domingo, 3 de marzo de 2013

LA CRISIS CAFETERA: MÁS ALLÁ DE LA COYUNTURA


Febrero 26,  Santiago García J · 

En alguna época se dijo que para saber de política en Colombia, había que saber de café. Es que Colombia fue una república del café, que se desarrolló, creció, se expandió y hoy sufre en torno al café.  Grandes líderes como Pedro Uribe, Fernando Londoño Londoño, Manuel Mejía, Arturo Jaramillo, se hicieron gracias al café. No es fácil para quienes nacimos en la región cafetera, y conocemos de primera mano las angustias de los productores del grano, símbolo de Colombia, escuchar por estos días coyunturales a tantos ciudadanos, miembros del Gobierno y de la Federación de Cafeteros calumniar a los productores, tildándolos de facinerosos, egoístas o mendigos.

Entender la crisis que viven los cafeteros no es tan sencillo como lo quiere hacer ver el gobierno. Este no es un problema político azuzado por Álvaro Uribe o por Jorge Enrique Robledo, ni es tampoco un gremio que dejó de ser rentable y quiere ser sostenido por el Gobierno, el problema es estructural y abarca un largo periodo histórico, que no pretendo contar, ni siquiera resumir, pero si al menos enterar al lector en medio de esta ola de desinformación alentada desde la Federación de Cafeteros y la Casa de Nariño.

Los cafeteros reclaman ayuda del gobierno, porque éste tiene una deuda histórica con ellos, en las décadas de los 70 y 80 cuando el grano alcanzó los US$ 3 por libra, la Federación de Cafeteros y los Comités de Cafeteros -quienes manejan el monopolio de la comercialización del grano colombiano- acordaron que pagarían al productor una cifra cercana al 35% del precio real, y que el 65% restante se destinaría a un Fondo de ahorro, que en época de vacas flacas sustentaría el precio, y serviría para el desarrollo social cafetero.

Este Fondo sería público, para que los recursos pudieran ser cuidados y vigilados con celo, y para su administración el Gobierno, mediante la suscripción del “Contrato Cafetero” encargó a la institución privada: Federación Nacional de Cafeteros. En teoría era un modelo ejemplar para el mundo. El problema empezó cuando ese Fondo empezó a utilizarse para mitigar crisis financieras en los 80, crisis nacionales como la reconstrucción de Armero… el Gobierno Nacional, dispuso del dinero ahorrado de los cafeteros como si fuera suyo, y hoy cuando reclaman sus dineros, los tilda de egoístas. Que diría el grupo Santodomingo si el gobierno de cada 100 canastas de cerveza le quitara 65, para cubrir sus gastos? No reclamarían luego estos empresarios lo que es suyo?

Para agudizar el problema anterior, los gerentes de la Federación, otrora hombres de la zona cafetera, que hablaban con fuerza al gobierno en defensa de los productores, sucumbieron ante la sed del poder, y así Jorge Cárdenas Gutiérrez convirtió la Federación de Cafeteros en un grupo, que poco sabía de café, pero que mucho sabía de burocracia, porque allí se pagaban jugosos salarios, se tenían “embajadores cafeteros” con mejores sueldos y prebendas que los diplomáticos oficiales, pero que poco o nada sabían del grano, fue así como Juan Manuel Santos, sin pisar una finca cafetera llegó a Londres a representar el grano. Por esta época también vivió en Londres, con cargo a los cafeteros, Juan Camilo Restrepo, para luego ser gerente comercial en la época Cárdenas (1986-1990) Para completar la Federación se convirtió en un portafolio de inversiones que no parecía propio de un gremio de agricultores: una aerolínea, una flota mercante, un banco, corporaciones financieras en todo el país, todas con un común denominador: empresas que se fueron a la quiebra, pero eso sí el pasivo pensional de estas entidades, sigue cargado al Fondo Nacional del Café, es decir, a los ahorros de los productores. 

Será que un campesino en Palestina (Caldas) en Fredonia, en Heliconia, en Aranzazu, quería que su dinero, el que ahorró para las ‘vacas flacas’ se enterrara en una nueva flota de aviones para ACES o en el pago de pensiones de los marinos de la Flota Mercante?. 

