lunes, 22 de agosto de 2016

Esto es el subdesarrollo (BONOS DEMOGRÁFICOS)

ELESPECTADOR.COM,.CO, SANTIAGO MONTENEGRO 21 AGO 2016

Santiago Montenegro



Casi toda la atención del país está concentrada en las posibles consecuencias del resultado del plebiscito.
Eso, quizá, sea inevitable, pero es un grave error dejar de analizar una serie de problemas estructurales que el país tiene que enfrentar y que no se van a resolver necesariamente con la firma y la implementación de los acuerdos de La Habana. 
Esos problemas son muchos y de variada naturaleza, pero, por brevedad, sólo menciono algunos de los más importantes. En primer lugar, estamos perdiendo el llamado bono demográfico. En teoría, Colombia está gozando de la ventana demográfica, que se expresa en una gran población joven y se visualiza en una relación de diez personas en edad de trabajar por cada adulto mayor de 65 años. Pero, medido así, nuestro bono demográfico no va a durar mucho tiempo, porque se precipita el envejecimiento de la población y, más grave aún, en la dura realidad, dicho bono no ha existido jamás, porque, si lo medimos como los trabajadores que tienen alguna capacidad de ahorro y cotizan a la seguridad social, dicha relación cae de diez a solo dos. Es decir, estamos con una relación semejante a la de un país de población ya muy vieja, como Japón, pero con una fracción de los ingresos por habitante de ese país.
En segundo lugar, Colombia sufre el azote de una inmensa informalidad de sus trabajadores y sus empresas. De unos 22 millones de ocupados, unos diez millones ganan menos de un salario mínimo, solo 7,8 cotizan a la seguridad social y solo 1,8 millones declaran renta. De más de un millón de empresas, solo unas 3.300 pagan un 70% de los impuestos de renta de las personas jurídicas. Precisamente por esta inmensa informalidad, nuestro país está perdiendo el bono demográfico y esta es una de las causas de nuestro tercer problema estructural: la bajísima productividad.
Hay muchas formas de medirla, pero basta la que ofrece la OECD, cuando mide la productividad como la relación del producto por habitante como proporción del de los Estados Unidos. Según estas cifras, la productividad de Colombia es solo un 22 % de la de ese país, mientras el promedio de América Latina está en un 30 %, la de Chile un 55 % y la de Corea del Sur un 65 %. Pero quizá la cifra más angustiante de todas sea: ¡Nuestra productividad de hoy es ocho puntos menos que hace medio siglo! Además de la informalidad, la pésima calidad de la educación y una casi nula capacidad de innovación explican también estos deplorables niveles de productividad.
Muy relacionado con estos problemas, en cuarto lugar, tenemos un Estado precario, con recaudos tributarios del gobierno de un 14 % del PIB, quizá solo dos puntos por encima de los de mediados del siglo XIX. Además, los impuestos y las transferencias no mejoran la distribución del ingreso, la calidad del gasto público es baja y el Estado tiene una pobre capacidad gerencial.
Pero casi nadie habla de estos problemas. Aparte del plebiscito, los temas son las candidaturas presidenciales, los pretendientes a la Procuraduría y hasta la bicicleta de Carlos Vives. Es una ceguera mental que nos impide ver unos problemas que ya se sienten y que van a estallar pronto. Si seguimos así, el Día del Juicio nos va a coger sin estar confesados. Este es otro síntoma de nuestro subdesarrollo.

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    viernes, 19 de agosto de 2016

    Nuestra tendencia a tragar entero

     | 8/18/2016 Pablo Londoño, columnista online.


    Pablo Londoño, columnista online.

    El mayor problema de esta sociedad, donde reina la intolerancia, es que nuestro mayor subdesarrollo es mental. No hemos construido, como sí lo han hecho en otras latitudes,
    capacidad para controvertir.

