jueves, 13 de diciembre de 2018

Ideas para la edad de jubilación


Por: Hernán González Rodríguez

Ojalá no resulte figurando la reforma pensional en la lista de las imposibles de realizar para los colombianos, porque los cerca de $40 billones por año del Presupuesto General de la Nación que se canalizarán hacia las mesadas de jubilación representarán cerca del 15% del Presupuesto aludido en 2019.
“De cada $10 que paguemos en impuestos, $2,7 se destinarán a las pensiones”, comenta Fedesarrollo. Los errores, vacíos, inequidades y, sobre todo, la magnitud de los fondos demandados por nuestro obsoleto sistema pensional desbordarán muy pronto las finanzas del Estado.
Inequidades. Cobertura pensional del 30% de la población colombiana, frente al 64% de Latinoamérica. El 85% de los recursos beneficia a 1,3 millones de colombianos, o sea, al modesto 15%.
Apremia por tanto igualar y elevar la edad de jubilación de hombres y mujeres a no menos de 65 años. Los colombianos nos jubilamos hoy a los 62 años y las colombianas a los 57. En Argentina y Chile se jubilan a los 65 y a los 60 años. Merece comentar que, en Argentina, a medida que se aumentan los años de edad se requieren menos años de cotizaciones, así, por ejemplo, un argentino con 15 años de trabajo y 70 de edad pude solicitar su jubilación.
Coincido con el director de estudios económicos de Fasecolda, señor Hernán Avendaño Cruz, quien afirmó en un estudio que la edad de jubilación en Colombia debería ser de 69 años, porque para que una persona pueda acceder a su pensión debe tenerse en cuenta su “edad prospectiva”, o sea, considerar no solo la edad que tiene, sino también su expectativa de vida.
En consecuencia, los expertos consideran que hoy día por cada 15 años que se eleve la edad promedio de vida de los colombianos se debe elevar en cinco años la “edad prospectiva” para pensionarse. En ese orden de ideas, la investigación propone que se establezcan mecanismos automáticos de revisión periódica de las edades mínimas para acceder a la pensión.
“Cabe señalar –concluye el diario Portafolio tras comentar el artículo citado– que según las proyecciones del Celade en el 2050 habrá más adultos mayores de 65 años en Latinoamérica que jóvenes, y según el planteamiento de Avendaño –que fue basado en la edad prospectiva calculada por el Wittgenstein Centre for Demography– la edad de jubilación en ese momento sería de 74 años. No obstante, Avendaño también señala que aunque el futuro se encuentra en el terreno de la hipótesis, lo más probable es que la longevidad transforme las formas de trabajo que hoy existen”.



domingo, 9 de diciembre de 2018

Listas bases para salario mínimo..

