jueves, 3 de noviembre de 2016

Gerlein se declara en contra de la reducción del salario a los congresistas

SEMANA.COM,  | 2016/11/01


 Roberto Gerlein se declara en contra de reducir salario de congresistas

 Roberto Gerlein, decano de los congresistas Foto: Fotomontaje SEMANA
Al veterano senador le parece “inconveniente” quitarle la competencia al gobierno de fijar la remuneración a los miembros del capitolio. 

Roberto Gerlein (Barranquilla, 18 de noviembre de 1938)  puede ser el colombiano que más ha vivido ‘a costillas’ del Congreso. Llegó al capitolio a posesionarse como senador el 20 de julio de 1968, y el pasado 20 de julio de 2014 juró por duodécima vez en la que ha sido su curul de siempre. Cuando termine el actual periodo, habrá batido todas los marcas de longevidad, 50 años en el Senado.
Gerlein se estrenó cuando Carlos Lleras Restrepo era presidente de la República, y como congresista ha sido testigo y aliado  de los gobiernos de Alfonso López Michelsen, Julio César Turbay, Belisario Betancur, Virgilio Barco, César Gaviria, Ernesto Samper, Andrés Pastrana, Álvaro Uribe y  Juan Manuel Santos. Precisamente, el 16 de diciembre del 2014, Santos lo condecoró con la Cruz de Boyacá, por sus 46 años de labores y servicios al parlamento colombiano. 
Nadie sabe si en el 2018 Gerlein aspirará a otros cuatro años en el capitolio. Pero este martes dio una particular señal. La Comisión Primera del Senado debería abordar la reforma para modificar y reducir el salario de los congresistas, y el senador barranquillero apareció en una de sus polémicas salidas. Levantó la mano, se declaró impedido para discutir el proyecto, y aprovechó para oponerse a la idea de que los mismos senadores modifiquen sus emolumentos. ¿Será que aspirará a un nuevo periodo? Se preguntaron algunos en el recinto.
Más allá de esa duda, Gerlein recordó que cuando entró al Congreso eran los mismos senadores los que modificaban las “dietas parlamentarias” para la legislatura siguiente, así cada cuatro años se establecía cuánto ganaban los parlamentarios. Lo calificó como un mecanismo “más o menos aceptable”, pero también recordó que provocaba “críticas acérrimas, y desagradables”. En aquel entonces, los congresistas recibían la llamada ‘dieta parlamentaria’, una especie de remuneración por dedicar parte de su tiempo a hacer las leyes. Los congresistas de entonces tenían que ejercer sus profesiones y vivir de ellas. Gerlein era un empresario barranquillero. 
Todo cambió con la Constitución del 91, donde prácticamente se profesionalizó el oficio del congresista. La fórmula de los constituyentes fue “sabia, válida e inteligente”, en palabras de Gerlein. “Sencillo, que el gobierno nacional sea el que establezca cuál va a ser el emolumento para los congresistas”.
Por eso, cuando empezó la discusión del proyecto Gerlein se preguntó: “¿Quién está pidiendo en el país que se modifique la competencia del gobierno frente a la remuneración que deban tener los parlamentarios?”. “No entiendo ni veo la razón de que esta situación se modifique”, se respondió.
Para el veterano senador “es equivocado” quitarle al gobierno esa competencia, y por eso le dijo a la Comisión primera: “Yo presento mi impedimento y pido el favor que se vote afirmativamente”.  
Nadie lo aprobó. El debate sobre le reforma al salario de los congresistas se da por cuenta de dos proyectos, uno del Centro Democrático, otro de la Alianza Verde. El primero pretende congelar los salarios, que actualmente bordean los $27.000.000, mientras el de la senadora Claudia López propende por la reducción a por los menos $ 18.000.000, aproximadamente.
Un asunto espinoso, no solo para Gerlein, también para el resto de sus colegas. La prueba fue que después del senador barranquillero, también se declararon impedidos Carlos Motoa (Cambio Radical), Roy Barreras (la U), Armando Benedetti (la U), Viviane Morales (P. Liberal), Roosevelt Rodríguez (la U), José Obdulio Gaviria (Centro Democrático), Paloma Valencia (Centro Democrático), Jaime Amín (Centro Democrático), Alfredo Rangel (Centro Democrático), y Alexander López (Polo). Once en total.
Lo que buscaban estos senadores era que con el argumento de que como el proyecto estaría modificando el régimen salarial de los congresistas, tendrían un conflicto de interés y podrían terminar  legislando en beneficio propio. Claudia López les aclaró que se trata de modificar una norma general, y que no habrá beneficios directos, entre otras porque el proyecto pretende reducir el salario a partir del 2018. Sin embargo, en el fondo lo que buscaban era hacerle el quite a tan espinoso debate.
Gerlein no tuvo más remedio que seguir en la comisión y votar, lo que intentó evitar. Eso sí, lo hizo anunciando su oposición a que este Congreso modifique el salario de los parlamentarios.