    Geert Hofstede  es sin duda uno de los grandes estudiosos del tema de cultura.  En su muy estudiado modelo,  explica las 5 dimensiones  que son críticas a la hora de establecer las posibles áreas de tensión entre los seres humanos y que terminan definiendo de alguna manera los diferentes entornos culturales: Distancia de Poder, Individualismo, Masculinidad, Manejo de la incertidumbre y Orientación a largo plazo.
    Si bien su tratado ha nutrido por su riqueza innumerables estudios sociológicos, la realidad es que el primero de sus elementos, el de Distancia de Poder, no sólo refleja una de las más importantes características de los Colombianos como sociedad, sino que explica  de alguna manera parte significativa de nuestros problemas.
    El indicador de Distancia de Poder (DDP) explica según él en qué medida, los miembros de una cultura, sociedad  u organización, aceptan y esperan que el poder sea repartido de manera" inequitativa". Para ponerlo en otros términos, son aquellas culturas en donde miembros jóvenes, o menos experimentados, aceptan la existencia de estructuras jerárquicas en donde el poder se concentra arriba, en sus mayores. Suena raro pero sí, son los miembros ubicados en la base los que propugnan por ser liderados de esta manera a la espera de que el ciclo alguna vez les llegue a ellos.
    En general, simplemente para ejemplificar, las estructuras familiares tradicionales están organizadas de esta manera. Existe un respeto (temor reverencial) por el jerarca de la familia, y se acepta este ejerza ese poder imponiendo normas, estableciendo derroteros o tomando decisiones que los  afectan  a todos en su conjunto, sin derecho a la réplica.
    El tema podría pasar inadvertido, de hecho lo hace en el contexto de muchas organizaciones humanas; el problema es cuando esta realidad se vuelve parte indeleble de lo que llevamos en nuestro ADN, trasciende lo organizacional (familia o empresa) y se vuelve parte activa de nuestra realidad cultural con efectos que impactan el largo plazo, a veces a generaciones enteras.
    En el entorno familiar y organizacional los efectos no son menores porque el chisme, la crítica tapada, la rebeldía de los menores (tan criticada en nuestro ámbito) o la famosa “falta de respeto” cuando los jóvenes atentan disentir contra el “sistema”, erosionan o destruyen relaciones.
    En el contexto empresarial, esta misma situación lleva muchas veces a un “mal clima laboral”, la pérdida constante de talento, a la unión sindical como forma concertada de protesta, y a muchas otras “formas de lucha” como mecanismo para enfrentar el abuso de poder.
    El problema cuando lo llevamos a contextos sociales, es que esta realidad deriva en el nefasto caudillismo tan típico nuestro (entregamos nuestras esperanzas a una figura que encarna nuestro descontento), a la rebeldía organizada que en nuestro contexto desafortunadamente siempre ha tenido tintes criminales, y finalmente a la violencia como alternativa de desfogue, de “liberación” que ha marcado tan desafortunadamente la forma en como nosotros los colombianos resolvemos nuestra incapacidad para enfrentar el poder o la injusticia.
    Hoy que se discute en este país la “Paz”, las enseñanzas de Hofstede saltan como liebre recordándonos los primitivos que somos. Se nos convirtió el debate, de nuevo, en una guerra entre dos bandos: El sí o el no, Santos o Uribe, La guerra o la Paz, cuando en el medio deberíamos estar revisando y estudiando al menos la información disponible (que la hay en cantidades) y asumiendo posiciones reflexivas. Pero  No, de nuevo es más fácil delegar hacia arriba, hacernos parte de un bando, y seguir como borregos a caudillos de una pobreza moral gigante como son aquellos que se aprovechan de la tan evidente falta de criterio de sus gobernados para arriarlos con mentiras o verdades a medias hacia el precipicio.
    El mayor problema de esta sociedad, donde reina la intolerancia, es que nuestro mayor subdesarrollo es mental. No hemos construido, como sí lo han hecho en otras latitudes, capacidad para controvertir. Una gran inmadurez como ciudadanos que en vez de asumirse como adultos y construir criterios propios, endosamos nuestro futuro a liderazgos con agendas ocultas, mentirosas, ciertamente no las nuestras.

    lunes, 15 de agosto de 2016

    ES EL TIEMPO DE LAS PLUSVALÍAS

    Redacción El Satélite El Satélite


    EJEMPLO A SEGUIR....

    El concejo municipal de la Ceja, Antioquia, elevó del 30 al 50 por ciento (lo máximo permitido) la tasa de plusvalía en su jurisdicción con el fin de incrementar los recursos públicos destinados a la vivienda de interés social, servicios públicos domiciliarios, áreas de recreación, parques, zonas verdes y de esparcimiento; a mejorar el sistema de transporte público y al fomento de la recreación cultural y mantenimiento del patrimonio cultural del municipio.