Diciembre 06, 2018, Diciembre 06, 2018



Quedaron listas las bases para establecer el salario mínimo de 2019. La Ministra de Trabajo Alicia Arango, explicó que las cifras se componen de una productividad de 0,52%, inflación de 3,27 % y crecimiento 2,7 % y la tasa de desempleo de 9,5%.
El director del DANE, Juan Daniel Oviedo, afirmó que en Colombia de 22 millones de ocupados el 44%, es decir 9 millones de personas, devengan hasta un salario mínimo y 7 millones de estas personas son independientes, teniendo la mayoría un título de bachiller.
Ante este informe la titular de la cartera laboral, dijo que son preocupantes esas cifras dadas a conocer por el DANE.
“La verdad es que cuando a uno le dicen que el 44% de los ocupados llega hasta el salario mínimo, uno se queda pensando en que tenemos que mejorar, porque no podemos seguir en la informalidad y donde los trabajadores no tienen derecho a nada, es decir, ni pensión, ni salud”, afirmó la Ministra.
Por su parte, el presidente de la Confederación General del Trabajo (CGT), Julio Roberto Gómez, dijo que no solo se debe tener en cuenta el incremento salarial, sino también los derechos laborales de los trabajadores colombianos.
“Al conocer las bases de la negociación, el próximo martes nosotros como CGT, CTC y las Confederaciones de Pensionados, nos mantenemos en el 10% como petición al incremento del salario mínimo y así lo oficializaremos”, afirmó Gómez.
Por su parte el vicepresidente de Fenalco, Eduardo Vizbal Rey, calificó de positivo que este año haya habido un incremento de 0,52% de productividad porque es una cifra a tener en cuenta.
“Esta productividad significa que tanto los trabajadores como el capital que es la productividad total, produjeron más con menos recursos o con los mismos”, manifestó el dirigente gremial.
El próximo martes se cumplirá una nueva reunión de la Comisión de Concertación en donde se espera que los empresarios presenten sus propuestas y los trabajadores oficialicen la suyas, para iniciar en firme la negociación.
Posteriormente el Gobierno por primera vez hará una propuesta de incremento salarial.
Estudio
De otro lado y en el marco del proceso de negociación, la ONG de desarrollo Cuso International hizo un llamado de atención respecto a los trabajadores asalariados que ni siquiera alcanzan a devengar un salario mínimo en el país.
De acuerdo con el estudio “Pobreza e informalidad laboral: la perspectiva del Sisbén y el salario mínimo”, elaborado por Cuso International y apoyado por el Gobierno de Canadá, cerca de 19% de la población ocupada asalariada no alcanzaba a ganarse el salario mínimo de $737.717 que regía en 2017.
Tras analizar a las personas ocupadas el año pasado, su carácter de empleado asalariado/a y la relación de su ingreso laboral respecto al salario mínimo, los investigadores del estudio encontraron que la falta de educación y las brechas de género son los factores que más inciden en que la población trabajadora asalariada reciba una remuneración menor a un salario mínimo.
Así, cerca de 41% de las personas ocupadas asalariadas sin educación no devengaban el salario mínimo el año pasado, mientras que este porcentaje fue de 19% para quienes terminaron la secundaria. Por ende, contar con educación incrementa significativamente las posibilidades de tener un trabajo decente.
En cuanto a las brechas de género, aproximadamente 63% de las mujeres asalariadas que no tenían educación ganaban menos de un salario mínimo y, en cambio, este porcentaje entre los hombres asalariados sin educación fue de 34%.
“Es claro que sin educación los trabajadores enfrentan condiciones de trabajo más precarias e incluso su riesgo de sufrir explotación laboral aumenta en 100%. Sin embargo, es muy preocupante que el impacto negativo de la ausencia de estudios sea más pronunciado entre las mujeres. Por eso es necesario el compromiso de toda la sociedad para derribar las diferencias entre hombres y mujeres en el entorno laboral”, agregó Matos.  

La captura del Estado

laorejaroja.com, 2018-12-04

POR: Armando López Upegui




La captura del Estado
Néstor Humberto Martínez Neira no es más que la punta de un monstruoso iceberg. Quienes están detrás de él, quienes lo sostienen, lo patrocinan, lo impulsan, lo aprestigian, son los dueños del capital.

