jueves, 29 de junio de 2017

El enorme hueco fiscal que marca la realidad pensional del país

 
30 de mayo 2017 

Santiago Montenegro, presidente de Asofondos

Poco a poco, buena parte de la opinión pública, de la academia y de los sectores políticos ha comprendido la necesidad de una reforma pensional, comenzando con un creciente acuerdo sobre el diagnóstico del enorme problema que enfrenta el país.
En primer lugar, el enorme hueco fiscal de las pensiones públicas, que alcanzan unos $ 38 billones, entre todos los subregímenes de prima media (incluidos los denominados regímenes especiales), de los cuales Colpensiones representa $ 13 billones, y si se incluye la financiación por traslados desde los fondos de ahorro individual, esta cifra sube a $ 18 billones. 

Esta es una suma inmensa, que se come una tercera parte de lo que el gobierno recibe en impuestos, es mayor que lo que el país gasta en educación y en defensa, y favorece a solo dos millones de personas, mientras el gasto en educación, que es de unos $ 32 billones, llega a cerca de 9 millones de niños. 

El valor presente de los futuros déficits alcanza un 111 por ciento del PIB, según el Ministerio de Hacienda, y el solo déficit de Colpensiones es prácticamente igual a la deuda soberana explícita del Gobierno. Para dar una idea de este enorme hueco, con esta plata, que pagamos todos los colombianos, se podrían hacer 2,4 ampliaciones del Canal de Panamá: ¡cada año! 

En segundo lugar, además del enorme déficit, hay ya un consenso sobre la inmensa inequidad de las pensiones que se otorgan en el régimen público.

Los subsidios a las pensiones más altas de Colpensiones, para no hablar de los otros subregímenes de prima media, pueden alcanzar los mil millones de pesos, lo que ha llevado a caracterizar a este régimen como un Robin Hood, pero al revés, en donde los afiliados de menos ingresos subsidian a los que más tienen. 

En realidad, la mayoría de los afiliados no alcanzará una pensión y recibirá una devolución de saldos solo ajustados por la inflación, lo que equivale a que los más pobres se ven forzados a prestarle plata a Colpensiones a una tasa del cero por ciento real, para que unos pocos reciban una pensión exageradamente alta. Como bien lo ha argumentado Eduardo Lora, “los ricos son los principales beneficiados de Colpensiones”, (Dinero, 25/05/2017). 

En tercer lugar, los regímenes de reparto, o de prima media como los llamamos en Colombia, sufren el gran problema de fondo, que es la transición demográfica. 

Para recordar, en estos regímenes las pensiones se pagan con las cotizaciones que hacen los trabajadores activos. Cuando Bismarck creó el primer sistema de reparto, en Alemania, en 1881, los trabajadores solo podían jubilarse a los 70 años, pero la expectativa de vida al nacer de los alemanes era de tan solo 45 años. Esto quiere decir que había demasiados trabajadores activos por cada adulto mayor, lo que mantuvo, por muchos años, en superávits estructurales a los regímenes pensionales de muchos países. 

Sin embargo, lo que, en un principio, fue una fuente enorme de recursos a los gobiernos, se fue transformando en un dolor de cabeza, por cuenta del envejecimiento de la población, y el aumento en la expectativa de vida, gracias, en gran parte, a los avances de la medicina. 

Por supuesto, Colombia no ha sido la excepción. Hacia 1950, teníamos más de 11 trabajadores activos por cada adulto mayor de 65 años, cifra que cayó a unos 6,7 en la actualidad. Si suponemos que no existiera el déficit actual de $ 38 billones y que no existiera el régimen de ahorro individual y que, por lo tanto, todos los trabajadores activos de nuestro mercado laboral cotizaran a prima media, hoy en día, este régimen podría estar en equilibrio. 

Pero el problema estructural radica en que, ya en 2030, la relación de trabajadores activos a adultos mayores caerá a cuatro y, en 2060, será solo dos. Esto quiere decir que, aun asumiendo que toda la población activa cotizara, un régimen de prima media no es sostenible en Colombia, pues enfrenta hacia el futuro un déficit estructural. 