    El solo incremento de la plusvalía no dice nada, si no se acompaña de una acción persistente por parte de la administración local para hacerlo efectivo.

    Realmente este recurso de la plusvalía en poder de los municipios está contemplado desde la expedición de las ley 388 de 1997 (hace 19 años), pero por alguna razón que no resulta difícil adivinar, los distintos alcaldes han pasado agachados dejando que las continuas inversiones en obras públicas y las disposiciones urbanísticas que valorizan los predios se queden en manos de los ricos.

    El caso de La Ceja es sintomático: desde hace más de 16  viene siendo burlado por alcaldes y concejales, líderes que en este tiempo han preferido quitarle a los pobres para dar a los ricos.

    El boletín virtual de La Ceja “Opinando” que dirigen Germán Llano y María Sotera, le dan la bienvenida a la disposición del concejo que quedó vinculada al estatuto de rentas, pero insisten en que ojalá “este si sea EL GOBIERNO DE LA GENTE; que esta administración sea acuciosa  en aplicar este estatuto, y que este consejo haga realidad esta norma que tantísimo podría beneficiar a nuestra comunidad. Muy raro estar pidiendo el cumplimiento de la ley, pero venimos de eternidades de burlas”, agregan y revelan que “a la fecha no se ha recaudado un peso. Solo amagues engañosos para finalmente burlar las necesidades de nuestra comunidad y llenar los bolsillos  de  algunos propietarios codiciosos que tras bambalinas han manejado el poder político en su beneficio  con colaboración y confabulación  de importantes personajes de la vida política local”.

    En la misma dirección de La Ceja pudieran ir muchos alcaldes del país, especialmente aquellos de menores ingresos por rentas propias que, de todas maneras, por pequeños que sean, están constantemente adelantando obras de infraestructura urbana y rural y expandiendo sus áreas de vocación urbanística, con lo que los predios pasan de estimar su valor en fanegadas o hectáreas a metros cuadrados.

    La plusvalía es un impuesto distinto al de valorización, pues, este último se puede cobrar par y paso con la ejecución de la respectiva obra, y en cambio la plusvalía solo se ejecuta cuando el propietario beneficiado con una obra pública o una decisión administrativa venda o permute el respectivo predio beneficiado.

    La plusvalía,  si no se la siguen regalando toda a los propietarios, podría ser el mayor componente del presupuesto municipal y ser una de las mejores herramientas para avanzar hacia la equidad con justicia social.

    miércoles, 3 de agosto de 2016

    ‘Toca reducir la corrupción a sus justas proporciones’

    LAS2ORILLAS, POR :  agosto 03, 2016




    ¿´Hasta dónde y cómo se puede disminuir al mínimo la corrupción´? Una cosa es clara, que aumentar indefinidamente la legislación represiva no produce la solución.

    Es probablemente la frase más conocida del presidente Turbay Ayala, y seguramente de la que más se burlaron en su momento.
    Vale la pena reflexionar al respecto.
    De un lado está la pequeña ‘corrupción’ de quienes simplemente solucionan sus problemas de naturaleza económica por ese camino (ya sea por necesidad o porque prefieren esa vía ‘facilita’).
    Pero aquella contra la cual todo el mundo protesta es la ‘de cuello blanco’, la que corresponde solo a la ambición y al abuso de las situaciones de privilegio, ya sea desde los puestos públicos o desde el gran poder económico.
    Esa corrupción, y la posibilidad de ceder a la tentación de caer en ella, es algo inherente a la naturaleza humana. Como es natural e inevitable que al nivel de una colectividad algunos de sus miembros se le entreguen. No existe la posibilidad de erradicarla en forma absoluta a niveles de cero, y la pregunta y el objetivo es: ¿cómo se reduce al mínimo y cual es éste? En cierta forma la frase del presidente Turbay es la manera de formalizar ese propósito, lo malo es que no aporta la respuesta a esas preguntas.
    Para buscarlas una primera consideración es que parte de las causas del nivel de corrupción se encuentra en las condiciones del medio que se estudia. Hay menos corrupción en un Estado donde se tiene la seguridad que esta será castigada porque las autoridades policiales tienen la capacidad de detectarla y las judiciales de sancionarla, que en uno donde la impunidad es una alta probabilidad; y se da menos en un país donde es vista y castigada drásticamente por ser considerada un atentado contra la colectividad, que en uno en el cual es visto solo como otro de los delitos que puede cometer cualquier particular.