¿Qué tanto podrán lograr los senadores Robledo, Petro y Lozano, entre otros, en su combate contra la corrupción empotrada en la Fiscalía General de la Nación y, concretamente, en cabeza del Fiscal Néstor Humberto Martínez Neira? Infortunadamente, no mucho. Dos premisas bastan para sustentar esta afirmación:
La primera: la corrupción en Colombia no solo no es nueva, sino que posee una larga trayectoria en las diversas esferas de la vida social, pero sobre todo en la política y, además, sus medidas son inconmensurables.
La segunda: Néstor Humberto Martínez Neira, Fiscal General de la Nación, es solo la punta de un monumental iceberg.
Empecemos por decir que la tan mencionada corrupción consiste en el hecho de sacrificar la satisfacción y salvaguarda de intereses sociales o colectivos, estando obligado a esa satisfacción y salvaguarda, en virtud del desempeño de una ocupación, cargo u oficio públicos; al tiempo que, abusando o aprovechándose de dicha condición, permanente u ocasional de servidor público, se opta por satisfacer y beneficiar intereses particulares.
Corrupto es, pues, quien estando obligado por su cargo o posición social a lograr la satisfacción de los intereses colectivos o sociales, desvía sus acciones con el único propósito de satisfacer sus intereses particulares, personales, familiares, de grupo, corporativos, o los de sus amigos o socios.
Pero no solamente por iniciativa de los servidores públicos, sino que, en más de una ocasión, los particulares son quienes corrompen literalmente a los funcionarios, mediante un sofisticado y mejor planificado proceso de acercamiento.
Este proceso inicia con la simple alabanza privada y luego pública del servidor y de sus calidades personales y profesionales; para pasar después a las invitaciones, cada vez más comprometedoras, los regalos para sus parientes, particularmente para los niños o cónyuges y, más adelante, para el propio interesado.
Luego vendrán las dádivas, las coimas y, finalmente, la propuesta abierta de asociación para la realización de negocios conjuntos que implican una coparticipación en empresas claramente criminales.
Muy eventualmente, y eso en el mejor de los casos, se concluye con la destitución y el encarcelamiento del empleado público, siempre que no se trate de un peso pesado, un expresidente de la República, un exmagistrado de alta corte, un exfiscal General, un exprocurador General de la Nación…
Casos en los cuales el sifón de tinta de la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes, se encargará de enturbiar suficientemente las aguas para que sea imposible la persecución del responsable. Aquí la corrupción no conoce límites de sectores, oficios u ocupaciones.
Hay corrupción en la Administración de Justicia, corrupción en las Contralorías, piénsese en Contralores como Aníbal Martínez Zuleta, Rodolfo González, David Turbay, Francisco Becerra, entre otros.
La corrupción campea en ministerios, departamentos administrativos, gobernaciones departamentales, alcaldías, secretarías de despacho, etc., etc. Y no voy a pretender aquí a realizar una historia de la corrupción en Colombia, pues este no es el lugar, ni el momento y porque sería cuento de nunca acabar.
Solamente quiero hacer resaltar en este caso cómo esa corrupción ha campeado en Colombia, desde los albores mismos de nuestra vida independiente, pues arranca, como mínimo, con los oscuros procedimientos realizados por el señor Francisco Antonio Zea delante de la corona británica, inmediatamente antes del logro de la independencia.
Y después, bajo el régimen del vicepresidente Santander del cual fue siempre muy cercano, como lo reseña el escritor Víctor Paz Otero en su obra “Las penumbras del general —Vida y muerte de Francisco de Paula Santander”—, publicado por Villegas Editores en 2009.
Esa precocidad de la corrupción colombiana se puede rastrear igualmente, en varias investigaciones como la realizada por los profesores investigadores Jacqueline Blanco Blanco y Román Francisco Téllez Navarro, llamada La corrupción y los funcionarios durante la República Neogranadina, aparecida en la Revista Prolegómenos, de la Universidad Militar Nueva Granada.
