lunes, 14 de septiembre de 2015

109 billones de pesos de presupuestos futuros ya están comprometidos

ELTIEMPO.COM, Por:  28 de agosto de 2015

Obras de gran envergadura como la autopista de la Prosperidad, que conectará a Medellín con Buenaventura, solo la puede financiar un país de ingresos medios como Colombia, con vigencias futuras.


Informe de la Contraloría destaca que en el 2014 se pactaron compromisos por esa cifra.

Aunque hoy existen más restricciones a la hora de comprometer los presupuestos de los gobiernos venideros a través de vigencias futuras, la figura sigue estando tan en boga que la Contraloría General detectó que, en el 2014, el Gobierno aprobó 109,8 billones de pesos (corrientes) para ser aplicados hasta el 2040”.
Esto significa que al menos seis de las próximas administraciones quedarán atadas a compromisos de gastos que les reducirán capacidad de endeudamiento para inversión, lo que no es muy acertado según algunos analistas, mientras que otros estiman que la contraprestación de este panorama es que el país se enrute por la vía de desarrollar proyectos bajo la premisa de que hay que hacer política de Estado y no política de Gobierno, es decir, solo lo que decida el gobernante de turno.

Una de las razones del incremento en el uso de esta figura, que viene creciendo a un ritmo de entre 8 y 9 por ciento desde el 2008, es la nueva herramienta creada para financiar grandes obras, conocida como alianzas público-privadas (APP) y que, como su nombre lo indica, implica que pone plata el Gobierno y ponen los privados.
Es para infraestructura
Según el informe de la Contraloría, por APP se aprobaron 91,2 billones de pesos, el 83 por ciento del total, con lo cual, el país aspira a financiar, de la mano con los privados, una mejor infraestructura educativa, de transporte y viviendas para los colombianos.
En este contexto, muchos de los proyectos viales son de la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) para hacer obras como la autopista de la Prosperidad en Antioquia, la vía Mulaló-Loboguerrero en Cauca o el corredor Honda-Puerto Salgar-Girardot se harán con vigencias futuras. Esto cuesta más de 85 billones de pesos, según señala el informe de la Contraloría.
“La cifra parece grande, pero se va pagando poco a poco. En el caso de los recursos para las vías 4G, en el 2003 se previeron 64 billones a 25 años, lo que implica menos de 3 billones por año”, explica Luis Fernando Andrade, director de la ANI.
Agrega que las vigencias comprometidas se recuperarán por la vía de los impuestos.

“Las concesiones son empresas que facturan y pagan impuestos. Se parte del principio de que, si uno hace una hipoteca y logra que esta produzca, la deuda no cuesta nada”, expresó Andrade.
Entre tanto, otro de los aspectos que destaca la Contraloría es que, la mayor parte de los recursos comprometidos por APP, 88 billones de pesos, son vigencias futuras excepcionales, lo que significa que en el 2014, cuando pactaron dichas amarras, los proyectos no contaban con apropiaciones presupuestales para cubrir dichos ‘empeños’.
Tal situación no deja de ser preocupante, toda vez que “vigencia futura es un compromiso de gasto, diferido a varios años. No es un crédito, pero implica que parte del ingreso en los años comprometidos se destina al cubrimiento del gasto hecho con anterioridad”, explicó Carlos Ramírez, de la firma Ficht Ratings.
Para el experto, la Ley 1483 del 2011 estableció reglas de juego que han mejorado el uso de las vigencias futuras.
“Con la nueva norma, es como si una persona que tiene un ingreso mensual de 8 millones de pesos quisiera comprar un paquete turístico para ir a los Juegos Olímpicos, pero su salario ya está comprometido en 2 millones de pesos, lo que vale la pensión educativa de su hijo (esta es la vigencia futura).
“Entonces, su margen de endeudamiento solo lo tiene sobre los 6 millones restantes. Esto ayuda a racionalizar las vigencias”.
Regiones, en desventaja
Por el contrario, para Ángel Ignacio Neyva, abogado especialista en derecho administrativo y hacienda pública, la nueva ley sobre vigencias futuras tiene sus vicios.
“En el caso de las regiones, no les permite comprometer presupuestos en el último año de Gobierno. Si no hay una adecuada planeación, gastos urgentes en seguridad social, servicios públicos, atención de la primera infancia pueden verse desfinanciados”, advirtió.
Adicionalmente, el análisis de la Contraloría también establece que, la mayor parte de las vigencias futuras por APP fueron autorizadas para inversión ($ 85,77 billones), pero también hay recursos, por 3 billones de pesos, que se destinarán para gastos de funcionamiento “(adquisición de bienes y servicios, servicios médicos, atención de desastres y emergencias, servicios personales, seguros, contribuciones inherentes a la nómina, planes complementarios de salud, bonos pensionales, entre otros)”, según el informe.
De igual manera, “0,01 billones cubrirán deuda (asesoría y asistencia profesional en operaciones de crédito público, asimiladas de manejo de la deuda pública y conexas al Ministerio de Hacienda y Crédito Público)”, agrega el informe.
El debate no se detiene
El debate sobre la bondad de las vigencias futuras no ha concluido y, según la Contraloría “si el país quiere someterse a los estándares internacionales que plante la Ocde, debe pensar en una reorganización del gasto y en un mayor control de las vigencias futuras”.
De hecho, la Comisión Tercera de Cámara abordará el tema el próximo miércoles, en un debate de control político.
No hay que satanizarlas
Las vigencias futuras son un instrumento que puede ser utilizado para la realización de proyectos o actividades que requieren más de una vigencia presupuestal, ya sea por las características del proyecto, como la construcción de una carretera, pero no hay duda de que son una obligación que hay que pagar una vez se establece el compromiso. En ese sentido, Carlos Ramírez, de Fitch, advierte: “Si no se utilizan para hacer obras productivas, los gobiernos venideros quedan amarrados”.
La Contraloría también señala que “el manejo de las vigencias futuras requiere especial cuidado por cuanto constituyen un compromiso que impone rigideces a la política fiscal”.
MARTHA MORALES MANCHEGO
Redacción Economía y Negocios