    Si en el mundo actual los escándalos giran alrededor de este delito
    es en parte porque el ultracapitalismo o neoliberalismo
    facilita y casi propende por ello

    Una segunda, que el capitalismo, al tener como base el egoísmo individual y el ánimo de lucro como incentivo central, propicia la tendencia del ciudadano a caer en ella. Y en ese sentido entre más radical es el espíritu y la estructura capitalista de una colectividad —y si por razones culturales o de subdesarrollo no tiene la capacidad de satisfacer o controlar esa tendencia— más proclive es a tener altos índices de corrupción; si en el mundo actual los escándalos en tantos países giran alrededor de este delito es en parte porque el ultracapitalismo o neoliberalismo facilita y casi propende por ello. La falta de ‘profesionalización’ en el servicio público, la idea que la intervención del Estado es un obstáculo para una eficiente administración, y la idea de que el éxito en la actividad privada son referentes para pasar al gobierno, no tienen en cuenta que, al igual que esos incentivos son indeseables y contradictorios con el servicio público, los caminos e instrumentos que en el sector privado son normales —como el que como socios o mediante comisiones participen de los beneficios de un negocio quienes pueden incidir sobre de él— son el mayor pecado en la función pública.
    Y otra, que en nuestro sistema político los partidos no tienen la naturaleza y características de un partido político; entre ellos no existe controversia ideológica ni confrontación sobre propuestas que encarnen prioridades en la orientación y la administración del Estado; su función se reduce a avalar a los individuos que escogen como camino para el éxito personal el acceder al poder; y para esto es necesario acudir a grandes inversiones en lo electoral y al ‘clientelismo’. La actividad ‘política’ no se acompaña de la noción de ‘servicio público’. En este sistema político están dadas todas las condiciones e incentivos para que se multiplique la corrupción.
    Pero el otro aspecto dañino de la ‘corrupción’ (así entre comillas) es que se nos presenta como si solo dependiera de la naturaleza de los individuos, y así sirve de disculpa par no buscar correctivos a esas condiciones que la multiplican. El destacar al máximo el hecho mismo —volviéndolo lo más truculento posible (para aumentar el rating) — en vez de estudiar las circunstancias que lo rodean, impide que sea alrededor de éstas que se busque la respuesta a las preguntas formuladas inicialmente de ¿‘hasta dónde y cómo se puede disminuir al mínimo esta corrupción?’
    Lo que sí es claro es que aumentar indefinidamente la legislación represiva no produce la solución. Menos cuando al mismo tiempo las condiciones carcelarias obligan cada vez a medidas de libertades condicionales, casas por cárcel, principios de oportunidad, etc. Si no cambiamos nada nos encontraremos en la famosa situación de que es tonto pretender que con los mismos principios se produzcan resultados diferentes.
    Debería ser claro que para disminuir la corrupción son muchos los cambios que se necesitan, diferentes de la simple persecución y el aumento de las fuerzas y las medidas represivas.

    martes, 2 de agosto de 2016

    Trabajadores a punto de pensionarse no podrían ser despedidos

    ELTIEMPO.COM, 26 de julio de 2016



    La iniciativa busca proteger a los trabajadores públicos y privados para que no sean despedidos cuando están a punto de recibir su pensión de jubilación.


    Así lo propone un proyecto de ley que está listo para su último debate en Cámara. 

    La plenaria de la Cámara tiene previsto debatir y votar el miércoles un proyecto de ley que busca darles seguridad laboral a los trabajadores que estén a tres años o menos de jubilarse.

    De acuerdo con la iniciativa, quienes “les falte un máximo de tres años para cumplir los requisitos que les permitan acceder a la pensión de jubilación o de vejez, gozarán de la protección especial de estabilidad laboral reforzada hasta cuando se les notifique y quede en firme el acto de reconocimiento de la pensión”.