La crisis cafetera, como la del agro en general se agudizó con la apertura económica, y allí aparecen los primeros paros cafeteros, liderados por Fabio Trujillo Agudelo, y Jorge Enrique Robledo, de corrientes políticas totalmente opuestas, pero que unidos con los productores, lograron que muchos cafeteros no vieran sus propiedades rematadas por los bancos.

pesar de la crisis, la Federación de consuno con el Gobierno, mantuvo un gravamen, bajo la modalidad de aporte parafiscal, a cada libra de café vendida, como remuneración al monopolio impuesto para la comercialización de la Federación y para el Fondo Nacional del Café. Curioso que en un país que hablaba de abrirse al libre mercado, se siguió manteniendo un intermediario monopolístico, administrado por burócratas, que sin duda ha restado toda la competitividad al grano colombianoEl 80% de estos recursos del Fondo fue gastado, de 1991 a 2001, entre Gobierno y Federación, en actividades distintas a las de sustentar el precio y ayudar a los caficultores, como mandaba la Ley 9a de 1991, como bien lo señaló la CEPAL, y se hace palmario en el grave estado de los cafeteros.

Finalizaba el Gobierno Pastrana, y allí cayó el gran poder de Jorge Cárdenas en la Federación. Parecían tiempos de cambio, el Ministro Juan Manuel Santos, convocaba a una comisión para revisar la institucionalidad cafetera -antidoto que hoy quiere repetir-, se trazaron las políticas públicas cafeteras que hasta hoy se han venido aplicando, y el diagnóstico fue peor que la enfermedad, como resultado de aplicar estas recomendaciones, que sólo sirvieron para fortalecer el anacrónico monopolio de la Federación, Colombia hoy continúa en caída libre en producción, mientras otros países productores como Vietnam y Brasil han visto crecer su producción.

Esta comisión fue encabezada por Gabriel Silva, quien Santos posteriormente se encargaría de recomendar para la Gerencia General de la Federación, a donde este personaje llegó con preocupaciones políticas, alejadas de la de los productores, como el tiempo hoy se encarga de demostrarlo. En la administración Silva, la marca Juan Valdéz, que pertenecía al Fondo Nacional del Café, y que durante décadas fue posicionada gracias a los dineros aportados por los cafeteros -de naturaleza pública- se convirtió en privada, y hoy cuando Ud. consume un tinto en estas tiendas, más allá de la publicidad, mire la factura que le entregan y verá que los dineros no van a las 500,000 familias que publicitan, sino a una sociedad llamada Procafecol. Para completar a los cafeteros les vendieron acciones de lo que fue su marca, tanto así como si el Gerente de Bavaria, alegando que son suyas, llamara a Alejandro Santodomingo a ofrecerle las acciones que le pertenecen.

Para no alargar la historia, Genaro Muñoz recibió un gremio quebrado. Y acabó de agudizar la crisis pues en lo que lleva de Gerente no ha logrado atinarle a una sola proyección de producción del grano, siempre la estima muy por encima de lo que realmente se produce, y no hay que ser un genio en economía para saber que pasa en el mercado internacional cuando quien tiene el monopolio de la comercialización de un producto dice que pondrá grandes cantidades en el mercado. A esto hay que sumarle que las tales renovaciones que siempre señalan Gobierno y Federación parecen sólo existir en el papel.

En zonas como Palestina Caldas, otrora 100% cafeteras cada vez es mayor la sustitución de cultivos, por una sencilla razón, a mayor cantidad de café mayores son las pérdidas, a mayor café producido mayor es la contribución que del precio sustraen al productor, así quien quiere seguir en el negocio?. Para acabar de apuntillar la productividad, la Federación de manera desleal permite la importación de Café extranjero, ahí si opera el libre mercado, pero para mantener su monopolio siguen anquilosados en los años 50.

Para completar tres hechos de la Administración Santos que agudizan el malestar cafetero: (1) en dos ocasiones el Gobierno, ha intentado -y no es un chiste de mal gusto- aumentar la contribución cafetera, reforma que han logrado frenar los productores del café, con representantes y senadores de diferentes vertientes política. (2) en uno de los peores momentos de la crisis cafetera, el Presidente Santos NEGÓ que esta existiera, en el contexto del Congreso Cafetero y (3) las limosnas que el gobierno envía como ayuda, que lejos están de saldar la deuda con este gremioal que hoy amenaza con tanquetas y con discursos altisonantes del Ministro de Defensa, mientras que con asesinos y traficantes de drogas negocia el País en la Habana.