En dicha investigación analizan diversas fuentes y publicaciones de prensa de los años 1833 a 1839,tales como los diarios El Cachaco de Bogotá y El Correo de la Razón, en los que se detallan varios casos que perfectamente podemos clasificar desde el derecho penal, como malversación de fondos, defraudación del fisco, cohecho, nepotismo e, incluso, prevaricato.
De donde llegan a concluir que tanto entonces como ahora:
“La defraudación al fisco nacional estaba asistida por un ejercicio político enmarcado entre burocracia y nepotismo, la repartición de los cargos públicos a los amigos y parientes más cercanos se convirtió en el método ideal para sostener las decisiones de “grupo” —familiar o social—, que estaban, por supuesto, alejadas de las necesidades y beneficios del Estado y de la totalidad de los gobernados…”.
En resumen, entonces, la corrupción en Colombia es de magnitudes gigantescas y, es por eso, por lo que Néstor Humberto Martínez Neira no es más que la punta de un monstruoso iceberg.
En efecto, el actual Fiscal General no es otra cosa que un abogado exitoso, hábil, recursivo, inteligente, que ha puesto todas sus innegables capacidades al servicio de su propio beneficio y el de la empresa privada a la que sirve desde adentro o fuera del Estado.
Pero él no es más que un calanchín, como se dice en la jerga delictiva. Quienes están detrás de él, quienes lo sostienen, lo patrocinan, lo impulsan, lo aprestigian, son los dueños del capital.
Particularmente, pero no únicamente, los propietarios del capital financiero, la burguesía financiera y comercial, que es dentro del sistema capitalista, el sector más retrógrado y más azaroso por su carencia total de falta de escrúpulos.
A individuos como Luis Carlos Sarmiento Angulo y sus socios y congéneres no les importan un bledo las personas, los sentimientos, los ideales. En su corazón, como diría León Trotsky, se ha entronizado la filosofía moral del dólar, de la ganancia, del logro máximo y nada más.
Se forma así una especie de régimen corporativo, que ha llevado a cabo una verdadera captura del Estado, por medio de la cual el beneficio y el interés colectivo es subordinado a los intereses privados y particulares.
Esto mediante el impulso y la promoción-colocación de manera estratégica de unos individuos sumamente capaces desde el punto de vista individual y profesional, pero carentes de moral, lo que los faculta para encontrar todos los vericuetos legales posibles que les permita evadir la acción de la Administración de Justicia, aunque con plena consciencia de que obran de manera corrupta e inmoral.
Entonces, cuando los aprendices de Hércules como los senadores Robledo, Petro, Lozano y otros, arremeten contra la corrupción, esa hidra de Lerma de múltiples cabezas del tipo Odebrecht y sus filiales, socias u homólogas, del tipo de Corficolombiana, Ruta del Sol, Navelena, Agro Ingreso Seguro, Saludcoop, entre muchas otras, solo están hiriendo una de las testas.
Y si por arte del azar, que no lo van a lograr, hicieran renunciar al cuestionado funcionario, los grupos económicos del sistema capitalista, el engranaje financiero y comercial, agroindustrial, los señores de la tierra y los amos de los medios, en boca de sus más destacados representantes, estarían al día siguiente levantando a otro Néstor Humberto, con las mismas características de idoneidad profesional y de impermeabilidad moral.
Esto con el fin de que continuara cumpliendo la misión de asegurar que los recursos públicos, los puestos públicos, las oportunidades públicas, quedaran en las manos privadas de los mismos individuos de siempre.
El problema de la corrupción, tenemos entonces que enfrentarlo todos y cada uno de los ciudadanos, en primer lugar, impulsando en los niños y jóvenes una educación de calidad, basada en la formación en valores ciudadanos, que les haga entender la importancia, el respeto y la intangibilidad que debe dársele a lo público.
En segundo lugar, asumiendo una posición de tolerancia cero frente a ella, lo que supone no aceptar ningún tipo de manejo turbio, inmoral, deshonesto. Denunciando los casos que conocemos, sin importar de quién se trate. Participando en foros y certámenes especializados.
Finalmente y, ante todo, tomándonos las calles, para exigir que el castigo real de la Administración de Justicia se aplique por igual a todos los implicados en sucesos de corrupción, así el anciano abarrotero del Ministerio de Guerra se patee las nalgas de la rabia.



