de lo que a veces se piensa.

¿Qué propuesta hay para Colombia Mayor y los Beps?
Colombia Mayor es de casi US$20 actualmente y cubre a 1,5 millones de personas. Por una parte, creemos que debería cubrir a dos millones más. Por otra parte, nuestra reforma propone que no sea US$20, sino que cubra la línea de pobreza, que es $240.000. Y ¿cómo financiarlo? Ahorrando los subsidios que hoy ocupan dos puntos del PIB.

En Beps hay 900.000 vinculados, pero los ahorros son mínimos. Y desde el principio dijimos que era un programa destinado a fracasar.

Entonces la propuesta es Beps sí, pero armarlos con las devoluciones de saldo de las personas en el sistema que no alcanzan a jubilarse. También tenemos pensado, que en el sistema se cree un programa especial para que la gente tenga acceso a una pensión de por lo menos un salario mínimo que se financiaría con un fondo común de reparto, que vendría de la cotización de 1,5 puntos pagada por todos.

En el Congreso del 12 y 13 de abril, ¿qué otro tema se tratará?
Un tema que debemos empezar a considerar es el cuidado de los adultos, más porque ahora estamos empezando a jubilar mucha gente. Los jubilados de los fondos crecen 33% anual, contra Colpensiones donde crecen a 3%.

Analistas dicen que el sistema de Chile quebró. Nuestro sistema que está basado en este, ¿está blindado?
Los sistemas son similares, pero tienen diferencias y a pesar de lo que se dice, igual el sistema de Chile es muy sólido. Entre las diferencias, en Chile cotizan solo 10% (todo el trabajador), en Colombia es el 11,5%. Por eso allá buscan subirlo 4 puntos de cotización. Y esos puntos nuevos los va a pagar el empleador. Acá el 75% lo paga el empleador. El sistema Chile es muy sólido y lo van a reforzar.

¿Y la propuesta de ustedes para Colombia también tendría un aumento de las cotizaciones, como el caso de Chile? O ¿subir la edad de pensión?
Lo primero está en agenda y está siendo estudiando. Hoy es 11,5% que va a la cuenta individual y hay que estudiar el impacto que tendría una subida de por ejemplo un punto. Sobre la edad de pensión pensamos que eso no es lo más urgente, los fundamental es eliminar los subsidios que son tan regresivos a los ingresos más altos.

¿Hay que ampliar más las inversiones de los fondos en renta variable?
En Colombia tenemos una buena distribución. Hasta hace cuatro años había muy poco dinero invertido en el exterior hoy estamos en algo más de 30%. Antes dependíamos mucho de los papeles oficiales y ha aumentado la renta variable. En esto se ha madurado mucho.



Reflexiones al tema pensiones

sábado, 7 de abril de 2018

EL GALIMATÍAS PENSIONAL...

POR: Octavio Quintero
(RED-GES/El Satélite)

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"Que la gente viva más hoy, no es motivo de alegría sino, al parecer, un encarte generacional"

Una de las falacias mejor enrolladas en el tema de las pensiones es el incremento de la esperanza de vida de 40 años, a principios del siglo XX, a 74 años a comienzos de este siglo XXI, para el caso de Colombia.

Esa franja de mayor esperanza de vida, 34 años que se ha logrado al cabo de 100 años, es tomada por los neoliberales como una pesada carga sobre el sistema pensional. Y entonces, la pregunta obligada en los escenarios de actuaría y finanzas es: ¿De dónde saldrán los recursos para pagar esas pensiones?

Y, claro, el común de la gente, que en su inmensa mayoría no sabe siquiera de qué hablan los que hablan de “modelos matemáticos”, conviene en asentir el acertijo envuelto en la pregunta, autocuestionándose: ¿hola, sí, de dónde saldrán?…

Y, entonces, el terreno a los sabiondos en modelos matemáticos, como los que hacen parte de todas las compañías de seguros, les queda abonado para sentenciar, como lo hizo el presidente de Asofondos, Santiago Montenegro en el último congreso de ese grupo de presión neoliberal:

(…)

“Sea cual fuere la técnica financiera que se utilice tendremos que ahorrar más, conceder pensiones de inferior monto o aumentar las edades de retiro. La naturaleza del problema es la misma sea que se administren las pensiones por el Estado o por actores privados. Si no adoptamos alguna de estas medidas, o probablemente una mezcla de ellas, la crisis financiera y social será inevitable.