Las zonas cafeteras han sido históricamente regiones de paz. La prosperidad, la distribución equitativa de la tierra y de los ingresos que generaba el café, mantuvieron la mayoría de las regiones colombianas, productoras del grano, al margen del flagelo del terrorismo y los cultivos ilícitos.

El olvido del gobierno ha llevado a que cada vez más se vendan tierras a personas de dudosos oficios, a que el desempleo lleve a la inseguridad, el problema social inmerso en el café parecen no entenderlo ni el Gobierno, ni la “institucionalidad” del gremio, que ante los reclamos de los productores de Café, emulan a los reyes de Francia en su Palacio de Versalles alejados de las realidades del pueblo.

Queda mucho por contar del tema cafetero, pero si algo queda claro, es que la responsabilidad de Juan Manuel Santos, y Juan Camilo Restrepo no es de esta coyuntura, sino que han sido arquitectos y piedra angular de las fallidas y desastrosas políticas cafeteras que sumen hoy el gremio en la ruina.  

Santiago García J

El desorden nacional


LA CRONICA DEL QUINDIO, Autor: Jorge Arango Mejía



Es lamentable decirlo, pero Colombia se acostumbró a vivir en el desorden. Y no por falta de normas porque las dictan sin pausa ni medida las corporaciones y los funcionarios encargados de esa función. Lo que hay es diferente: es la ausencia de la autoridad, que racionalmente ejercida permite la convivencia civilizada y pacífica.

Los funcionarios públicos elegidos por el voto popular, viven con el temor de perder la simpatía de la gente si se dedican a gobernar, es decir, a cumplir el mandato que se les confió. Y adoptan los caminos más fáciles. El primero, no hacer nada, sencillamente, dejar que el tiempo transcurra. El segundo, no tomar ninguna decisión que genere conflicto con cualquier sector. El tercero, decir sí a todo, aunque hacerlo implique prometer lo que no se podrá cumplir.

Y como si lo anterior no fuera suficiente, siguen haciéndose propaganda como si aún  anduvieran en campaña. Sería interesante conocer las cifras que se derrochan  en publicidad injustificada. ¿A cambio de qué? De nada, porque lo que se diga o se escriba en contra de la realidad a nadie convence.

Una mala administración no se transformará en buena por muchas alabanzas que reciba. Hace algún tiempo un gobernador del Valle del Cauca fue destituido por faltas graves. De nada le valió haber arrojado a la basura centenares o miles de millones de pesos en propaganda. Desgraciadamente ese vergonzoso episodio cayó en el olvido, y otros gobernadores y alcaldes siguen malgastando los recursos que están encargados de custodiar y emplear solamente en lo que es propio del servicio público.

Y también la actividad política se desordenó. Durante siglo y medio hubo solamente dos grandes partidos políticos, el Liberal y el Conservador. Con sus aciertos y sus errores, ellos escribieron la historia de la nación. Que tuvo épocas doradas, como los años de la República Liberal, que entre 1930 y 1946 cambiaron la Colombia agrícola y pastoril que había vegetado durante los cuarenta años de la hegemonía conservadora.

La reforma constitucional de 1991 permitió la formación de innumerables grupúsculos que solamente son empresas politiqueras. Cuando escribo sobre estos temas, siempre vuelvo a la definición de politiquería del Diccionario de la Real Academia: bastardeo de los fines de la acción política. Por ejemplo, el partido de la U, así bautizado no tanto por la unidad sino por Uribe (para cuya reelección se creó), podría cambiar su nombre fácilmente y adoptar otro que lo retrataría fielmente: partido del gobierno. De éste y de cuantos vengan, de todos. Es una agencia de empleo, negocio próspero si se tiene en cuenta que el Estado es el primer empleador. Nadie sabe cuál es su programa, si realmente tiene alguno. Y a nadie le importa que no lo tenga.