Reforma tributaria: OTROS ELEMENTOS DE JUICIO

EL SATELITE, JAIME ARAUJO RENTERÍA, Exmagistrado CC
Editor: Octavio Quintero



Decíamos en anterior artículo titulado: “Ahora hablemos de ideología económica”, que el sistema tributario de Colombia es inconstitucional a la luz del artículo 363 de la Carta Política que dispone: “El sistema tributario se funda en los principios de equidad, eficiencia y progresividad.”.

A través de ejemplos al canto, vimos que la progresividad de que habla el artículo mencionado, no se cumple, ya que al comparar los ingresos tributarios entre directos (progresivos) e indirectos (regresivos), resultan superiores los indirectos, lo que hace que el sistema tributario en general sea regresivo y no progresivo. Así de sencillo.

Es de reiterar, entonces, que los principios constitucionales que rigen el sistema tributario en Colombia, son violados por el gobierno –el actual y los anteriores— sosteniendo un sistema basado en impuestos indirectos, como el IVA, que golpean duramente a los más pobres, mientras que a los ricos les favorecen con tasas bajas y exenciones tributarias, no obstante lo cual, evaden y eluden una cantidad escandalosa de impuestos.

En vez de aprovechar esta ocasión para tramitar en el Congreso una reforma tributaria verdaderamente estructural, lo que se propone es hacerla más regresiva incrementando el IVA, no solamente en cuanto a su monto que pasa del 16 al 19%, sino en cuanto al grupo de bienes a los que se aplica, muchos de los cuales pertenecen a la canasta familiar, incluidos los alimentos.

La reforma tributaria graba más duramente las rentas provenientes del trabajo que las provenientes del capital (disminuye en cerca de 10 puntos el impuesto a las sociedades).

La reforma tributaria la van a pagar las clases media y baja de Colombia, y no los ricos que gozan, desde el gobierno de Uribe en delante, de los llamados acuerdos de estabilidad tributaria (o confianza inversionista), mediante los cuales quedaron blindados al impacto de cualquier aumento impositivo pero, a la inversa, se pueden beneficiar de la disminución del impuesto a las sociedades… “Bonito así”, dice el docto vulgo en presencia de una situación de esta índole que se conoce también como “la Ley del embudo”: lo ancho para ellos y lo angosto para el pueblo.

La reforma tributaria, beneficia a las personas jurídicas (sociedades) y hace más gravosa la carga tributaria para las personas naturales.

La reforma tributaria, no sólo es inconstitucional, por violación de los principios de equidad, eficiencia y progresividad, ya explicados, sino también por violación de otro principio constitucional: el de la justicia.

La reforma tributaria es manifiestamente injusta porque golpea con fuerza a las clases menos favorecidas y a las medianas y pequeñas empresas, mientras privilegia a los ricos y las grandes empresas… Es lo que sucede, por ejemplo, con los irrisorios tributos que pagan (cuando no los evaden) los empresarios extranjeros o nacionales, a quienes, por demás, se les conceden grandes exenciones.

En todos estos casos si bien es cierto que están ajustados a la ley o al contrato, aunque es legal, es injusto, violatorio del principio constitucional de justicia, y en consecuencia, también son inconstitucionales.

En síntesis, el sistema tributario que tenemos hoy en Colombia es inconstitucional y lo es también la reforma tributaria que se propone, por violación del artículo 363 de nuestra constitución.

Propusimos en la pasada columna que lo mejor que puede hacer el Congreso es tumbar esta reforma tributaria… Pero viéndolo bien, también puede, ya en su poder, enderezarla, ajustándola a los principios de equidad, eficiencia, progresividad y justicia.

Si el Congreso no procede en consecuencia, es porque resulta cierta la advertencia del senador Robledo, de que los sótanos del Congreso están llenos de mermelada para incentivar esta reforma, y en tal caso, resultaría válida también la propuesta de la senadora Claudia López de que “la mejor reforma tributaria sería eliminar la mermelada”.
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Próximo artículo (relacionado con éste y el primero), una ojeada a la economía

miércoles, 2 de noviembre de 2016

Por la Tributaria, ¿es mejor esperar y abrir empresas en 2017?