“La estrategia consistente en endeudarnos para pagar las pensiones, que es la que se ha venido utilizando en muchas partes, transfiere a las generaciones futuras una carga creciente que ellas se negarán a asumir cuando gocen del poder político necesario. Es lo que pasará en 10 o 12 años”.

Los sabiondos actuarios son capaces de pensar hasta por los que no han nacido siguiera y, aún más, ya tienen encasillados a los nonatos en el modelo neoliberal, introducido por el capitalismo salvaje, ese que no piensa más que en producir utilidades financieras antes que en utilidades sociales.

 Y el telón vuelve a caer sobre la población inerte de imaginación para refutar la falaz audacia, doblando su resistencia ante la aparente contundencia del argumento que viene repitiéndose en forma constante desde octubre del 2015 cuando se dijo: “Se avecina una nueva reforma pensional”, porque las reformas en este sector social son periódicas, como las “estructurales” reformas tributarias que también, por demás, recaen con mayor peso sobre las clases medias y bajas a través de los impuestos indirectos, como el IVA, por ejemplo, que no distingue entre un rico y un pobre cuando entra al supermercado a comprar una bolsa de leche y mil de pan para el desayuno.

Y, ay del que se atreva a poner esta discusión en el campo político: ese un populista, un predicador de la lucha de clases. A estos pregoneros del desastre nacional, si el Estado decide atender con más compasión al rico que al pobre, bien les viene la reflexión del recordado obispo de Recife, Brasil, monseñor Hélder Cámara (1909-1999): “Cuando doy comida a los pobres, me llaman Santo; cuando pregunto por qué son pobres, me llaman comunista”.

El propio presidente de Asofondos descubre en la siguiente afirmación el encriptado secreto de dónde pueden salir los recursos para financiar las pensiones al decir: “En Colombia hay solo dos trabajadores cotizando a pensiones por cada adulto mayor de 65 años”…

Sí, correcto: los recursos para pensiones salen del propio bolsillo del trabajador activo. Y el secreto no está en aumentar la edad y las semanas de cotización para que menos viejos puedan vivir con cierta tranquilidad sus últimos años de vida, sino en aumentar el empleo para que haya más trabajadores activos cotizando a su propia pensión en el futuro. Ese es todo el misterio que envuelve la pregunta por los recursos para pensiones, pregunta que le queda muy difícil responder a los neoliberales porque ellos solo saben producir utilidades económicas.

Que una persona viva 34 años más hoy que hace un siglo, no debiera convertirse en un problema matemático para los gobiernos, sino en una variable para producir más desarrollo económico y social porque, lo que se ve al anverso de la moneda es que hoy en día, una persona de 70 años se equipara en edad a una de 40 hace 100, tanto más, si los trabajos de hoy en buena parte no son musculares sino neuronales. Es decir, un ciudadano de hoy puede tener una vida laboral activa 34 años más que su congénere de hace un siglo: así de simple.

Pero es que ello conllevaría el diseño de una política salarial de corte social, y es propiamente de esto que poco o nada saben, o no les gusta a los neoliberales.



Reflexiones al tema pensiones

jueves, 5 de abril de 2018

10 puntos que diferencian a los candidatos presidenciales..

 | 4/4/2018

10 puntos que diferencian a los candidatos presidenciales

SEMANA presenta qué piensan Iván Duque, Gustavo Petro, Sergio Fajardo y Germán Vargas Lleras en esos temas en los que nunca estarán todos de acuerdo. Matrimonio gay, justicia, dosis personal, Venezuela, algunos de estos.

El debate realizado en Medellín, organizado por Teleantioquia y SEMANA, dejó ver que en muchos de los grandes temas del país, los candidatos tienen enormes coincidencias. Gustavo PetroGermán Vargas LlerasIván Duque y Sergio Fajardo dieron declaraciones sobre la importancia de acabar con la corrupción, lograr un crecimiento sostenido de la economía del país, apoyar las pequeñas y medianas empresas, fortalecer la justicia y mejorar la infraestructura. Sin embargo, en otros puntos también estructurales evidenciaron que sus distancias son enormes. Estos son algunos de esos temas:

1.   Seguridad: mano dura versus educación

El primer punto que marcó claras diferencias entre los candidatos fue el de la seguridad. Mientras Vargas Lleras y Duque apuestan por aplicar mano dura frente a los delincuentes, el aumento de penas y la judicialización efectiva para evitar la impunidad, Fajardo y Petro centraron sus propuestas en la necesidad de prevenir el delito a través de la educación. "Hay una tendencia en este país: más cárcel, más jóvenes presos. Nosotros redujimos el 33 por ciento de los robos de celulares incluyendo a la juventud y tratando las drogas no con policías, sino con médicos y psicólogos", dijo Gustavo Petro mandándole una pulla a sus compañeros de debate. De la misma forma, Fajardo aprovechó para hablar de su plan de educación. Vargas Lleras puntualizó que parte del problema de la seguridad está en el microtráfico, que tiene efectos perversos en los jóvenes y aseguró que este se está convirtiendo en la “puerta de entrada del crimen”.  Duque, por su parte, agregó que la dosis de aprovisionamiento de droga se está convirtiendo en una excusa para proteger a los jíbaros.  

2.   Salud: ¿Controlar las EPS o eliminarlas?

En materia de salud se podría decir que existió un consenso inicial entre Duque, Vargas Lleras y Fajardo en la necesidad de reformar, limitar y controlar más rigurosamente a las EPS. Entre ellos hubo matices. Duque considera que es necesario modificar el sistema para que no se pague por el número de afiliados, sino por la calidad de los servicios que prestan. Agregó que implementaría un sistema de contabilidad en línea, la factura electrónica para enfrentar la corrupción en el sistema y por último la Ley del Punto Final para que se sepa quién le debe a quién y cuánto y se pague en un periodo de 36 meses. Vargas Lleras propone limitar el número de EPS e IPS para que solo funcionen las mejores y considera prioritario pagar la deuda de los hospitales públicos. Anunció dos propuestas: la licencia de maternidad para mujeres que no tienen un trabajo formal y la formación de 5.000 especialistas en las áreas más críticas que tiene el sector de la salud.  Fajardo considera necesario evitar la corrupción en el sistema y apoyar la industria farmacéutica nacional. “Ya hemos visto la cantidad de corrupción, carteles y políticos organizados alrededor de la salud que llegan para repartirse la salud de los colombianos…EPS que no funciona se cierra”, dijo.La propuesta de Petro fue más radical, pues propuso la eliminación de las EPS para crear un sistema netamente público. “La plata alcanza si hay dos reformas: la primera es formar un sistema preventivo de atención primaria en toda Colombia, que permita que los hogares sean atendidos por profesionales cotidianamente. Y segundo, quitar las EPS que son un peso muerto que chupa recursos innecesariamente en Colombia”, aseguró.


3.   Legalización del consumo de la marihuana: Legalización vs. prohibición

Iván Duque fue el más radical en este punto al señalar que no está de acuerdo con la legalización del consumo de la marihuana. Petro y Fajardo estarían a favor de la legalización aunque como parte de una política pública de salud. Vargas Lleras se situó en el centro al afirmar que no ampliaría la legalización de la marihuana y que por ello solo la dejaría para usos medicinales. Aseguró que lamenta que la Corte Constitucional le haya dado ese alcance a la dosis mínima pues el concepto del aprovisionamiento ha dado lugar a que cualquier ‘consumidor‘ se convierta en narcotraficante.

En la ronda de preguntas rápidas contestaron así: Petro: “Sí, pero lo haría a través de centros regulados de consumo y con los Camad cuya experiencia en Bogotá que emprendí fue excelente”. Fajardo: “Eventualmente sí, pero hay que dar pasos, hay que entender el consumo como un tema de salud pública, tenemos que enfrentar el narcotráfico y el microtráfico, todavía nos toma un tiempo para poder llegar allá en Colombia”. Vargas Lleras: “Ya se hizo para temas medicinales, yo no la ampliaría a los temas recreativos, suficientes problemas tenemos ya con el microtráfico en Colombia”. Duque: “Yo no estoy de acuerdo con la legalización de la droga en Colombia”.

4.   Matrimonio LGTBI: ¿Sí o No?

En este punto Duque fue radical, al señalar que no comparte el matrimonio LGTBI, sino una unión con derechos patrimoniales y civiles. Fajardo y Petro se mostraron a favor del matrimonio LGTBI, resaltando su importancia para la inclusión. Vargas Lleras por su parte señaló que está de acuerdo con el matrimonio LGTBI, pero no con la adopción por parte de parejas del mismo sexo.