Y así como están a la deriva los partidos, sin ideas ni metas concretas, también lo están sus dirigentes. El Liberalismo, que tuvo jefes únicos como Gaitán y Carlos Lleras, está en manos de un jovencito que, como por arte de magia, llegó a la Cámara sin haber librado ninguna batalla en defensa del Partido y sin más título que su partida de nacimiento. ¿Cuáles son sus méritos? Durante el tiempo que lleva en el cargo, solamente una vez  ha sido noticia: cuando confesó haber votado una reforma constitucional sin haberla leído. Todo lleva a pensar que esa confesión no le aprovechó, porque no tuvo contrición de corazón ni propósito de la enmienda.

Y para colmo de males, el gobierno persiste en el error de no actuar mientras la gente no acuda a las vías de hecho. Se ignora un principio elemental: que es más fácil prevenir los incendios que apagarlos. A tal punto que gremios siempre pacíficos, como los cafeteros, no encuentran más camino que cerrar los caminos, para conseguir que les presten atención.

Hace años, Carlos Lleras describió la situación del país con usa sola frase: está descuadernado. ¿Qué diría hoy si viera cuán bajo hemos caído?

El primer 'humo blanco' del proceso de paz en La Habana


ELTIEMPO.COM,   02 de Marzo del 2013

Primeros acuerdos con las Farc, tras un huracán
Humberto de la Calle, jefe de la delegación del Gobierno.

Nunca se había logrado algo similar durante diálogos con las Farc. Hay consensos sobre tierras.