ELESPECTADOR.COM, ECONOMÍA 1 NOV 2016 
Por: Camilo Vega Barbosa,
En Twitter: @camilovega0092

Por la Tributaria, ¿es mejor esperar y abrir empresas en 2017?

Jóvenes emprendedores cuentan que por la reforma no saben si deben registrar ya sus negocios, o esperar a conocer las nuevas reglas de juego en materia fiscal. Expertos responden.
Si es aprobada la reforma tributaria, quedan dos meses para que Colombia pase de un estatuto tributario a otro. Este periodo de gracia en el que todavía se pueden pagar impuestos bajo el sistema que todos conocen tiene en una encrucijada a los emprendedores colombianos: ¿es mejor registrar la empresa este año, o esperar a 2017 y trabajar con las nuevas reglas de juego? (Lea Calificadoras respaldan reforma tributaria, pero con reservas)
El Espectador contactó a algunos jóvenes emprendedores colombianos que están en la fase inicial de sus negocios: “En nuestros planes estaba registrar nuestra empresa el pasado 28 de octubre, pero notamos que hay mucha incertidumbre sobre la reforma tributaria. Sabemos que el Gobierno pretende crear un monotributo. Sin embargo, no sabemos si este beneficio nos aplica porque se dice que es solo para negocios de menos de 50 metros cuadrados, y somos una compañía que proporciona entrenamiento personalizado a domicilio. De manera que estamos buscando un contador para que nos asesore”, contó Juanita Sarmiento, gerente de Now Fitness.
Asimismo, Felipe Antonio  González, quien tiene un negocio de venta de gafas de sol de bambú, cuenta que “nos está yendo muy bien en las ventas que hacemos por medio de las paginas universitarias, y desde hace dos meses estábamos analizando formalizarnos y registrar la empresa para poder llegar a las grandes tiendas. Sin embargo, la semana pasada nos reunimos con quien va a ser nuestro contador y nos dijo que cuando hay reforma tributaria las reglas de juego pueden cambiar. Que incluso a él le va tomar un tiempo entender todos los cambios que habrá.  Además, debido a la coyuntura política dicen que nadie sabe qué va a pasar con esa reforma. Por esto, nos aconsejaron que si es posible esperemos hasta el 1 de enero para registrar la empresa”.
En efecto la contabilidad y los compromisos fiscales es uno de los temas que más atemoriza a los jóvenes emprendedores. Por esta razón El Espectador habló con algunos expertos para saber si no hay problemas abrir una empresa en este momento, pese a que la reforma tributaria siga en el Congreso, o si lo más inteligente es esperar hasta el próximo año.
El exdirector de la Dian, Horacio Ayala, “en realidad no hay tantos motivos para preocuparse, las operaciones que se hagan este año se mantienen bajo el régimen actual.  Además,  si deciden conformar ya la empresa, son pocas las transacciones que harán en estos dos meses, por lo que no habrá mayor lio a nivel contable. Ahora bien, esperar hasta el primero de enero tampoco suena mal. El próximo año empezarían a regir beneficios como el monotributo y pueden aprovechar este beneficio desde el comienzo”.
Por su parte Juan Camilo Quintero, gerente de Innovación y Emprendimiento de la Asociación Nacional de Empresarios (Andi), afirma que “aunque se corra riesgo es mejor que los jóvenes emprendedores registren y conformen su empresa este año. Nos preocupa que la reforma tributaria quiere acabar con la ley 1429 de 2010, que le da beneficios de impuesto de renta a las nuevas compañías: pagan 0% los primeros dos años, y va subiendo hasta pagar el 100% hasta el sexto año. De manera que si abren el negocio este año pueden todavía aprovechar este beneficio, aunque todavía no es claro si la reforma traerá algún componente retroactivo y que de todas formas quite este auxilio. El mono tributo solo simplifica, pero de todas formas es un impuesto”.
Quintero, también hace un llamado al Gobierno para que mantenga la 1429, pues considera que ha sido una herramienta muy benéfica para los emprendedores: “Las últimas cifras muestran que las generación de empresas va muy bien, y si se quita esta exención el ritmo de emprendimiento va a mermar. Creemos que es mejor mantener una herramienta que sabemos que ayuda a la creación de nuevos negocios, y que la Dian fortalezca su vigilancia”.