5.   Venezolanos: limitación de su entrada vs. solidaridad

Al ser preguntados sobre si estaban de acuerdo con la existencia de cuotas de migración para la entrada de venezolanos, Duque y Vargas Lleras consideraron necesario limitar la llegada de oriundos de ese país aunque con matices. Duque afirmó que era necesario establecer cuotas entre los países cercanos, mientras Vargas Lleras enfatizó en la necesidad de obtener el apoyo de la comunidad internacional. Petro y Fajardo consideraron que no se puede limitar la llegada de personas del vecino país, pues seríamos xenófobos y no solidarios.

6.   Protección del medio ambiente: energías renovables vs. lucha contra laminería ilegal

Si bien todos se mostraron a favor de proteger el medioambiente hubo matices importantes en cada una de sus propuestas. Para Duque es esencial implementar energías renovables y apoya el animalismo. Petro considera que es necesario eliminar la dependencia del petróleo y del carbón, utilizar energías renovables y colocar paneles solares en los techos de los hogares más humildes. La postura de Vargas Lleras fue muy distinta, pues señaló que el principal enemigo del medio ambiente no son las empresas sino los grupos ilegales que causan minería ilegal y deforestación. Ninguno apoyó el fracking de frente. De hecho, Iván Duque que en debates pasados no lo había descartado, en este aclaró que considera que todavía no es el momento para este tipo de exploraciones.

7.   Justicia: ¿Una sola corte?

En materia de justicia si bien todos comparten la necesidad de hacer una gran reforma, sí hay variaciones en puntos importantes. Duque insistió en su propuesta de unificar todas las altas cortes en una sola y de implementar el sistema del expediente electrónico. Petro se opuso a la propuesta de una única corte planteada por Duque, señalando que lo que hay que hacer es fortalecer la independencia de la justicia a través de la carrera judicial y la financiación autónoma. En este punto incluso Petro soltó una chiva al manifestar que si es presidente su fiscal general sería Iván Velásquez, el exmagistrado auxiliar de la Corte Suprema de Justicia conocido por ser uno de los principales investigadores de la parapolítica. Fajardo dijo por su parte que era necesario erradicar la corrupción de la justicia e insistió en la necesidad de que los poderosos respondan con su patrimonio y no exista impunidad. Vargas Lleras tampoco estuvo de acuerdo con la propuesta de Iván Duque de unificar todas las altas cortes, y por el contrario consideró que era necesario fortalecer la administración de la justicia a través de cinco propuestas: seguridad jurídica, descongestión judicial, acceso por parte de todos los ciudadanos, correcta administración de la rama y titulación masiva de predios rurales y urbanos.

8. Procesos de paz: reforma estructural vs. apoyo al proceso

En materia de paz se podrían identificar tres tendencias. Duque es el más radical. Aseguró que no negociaría con el ELN y que reformaría estructuralmente el acuerdo de paz. Fajardo y Petro señalaron que apoyarían la implementación de los acuerdos y en principio la negociación con ELN, salvo que este grupo persista en su accionar delincuencial. Vargas Lleras tiene una posición intermedia, pues dijo que no tumbaría el proceso de paz, pues considera suficientes los ajustes que ha realizado la Corte Constitucional sobre la reincidencia y la JEP, pero manifestó que no negociaría con el ELN porque ese proceso repetiría lo sucedido en el Caguán.


Ante la pregunta de qué harían con los acuerdos de La Habana contestaron lo siguiente. Duque: “Yo voy a hacerle modificaciones estructurales a los acuerdos, porque ese es mi compromiso con los colombianos”. Petro: “Sí, porque no voy a hacer trizas los acuerdos de paz”. Fajardo: “Sí, porque la palabra hay que cumplirla y Colombia necesita construir la paz”. Vargas Lleras: “Sí, mantendría los acuerdos. La Corte Constitucional en los temas de la reincidencia y de la JEP disipó las dudas que yo tenía”.