En términos de la agenda de paz, lo que el Gobierno y las Farc han logrado en La Habana parece apenas un trabalenguas. Acuerdos sobre el subpunto uno del primer punto de una agenda de 6 puntos y 27 subpuntos. (Lea: Gobierno y Farc llegan a primeros acuerdos en tierras).
En términos reales, los consensos para recuperar para campesinos sin tierra aquella que por décadas muchos han obtenido ilegalmente, y para actualizar el catastro de tal manera que los que tienen las tierras paguen lo justo por ellas, podrían ser el comienzo del fin del conflicto armado de 50 años con esa guerrilla. (Lea: Se pasó de las aproximaciones a los acuerdos con las Farc: De la Calle).
La tarea es todavía larga, claro. Pero en el acceso desigual y el uso indiscriminado de la tierra, en la improductiva, la gran propiedad y la frontera agrícola –todo esto contenido en el subpunto en el que anunciaron acuerdos–, está el origen de esta guerra. (Vea la bitácora de paz).
Y si bien “nada está acordado hasta que todo esté acordado”, estosconsensos para una reforma estructural del campo no solo son los primeros del proceso de paz que comenzó hace tres meses –el 19 de noviembre–. Son también los primeros en la historia de intentos para superar el conflicto, desde el presidente Belisario Betancur, hace 28 años.
Incluso si el presidente Juan Manuel Santos y las Farc no firmaran un acuerdo definitivo de paz, las bases de la reforma agraria –cuyos detalles reveló EL TIEMPO el domingo pasado– están quedando echadas en La Habana.
Y serán los soportes del “desarrollo rural profundo” que se pretende para cambiar el destino trágico que ha marcado a Colombia. Aun con las diferencias que persisten frente a la manera de actuar sobre al latifundio legal. Esa es la magnitud de la historia pública de la sexta ronda de conversaciones en Cuba, que terminó el viernes.
La dimensión crece si se tiene en cuenta la historia privada. Un huracán que pasó impetuoso sobre la mesa de paz de La Habana, pero inadvertido en Colombia. Logró provocar el momento más “duro” desde el comienzo de la negociación, y tuvo ausente de los diálogos durante dos días a ‘Iván Márquez’, el jefe de la delegación de las Farc. Algo que no había pasado.
Protesta con ausencia
El torbellino fue desatado por las palabras del presidente Juan Manuel Santos en el Caguán, donde el 20 de febrero atribuyó a esta guerrilla el “robo” y “despojo”, al Estado y a campesinos, de 500.000 hectáreas. (Lea: Así se adueñaron las Farc de la tierra en el Caguán).
Públicamente, las Farc dejaron pasar un día, el jueves 21. Pero estaban provocadas y ese día ‘Iván Márquez’ no llegó a la mesa de diálogos.
Fue Rodrigo Granda el encargado de notificarle al jefe de los negociadores del Gobierno, Humberto de la Calle, que había “una situación delicada”, que ‘Márquez’ estaba en “consultas” y que no iría al palacio de convenciones del Hotel Palco, donde tienen lugar las conversaciones.
La intervención del jefe máximo de la guerrilla en el proceso de paz, ‘Timochenko’, que dirigió una carta al presidente Santos el viernes 22, hacía presentir la turbulencia en Colombia. “Las actitudes oficiales amenazan con hundir el proceso de paz en un pantano”, le dijo.
Y le agregó: “Creíamos que Santos era sincero al manifestar que soñaba con pasar a la historia como el Presidente que consiguió la paz. Lo mandó a decir de tantas maneras, dio tantas muestras de querer en realidad alcanzarlo, que su comportamiento y sus palabras en San Vicente del Caguán nos han dejado perplejos”.
Pero solo los de la mesa de diálogos en Cuba sentían el verdadero efecto del huracán.
‘Márquez’ tampoco apareció ese viernes 22 de febrero. Nadie quería una crisis, pero la intención del Gobierno estaba clara: hacerles entender a las Farc que un proceso de paz pasa por admitir los errores, por reconocer a las víctimas. En apropiación de tierras o en cualquier otro tema.
Claro está, Santos también hablaba para los críticos de los diálogos, que creen que todo se le perdonará a la guerrilla.
Por eso el mismo sábado dijo que a la firma de la paz se llegaba con acuerdos y “no con cartas”, y que mientras tanto no habría ni “tregua militar” ni “tregua judicial”.
‘Timochenko’, en todo caso, había llamado al Presidente, en su carta, a sacar el proceso del pantano. Y un encuentro a solas entre De la Calle y ‘Márquez’ calmó la tempestad.
Las bases de los primeros acuerdos
1. Un banco de tierras
Ya está determinado que van a este banco entre 400 y 500 mil hectáreas incautadas a narcos. Además, cerca de un 1’000.000 que están en manos de agricultores, comerciantes y ganaderos que corrieron las cerca de manera ilegal, y que se recuperarían mediante 1.100 juicios agrarios, ya en marcha. También, las tierras que se apropiaron algunos con complicidad de funcionarios del Incora y el Incoder. Solo en Antioquia hay 1.000 resoluciones para recuperar entre 30.000 y 40.000 hectáreas. Asimismo irán al banco tierras las que, aunque adquiridas de buena fe, tienen origen ilegal. En estos casos habrá indemnización.
2. Actualización del catastro
Hace cerca de 40 años no se hace una actualización completa del catastro en el campo y las tierras, subvaloradas, han llevado a un predial injusto. El promedio de pago es del 3 por mil, cuando el techo es de 16 por mil, según la ONU. El poder político de los latifundistas ha sido uno de los obstáculos para la actualización catastral, según un estudio del organismo internacional.
3. Límite a frontera agrícola
Aunque la proporción es todavía parte de la negociación, se cerrará más la frontera agrícola para ponerle fin a la colonización desaforada y al uso inadecuado del suelo. Se trata también de preservar grandes reservas para el futuro.
MARISOL GÓMEZ GIRALDO
Editora de EL TIEMPO
margir@eltiempo.com

viernes, 1 de marzo de 2013

'Mi función es cuidar la chequera'



ELESPECTADOR.COM, POR: HÉCTOR SANDOVAL DUARTE
 Aunque el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, reconoció que todavía hay mucha plata, advirtió que priman las metas fiscales. Sobre la mesa de negociación están puntos cruciales como la revaluación y más subsidios para el café.
 