La reforma de plastilina..

elnuevosiglo.com.co, Diciembre 09, 2018 
Juan Camilo Restrepo


Como sucede con las masas de plastilina dejadas a la imaginación de los niños, éstas van cambiando de forma a medida que los juegos infantiles avanzan.
Así ha sucedido con la Reforma Tributaria o Ley de Financiamiento que deberá ser aprobada por el Congreso la semana entrante. Fue cambiando de forma a medida que avanzaban las deliberaciones de las comisiones económicas conjuntas, sin que allí se notara ningún liderazgo gubernamental importante. Como se requería tratándose de asunto tan importante.
Es paradójico constatar que una ley cuyo recaudo en 2019 debía ser al menos de $14 billones apenas recogerá, según ha trascendido, $7.5 billones; con lo cual de todas maneras habrá que hacer un recorte en los capítulos sociales del presupuesto del año entrante de por lo menos $ 6.5 billones, que era justamente lo que se quería evitar.
¿Por qué llegamos a tan menesterosa conclusión?
En primer lugar, porque el Gobierno, que nunca tuvo listo este proyecto de ley sino que lo fue construyendo a golpes de anuncios “homeopáticos” a lo largo de las semanas a partir del 7 de agosto, incurrió en la inexcusable ingenuidad de creer que el país iba a aceptar un brusco aumento del 0% al 18% a todo el componente de alimentos básicos. Esto no sucedió así. Y al retirar el IVA a la canasta familiar se tuvo que abandonar una iniciativa que proveía el 80% de los recaudos esperados con esta reforma.
Los intentos por compensar semejante hueco resultaron infructuosos. En un momento dado, siempre con la improvisación proverbial, se dijo que con un IVA presuntivo que se cobraría a las personas más adineradas se podría compensar al menos gran parte de lo que se estaba sacrificando al entregar la bandera del IVA generalizado al 18% a los alimentos básicos. Vana ilusión. A las pocas horas de haber sido anunciado a los cuatro vientos, el IVA presuntivo tuvo que retirarse pues se descubrió que legalmente no era viable.
Y así siguió la fiesta de la plastilina. Anunciando hoy una fórmula mágica para retirarla mañana.
Todos los observadores serios como Fedesarrollo y Anif coinciden en que vendrán nuevas reformas tributarias, pues ésta maltrecha iniciativa no resuelve nada de fondo.
Si bien es cierto contiene algunas tibias y graduales iniciativas animadas en el buen propósito de reactivar la economía, está plagada de exenciones y privilegios tributarios muchos de ellos costosísimos (su costo se estima en más de $10 millones, o sea superior a lo que se va a recaudar); y cuya factura en términos de costos fiscales nos llegará inexorablemente.
Se reestablece un oneroso impuesto al patrimonio del 1.5% sin ninguna progresividad para los patrimonios mayores de $5.000.000.000. Esta tarifa borra con el codo lo que se había intentado en otros apartes de la reforma para estimular el ahorro y avanzar hacia una mayor progresividad en la estructura tributaria del país
Hemos llegado, pues, con esta Reforma de la plastilina a una situación paradójica: se necesitaban $14 billones para equilibrar el presupuesto del año entrante y apenas se recaudarán $7.5 billones. Con lo cual habrá de todas maneras que efectuar recortes al presupuesto del año entrante por $6.5 billones, principalmente en las áreas de inversión social, que había sido la justificación inicial del proyecto.
El resultado no puede ser más melancólico. Esta reforma de la plastilina se recodará en la historia fiscal del país como una de las más desafortunadas.




El éxodo

eltiempo.com, 08 de diciembre 2018 

Germán Vargas Lleras

Son muchas las jurisdicciones que ofrecen atractivos a colombianos que deseen migrar hacia ellas.
En los últimos años, más de 50.000 colombianos dejaron de ser sujetos fiscales en el país; 12.000 renunciaron, con el dolor del alma, a la ciudadanía colombiana y se fueron huyendo de una carga fiscal y unos tributos antitécnicos que no existen en otras jurisdicciones; 38.000 más, a la fecha, optaron por residenciarse fiscalmente en terceros países. Muchos de ellos, se estima, tienen patrimonios de entre 1 y 500 millones de dólares. La acumulación de los efectos del impuesto al patrimonio, la renta presuntiva, el 4 × mil, el ICA, el impuesto predial, las contribuciones por valorización, el IVA a los bienes de capital, la doble tributación, para solo mencionar algunos de estos tributos, ha generado un gravamen anual que supera el 70 por ciento de las utilidades de los contribuyentes.

Patrimonios que en el mejor de los casos rentan entre el 1 y el 2 por ciento al año son incapaces de atender esta carga tributaria, lo cual ha sido el detonante del éxodo, que se inició con muchas familias de importantes empresarios y ahora se concentra en los profesionales de altos ingresos que buscan un mejor tratamiento tributario en otros países.
Para muchos, el destino ha sido Estados Unidos, hoy con una tarifa impositiva del 21 por ciento para las empresas, país que no solo ofrece seguridad y desarrollo, sino que tiene la virtud de gravar la renta obtenida, pero nunca el patrimonio acumulado. De esta forma, si no hay renta no hay tributo.