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El reto para los fondos de pensiones es el programa 4G

ELESPECTADOR.COM, 1 NOV 2016 
Por: Jorge Sáenz V, Twitter: @jorges_v



El reto para los fondos de pensiones es el programa 4G

Miguel Largacha, presidente del fondo de pensiones Porvenir. / Gustavo Torrijos


Porvenir llega a los primeros 25 años.De los $185 billones que administran estos fondos, unos $23 billones están invertidos en obras de infraestructura. El Gobierno creó los fondos de deuda e infraestructura para permitir mayores inversiones.
En más o menos 20 años se hablará y se pensará de forma distinta de los fondos privados de pensiones, cuando el sistema alcance la madurez. Su hermano mayor y gemelo en Chile tiene problemas. El colombiano, que está en crecimiento, tiene 24 años y una vida por delante para corregir errores. En este escenario Porvenir toca el cuarto de siglo, tiempo en el que se ha consolidado como el fondo líder en pensiones obligatorias (43 %), cesantías (50 %), recursos administrados y afiliados. Hay rezago en las pensiones voluntarias.
El dinero de las pensiones privadas de los colombianos ha dado tímidos pasos para financiar grandes obras de infraestructura en el país. Se espera mayor aporte. Miguel Largacha se encuentra al frente de la institución que muestra cifras altamente competitivas. Es un ejecutivo que irradia optimismo y eso se refleja en el ambiente laboral que se respira en Porvenir. Acaba de recibir el Premio a la Excelencia en la Gestión y la Calidad Iberoamericana.
El sistema de fondos de pensiones tiene un poco más de 100.000 afiliados y Colpensiones unos dos millones. El primero crece y el segundo alcanzó la madurez hace rato. La edad promedio de los afiliados a los fondos privados es de 34 años. “La gran mayoría de nuestros pensiones es por vejez”, dice Largacha. Casi el 50 % de las pensiones de vejez “que estamos dando son del sistema solidario que tiene el fondo, la gente contribuye para darles pensión a los más necesitados”, señala al momento de advertir que grandes pensiones del sistema público tienen un alto componente de subsidios que deben favorecer a los de menores ingresos.
El cálculo es que el sistema privado alcanzará la madurez hacia el año 2035. Largacha está convencido de que “una persona que aporte regularmente en un fondo de pensiones, con una densidad amplia, y logre una cotización con un período de 25 y más años, va a tener una buena mesada pensional”.
Recuerda, además, que el Gobierno reglamentó la doble asesoría para que la persona próxima a jubilarse seleccione el sistema que más le conviene. A partir del 1° de octubre la doble asesoría la deben dar Colpensiones y los fondos privados.
Asimismo, considera que en los siguientes 25 años se deben cumplir varias tareas: aumentar el número de clientes y una amplificación del mundo de lo digital y cada vez más servicio al cliente. Porvenir es la única empresa certificada ISO 20.000 en tecnología. Sólo hay 100 empresas tecnológicas certificadas y Porvenir está en ese grupo sin ser de tecnología.
Inversiones
Los fondos de pensiones administran en el país cerca de $185 billones con corte a septiembre de este año. De este monto, $111 billones son rendimientos con una tasa de rentabilidad del 14,05 % efectivo anual. El 38 % de estos recursos totales está invertido en deuda del Estado. De los $185 billones, los fondos tienen invertidos unos $23 billones en infraestructura.
El presidente de Porvenir considera que el reto para concretar inversiones es el programa 4G, que es el proyecto de infraestructura más ambicioso que ha hecho el Gobierno Nacional: $46 billones de inversión, generación de empleo de 700 mil puestos de trabajo, un crecimiento del PIB de un punto porcentual durante la obra y de 1,5 después de terminada.
El Gobierno aceptó que los fondos privados de pensiones realicen inversiones a muy largo plazo en proyectos de infraestructura con bajo nivel de riesgo. Para ello creó una figura nueva: los fondos de deuda e infraestructura. “Los fondos de pensiones hemos hecho compromisos para participar en ellos, que a nivel agregado supera los $3 billones. Estamos viendo diez proyectos que inician y eso es una revolución que necesita el país”, dice el presidente de Porvenir. El fondo que dirige Miguel Largacha tiene comprometidos $600.000 millones “y esperamos superar el $1 billón”.
Los negocios a la vista que tiene Porvenir son los mismos donde está el mejor nivel de rendimiento con el más bajo riesgo. “En ese sentido nos estamos orientando, hemos visto en la deuda pública colombiana un nivel de valorización positivo y una desvalorización de la renta variable de los países desarrollados, y hemos disminuido nuestra presencia en ese aspecto”.
Economía y tributaria
El plebiscito y la reforma tributaria generan respecto a la inversión un freno para mirar qué va a suceder, dice el presidente del fondo de pensiones Porvenir. De la reforma tributaria que llevó el Gobierno al Legislativo expresa que “es dura, pero necesaria, y el Congreso de la República tiene una responsabilidad enorme para sacar la reforma tributaria que necesita el país”.