Los líderes cafeteros le están pidiendo al Gobierno un mayor precio de sustentación para la carga. De aprobarse, costaría $1 billón al fisco. / La Patria
Como se tenía previsto, ayer en la tarde varios representantes de los cafeteros, líderes del paro y también miembros del Gobierno, de nuevo se sentaron a conversar para tratar de disuadir el inconformismo que ha tenido a los productores del grano en constante protesta durante los últimos días.
Ayer, en departamentos como Quindío, Risaralda, Huila, Antioquia y Caldas continuaban las protestas de miles de cafeteros, quienes bloquearon de nuevo las carreteras. Esto, según Fenavi, ha causado dificultades en el abastecimiento de granjas avícolas y en la distribución de pollo y huevo. También la obstrucción vial en el sur del Huila ya comenzó a causar escasez de combustible en el Putumayo.
Antes de sentarse a conversar con los representantes cafeteros, el ministro de Hacienda y Crédito Público, Mauricio Cárdenas Santamaría, recalcó que al café se le están dando $400.000 millones distribuidos en subsidios de $60.000 por cada carga. “Eso significa un gasto de los contribuyentes colombianos”. Y en cuanto a una adición para el sector, el jefe de la cartera manifestó que “ante todo está el tema de las metas fiscales. Colombia necesita estabilidad fiscal, bajo déficit y baja deuda”.
“Mi función es cuidar muy bien la chequera. No he dicho que no haya plata; hay mucha”, manifestó el ministro de Hacienda, quien agregó que el hecho de que el dólar haya mostrado una tendencia al alza en los últimos días —por encima de los $1.800— es una buena noticia.
“Parte fundamental del precio del café en Colombia es la tasa de cambio. Por cada peso que suba el dólar, aumenta el precio de la carga en $2.000”, dijo Cárdenas, al tiempo que reiteró que se deben desbloquear las vías. “Hay que seguir con el diálogo; sin vías de hecho”.
A su turno, Óscar Gutiérrez Reyes, uno de los líderes del Movimiento por la Dignidad Cafetera, aseguró que los productores cafeteros que representa se mantienen en cinco puntos para continuar dialogando con el Gobierno durante los próximos días. El primero de ellos es debatir el tema del precio del grano, sumado a la caída del ingreso de los caficultores.
Como segundo punto, Gutiérrez dijo que se debe buscar solución a las deudas bancarias de los cafeteros. Agregó que al Gobierno también se le va a pedir ayuda con el precio de los agroinsumos. “Pedimos que no haya minería grande en la zona cafetera y solicitamos que se detengan las importaciones del grano”.
“Estamos en la mayor disposición de adelantar una negociación. Esperamos que el Gobierno asuma una actitud sensata, seria y ágil”, dijo el líder cafetero, y manifestó que si el Gobierno no accede a las propuestas de este sector de los caficultores, se continuará con el bloqueo de vías hasta que se logre concretar una próxima negociación.
Luis Genaro Muñoz Ortega, gerente general de la Federación Nacional de Cafeteros, aseguró que el primer punto en la discusión es la prolongada revaluación del peso frente al dólar que les ha quitado $1,5 billones a los caficultores en los últimos dos años y que tiene el precio de la carga alrededor de $510.000. De acuerdo con el dirigente, es necesario continuar con estudios enfocados en la adición de recursos para el sector cafetero.
Recientemente, el presidente Juan Manuel Santos no descartó un subsidio adicional de $150.000 millones para el sector en caso de que hacia comienzos de agosto los precios del grano no hayan reaccionado como se espera.
Adicional a esto, Muñoz contó que el próximo lunes se dará inicio en Bogotá a una sesión extraordinaria del Congreso Cafetero con la participación de los comités departamentales para buscar salidas a la problemática de la caficultura.
Entre tanto, el representante cafetero de Caldas, Mario Gómez Estrada, manifestó su preocupación ante la situación que se vive en los departamentos con los bloqueos viales y las ayudas para el sector. Al cierre de esta edición los representantes del Gobierno y de los caficultores continuaban sentados en búsqueda de soluciones.
 
Héctor Sandoval Duarte 
Elespectador.com

Sintra-Uribe


ELESPECTADOR.COM, Juan Pablo Calvas

Al paso que vamos, el Día del Trabajo veremos al expresidente Uribe trepado en una de las tarimas de la CGT en la Plaza de Bolívar.