    La iniciativa busca proteger a los trabajadores públicos y privados para que no sean despedidos cuando están a punto de recibir su pensión de jubilación. (Además: Este es el trámite para retirar los aportes si no alcanza a la pensión)

    Adicionalmente se obligaría a las entidades públicas para que en caso de remoción de un funcionario por el nombramiento de otro que viene de un concurso de méritos, el primero sea reubicado y se le brinde seguridad laboral.
    El proyecto lleva la firma de varios senadores del Centro Democrático entre los que se encuentran María del Rosario Guerra, Alfredo Ramos y Ernesto Macías, entre otros. (Lea también: El calvario de los colombianos en busca de su pensión)

    POLÍTICA

    Unas 900.000 personas serían 'intocables' tres años antes de jubilarse

    ELTIEMPO.COM, Por:  Economía y Negocios 28 de julio de 2016



    La iniciativa busca evitar que quienes están por pensionarse sean despedidos.

    Proyecto evitaría despidos a quienes se acerquen al retiro. Se votará el próximo martes en Congreso. 


    Con el proyecto de ley que plantea impedir el despido –sin justa causa- de todos los trabajadores a quienes les falten 3 años o menos para llegar a la edad de pensión, aproximadamente 900.000 afiliados a los fondos de pensiones (privados, Colpensiones y otros), quedarían favorecidos.
    Así lo muestran las cifras más recientes –con corte a mayo- de la Superintendencia Financiera, según las cuales la gran mayoría –más de 800.000 afiliados- corresponden hombres y mujeres que están en régimen de prima media, la gran mayoría de Colpensiones.

    En el caso de este régimen pensional, la cifra sale del número de mujeres afiliadas con rango de edad entre los 55 y los 59 años de edad (la edad de pensión es de 57 años), el cual asciende a 452.896 personas de género femenino.
    A su turno, en el caso de los hombres las estadísticas muestran que los afiliados que están en un rango entre los 60 y los 64 años (la edad de pensión es de 62 años) ascienden a los 348.531 individuos. (Lea también: Proyecto para prepensionados se definiría este miércoles)
    No obstante, en el caso de los hombres la cifra podría subir debido a que en el rango en el que se incluye a los cotizantes con 59 años cumplidos (de 55 a 59 años), se cuentan 502.270 personas.
    Los fondos privados
    Entre tanto, el proyecto de ley que plantea impedir los despidos tres años antes o menos de la edad de pensión, permite hacer un cálculo más exacto para el caso de aquellos afiliados a los fondos de pensiones que administran los fondos privados (régimen de ahorro individual).
    De acuerdo con las estadísticas de la Superfinanciera, a mayo había 95.988 cotizantes cuya edad cumplía se ubica tres años o menos antes del tiempo para su retiro.
    De este total, 58.007 son cotizantes mujeres entre los 54 y los 56 años, mientras el número de hombres que pagan sus aportes a pensión en los fondos privados y que están entre los 59 y los 61 años, llega a los 37.981 individuos.
    Este miércoles, el proyecto de ley no tuvo quorum para ser votado y será incluido en el orden del día de la sesión del próximo martes, según se conoció.
    ECONOMÍA Y NEGOCIOS

