martes, 2 de julio de 2013

Desarrollo rural, ¿para cuándo?

ELESPECTADOR.COM, Opinión |1 Jul 2013 - 10:00 pm

Cristina de la Torre

Por: Cristina de la Torre

Si en Brasil el bienestar alcanzado mueve a pedir más, en Colombia la posibilidad de paz parece precipitar acontecimientos que desde distintos flancos apuntan a una reforma agraria.


Solución inescapable a un conflicto centenario por la tierra, hoy convertido en tragedia por la monstruosidad de la violencia que acompaña a la economía de la droga. Se movilizan los pobladores del Catatumbo, para que el Gobierno honre su compromiso expreso de declarar la zona como reserva campesina; de ejecutar allí el plan de desarrollo rural que los redima de la miseria, y de ofrecerles alternativas económicas a los cultivos de coca, su fuente de sustento desde hace treinta años. Se moviliza el Gobierno, a su vez, no ya apenas con la restitución de tierras en marcha, sino con la expedición de un decreto que habilita al Incoder, para comprar y expropiar tierras con destino al campesinado. 

La trascendencia de esta medida se infiere de la alarma que tal ánimo expropiatorio suscita en José Félix Lafaurie, precandidato del uribismo, siempre en pie de guerra contra toda iniciativa de equidad. Por décadas han vivido estas gentes atrapadas entre el fuego cruzado de guerrillas y paramilitares que se disputan el control del territorio, de los sembradíos de coca, de sus cultivadores, de los corredores por donde se saca la droga hacia la Costa y Venezuela, con destino al primer mundo. Catorce mil labriegos de la zona completan hoy 23 días de protesta y 4 muertos, gritando el abandono y la pobreza que hermanan a su región con el Chocó.

Fue El Dorado de la hoja el que movilizó a las Auc hacia la zona en 1999, después de que las Farc entronizaran su cultivo en 1981. Revela el investigador Álvaro Villarraga que Carlos Castaño se propuso trazarle al negocio un corredor entre Urabá, en la frontera con Panamá, y el Catatumbo, en la frontera con Venezuela. Dejando a su paso una estela de muertos y en disputa sangrienta con las guerrillas, consiguieron los paras controlar el cultivo, la producción, la exportación y las rutas de comercialización de la droga. Hasta 2004, cuando se desmovilizaron y sus reductos se reorganizaron en Bacrim, que ahora manejan el negocio con las Farc. Masacres como la de Gabarra fueron 31, sólo en aquel primer año fatídico. Con 11.200 asesinatos a cuestas en la región y sus campos sembrados de minas por las Farc, hoy los campesinos piden “un pedazo de tierra donde se nos permita vivir en paz”.
Acaso responda a este clamor el decreto mencionado, y no sea otra promesa vacía. De aplicarse a derechas y sin vacilaciones, podría ejecutarse una verdadera redistribución de la propiedad agraria: con predios incautados al narcotráfico, adquiridos por extinción de dominio o expropiados con indemnización por razones de interés social o utilidad pública. Como lo prescribe la ley. Mas no se trata sólo de entregar tierra al campesino. Según Ana María Ibáñez, es preciso garantizarle el derecho de propiedad. Y lanzar una estrategia de desarrollo rural capaz de elevar la productividad del pequeño productor y reducir la pobreza en el campo: con vivienda, educación, asistencia técnica, adecuación de tierras, infraestructura, comercialización e inversión en bienes públicos. Diríase también que las ZRC deberán tener perfil empresarial y perspectiva de asociación con grandes productores.
Pobladores y Gobierno apuntan al mismo blanco: al desarrollo rural, para conjurar la violencia. De Santos depende emprenderlo ya, sin dilación, y sin disparar contra los campesinos. De éstos depende no dejarse infiltrar por las Farc ni resignarse a ser carne de cañón de una guerrilla que no se sabe si defiende los cocales por ser fuente de sustento campesino o por salvar su negocio.

Palabrerío jurídico...

ELESPECTADOR.COM, 1 Jul 2013,  Editorial


Muchas páginas llenas de sofisticadas fórmulas y constructos jurídicos se gastaron quienes quieren anular el fallo de la Corte Constitucional que, apenas el 7 de mayo de este año, limitó las excesivas mesadas pensionales que recibían los exmagistrados de este país, uno de los más desiguales del hemisferio, muchas de ellas de más de $25 millones.