martes, 1 de noviembre de 2016

Privilegios

portafolio.co,
JUAN MANUEL RAMIREZ M., 
OCTUBRE 31 DE 2016 


Juan Manuel Ramirez M.

Para vencer la corrupción, Colombia necesita hacer un cambio de mentalidad: penas severas y una justicia eficiente que busque cero impunidad.

No  me queda la menor duda de que Colombia será un país distinto hasta el día en que sus procuradores (y los altos funcionarios) no renuncien a ostentosos esquemas de seguridad, las licitaciones en las alcaldías y gobernaciones no terminen con un solo proponente, los ciudadanos respeten las filas y se acabe esa percepción de que todo tiene un precio. 

Desde que los privilegios se heredaron en los tiempos del narcotráfico, a nuestro país le quedó un sabor a ‘usted no sabe quién soy yo’ que le ha hecho mucho daño. Imagínense el tamaño del desafío que nos espera para los próximos años.

Para vencer la corrupción, Colombia necesita hacer un cambio de mentalidad. De un lado, un sector de la sociedad valida la corrupción como algo que hace parte de la cotidianidad, y, por otro, las sanciones no son ejemplarizantes, más parecen un estímulo a la ilegalidad.

Según el Observatorio de la Secretaría de Transparencia de la Presidencia de la República, en lo corrido del año se presentaron cerca de 1.800 sanciones por delitos contra la administración pública, de las cuales la mitad de los implicados no paga cárcel y 25 por ciento lo hace, pero desde su casa; las penas, en promedio, no superan los dos años de privación de la libertad. En general, los castigos por corrupción en el país son un saludo a la bandera. 

De acuerdo con un estudio de la Sociedad Colombiana de Ingenieros, al 2015 solo ocho departamentos presentaron entre 3 y 10 proponentes en sus licitaciones públicas, en promedio (Antioquia, Caldas, Risaralda, Tolima, Cauca, Cundinamarca, Nariño y Santander), los demás registraron convocatorias con pocos proponentes. Un escenario que debe cambiar, y que recuerda la definición de que las licitaciones se diseñan a la medida de unos pocos. 

En una coyuntura económica como la actual, en la que hay una menor expectativa positiva sobre el futuro inmediato y en la que resulta inminente una reforma tributaria tan fuerte para los contribuyentes, como la radicada en el Congreso, las acciones para favorecer la lucha contra la corrupción deben ser contundentes. A nadie le convence un aumento de impuestos cuando la percepción es que los recursos públicos se los roban tanto en las regiones como en Bogotá. Es muy importante construir confianza ciudadana y conciencia frente al uso de los recursos públicos que, al final del día, se deben traducir en bienestar social.

Es entendible que se requiera cubrir el creciente déficit fiscal en Colombia, apenas natural por las circunstancias económicas que apremian por estos días al mundo, pero también es cierto que urge apretarse el cinturón y frenar los multimillonarios recursos públicos que se pierden por cuenta de la corrupción. Penas severas, sanciones ejemplares, una justicia eficiente que busque cero impunidad, y, por supuesto, un cambio de mentalidad en la ciudadanía. Se trata de grandes desafíos que constituyen un cambio estructural del país, pero un paso enorme hacia el desarrollo. Ese debe ser el futuro de Colombia.

Juan Manuel Ramírez Montero
CEO de Innobrand
J@egonomista.com / @juamon 

Los puntos de la reforma tributaria que se caerían en el Congreso

 | Autor: 