Frente al ELN la respuestas fueron las siguientes: Vargas: “No, yo creo que en ese proceso estamos repitiendo lo del Caguán. Mientras en Quito se negocia esa organización en Colombia se fortalece territorial y militarmente”. Duque: “No estoy de acuerdo con esa mesa y ese chantaje, si el ELN quiere desmovilización se concentra, suspende las actividades criminales y que le quede muy claro a ellos, tienen un periodo perentorio y puede haber reducción de penas, más no la ausencia de penas”. Petro: “Quien inició la negociación con el ELN fue Uribe en agosto del año 2007. Estoy de acuerdo en que se haga esa negociación. La respuesta es sí, pero el ELN tiene que escoger entre dos caminos, o sigue el del padre Camilo Torres Restrepo y bienvenidos, o sigue el de Pablo Escobar y serán derrotados militarmente”. Fajardo: “Sí, aprendiendo de la negociación con las Farc y sin descansar un solo minuto sin descuidarse un solo segundo con la acción de nuestra fuerza pública contra el ELN mientras esté en armas”. 

9. Reforma política: reforma legal versus cambio de la política a través del voto

En materia de reforma política Petro y Fajardo coincidieron que no era urgente una reforma porque el principal cambio se debía dar en las urnas, eligiendo candidatos honestos. Vargas Lleras señaló que sí era necesaria aunque no se mostró amigo de hacer una constituyente, sino un referendo constitucional. Duque estuvo de acuerdo con la necesidad de la reforma de la política a través de cuatro propuestas: ampliar los requisitos para llegar al Congreso, no más de dos periodos por Cámara, listas cerradas con democracia en los partidos y reducir el tamaño del Congreso para eliminar 100 congresistas.

10. ¿Por qué deberían votar por mí? Experiencia versus renovación

El cierre de cada uno de los candidatos mostró 2 tendencias: Vargas Lleras, Petro y Fajardo mostraron los resultados que tuvieron en sus periodos como funcionarios públicos. Duque por el contrario manifestó que era necesario una renovación en la política:

Petro señaló que como alcalde redujo la brecha entre la educación pública y la privada, que disminuyó la pobreza y que se redujo la victimizavión a la mitad. Formuló la necesidad de un país con equidad social, una economía productiva ejercida directamente por millones de colombianos, la democratización de tierras y la construcción de un gobierno transparente.

Fajardo hizo énfasis en su aporte a Antioquia como gobernador, en la necesidad de apoyar la educación, el talento y la diversidad de los colombianos y en la exigencia de evitar la polarización para evitar la violencia.
Vargas Lleras señaló por su parte que Colombia tiene problemas para los cuales es necesaria una persona con experiencia, resaltando que no puede aplicarse una curva de aprendizaje como presidente de la república. También señaló que su principal ventaja como presidente sería que logra lo que promete y que ha sido un gran ejecutor que ha dado grandes aportes a la infraestructura en Colombia.


Duque afirmó que es necesario un cambio de generación para construir un país distinto donde todos quepan, sancionar el crimen y favorecer el emprendimiento, agroindustria y turismo para lograr equidad.


Escuche el debate completo aquí:




Reflexiones al tema pensiones

El nuevo emperador...

 | 2018/03/28
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Hitler, Xi Ping, Putin y Trump: cuatro ejemplos de autoritaristas que no debemos seguir.