Haciendo unos supuestos razonables, esto implicaría subir la tasa de cotización a pensiones de un 13 por ciento a un 27 por ciento, hacia 2035, y a 37 por ciento, hacia 2050, para mantenerlo en equilibrio, lo que no suena muy posible. 

Pero, el problema es aún más crítico, porque, por cuenta de las condiciones de nuestro mercado laboral, solo hay dos trabajadores activos formales por cada adulto mayor de 65 años. Es como si la informalidad laboral nos envejeciera prematuramente. O sea, la cifra que deberíamos alcanzar en 2060 la tenemos ya, ¡hoy en día! 

Con esta relación de activos formales a adultos mayores no es viable un régimen de prima media, aunque a la mayoría se le pague pensión de subsistencia y, menos aún, si tenemos en cuenta el enorme déficit que ya tenemos, de $38 billones. 

La solución a esta dramática situación del régimen pensional público no es, por supuesto, cerrar Colpensiones. Aprendiendo de las reformas que están implementando los países con la mejor seguridad social del mundo, como los escandinavos y Australia, una reforma pensional, incluyendo a Colpensiones, debería incorporar unos principios fundamentales. 

Primero, las pensiones deberían ser proporcionales a lo que el trabajador ha cotizado durante toda su vida. Si cotiza más, tiene una pensión más alta y viceversa. Esto implica un sistema de cuentas individuales por cada trabajador, y puede ser de capitalización, como tenemos en Colombia, o nocionales, como en Suecia. 

Segundo, el régimen contributivo debe ser autofinanciable, es decir, no debe recibir recursos diferentes a los aportes de los mismos trabajadores. 

Tercero, si en este sistema contributivo se quiere subsidiar un pilar se debe hacer con parte de los aportes de los trabajadores, como existe en el régimen de ahorro individual con solidaridad nuestro, donde se financia las pensiones de salario mínimo con el Fondo de Garantía de Pensión Mínima, que actúa, ‘de facto’, como un pilar de reparto, pero, hoy en día, sin subsidio del Gobierno nacional. 

Cuarto, como argumenta el profesor Peter Diamond, premio Nobel de economía, los países con bajas tasas de ahorro deberían tener las cuentas individuales en fondos de capitalización, como ya lo tenemos en Colombia. 

En países como Suecia o China, Diamond recomienda cuentas nocionales, dadas sus altísimas tasas de ahorro. En Colombia, gracias a unas rentabilidades de más del 8 por ciento real, los fondos de pensiones alcanzan ya unos $ 200 billones, un 22 por ciento del PIB, han contribuido al ahorro nacional, han tornado a los trabajadores en dueños de buena parte de las empresas del país, a pesar de que, en forma completamente equivocada, una exministra afirme que esos recursos pertenecen, no a los trabajadores, sino a las AFP (El Tiempo, 23/05/2017). 

Con buena voluntad, con cifras, con los aportes de los mejores académicos nacionales y del exterior, con una amplia discusión que incluya a todos los sectores sociales y políticos, los colombianos tenemos la oportunidad de hacer una buena reforma pensional, que sea sostenible en el tiempo, que combine administradores públicos y privados y que, sobre todo, sea justa con las generaciones venideras.

SANTIAGO MONTENEGRO
Especial para EL TIEMPO
Reflexiones al tema pensional

Ahorro pensional de afiliados a fondos, supera los $ 208 billones


 
27 de junio 2017 

Ahorros en los fondos de pensiones

La Asociación Colombiana de Fondos de Pensiones y de Cesantía, Asofondos, reveló que en el 2017 el ahorro pensional de los trabajadores afiliados a los fondos de pensiones superó los 200 billones de pesos, y para mayo del mismo año ya alcanzaba los $ 208,7 billones, lo que constituye un hecho histórico.
También en mayo se registraron rendimientos por 4,4 billones de pesos y en lo corrido del año los afiliados han obtenido 14,5  billones de pesos por concepto de rendimientos. La rentabilidad histórica de los fondos se ubicó en 14,1 por ciento.
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“Esta cifra se constituye en un hito pues jamás se había visto un monto tal en ahorro pensional en Colombia. Este resultado se debe al esfuerzo de ahorro de más de 14,4 millones de trabajadores y de gestión de las empresas administradoras que han mostrado eficiencia y efectividad en el manejo de estos recursos, que es propiedad de los trabajadores desde que opera el régimen de pensiones privado”, 
aseguró Santiago Montenegro.