Es que el giro de 180 grados que ha dado el exmandatario, en lo concerniente a los movimientos sociales, ha rebasado todos los límites de lo imaginable. ¿Dónde está aquel hombre que en 2008 aseguraba que el paro de los corteros de caña era promovido por la guerrilla? ¿Qué fue de aquel presidente que en 2007 declaraba ilegal el cese de actividades de los profesores? ¿Qué hicieron con el Ejecutivo que acabó con el Ministerio de Trabajo?


El Uribe modelo 2013 es un hombre renovado, que cree en los movimientos sociales, que respalda las protestas campesinas y que no se arredra ante los anuncios del Gobierno de turno según los cuales la guerrilla estaría detrás de las movilizaciones de los productores de café. Por eso digo que nada raro sería ver al expresidente sosteniendo una pancarta en las marchas del 1 de mayo mientras camina a lo largo de la carrera séptima hacia la Plaza de Bolívar.


En esa línea, supongo que el Centro Democrático ya está realizando acercamientos con líderes sindicales de la CGT, la CUT o la CTC para empezar a alinear iniciativas y propuestas a favor del universo obrero. Me imagino que las puertas del nuevo movimiento político se han abierto para recibir a los indígenas de la ONIC que cada cierto tiempo nos recuerdan las dificultades que enfrentan sus pueblos ancestrales con el asunto de la tenencia de tierras y los roces con los terratenientes. Deduzco que ante este nuevo ímpetu pro-campesino, una de las líneas de trabajo del nuevo movimiento será el de promover la protección medio ambiental y agrícola, enfrentándose a explotaciones mineras como La Colosa o deteniendo la construcción de proyectos como el de la hidroeléctrica del Quimbo.


Da gusto ver ese nuevo aire del ex presidente Uribe y más aún cuando se especula sobre la posibilidad de que se presente como candidato al Senado. Imagíneselo junto a Jorge Robledo defendiendo, hombro a hombro, al campesinado nacional. Ya lo veo hablando de la necesidad de reducir los precios de la gasolina y de la urgencia de revisar el TLC con la Unión Europea porque puede llevar a la quiebra a los productores de lácteos nacionales. Uribe 2013 sí que tiene el corazón grande.


Sin embargo, no olvidemos que se trata de un hombre político. Estamos en campaña y por ahora todo se vale. La foto con los campesinos, las frases altisonantes, el rechazo al statu quo, todo eso sirve para ir acumulando voticos. ¿Quién sabe qué pase en 2014? Tal vez Uribe sufra una nueva transfiguración y el alegre amigo del pueblo colombiano que hoy trasiega por ciudades y pueblos se convierta en el mismo que dejó el solio de Bolívar hace un par de años.

Procuradores con salario de hasta $19 millones no podrán elegirse a dedo


Por: Elespectador.com


Así lo ordenó la Corte Constitucional. En agosto próximo se elegirán por concurso cerca de 650 procuradores judiciales.


En menos de seis meses el procurador general de la Nación, Alejandro Ordóñez, deberá convocar un concurso para la elección de nuevos procuradores judiciales que intervienen en los diversos procesos. 

Así se lo ordena la Corte Constitucional en un fallo que tumbó el Decreto-ley 262 de 2000, que permitía al jefe del Ministerio Público elegir a dedo a los aspirantes a esos cargos, considerados hasta ayer de libre nombramiento y remoción.
Con ponencia del magistrado Mauricio González, la Corte concluyó que esta norma viola el artículo 280 de la Carta Política, según el cual “los agentes del Ministerio Público tendrán las mismas calidades, categoría, remuneración, derecho y prestaciones de los magistrados y jueces ante quienes ejercen el cargo”.

Es decir, en agosto próximo se elegirán por concurso cerca de 650 procuradores judiciales, quienes devengarán entre $6 y $19 millones.

LA TORMENTA PERFECTA: El jugoso negocio del sistema financiero


Semana.com,  28 febrero 2013, Rafael Rodríguez-Jaraba*

OPINIÓN      Utilidades anuales de 39.7 billones de pesos nos son cifras menores y son elocuente expresión de la creciente concentración de la riqueza en Colombia.

Pocas cosas producen tanto malestar a la opinión pública, como examinar las siderales utilidades que obtiene el sistema financiero cada año.

Rendimientos anuales de 39.7 Billones de Pesos, nos son cifras menores, y son elocuente expresión de la creciente concentración
 de la riqueza en Colombia.