No piden la nulidad unos ciudadanos del común, como sí lo son los dos que presentaron la demanda ante la Corte Constitucional, sino, por supuesto, dos exmagistrados de las altas instancias judiciales. Tan obvio. Tan predecible. Tan típico, incluso, podría decirse. Tardó más en quedar en firme esa sentencia que el tiempo en que se presentaron estas solicitudes de nulidad: por debido proceso y respeto a los derechos adquiridos.
Dice el uno, el presidente de la Asociación de Exmagistrados (Asomagíster), exconsejero de Estado, Javier Henao Hidrón, que los derechos adquiridos son “la columna vertebral del Estado Social de Derecho”. Vaya tesis. Y nosotros yéndonos por las ramas, hablando dizque de la “dignidad humana”, tal y como se enseña en todas las facultades de Derecho de Colombia. Pero va más allá: dice que la Corte interpretó mal la ley y la Carta Política, afectando a su paso la remuneración vital, la seguridad social y hasta la propiedad privada. Argumenta que la crisis en la sostenibilidad fiscal no puede ser pretexto para socavar los derechos fundamentales.
La Corte dijo en su sentencia que no tenía problema con los derechos adquiridos, siempre y cuando éstos no se hayan ganado con fraude o abuso del derecho. Y esa Ley 4ª de 1992, que dispuso que los legisladores de este país no podían ganar en pensión menos del 75% del ingreso mensual promedio que devengaron durante el último año, extendida luego a los magistrados a punta de sentencias y vacíos jurídicos, como por arte de birlibirloque, sí suena a algo complicado.
A algo que el profesor Rodrigo Uprimny cuestionó con simpleza en las páginas de este diario: “¿cómo justificar ética o jurídicamente este régimen exorbitante y extremadamente costoso a favor de magistrados y congresistas, sobre todo si tenemos en cuenta que es una ley que beneficia a quienes hacen las leyes y a quienes las interpretan?”.
Porque la cuestión, en el fondo, es de equidad. De igualdad material. Dos derechos fundamentales que, al parecer, el señor Henao olvida en su ponderación de lo que debe primar en un país como este.
Dice la otra solicitante, la viceprocuradora Martha Isabel Castañeda, que se viola el debido proceso porque el proyecto de fallo se conoció en la prensa antes que la sentencia. Y que Manuel Cepeda, conjuez, estaba impedido para participar en el debate. Estará por verse.
Pero luego se mete, como es obvio, a defender su tesis con más palabrerío jurídico: que la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que la Organización Mundial del Trabajo, que las sentencias de su jefe, el procurador Alejandro Ordóñez, en ese entonces consejero de Estado, que la favorabilidad en materia laboral. En fin, todo dentro de un discurso que parecería defender a los pobres, a quienes sí deberían subsidiársele las pensiones por simple principio de solidaridad, rompiendo con justeza las reglas del juego, pero no: defiende el subsidio de los poderosos. Porque, en este sistema pensional, todos los ciudadanos contribuimos.
Ojalá se resuelvan en derecho estas solicitudes de nulidad. Ojalá sea bajo criterios constitucionales claros. Que queden examinadas, por supuesto, las fallas de debido proceso que pudieron existir. Nosotros, por lo pronto, decimos lo mismo que hace dos meses: es de celebrar esa sentencia de la Corte Constitucional que paró un régimen inequitativo de subsidios pensionales.
Por: Elespectador.com

Polémica bonificación de secretarios en el Congreso

eltiempo.com,   01 de Julio del 2013

Cámara respalda propuesta para controlar precios de medicamentos

Esta no es ilegal, está contemplada en la ley y tiene el respaldo del Gobierno.