En particular, el dirigente gremial precisó que a lo largo de 23 años, las Administradoras han implementado estrategias de gestión de los ahorros, maximizado las condiciones favorables de los mercados -y blindado dichos ahorros en coyunturas de altas volatilidades-; al tiempo, han aprovechado el régimen de inversiones que opera en el país para gestionar estos recursos, diversificado las inversiones en activos seguros y rentables.

"Hoy los más de 200 billones de pesos administrados para pensiones se convierten en la reserva pensional más importante para el país, reserva constituida para hacer frente al altísima tasa de envejecimiento que estamos enfrentando hoy en día y que continuará creciendo aceleradamente. Gracias a esta reserva, generaciones futuras podrán estar más tranquilos, recogiendo los frutos de su propio ahorro”, aseguró Santiago Montenegro.



Reflexiones al tema pensional

La rentabilidad aporta el 62% del ahorro pensional


PORTAFOLIO
 
JUNIO 27 DE 2017 
Santiago Montenegro, presidente de Asofondos.
El ahorro en pensiones obligatorias que tienen más de 14 millones de afiliados a los fondos privados terminó abril en la histórica cifra de 208 billones de pesos.



Pero la realidad es que más allá los aportes que cada mes hacen los cotizantes, lo que ha engrosado esa cifra es la rentabilidad que obtienen esos recursos al ser invertidos.


De hecho, datos de Asofondos, gremio de las administradoras privadas de pensiones y cesantías, señala que el 62 % del saldo actual fue aportado por los rendimientos, es decir poco más de 130 billones de pesos.


Y es que si bien no todos los meses el comportamiento es positivo, la realidad es que al ver los números en un horizonte amplio, la rentabilidad histórica es del 14 % efectivo anual, explicó el presidente de Asofondos, Santiago Montenegro.

Esto tiene que ver con que las administradoras hacen inversiones tanto en el mercado local como en el exterior buscando diversificación, seguridad y retornos.

Pero además, en el país son los jugadores más relevantes en el mercado de renta fija, y en las acciones se alternan el primer lugar con los extranjeros.

Aunque cada rato los gestores recomponen sus portafolios, al cierre de mayo el 38% de los recursos estaba en deuda pública colombiana, seguido por 22,7% que está en acciones del exterior, 17,7% en acciones locales y 10% en otros títulos de renta fija. El resto corresponde a otro tipo de inversiones, que incluyen fondos de capital privado, depósitos a la vista y renta fija extranjera.

La forma en que se disponen los recursos depende del tipo de fondo en el que están los recursos (conservador, moderado, mayor riesgo y retiro programado), y el cual debe elegir cada usuario dependiendo de su perfil de riesgo, que en este caso está más atado a su edad.

Si bien prácticamente el 60% de los afiliados tiene entre 18 y 34 años de edad, solo el 1% de los recursos está en el fondo de mayor riesgo, que es en donde deberían estar, pues es el de mejores rentabilidades de largo plazo.

Precisamente, el 83% del ahorro está en el fondo moderado, al cual entran los afiliados por defecto.

Esto es importante, si se tiene en cuenta que el 82% devenga entre 1 y 2 salarios mínimos, de manera que los rendimientos pueden ayudarles a mejorar sus mesadas.

“Es importante que las personas empiecen a cotizar lo más pronto posible para que puedan aprovechar las ventajas que ofrecen las rentabilidades compuestas”, puntualizó Montenegro.

Reflexiones al tema pensional

martes, 27 de junio de 2017

Tres años menos de aporte a 92 % de mujeres en régimen público


Control prenatal


2,8 millones de mujeres trabajadoras (92 % de las que cotizan al régimen de prima media) estarían cobijadas por la medida. Foto: Jaime Moreno / EL TIEMPO

Medida favorecería a 2,8 millones de mujeres y se necesitarían cerca de 66,2 billones de pesos.