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miércoles, 2 de septiembre de 2015

La polémica defensa del presidente del Senado del aumento salarial a los congresistas

ELESPECTADOR.COM, POLÍTICA 2 SEP 2015 

Aumento salarial de los congresistas.
"Vaya pregúnteles a los constituyentes por qué tomaron esa decisión", dijo Luis Fernando Velasco frente a ese incremento conocido en las últimas horas.
La polémica defensa del presidente del Senado del aumento salarial a los congresistas
Foto: Archivo El Espectador
El presidente del Senado, Luis Fernando Velasco, dijo que en realidad desconocía que el Departamento Administrativo de la Función Pública emitió un decreto ajustando el salario de los congresistas.
Consultado sobre el tema, el senador liberal dijo que dicha decisión fue autónoma por parte del Gobierno Nacional porque así lo establece la Constitución.
“Tengo entendido que esa fue una decisión que tomó la Asamblea Nacional Constituyente en 1991. Los congresistas no tienen que ver absolutamente nada con su sueldo…fue una decisión de los constituyentes del 91”, defendió Velasco. (Escuche al parlamentario)
Y agregó: “Vaya pregúnteles a los constituyentes por qué tomaron esa decisión”. (Vea el decreto del Gobierno)
En las últimas horas se conoció el decreto con un aumento salarial para todos los funcionarios de la rama legislativa, incluidos los 102 senadores y 167 representantes a la Cámara.
El aumento salarial de los ‘padres de la Patria’ corresponde a un 4,66%, lo cual les implica un significativo aumento. La remuneración mensual de los congresistas pasará de los $24 millones a los $26 millones.
“El promedio ponderado de los cambios ocurridos en la remuneración de los servidores de la administración central nacional, para la vigencia fiscal de 2015, fue del 4.66%”, cita el decreto.
Y agrega: “Las Oficinas de Pagaduría de la Honorable Cámara de Representantes y del Honorable Senado de la República, expedirán la certificación detallada de los emolumentos que en virtud del reajuste salarial fijado en el presente decreto, devenguen los miembros del Congreso para la vigencia fiscal del presente año”. 

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viernes, 28 de agosto de 2015

109 billones de pesos de presupuestos futuros ya están comprometidos

ELTIEMPO.COM, Por:  27 de agosto de 2015

Obras de gran envergadura como la Autopista de la Prosperidad, que conectará a Medellín con Buenaventura, solo la puede financiar un país de ingresos medios como Colombia, con vigencias futuras.


Informe de la Contraloría destaca que en el 2014 se pactaron compromisos por esa cifra.

Aunque hoy existen más restricciones a la hora de comprometer los presupuestos de los gobiernos venideros a través de vigencias futuras, la figura sigue estando tan en boga que la Contraloría General detectó que, en el 2014, el Gobierno aprobó 109,8 billones de pesos (corrientes) para ser aplicados hasta el 2040”.
Esto significa que al menos seis de las próximas administraciones quedarán atadas a compromisos de gastos que les reducirán capacidad de endeudamiento para inversión, lo que no es muy acertado según algunos analistas, mientras que otros estiman que la contraprestación de este panorama es que el país se enrute por la vía de desarrollar proyectos bajo la premisa de que hay que hacer política de Estado y no política de Gobierno, es decir, solo lo que decida el gobernante de turno.