Para otros, Panamá es la jurisdicción ideal donde localizar su residencia, toda vez que no grava la renta mundial, lo que permite a un residente panameño poseer cualquier patrimonio localizado en el exterior de dicho país, sin que ello le genere gravamen alguno. Portugal, por su parte, ofrece una exención de diez años para los inversionistas extranjeros que deseen residir allí, en virtud de la cual las rentas internacionales que obtengan en dicho lapso no se someten a impuesto alguno.

Y por estos días, acogiéndose a la nueva legislación española, miles de colombianos recordaron sus orígenes sefardíes y procedieron a solicitar su nacionalidad española.

Son muchas las jurisdicciones, por no decir todas, que ofrecen atractivos en todos los campos a los colombianos que deseen migrar hacia ellas, que desafortunadamente no ofrece nuestro país. Pero el atractivo no es solo para las familias con altos patrimonios o los profesionales con altos ingresos. En el caso de los emprendedores sucede algo similar: constituir una pequeña empresa en Colombia puede implicar impuestos hasta del 30 por ciento del valor de la inversión antes de iniciar operaciones. Ese mismo emprendedor encuentra que en el exterior, el costo tributario asociado al inicio de la misma empresa es de cero pesos.

Colombia tiene apenas 6.300 personas con patrimonios superiores a 5.000 millones de pesos que ahora se someterán al nuevo impuesto al patrimonio, renta presuntiva y gravamen a los dividendos accionarios. Si ya se fueron 50.000 –de los cuales muchos con seguridad pertenecían a ese rango–, pronto muchos más tomarán igual decisión, y esto explica la caída y baja participación del recaudo tributario proveniente de las personas naturales. ¿Estamos recorriendo el camino de Venezuela?

Es ahora cuando hay que mandar señales inequívocas que nos devuelvan la competitividad y confianza que se requieren para retener el capital humano y reducir así el riesgo político que ya muchos avizoran.

Este éxodo no puede continuar un día más. El Gobierno tiene la oportunidad de modificar el régimen tributario, alentar a nuestra clase empresarial y profesional y ofrecer un futuro para las generaciones por venir. Pero debe enviar los mensajes adecuados en la reforma tributaria que la próxima semana se discutirá en las plenarias del Congreso. Solo así frenaremos este éxodo y lograremos atraer a los que ya se fueron para que regresen, y podremos enfrentar los retos del futuro.

GERMAN VARGAS LLERAS



lunes, 3 de diciembre de 2018

Cada vez nacen menos bebés en Colombia, ¿hacia dónde vamos?

dinero.com, 11/22/2018

Colombia ha disminuido significativamente su tasa de natalidad en los últimos años ¿Hacia dónde irá el país con esta tendencia?