Las comisiones terceras del Congreso de la República tendrán, a partir de esta semana, una discusión que se venía cocinando desde hace varios meses: el debate a la reforma tributaria  presentada por el Gobierno Nacional el pasado 19 de octubre. No será nada fácil, teniendo en cuenta la polémica que han generado las diferentes propuestas del proyecto. Lea también: Los que ganan y los que pierden con la reforma tributaria
Aunque muchas de ellas ya se conocían antes de ser presentado el proyecto al Congreso de la República, temas como el incremento del IVA, el impuesto a los datos móviles y la ampliación de la base gravable para la renta en personas naturales son tal vez los más espinosos a discutir.
Por lo menos así lo reconocen congresistas pertenecientes a las comisiones económicas del Congreso, quienes aseguran, sin embargo, que el ambiente que se vive en las células legislativas para iniciar la discusión de este proyecto es bueno, ya que senadores y representantes tienen un tono propositivo y saben la responsabilidad que tienen frente al país.
El presidente de la Comisión Tercera de la Cámara, el representante por Cambio Radical Hernando Padaui, fue enfático en afirmar que la cosas están dadas para que  las comisiones económicas conjuntas inicien el debate en medio de un ambiente donde ninguno quiere “tragar entero”.
“El ambiente que hay en la Comisión es que la gente quiere dar debate a la discusión, en el sentido de que tenemos que hacer profundidad en temas neurálgicos como en los dividendos, impuesto a las bebidas azucaradas, el tema de la gasolina”, señaló.
La representante del Partido Liberal Olga Lucía Velásquez, también consideró que el ambiente para el debate es “propositivo y de conciencia”, teniendo en cuenta los riesgos a los que está expuesto el país de no ser aprobada esta reforma estructural, pero con la responsabilidad de analizar minuciosamente cada uno de los puntos presentados por el Gobierno para que no afecte a los colombianos.
Otro liberal de la Comisión Tercera de la Cámara, el representante Alejandro Carlos Chacón, señaló que se va a intentar plantear una salida para que se afecte lo menos posible al ciudadano, especialmente a los estratos bajos y medios, y que mucho menos toque la competitividad del país. 
El senador del partido de La U Germán Darío Hoyos,  señaló que todavía la colectividad no ha tomado una posición general sobre la discusión hasta no conocer la ponencia, pero que sí existen reparos en algunos temas. “No es fácil por la situación que está pasando el país; pero hay que manejarlo con toda la responsabilidad para tomar la mejor decisión”, dijo.

 Dificultades

 El representante Padaui consideró que “la reforma tributaria va a tener un camino tortuoso en  el Congreso” y no va a alcanzar el tiempo para poderla estudiar a fondo, sin embargo, “vamos a hacer el mayor esfuerzo para poder trabajar día a día con el grupo de coordinadores y ponentes”.
Señaló que el proyecto “comenzó mal”, porque llegó muy tarde pese a la insistencia que hicieron las diferentes colectividades al Gobierno Nacional para que lo presentara lo más rápido posible y hacer un estudio adecuado y profundo.
El senador del Centro Democrático Iván Duque también hizo reparos sobre el tema tiempo, al señalar que la reforma “estuvo secuestrada en La Habana durante diez meses” y ahora se espera que la discusión se dé “en menos de diez semanas”.
Sin embargo, el tiempo para Velásquez no es tan relevante, teniendo en cuenta que los dos temas más sonados durante todo el año en el país fueron: la paz y la reforma tributaria. “Yo creo que el tiempo es justo, en la medida en que hemos avanzado y trabajado a lo largo del año. Ahora lo que tenemos es que puntualizar en el articulado que está en el texto”, indicó.
Pero más allá del tiempo, existen otras preocupaciones frente al proyecto y la más fuerte es que algunos sectores políticos consideran que con la reforma se le está “metiendo la mano” al bolsillo de los colombianos, especialmente a los estratos más bajos. “Además de meterle la mano en la renta, el IVA, gravar las utilidades a los constructores del programa de viviendas de interés Social es inaudito”, anotó Padaui.

En desacuerdo con el IVA 

 
 Desde los partidos Conservador, Liberal, Centro Democrático, Polo Democrático y Cambio Radical se ha hecho un llamado para que el incremento del IVA no se realice de la manera en que se propone. “El partido Liberal ha sido enfático en que no está de acuerdo con el aumento del IVA. Este impuesto no va y si va, que sea progresivo y no podría ser superior a dos puntos”, resaltó la representante Olga Lucía Velásquez. 
 
Asimismo, David Barguil resaltó que desde el partido Conservador “hemos dicho no a un IVA para los bienes de la canasta familiar”. Otros se muestran de acuerdo, pero que se implemente de forma gradual.
 