Una de las razones del incremento en el uso de esta figura, que viene creciendo a un ritmo de entre 8 y 9 por ciento desde el 2008, es la nueva herramienta creada para financiar grandes obras, conocida como Alianzas Público Privadas (APP) y que, como su nombre lo indica, implica que pone plata el Gobierno y ponen los privados.
Es para infraestructura
Según el informe de la Contraloría, por APP se aprobaron 91,2 billones de pesos, el 83 por ciento del total, con lo cual, el país aspira a financiar, de la mano con los privados, una mejor infraestructura educativa, de transporte y viviendas para los colombianos.
En este contexto, muchos de los proyectos viales son de la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) para hacer obras como la autopista de la prosperidad en Antioquia, la vía Mulaló-Loboguerrero en Cauca o el corredor Honda-Puerto Salgar-Girardot se harán con vigencias futuras. Esto cuesta más de 85 billones de pesos, según señala el informe de la Contraloría.
“La cifra parece grande, pero se va pagando poco a poco. En el caso de los recursos para las vías 4G, en el 2003 se previeron 64 billones a 25 años, lo que implica menos de 3 billones por año”, explica Luis Fernando Andrade, director de la ANI.
Agrega que las vigencias comprometidas se recuperarán por la vía de los impuestos.

“Las concesiones son empresas que facturan y pagan impuestos. Se parte del principio de que, si uno hace una hipoteca y logra que esta produzca, la deuda no cuesta nada”, expresó Andrade.
Entre tanto, otro de los aspectos que destaca la Contraloría es que, la mayor parte de los recursos comprometidos por APP, 88 billones de pesos, son vigencias futuras excepcionales, lo que significa que en el 2014, cuando pactaron dichas amarras, los proyectos no contaban con apropiaciones presupuestales para cubrir dichos ‘empeños’.
Tal situación no deja de ser preocupante, toda vez que “vigencia futura es un compromiso de gasto, diferido a varios años. No es un crédito, pero implica que parte del ingreso en los años comprometidos se destina al cubrimiento del gasto hecho con anterioridad”, explicó Carlos Ramírez, de la firma Ficht Ratings.
Para el experto, la ley 1483 del 2011 estableció reglas de juego que han mejorado el uso de las vigencias futuras.
“Con la nueva norma, es como si una persona que tiene un ingreso mensual de 8 millones de pesos quisiera comprar un paquete turístico para ir a los juegos olímpicos, pero su salario ya está comprometido en 2 millones de pesos, lo que vale la pensión educativa de su hijo (esta es la vigencia futura).
“Entonces, su margen de endeudamiento solo lo tiene sobre los 6 millones restantes. Esto ayuda a racionalizar las vigencias”.
Regiones, en desventaja
Por el contrario, para Ángel Ignacio Neyva, abogado especialista en derecho administrativo y hacienda pública, la nueva ley sobre vigencias futuras tiene sus vicios.
“En el caso de las regiones, no les permite comprometer presupuestos en el último año de Gobierno. Si no hay una adecuada planeación, gastos urgentes en seguridad social, servicios públicos, atención de la primera infancia pueden verse desfinanciados”, advirtió.
Adicionalmente, el análisis de la Contraloría también establece que, la mayor parte de las vigencias futuras por APP fueron autorizadas para inversión ($ 85,77 billones), pero también hay recursos, por 3 billones de pesos, que se destinarán para gastos de funcionamiento “(adquisición de bienes y servicios, servicios médicos, atención de desastres y emergencias, servicios personales, seguros, contribuciones inherentes a la nómina, planes complementarios de salud, bonos pensionales, entre otros)”, según el informe.
De igual manera “0,01 billones cubrirán deuda (asesoría y asistencia profesional en operaciones de crédito público, asimiladas de manejo de la deuda pública y conexas al Ministerio de Hacienda y Crédito Público)”, agrega el informe.
El debate no se detiene
El debate sobre la bondad de las vigencias futuras no ha concluido y, según la Contraloría “si el país quiere someterse a los estándares internacionales que plante la Ocde, debe pensar en una reorganización del gasto y en un mayor control de las vigencias futuras”.
De hecho, la Comisión Tercera de Cámara abordará el tema el próximo miércoles, en un debate de control político.
No hay que satanizarlas
Las vigencias futuras son un instrumento que puede ser utilizado para la realización de proyectos o actividades que requieren más de una vigencia presupuestal, ya sea por las características del proyecto, como la construcción de una carretera, pero no hay duda de que son una obligación que hay que pagar una vez se establece el compromiso. En ese sentido, Carlos Ramírez, de Fitch, advierte que, “si no se utilizan para hacer obras productivas, los gobiernos venideros quedan amarrados”.
La Contraloría también señala que “el manejo de las vigencias futuras requiere especial cuidado por cuanto constituyen un compromiso que impone rigideces a la política fiscal”.
MARTHA MORALES MANCHEGO
Redacción Economía y Negocios

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lunes, 24 de agosto de 2015

....Pensiones: la gran bomba......y NO ESCUCHAN..