    lunes, 1 de agosto de 2016

    Opositores al Plebiscito se organizan: nace el Movimiento de Unidad Republicana




    Por:  julio 30, 2016 |


    Opositores al Plebiscito se organizan: nace el Movimiento de Unidad Republicana
    Con una carta dirigida a los ex presidentes Álvaro Uribe y Andrés Pastrana y otros dirigentes, un amplio grupo de ciudadanos con representación en los sectores políticos, empresariales y de opinión, además de ex militares invitan a la creación del Movimiento de Unidad republicana que será  lanzado el próximo 7 de agosto. Esta es la carta y sus firmantes:
    UN MOVIMIENTO DE UNIDAD REPUBLICANA
     Bogotá, julio de 2016 Señore(a)s:
    Álvaro Uribe Vélez (Expresidente de Colombia) – Andrés Pastrana Arango (Expresidente de Colombia) – Marta Lucía Ramírez (Excandidata presidencial) – Sofía Gaviria Correa (Senadora de la República) – Jaime Castro Castro (Exministro, exsenador, exalcalde de Bogotá) – Irene Gaviria Correa (Directora periódico El Mundo) – General (r.) Héctor Fabio Velasco Chávez (Ex comandante de la FAC) – General (r.) Harold Bedoya Pizarro (Ex comandante FFMM) – Monseñor Libardo Ramírez Gómez (Obispo Emérito de Garzón) – Guillermo Botero Nieto (Presidente de Fenalco) – Rafael Mejía López (Presidente SAC) – José Félix Lafaurie Rivera (Presidente de Fedegan) – Carlos Julio Ardila Gaviria (Empresario) – Alberto Montoya Puyana (Empresario y ex senador) – Jens Mesa Dishington (Presidente Fedepalma) – Luis Prieto Ocampo (Ex alcalde, empresario) – Carlos Lleras de la Fuente (Ex constituyente de 1991 y columnista) – Juan Lozano (Ex senador y columnista) – Plinio Apuleyo Mendoza (Escritor y columnista) – Diana Sofía Giraldo (Representante de víctimas, columnista) E.S.M.

     Respetados Dirigentes Nacionales:

     Nos dirigimos a ustedes, así como por su intermedio a otros numerosos colombianos que ejercen similar liderazgo en las más variadas organizaciones sociales, cívicas, gremiales, políticas, sindicales, de militares en retiro, de indígenas, de campesinos, de comunidades afrodescendientes, y en actividades culturales, científicas, deportivas, profesionales, empresariales, religiosas, educativas, de salud, en fin, en toda la gama de labores en que se desempeñan nuestros compatriotas, para hacerles un llamado fervoroso. Los colombianos vivimos una coyuntura histórica en la que se desmorona el Estado de Derecho y se desploman las instituciones de la democracia. Una torcida conjunción del Ejecutivo con una organización guerrillera que hasta hace pocos años se encontraba derrotada militar y políticamente, y ahora ha sido revitalizada, se ha convertido en la mayor amenaza para el futuro de la República. En nombre de la paz han decidido crear un aparato judicial especial por fuera de la estructura de la rama jurisdiccional, con el fin declarado de que los crímenes atroces cometidos por los terroristas no sean castigados penalmente con privación de su libertad, permitiéndoles gozar de una amnistía especial e impunidad completa para ejercer plenos derechos políticos; y con la potestad de juzgar al resto de los colombianos con las reglas que tenga a bien establecer. Los acuerdos firmados no cumplen con los principios básicos del derecho transicional -verdad, justicia, reparación y no  repetición-, y por tanto no satisfacen a las víctimas. Los victimarios, por el contrario, son elevados a la categoría de víctimas del sistema. El actual Presidente de la República pactó el cese bilateral del fuego, paralizando la acción de la Fuerza Pública, mientras las Farc siguen obteniendo ingresos fabulosos por el comercio ilegal de drogas y la explotación de la minería, así como la extorsión “voluntaria” en las regiones donde tienen presencia. El Congreso, entregado a la más evidente concupiscencia de un clientelismo alimentado por el Ejecutivo, delegó su capacidad legislativa en el Presidente, quien usará esa facultad para ahondar más la relación de subalternidad del gobierno con las Farc, lo más parecido a un vergonzoso y punible ayuntamiento político, y decidió arteramente elevar lo acordado a puerta cerrada en La Habana a norma constitucional. Por las razones anteriores y otras que son de público conocimiento, esta comunicación tiene como objetivo proponerles la creación de un frente común, expresión de la pluralidad de la sociedad colombiana, donde quepan todos los demócratas de las más variadas corrientes y ciudadanos independientes, que trabaje mancomunadamente para forjar un Movimiento de Unidad Republicana que enfrente, desde la legalidad y de la acción civilista y ciudadana, la descomposición del régimen actual. Son ustedes los llamados a liderarlo, con la seguridad de que contarán con el respaldo de un mayoritario contingente de colombianos que desean fervientemente la paz, pero disienten de las fórmulas hasta ahora acordadas en La Habana. El plebiscito que se anuncia para refrendar en bloque tales acuerdos, sin permitir el pronunciamiento detallado sobre su amplio contenido ni respetar las mínimas reglas democráticas, es el primer reto que habrá necesidad de enfrentar, a fin de derrotar la trampa que se nos tiende y buscar una paz justa, sin impunidad ni peligrosas concesiones que pongan en riesgo la institucionalidad. Con tal fin nos atrevemos a sugerirles la convocatoria de una primera reunión nacional, en la capital de la república, para debatir estas ideas y dar inicio a la acción ciudadana propuesta, en la fecha emblemática del próximo 7 de agosto, para ratificar nuestra indeclinable decisión de defender a toda costa las libertades que nos legaron los héroes de nuestra independencia.