Aunque no es ilegal y tiene el respaldo del Gobierno desde hace más de 5 años, el hecho de que los secretarios generales de Cámara y Senado y de las comisiones (son 14) reciban anualmente una bonificación equivalente a cuatro veces su salario –aparte de las primas técnicas y legales– ha generado polémica.
El salario mensual de los secretarios generales es de $10’599.806, a lo que se les suman dos primas: una técnica de $5’299.903 y otra de gestión por $1’242.024. Además tienen las primas legales de mitad y final de año. Pero ahí no para el tema, porque con la bonificación reciben más de 40’000.000 de pesos adicionales anualmente.
Este beneficio lo reciben por tener un cargo con funciones directivas. Les fue avalado por el Gobierno para equipararlos con algunos funcionarios de la rama ejecutiva que anualmente reciben el equivalente a cuatro veces su salario, desde que se expidió en el 2005 el decreto 3150.
El secretario general del Senado, Gregorio Eljach, aseguró que “no hay igualdad en los regímenes salariales frente a otras ramas del poder público. Esto lleva a que el Estado busque compensar este trabajo, que exige formación académica, responsabilidad y capacidad”.
Pero en algunos sectores de la opinión se critica este pago extra. La directora de la Misión de Observación Electoral (MOE), Alejandra Barrios, advirtió que “estar en el sector público no significa que los funcionarios puedan tener mayores derechos que el resto de los ciudadanos, sino que, por el contrario, deberían compadecerse con el erario”.
Críticas
Esta opinión la comparte el exministro de Justicia Juan Carlos Esguerra, quien aseguró que ese tipo de bonificaciones no deberían existir. “Hemos venido viendo con muy malos ojos el conjunto de prebendas que se han venido generando legalmente, pero que son dudosas desde otro punto de vista porque se las han venido otorgando entre ellos mismos”, precisó.
La columnista Salud Hernández afirmó que pagar una bonificación de cuatro veces el salario a estos funcionarios es “un atraco”. “Son unos sinvergüenzas, por lo que deberían quitársela”, agregó. Pablo Bustos, de la Red de Veedurías Ciudadanas, subrayó que “los secretarios no se consideran funcionarios sino dueños del Congreso y con más poder que los parlamentarios”.
Varios de los críticos de esta medida coinciden en que el problema es que los secretarios, al igual que los congresistas, solo trabajan en jornadas específicas que no son de todo el año, por lo que no deberían tener esas bonificaciones. No obstante, ellos dicen que sí están disponibles todo el año.
El exprocurador Jaime Bernal Cuéllar aseguró que “las remuneraciones deben tener una relación con el servicio prestado, y tiene que aparecer una razón de por qué se pagan”, por lo cual –agregó– si en el Congreso sucede, pues la bonificación debería seguirse pagando.
Dinero justificado
El trabajo del secretario general
Gregorio Eljach, secretario del Senado, explicó que el trabajo de los secretarios es “riesgoso” por las condiciones en las que lo realizan, y que el “desprestigio” en el que ha caído el Congreso hace que la opinión los vea con “desprecio”, y de ahí que se justifiquen –dijo– las medidas de seguridad que les da el Estado. “Estamos disponibles las 24 horas del día y todo el año”, aseguró para justificar la bonificación.
REDACCIÓN POLÍTICA

lunes, 1 de julio de 2013

Comentario / A propósito del Régimen de Transición



El análisis es interesante, pero tenemos que ilustrar a quienes están amparados por el Parágrafo Transitorio 4o del Acto Legislativo 01 de 2005 para que reclamen su derecho a la pensión antes del 31 de diciembre de 2014 si el 25 de julio de 2005 acreditaban 750 semanas cotizadas o 15 años de servicios prestados. Este Acto Legislativo entró a formar parte de la Constitución Política y contra él no cabe recurso alguno, lo cual es muy grave para los pensionados posteriores a julio del 2005. El mismo procurador actual, tan defensor de los derechos adquiridos por los exmagistrados y excongresistas, cuando era Consejero de Estado no tuvo escrúpulos en desconocer,  como ponente de sentencias y miembro de la Sala Segunda del Consejo de Estado, derechos adquiridos por trabajadores al amparo de los artículos 36 y 146 de la Ley 100 declarados exequibles por la Corte Constitucional. La posición y buena voluntad de las autoras del trabajo de tesis hacia los jubilados es manifiesta, pero no es suficiente para hacer valer derechos en un país pletórico de decisiones judiciales oportunistas. El Parágrfo Transitorio 4o del Acto Legislativo 01 de 2005 es claro:

"Parágrafo transitorio 4o. El régimen de transición establecido en la Ley 100 de 1993 y demás normas que desarrollen dicho régimen, no podrá extenderse más allá del 31 de julio de 2010; excepto para los trabajadores que estando en dicho régimen, además, tengan cotizadas al menos 750 semanas o su equivalente en tiempo de servicios a la entrada en vigencia del presente Acto Legislativo, a los cuales se les mantendrá dicho régimen hasta el año 2014".
Esto quiere decir que después del 31 de diciembre de 2014, nadie tendrá derecho a reclamar la aplicación del régimen de transición de Ley 100.

Fraternal abrazo,

Arnoldo

La burbuja colombiana...pronto explotará..


POR ADOLFO ZABLEH DURÁN

El precio de la vivienda en Bogotá, por ejemplo. Hace poco acompañé a un amigo que quiere comprar apartamento y dio con lugares donde el metro cuadrado costaba ocho millones de pesos (aprox. US$510 pie cuadrado). Vivir en la capital está alcanzando niveles parisinos, y no es eufemismo. Yo mismo fui a alquilar un apartamento, y la dueña justificaba que el arriendo costara dos millones mensuales (aprox US$1200.-) porque tenía un “balcón tipo riviera francesa”. La diferencia era que en vez de asomarse uno y ver el Mediterráneo, se tragaba el humo de los buses de la séptima. Hay que salir a la calle en París para ver que todo funciona y que los ciudadanos franceses tienen subsidio de salud, educación y desempleo, por ejemplo. Acá sale uno de un apartamento de mil millones de pesos y no alcanzan las monedas para dar limosna.