Los líderes plurales, constructivos, incluyentes, mesurados y objetivos están perdiendo espacios. La construcción de consensos donde muchos ceden en función de construir un mejor futuro están pasados de moda. Las conspiraciones, los enemigos ficticios, las causalidades mal intencionadas y la idea de que todo lo malo que ocurra es consecuencia de un malévolo plan –y no de la mala suerte– parecerían estar al orden del día.
A largo de la historia, las crisis macroeconómicas dejan los sistemas políticos expuestos a que sus líderes acaparen para ellos el poder y que la sociedad quede a merced de sus caprichosos estados de ánimo. Por esto es oportuno repasar los libros de historia y recordar lo peligrosas que son estas prácticas mal habidas.
Las emblemáticas revoluciones en Francia, Rusia y China son las más documentadas. En todas ellas se vivieron trágicas persecuciones, muchos de sus más notables ciudadanos fueron ejecutados y se derramó sangre al máximo. Esa fue la materialización del lenguaje destructivo y de las conspiraciones tóxicas inventadas por sus caudillos.
El nacimiento de la Alemania Nazi es el mejor ejemplo sobre cómo utilizar la narración de falsas amenazas como mecanismo para concentrar el poder o manipular el electorado.
Goebbels y Goering entendieron como nadie el poder de los símbolos para unificar un pueblo hastiado de promesas incumplidas. Los alaridos descontrolados que anunciaban la conspiración comunista necesitaban como escenario un símbolo: el Reichstag ardiendo.
El miedo fue esencial para depurar el sistema de opositores y la concentración del poder en manos de Hitler. Marinus Van der Lubbe fue el chivo expiatorio que personificó la amenaza comunista. Todo un montaje, todo mentiras, pero les sirvió para transformar el mundo.
Los líderes autoritarios con frecuencia utilizan la construcción de amenazas para poder implementar sus estrategias. El recientemente aclamado presidente del partido comunista chino, Xi Jinping, ha demostrado ser un genio en estas argucias. 
Su lema: la corrupción política es la más destructiva de todas las corrupciones. Esa fue la herramienta a través de la cual eliminó a sus principales opositores y con la que mantiene en jaque a todos los demás miembros del partido. Tanto es el poder actual de Xi, que los medios internacionales ya se refieren a él como el nuevo emperador.
Las estrategias de Putin no son muy distintas: el nuevo Zar acaba de ser reelegido. La constante remembranza del trascendental y definitivo triunfo ruso sobre los Nazis se conmemora una y otra vez para elevar la moral de su pueblo. Los rusos dicen que Occidente –con su limitada y falaz narrativa de la historia de la segunda guerra– les ha robado su gloria, les ha tratado de imponer sus valores y les ha tratado de dividir su madre patria. Por esto la reunificación de Crimea y las sistemáticas y contundentes acciones contra sus opositores han hecho de Putin otro emperador.
En Estados Unidos, afortunadamente protegido hasta el momento por su sistema de pesos y contrapesos con una justicia independiente, la guerra contra las drogas vuelve a la palestra. La traqueteada estrategia electoral de Nixon para perseguir a sus opositores afroamericanos y jóvenes mariguaneros vuelve a ser usada con sonoros anuncios de ejecuciones a los traficantes de droga. La amenaza externa de una guerra nuclear por parte de Corea del Norte e Irán vuelven a concentrar entidades claves en los elementos mas bélicos de la sociedad estadounidense.
El mundo multilateral, levantado en torno a instituciones, pesos y contrapesos, límites a los poderosos, la relativa igualdad y participación de todos los países en el concierto de naciones, con promoción a la competencia y sistemas de resolución de conflictos por medios pacíficos que tanto progreso le ha traído a la humanidad, y que es el gran legado de los pensadores liberales, está claramente amenazado.
Las crecientes expectativas de las nacientes clases medias no están pudiendo satisfacerse a la velocidad que la gente aspira. Las disrupciones que la robotización de la manufactura ha traído al mercado laboral, la desproporcionada influencia de los millonarios en la política y la creciente desigualdad han menoscabado la confianza de la gente.
Pertenecer a grupos, iglesias, pandillas, logias, clanes, mafias o partidos políticos radicales parece ofrecerles a sus miembros mayor seguridad y tranquilidad mental, que lo que el individualismo liberal les exige. Y por eso el hombre responsable, autónomo, que rinde cuentas y asume las consecuencias de sus actos se siente tan desprotegido por los manoseados sistemas judiciales. La arbitrariedad administrativa y los pendencieros políticos por los que las mayorías se están inclinando, están haciendo de este un mundo regido por hombres poderosos. Por emperadorcitos de todos los sabores y tamaños.
Dios nos proteja de no revivir la historia.



Reflexiones al tema pensiones

miércoles, 4 de abril de 2018

Anticorrupción..

 | 2018/02/15 

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La corrupción no se deroga. El ejercicio del poder con base en clanes, el narcotráfico y la desigualdad son el verdadero problema.