    Atentamente
    Juan Gómez Martínez – Mariano Ospina Hernández – Jesús Vallejo Mejía – Ignacio Valencia López – Coronel (r.) Alfonso Plazas Vega – Fernando Londoño Hoyos – Jaime Jaramillo Panesso – Rafael Nieto Navia – Rafael Nieto Loaiza – José Obdulio Gaviria Vélez – Carlos Holguín Sardi – Rafael Gómez Martínez – Raúl E. Tamayo Gaviria – Ana Mercedes Gómez Martínez  – Pedro Pablo Betancur Toledo – Saúl Hernández Bolívar – Eduardo Mackenzie – María Clara Ospina – Diego José Tobón Echeverry – Coronel (r.) Germán Velásquez Román – Coronel (r.) Jaime Acosta M. – Capitán (r.) Rodrigo Carvajal Franco – Carlos Salas Silva – Alfonso Monsalve Solórzano – Darío Acevedo Carmona – Juan David Escobar Valencia – Gonzalo España Arenas – Helena Baraya de Ospina – Cristina De Toro Francisco – Javier Saldarriaga Aristizábal – Ricardo Puentes Melo – Rafael Uribe Uribe – José Alvear Sanín – Enrique Albeiro Franco – Gerardo de Jesús Sánchez Zapata – Alex Iván Ortiz Bueno – Ariel Peña González – Ximena Ospina Duque – Mario Hernández Miranda – Luz Stella Ríos Tobón – Libardo Botero Campuzano – Álvaro Jiménez Guzmán – Jaime F. Dangond Dangond – Jorge Escobar Restrepo – Juan Diego Murillo Giraldo – Tania Rodríguez Morales – Nelson Roberto Pardo Giraldo – Alberto Rendón Cuartas – Gonzalo Mejía Córdoba – Ligia Martínez Maluendas – Luz Mery Vega Cuartas – Humberto Restrepo Valencia – Teniente Coronel (r.) Álvaro Quijano Quijano – Alfonso Vergara – Raúl de Jesús Botero Nicholls – Jorge Léon Pérez Peláez – Edgar Molina – Oscar Mario Gutiérrez Vásquez – Iván Darío Saldarriaga – Carlos Alberto Gómez Fajardo – José Manuel Vélez – Ramiro Vélez – Luz María Paz – Marylu Nicholls – Luis Moreno Jaramillo – Jaime García – Johel Moreno Sánchez – Luis Horacio Lora Restrepo – Luis Fernando Restrepo Márquez – Marcela González Blair – Daniel Uribe Navarro – Rosa Roldán Betancur – Jairo Gómez – Nora López – Rafael Vanegas Gómez – Alberto Sanín Díaz – Hernán Botero Duque – Gustavo Martinez – Juan Ernesto Molina Morales – Mauricio Vélez Restrepo – Luis Javier Tamayo Cárdenas – Álvaro Naranjo Flórez – Gustavo García Maya – Mario Saldarriaga – Hugo D Amato Bassi – Ramón Córdoba Palacio – Hernán Moreno Sierra – Gloria Córdoba – Clara Cecilia Uribe Guzmán – Gloria María Restrepo – Anita González – Rafael Pérez – Amaury Martelo – Asdrubal Angulo Romanovich – Ramiro Saldaña Amézquita – José Miguel Vélez – José David Valencia – María Mercedez Villegas – Carlos Alberto Jaramillo Ángel – Rafael Giraldo – Luz Ángela Toro Echavarría – Jairo Castañeda Orozco y Uribe – Mauricio Ospina Echavarría – Isabel Gómez – Ramón Córdoba Palacio – Hebert Galvis Navia – Vicente Miranda Melo – Rosita Camacho. De h