La decisión tomada por el Congreso de favorecer a las mujeres que cotizan a pensión con menos de dos salarios mínimos, con una rebaja de 150 semanas (1.150 y no de 1.300) para obtener su jubilación, ha despertado toda clase de reacciones en el país, pues un poco más del 92 por ciento de las mujeres que cotizan en el Régimen de Prima Media (Colpensiones) serían favorecidas, sin que aún esté claro de dónde saldrán los recursos, los cuales ascenderían a 66,2 billones de pesos (impacto fiscal adicional), según estimativos del Ministerio de Hacienda.
De los datos de la Superintendencia Financiera a marzo del 2017 se desprende que 2,8 millones de mujeres trabajadoras (92 % de las que cotizan al régimen de prima media) estarían cobijadas por la medida, a la que solo le falta la firma presidencial, instancia que seguramente objetará la decisión del Congreso, teniendo en cuenta que el Ministerio de Hacienda argumenta que se trata de una inconstitucionalidad. 


En primer lugar, sostiene el Minhacienda, “en todo momento, el impacto fiscal de cualquier proyecto de ley, ordenanza o acuerdo que ordene gasto o que otorgue beneficios tributarios deberá hacerse explícito y deberá ser compatible con el Marco Fiscal de Mediano Plazo”.

Otra de las sustentaciones de la cartera de las finanzas públicas está basada en el principio de la igualdad. “Un segundo cargo de transgresión constitucional es frente al principio de igualdad, porque “el artículo propuesto establece entre iguales (hombres y mujeres) situación de desigualdad”.

Por el contrario, la senadora Nadia Blel, que fue ponente de la iniciativa, sostiene que “subsana las desigualdades sustanciales en lo laboral y social que padecen las mujeres.

EL TIEMPO intentó contactar al presidente de Colpensiones, Mauricio Olivera, pero no fue posible.


Entre tanto, el presidente del gremio de fondos privados de pensiones (Asofondos), Santiago Montenegro, manifestó que esa medida ya existe en el Régimen de Ahorro Individual (Rais). “Existe en el Rais para hombres y mujeres que no tienen capital, pero tienen la edad de jubilación, y así alcanzan una pensión de un salario mínimo”.

En cuanto al fondeo en el sistema privado, Montenegro explica: “Se puede dar porque existe el fondo de garantía de pensión mínima”, mientras que se pregunta cuál será la gente en el régimen público. “En Colpensiones es solo para mujeres, pero no tienen financiación. Esa medida va a incrementar aún más el déficit del régimen público de pensiones”. 

Por su parte, Héctor Vásquez, analista de la Escuela Nacional Sindical (ENS), dice que es justo que las mujeres que ganan menos de dos salarios mínimos coticen menos semanas para lograr una pensión. “Las mujeres con estos ingresos tienen menos oportunidades de alcanzar las semanas mínimas para acceder al derecho a la pensión porque tienen mayores niveles de desempleo, más trabajos informales, menos ingresos, y por la maternidad, y su imposibilidad de pagar quien cuide sus hijos, entran y salen del mercado laboral, interrumpiendo sus cotizaciones al sistema pensional”, señaló Vásquez.

De acuerdo con lo aprobado, las mujeres que tengan unos ingresos totales mensuales de menos de 1’474.000 pesos se verían beneficiadas con la reducción en las semanas de cotización para obtener su pensión.

Esto implica, según el Ministerio de Hacienda, que “se haya fijado en 60,5 por ciento la tasa de reemplazo de las mujeres que se pensionan con 1.150 semanas. Dicho impacto se inicia beneficiando a 1.809 mujeres en 2018 para estabilizarse en 2060 con alrededor de 178.108 mujeres y un impacto anual de 2,5 billones de pesos a precios de 2017”.

Por ahora, como lo señala Santiago Montenegro, “hay que esperar si lo sanciona el presidente, porque, de todas formas, el impacto fiscal puede ser muy alto”.

ECONOMÍA Y NEGOCIOS