La lucha anticorrupción es urgente y prioritaria. Sin embargo, seríamos ilusos si creemos que con modificar la Constitución o la ley resolvemos el problema. Recordemos la creación del Consejo Superior de la Judicatura: la Constituyente del 91 –en medio del proceso de paz con el M-19 y la feroz guerra contra el narcotráfico– prometía una justicia de calidad e independiente. Sin embargo, nuestros mejores compatriotas cometieron el error de siempre: la ejecución quedó en manos de lo peor del país.
El crimen tiene clara la amenaza que representa un sistema judicial y de control independiente. Por eso desarrolló medios para capturar entidades públicas. Tan solo requieren una flaqueza del Ejecutivo que les permita nombrar a un director de sistemas, a una jefe de personal o una directora administrativa de su confianza; se necesitan unos pocos corruptos en cargos claves para hacer daño; observen la historia reciente de anómalos repartos de expedientes en la Fiscalía, la Dian, o la justicia.
En Colombia, la impunidad es evidente: los lujos, las mansiones y el buen vivir de los corruptos son de público conocimiento. Hablar de lucha contra la corrupción es inocuo cuando la realidad retrata que el crimen paga. Por eso, cualquier agenda anticorrupción arranca por poner en cintura la corrupción a nivel municipal. Si concejales, ediles y alcaldes se hacen elegir por la arbitraria asignación de subsidios o la priorización en el acceso a los sistemas asistenciales, a la salud o a la educación, el sistema continuará igual. Y ni hablar de las millonarias componendas sobre los registros de propiedad de la tierra, su tributación o la manipulación de las normas que determina el uso del suelo. Esa es fuente de riqueza y poder: con el narcotráfico, uno de los pocos medios de movilidad social.
Los pobladores de Cúcuta, Circasia, Necoclí, Chía o Cota han visto cómo sus servidores públicos se vuelven ricos y poderosos, a través del apadrinanamiento de algún cacique. La meritocracia es solo un disfraz. La selección de personal a nivel local se hace con base en lealtades, favores y parentescos. La calidad de su gestión y su vocación de servicio público son irrelevantes en su carrera profesional.
¿Qué sabemos sobre el comportamiento humano para poder cambiar esto? Que nuestra naturaleza social nos hace necesario pertenecer a algún grupo; así, restringimos nuestra forma de actuar para obtener la aprobación de los otros. Entonces, ¿por qué existe tal aceptación de la riqueza y el poder indistintamente de su origen tenebroso?, ¿por qué no se sanciona socialmente el enriquecerse a costa de otros o a costa de lo público? Algo necesariamente está mal para que la vida y genio de Gabriel García Márquez no califique aún para llenar las horas de ocio de nuestros compatriotas: los genios del mal y los excesos son el entretenimiento.
Por todo esto, que nos digan que la muerte política o contractual puede cambiar la corrupción en Colombia es irreal. En sociedades anglosajonas, esto sería un duro y contundente castigo. Pero en una sociedad con clanes familiares organizados territorialmente su impacto es mínimo. Los poderosos caciques corruptos tienen la hija, el hermano, la esposa, la sobrina o el cuñado para ponerlos a ejercer un cargo y así perpetuarse en el poder. No hay sanción social, no se pierde poder ni riqueza por una condena judicial o una sanción. En sistemas con una institucionalidad débil, las lealtades familiares prevalecen sobre el bien común y los ciudadanos saben que dependen del amparo de estos poderosos para no ser atropellados o para tener una oportunidad real de progresar. Por esto, limitar las reelecciones o disminuir la remuneración de los congresistas no pondrán fin a la corrupción. Si la actual dinámica nepotista prevalece, un menor salario del funcionario resulta irrelevante. Para los corruptos eso se remplaza con mordidas o contratos desviados al círculo de amigos o familiares.
Los chilenos, y ahora el presidente Macri en Argentina, han tenido el valor de liderar la lucha contra el nepotismo. Ellos han diseñado normas que introducen inhabilidades que prohíben ejercer cargo público, o cargo de elección popular o inclusive suceder en cargo de elección a cualquier familiar o relacionado de personajes que hayan sido elegidos. Es una medida drástica que castiga a justos por pecadores, pero esencial para romper los clanes que han hecho de lo público un feudo familiar.
La corrupción se nutre de la impunidad, de la falta de transparencia, de la falta de conciencia sobre lo público y de la organización social con base en clanes. Mas no es ella la causa de nuestros males, sino síntoma de de la abismal desigualdad en la distribución de la riqueza, del triunfo del narcotráfico y de la incapacidad nuestra de crear un verdadero sistema judicial independiente. Sin coaliciones nacionales para resolver estos tres asuntos, la corrupción continuará incólume, como la gata y sus gaticos.




Reflexiones al tema pensiones