“Debe retirarse el  punto de la vivienda”

 
Imponer una carga a los constructores del sector de Vivienda de Interés Social (VIS), es otro de los temas con los que no están de acuerdo muchos congresistas.  “Llamamos  a la reflexión al Gobierno para replantear este punto. Para iniciar la discusión del proyecto de ley será necesario abordar de manera prioritaria esta preocupación que  tienen muchos parlamentarios”, resaltó  el presidente de la Comisión Tercera, Hernando Padaui, consecuente con la petición que hecho su partido, Cambio Radical. 
 
 El congresista insistió en que si no se revisa este punto será muy difícil tener un ambiente de concertación y de concordia.

Cuestionan impuestos a la tecnología y a tiendas

 
Dentro de las preocupaciones que aparecen en las principales discusiones del proyecto se encuentran otros temas de interés nacional. 
 
Por ejemplo, desde el partido Liberal se propone la discusión del artículo 178,  que plantea un cambio dentro de los impuestos para el sector de las tecnologías, más específicamente en lo que tiene que ver con los datos móviles, que se gravarían con el 5 %.
 
“El tema del control del gasto, la tecnología y los monotributos son puntos que se tienen que revisar y ajustar”, resaltó la representante Olga Lucia Velásquez, quien también propuso que se elimine la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales, Dian, esto porque no ha cumplido en combatir la evasión de impuestos que llega a los $60 billones. 
 
También se plantean  posibles cambios en los puntos referidos a la creación de otro tributo para los combustibles,  las bebidas azucaradas y a la renta en personas naturales. Esta última plantea que se amplía la base de contribuyentes.
 
 Además, entre los temas a estudiar está un mayor control a la evasión de impuestos, ya que “falta una gran estrategia novedosa de parte de la Dian y del Ministro de Hacienda, para combatirla”, señaló  el congresista Hernando Padaui. 
 
La imposición de impuestos a las motocicletas de hasta 125 cc es un punto que no contempla la reforma pero que algunos sectores piden.

AHORA HABLEMOS DE IDEOLOGÍA ECONÓMICA (I)


Publicado: El Satélite
Escrito de: JAIME ARAUJO RENTERÍA
Exmagistrado CC
Edición/Octavio Quintero

 

El sistema tributario de Colombia es inconstitucional a la luz del artículo 363 de la Carta Política.

Fue intenso el debate que se estableció sobre la “ideología de género” que se denunció en las cartillas sobre educación sexual en primaria y secundaria, que sacó a la calle manifestaciones que hacía rato no se veían en Colombia, y cobró la cabeza de la ministra Parody. 

El mismo asunto, curiosamente, se infiltró en los acuerdos suscritos con las Farc-Ep y se atribuye a la supuesta ideología de género que se implantaba en ellos, buena parte del triunfo del NO en el pasado plebiscito.

En materia económica, se nos trata de vender la idea de que la tecnocracia está desprovista de ideología y, por ende, los tecnócratas serían apolíticos: ¡falso! Tanto la orientación de la economía en general, y los impuestos en particular, reflejan el sempiterno debate entre izquierda y derecha. 

En materia tributaria, por ejemplo, la lucha ideológica ubica hacia la izquierda, a los grupos políticos que propugnan por los impuestos directos, que gravan menos a los que tienen menos; mientras que los grupos políticos de derecha, impulsan los impuestos indirectos –como el IVA-- que gravan por igual a todas las personas, sean pobres o ricas. También, la ideología de izquierda, defiende los impuestos progresivos y directos que gravan más, a los más ricos; y la ideología de derecha apoya impuestos regresivos e indirectos que benefician a los más ricos.

Sistema tributario inconstitucional

No solo emocionalmente se puede afirmar, sino también racionalmente se puede demostrar, que nuestra estructura tributaria es inequitativa e injusta. Veamos el artículo 363 de la Constitución Nacional: “El sistema tributario se funda en los principios de equidad, eficiencia y progresividad.”.

1.- Principio de equidad. Es la aplicación --en el campo tributario-- de la regla sobre distribución de las cargas que establece que, a igual riqueza igual tratamiento fiscal; y a desigual riqueza distinto tratamiento fiscal (es lo que los tributaristas denominan “Equidad horizontal” y “Equidad vertical”), dimensiones establecidas para graduar la cuantía de los tributos en función de la capacidad de pago.

2.- Principio de eficiencia o de economicidad. Es la regla técnica del sistema tributario que propende por el recaudo de los impuestos con el menor costo para el Estado y la menor carga para el contribuyente. De este modo, los gastos administrativos en que incurre el contribuyente al pagar el impuesto son deducibles; y para el Estado, como no puede deducirse así mismo, son el costo social en que debe Incurrir para verificar la capacidad de pago del contribuyente.