A eso de cobrar por algo más de lo que vale se le llama burbuja. Ignoro cómo funciona, pero sus efectos son devastadores. A los españoles les explotó la de ellos y hoy están con un desempleo que llega al 24 por ciento.

Burbuja es que yo haya ido una semana a Sicilia y entre hotel, desplazamientos y comida me haya gastado menos que en cuatro días en Cartagena (guardo los recibos).
Tengo una amiga que irá a ver a Madonna a Nueva York, porque hizo cuentas y le sale más barato que verla en Medellín.

El otro día estuve en un almacén de artesanías, y una mochila indígena costaba 650.000 pesos. ¿Por qué? ¿Quién se queda con toda esa plata. Todo el mundo quiere su tajada y bien grande.

Si la repartieran mejor, quizá el lío con los indígenas del Cauca nunca hubiera estallado. El mismo día de la mochila fui a cine y entre boletas, crispetas (palomitas de maiz), perro caliente y gaseosa se me fueron 72.0000 pesos (aprox US$45.-). Gracias a Dios no tengo familia, porque solo podría llevarla a cine tres veces al año.

Mezquinos es lo que somos. Todos los días, uno ve análisis en la prensa sobre por qué la gasolina es tan cara en Colombia. Porque somos tan mala clase que lo único que buscamos es joder al prójimo, ¿hay alguna otra explicación.

Burbuja textil: los Zara de Colombia deben ser los más caros del mundo. Cualquiera que haya viajado a Europa sabe que una prenda de la marca se puede vender aquí por casi el doble que allá. Burbuja la de los parqueaderos, donde en vez de cobrar por darle un espacio al carro, parece que lo hicieran porque lo están educando. Burbuja es también que hayamos salido a gritar que Falcao García costaba 60 millones de euros después de hacer dos goles en una final de segundo orden.

Somos avaros, torcidos. Creamos nuestra burbuja por la misma razón por la que tenemos violencia en el campo e inseguridad en las ciudades: nos gusta el dinero fácil. En términos comerciales, la diferencia entre un narco y un hotelero en Cartagena es que al segundo lo ampara la ley.

Y suena a que todo nace en Bogotá y se va extendiendo. Hay que ver los precios de la finca raíz en Anapoima, Girardot, Honda, Santa Marta. Salió en la prensa que Bogotá era la cuarta ciudad del continente con la vivienda más cara, y yo agrego que es también la cloaca más grande del mundo: vías angostas y deshechas, mal transporte público, paseos millonarios, atracos en los puentes peatonales, asesinatos por robar un celular, restaurantes abusivos, educación excluyente, corrupción. La verdad, no entiendo quién querría pagar ocho millones de pesos por metro cuadrado para vivir en un roto como este.
Somos UN PAÍS TAN POBRE, rayando en el canibalismo, con guerrillas propias, narcos propios, bandas de atracadores propias, cultura paupérrima, justicia nula, sistemas de salud que se enriquecen cada día a costa de la vida de sus usuarios, huecos en las calles de Bogotá que parecen cráteres volcánicos, políticos corruptos que juegan a los dos bandos, en donde, por alguna razón que no se explica, el costo de la vida es mayor que la de cualquier ciudad de un país CIVILIZADO (Roma, Paris, Munich, Washington, por citar algunas).

Dónde estará la sinrazón?


TODOS TENEMOS DERECHO A TENER UNA OPINION Y A EXPRESARLA, ES LA DEMOCRACIA.   JAIME

TU DICES,......DIOS DICE......


Foto

COMPARTALO CON TODOS TUS AMIGOS....
EL TE LO AGRADECERÁ


ETERNO DESCANSO.......

Por favor difundamos este mensaje.

La red virtual de pensionados de Colombia,  expresa sus condolencias a familiares, amigos, seguidores y compatriotas de nuestra mas ferviente e implacable defensora de los derechos del niño en este país.

Ante el  inesperado fallecimiento de la destacada Senadora Gilma Jimenez, rogamos al Creador Todopoderoso que su causa no sea infructuosa y que por el contrario, sea el factor que impulse que los valores humanos de todos los colombianos se orienten en ese mismo sentido defensivo para que nuestros niños se sientan protegidos, respetados y amados.

Nuestro espíritu acompaña a todos sus dolientes y  hace votos de paz en su trayecto al eterno descanso.

Fraternal abrazo,