Es claro que el sector financiero administra moderados niveles de inversión y riesgo, y a cambio obtiene una de las mayores tasas de retorno de capital en Colombia.

Si bien apalancar el desarrollo requiere de un sector financiero sólido, confiable y sostenible, no es conveniente que el formidable negocio de las instituciones financieras sea en buena medida, producto de la tolerancia estatal que permite el cobro de unos servicios caros y la obtención de unos márgenes de intermediación exorbitantes y abusivos en la prestación de un servicio público básico para auspiciar el desarrollo.

Los negocios deben generar rendimientos suficientes para sufragar los costos, compensar la administración de los riesgos y rentar el capital, pero en una economía sana, la intermediación y la prestación de servicios financieros, no debe ser el mejor negocio, y de serlo, se convierte en una actividad lesiva a la productividad, que contrae el sector real, desestimula el trabajo y niega posibilidades de alcanzar un crecimiento equitativo y armónico.

Si bien el estado debe ser respetuoso del mercado, de la iniciativa privada y de la libertad de asociación empresarial, no puede ni debe ignorar, y menos tolerar, prácticas abusivas que envilecen la economía.

El mercado financiero en Colombia desde hace mucho tiempo está desbordado, pero el estado no lo reconoce. Los gobiernos por temor a mostrarse intervencionistas esperan y esperan, y terminan siendo complacientes con los abusos. Esta permisibilidad ha ido acostumbrando al usuario a la indefensión y a la resignación.

Es obligación perentoria de los estados intervenir los mercados cuando los precios no son el resultado de la libre interacción de la oferta y la demanda. Es inequívoco que en el mercado financiero colombiano, la oferta tiene una posición articulada y dominante, que le permite colocar todas las condiciones, mientras que la demanda debe acogerlas sin opciones ni alternativas.

Los servicios financieros están regidos por normas positivas que se remontan a 1.918, y que en teoría se fundamentan en una ecuación que privilegia la equidad y equilibra la confianza de usuarios y de entidades depositarias de la fe pública. Pero en la práctica, la relación entre clientes y establecimientos financieros es desigual. Los servicios que se prestan, en la mayoría de los casos, están regulados por “contratos por adhesión”, o sea, por acuerdos impositivos, en que una de las partes coloca todas las condiciones y la otra debe allanarse a cumplirlas.

Por solemnidad contractual, la utilización de las instituciones financieras es forzosa e imperativa. Si las personas y empresas quieren dar formalidad a sus actos mercantiles, tácitamente están obligadas a usarlos. Este desequilibrio contractual es consuetudinario y universal, pero se torna antipático, cuando el que impone todas las condiciones se muestra ineficiente y prepotente frente al cliente que lo favorece con su confianza. Con todo, esta condición asimétrica se vería parcialmente disminuida, si el usuario recibiera servicios eficientes, competitivos y sobretodo buen trato.

Pero las quejas de los usuarios son inefables. Las respuestas a las quejas, en ocasiones, causan hilaridad y son un formalismo ocioso. Los flamantes Defensores del Consumidor y la tardía Superintendencia Financiera reciben incontables reclamaciones, pero poco o nada hacen en favor del mejoramiento del servicio. Esta situación está provocando justa animosidad, deserción, y lo más grave, el crecimiento mimetizado de un sistema financiero paralelo que peligrosamente bordea las normas que penalizan la usura y que prohíben la captación masiva y habitual de ahorro público.

Muchos creen que los abusos en que incurren las instituciones financieras se reducen a los exorbitantes costos de los servicios que prestan, cuando en realidad la mayoría de ellos son invisibles para los ciudadanos y ocurren con la complacencia de la Ley o por tolerancia de las autoridades.

Empiezo a perder las esperanzas que en Colombia haya alguien capaz de instrumentar una verdadera reforma económica; Lo triste es, que es posible y relativamente fácil, lo que falta es saber, y más que eso, valor para hacerlo. De eso hablaremos en otra columna.

* Director y Socio de Rodríguez-Jaraba & Asociados. Consultor Jurídico y Corporativo especializado en Derecho Comercial, Financiero y Contratación Internacional. Profesor Universitario.