Colombia ha disminuido significativamente su tasa de natalidad en los últimos años ¿Hacia dónde irá el país con esta tendencia?
Mientras en 1960, cada año había 45 nacidos vivos en Colombia por cada 1.000 habitantes, actualmente esa cifra se reduce a 15.
Este hecho quedó en evidencia en el censo nacional de población de este año que calculó que definitivamente son 45,5 millones de colombianos y no los 50 millones que se proyectaban.
En Níger el país que tiene la mayor tasa de natalidad en el mundo, en 1960 había 58 nacidos vivos por cada 1.000 habitantes en un año y hoy son 48. ¿Qué se ha hecho en Colombia y no en Níger para desviar la tendencia? ¿Qué implicaciones tiene?
El dilema para Juan Esteban Jacobo, docente investigador de macroeconomía de la Universidad Externado, está en que si bien una tasa de natalidad más controlada derivará en que aumenten los ingresos de la población y en que disminuyan problemas relacionados con la sobrepoblación, hacia futuro habrá menos gente para trabajar y a largo plazo se disminuiría la tasa de crecimiento del país.
“Lo que termina siendo bueno para los mercados, no necesariamente lo es para la gente. Es alta la posibilidad de tener una tasa de crecimiento en el largo plazo con mayor población, pero cuando esta crece mucho, eso implica que hay una considerable parte de los habitantes que vive supremamente mal”, explicó Jacobo.
Si hay una institución para hablar con autoridad de este dilema es Profamilia, que acaba de recibir en Kigali (Ruanda) el premio Excelencia en el liderazgo para la Planificación Familiar en la categoría Organización.
El galardón fue otorgado por el International Conference on Family Planning liderado por el gobierno de Ruanda, el Ministerio de Salud de ese país y el Instituto para la Población y Salud Reproductiva Bill y Melinda Gates.
Cuando Profamilia inicio a sus acciones en 1965, la esperanza de una mujer que llegaba a la edad reproductiva, era tener, en promedio, 6,8 hijos. A 2010 bajó a 2,1 hijos y en 2015 se registró una tasa de 2 hijos por mujer.
En estas décadas esa organización ha llegado a poblaciones vulnerables, a través de brigadas buscando garantizar el acceso a los métodos anticonceptivos, así como a una educación incluyente para que los colombianos, especialmente las mujeres, puedan tomar decisiones informadas sobre su sexualidad y reproducción.
Lo hicieron de manera aislada y pionera contribuyendo desde entonces a la labor de información, educación y acceso a servicios de anticoncepción.
Su directora ejecutiva, Marta Elena Royo, asegura que estos esfuerzos solo serán posibles si Colombia continúa trabajando de manera mancomunada en materia de derechos sexuales y reproductivos con instituciones públicas y privadas, donde la educación sexual se incluya como estrategia incluyente a nivel de tomadores de decisiones.
En el país se hizo en 1971 la primera vasectomía y en 1973 la primera ligadura de trompas mediante laparoscopia. En los años 80 se introdujo en el territorio nacional el implante subdérmico y, en este siglo, la píldora de emergencia.
Se podría decir que nunca antes se había tenido acceso en el territorio nacional a la variedad de métodos anticonceptivos a los que, con facilidad, hoy se puede acceder. Ese es un avance importante para el país.
¿Hacia dónde se debe ir?
Para no llegar a un extremo en el que haya una población envejecida y pocos jóvenes, la Encuesta Nacional de Demografía y Salud hecha por el Ministerio de Salud y Profamilia, determinó que en Colombia el número ideal de hijos por mujer es de 2,1.
“Estamos sobre la tasa de reemplazo que es dos hijos por mujer”, sostiene Royo.
A su parecer, se debe seguir por ese rumbo y fortaleciendo políticas de Estado sólidas que aseguren su continuidad en el tiempo, dentro de un estado laico.
Desde Profamilia creen que invertir en los derechos sexuales y reproductivos está asociado con el bienestar del país.
“Como sociedad, debemos mantener un respeto por la igualdad y la equidad de género en la lucha por unos derechos universales que abanderen a Colombia en la garantía de una sexualidad plena”, añade Royo.
Prácticamente se trata de seguir por la senda de garantizar el acceso a los métodos anticonceptivos en todos los niveles, para asegurar el goce efectivo de los derechos sexuales y los derechos reproductivos de la población.
Garantizar esa continuidad en el uso de los métodos dependerá de una dispensación continua de los mismos.
En la región, Venezuela tiene 19 nacidos vivos por cada 1.000 habitantes cada año; Brasil 14,1; México 18,1; Perú 19,2 y Ecuador 20,1. Para tener un panorama más amplio; en España son 8,7 y en Estados Unidos 12,4, esto según cifras recopiladas por el Banco Mundial.
Desde Profamilia, una entidad sin ánimo de lucro que por casi seis décadas ha venido contribuyendo en este aspecto al país, labor que el mundo reconoce, están convencidos que lo que ha venido haciendo el país ha ido por un buen camino y que el gran desafío será no bajar la guardia, para orientar esfuerzos hacia un equilibro y no hacia el dilema.