3.- Principio de la progresividad. Es la aplicación de la regla de distribución que impone cargas desiguales a los desiguales; y es progresivo porque de las rentas altas absorbe relativamente más,  que de las rentas bajas, y su alícuota crece en la medida en que la base aumente. 

Un ejemplo nos ayudaría a aclarar el concepto de la progresividad: 

Sabemos que un peso se compone de 100 centavos. Entonces, supongamos que los ciudadanos que se ganen entre uno y 1 millón de pesos, no pagan impuestos; los que se ganan entre $1.000.001 y 5 millones, pagan 10 centavos de impuesto por cada peso que se ganen; entre $ 5.000.001 y 20 millones, pagan 20 centavos; entre 20’000.001 y 50 millones de pesos, pagan 32 centavos; entre 50’000.001 y 100 millones de pesos, pagan 50 centavos y entre 100’000.001 y 800 millones de pesos, pagan 70 centavos de impuesto por cada peso que se ganen. 

Como se puede observar, cada vez que gano más pesos, el Estado me quita, progresivamente, más centavos de ese nuevo peso que me gano. En el ejemplo anterior, comenzó quitándome 10 centavos y terminó quitándome 70 centavos por cada peso que me ganaba. En otros términos, terminé pagando un impuesto del 70% de mi renta líquida.

Ahora bien, para no matar la gallina de los huevos de oro, el Estado procura no quitarme nunca los 100 centavos del nuevo peso que me gano, ya que si lo hiciera así, frenaría la producción de riqueza, pues, acabaría también con el principio insaciable de siempre ganar más (egoísmo). Por esta razón es que el Estado siempre me deja algunos centavos de los nuevos pesos que me gano. No hablemos de centavos; hablemos de millones de dólares. Si yo fuera Bill Gates, que me puedo ganar fácilmente 100 millones de dólares, aunque el Estado me quitara 70, siempre me quedaría la oportunidad de ganarme 30 millones de dólares, un atractivo y un estímulo para seguir produciendo.
Todo impuesto solo tiene dos denominaciones: progresivo o regresivo y se reconoce lo uno o lo otro, cuando de las rentas altas el Estado absorba relativamente más o relativamente menos que de las rentas bajas. 

El ejemplo típico del impuesto proporcional debe ser el impuesto sobre la renta, ya que al aumentar la renta de una persona debe aumentar el porcentaje recaudado. 

Partamos de que una renta de $1’200.000, que no paga impuestos. Quien sobrepase ese tope, por ejemplo, que llegue a $2’000.000, paga $112.000 de impuestos, o sea que el porcentaje recaudado de su renta total es 5,6%, y el tributo que el Estado captó por cada peso de más que ganó el contribuyente ($800.000), en comparación con la persona anterior, fue de 14 centavos. Y así, progresivamente, quien tenga una renta de 50’000.000 paga en impuestos $16’460.000: en este caso el porcentaje recaudado de su renta total es del 32,9%, y por cada peso adicional que ganó ese contribuyente, ya el Estado no recaudó 14 centavos, como en el primer caso, sino 50 centavos. En síntesis por cada peso adicional que una persona gana, más centavos de ese mismo peso debe entregar al fisco. 

El sistema es regresivo, cuando por cada peso adicional que me gano, me quitan menos centavos.

Si el artículo 363 de la Constitución dispone que “El sistema tributario se funda en los principios de equidad, eficiencia y progresividad”, lo que se preceptúa aquí es que los impuestos directos (progresivos) sean siempre mayores que los impuestos indirectos (regresivos).

Ahora bien, como el sistema tributario de Colombia, se funda principalmente en los impuestos indirectos como el IVA, que son mayores que los impuestos directos, el sistema como tal, es inconstitucional; y la reforma tributaria que cursa en el Congreso, al aumentar el IVA (impuesto indirecto), y reducir la renta del 43 al 34% (impuesto directo), hace a ese proyecto, en particular, inconstitucional. 

En síntesis, el sistema tributario que tenemos hoy en Colombia es inconstitucional y lo es también la reforma tributaria que se propone, por violación del artículo 363 de nuestra constitución.

Como sería un cataclismo económico tumbar todo el sistema de un golpe, lo mejor que podría hacer el Congreso, sería tumbar ese proyecto; exigir del gobierno que presente una nueva reforma tributaria basada en impuestos progresivos, y corregir así, y en esta ocasión, la estructura, insertándola dentro del principio establecido en el artículo 363 de la Constitución.
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