ELESPECTADOR.COM, JOSÉ MANUEL RESTREPO 22 AGO 2015 - 


José Manuel Restrepo
Cuando intentamos descubrir las razones que llevaron al desastre económico de Grecia siempre aparece como uno de los factores su propia realidad pensional.

Se trata de la excesiva generosidad en cuanto a años para la jubilación (pensiones desde los 50 años y oficialmente desde los 62); la falta de sostenibilidad de un sistema similar al de prima media colombiano (para toda la población) que hoy en gasto público representa el 18% del PIB de dicha nación; y un mar de inequidades en los beneficiarios de dichas pensiones.
 
Colombia en datos oficiales está lejos de dicha realidad griega, pero de no hacer una reforma pensional, rápidamente llegaremos a algo similar. La mezcla del inevitable aumento de la esperanza de vida, bajo crecimiento económico y creciente gasto público dedicado a las pensiones, parece el mejor camino para caer en la tragedia griega. Se ha estimado que en el 2050 o antes, Colombia tendrá proporcionalmente la misma población mayor de 65 años que Grecia y el gasto en pensiones se acercará al porcentaje griego, si queremos superar el drama actual de baja cobertura pensional en el modelo vigente.
 
Nuestra propia bomba pensional tiene varios detonantes. De un lado sufrimos de insostenibilidad de un modelo de régimen de prima media que insiste en calcular pensiones con base en los últimos diez años de servicio y no a lo largo de la vida de las personas o por lo menos los últimos 40 años de vida laboral (como sucede en países OCDE). Este modelo, que suena muy atractivo, termina alimentando mucha más inequidad porque suelen ser las personas de más altos cargos y por ende de más ingresos las que se benefician, pues a diferencia del grueso de la población son ellas las que logran que en sus últimos 10 años les aumenten los salarios y terminan recibiendo un subsidio injusto (al recibir una pensión más alta del sueldo promedio que tuvieron en su vida laboral), que terminamos pagando todos los colombianos con nuestros impuestos.
 
El segundo detonante es el de un modelo pensional que no ha reconocido el papel que juegan las pensiones como factores de equidad intergeneracional y con la población adulta. La realidad es que hoy sólo el 23% de la población en edad de jubilación recibe dicho beneficio y en el futuro se estima no será más del 10%. El resultado es que la tasa de pobreza en las personas adultas supere el 45% cuando en países como Argentina o Brasil no es mayor del 4%. De igual forma, de no hacer una reforma, el 75% de la población con ingresos inferiores a dos salarios mínimos no tendrán pensión. Mientras tanto, unos pocos aportantes de altos ingresos seguirán recibiendo subsidios que no tiene por qué financiar el sistema.
 
El tercer detonante es la falta de transparencia de un sistema pensional en el que conviven dos modelos que compiten inequitativamente y que es confuso para los usuarios. En Colombia cuesta trabajo tener certeza sobre cuál es el mejor camino para pensionarse, si el de ahorro individual o el de régimen de prima media.
 
Urge una reforma que precise el alcance de cada régimen o que piense en dejar sólo el de ahorro individual; que reconozca que la expectativa de vida productiva es superior; que fortalezca programas como el de Colombia Mayor en los próximos años; que elimine tantas inequidades y beneficios de jugosas pensiones para unos pocos y cero pensión para la gran mayoría; que invite a una reforma laboral que promueva la formalidad en el mercado del trabajo; que elimine tanta distorsión y poca transparencia en la forma como operan los dos regímenes y que se comprometa como política de Estado a que la población adulta tenga una vida digna en el futuro.
 
Un indicador del verdadero desarrollo de un país se mide por la dignidad con la que trata la vida de los adultos mayores, y lo que alcanzamos a anticipar, de no hacer una reforma pensional, sólo es expresión del más profundo  subdesarrollo.
 
Bienvenido el debate sobre una reforma pensional que necesitamos más temprano que tarde, antes de que nos explote la bomba económica y social del régimen actual en nuestras manos.
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