sábado, 4 de abril de 2015

¡Construyamos democracia, no más desigualdad!

ELESPECTADOR.COM,  Por: Aurelio Suárez, 3 ABR 2015 

Carlos Gaviria, in memórian
Mi cercanía con Carlos Gaviria data de mediados de 2005. Ya con miras a su precandidatura presidencial, por recomendación de Jorge Enrique Robledo, nos encontramos para discutir sobre el “libre comercio”.
¡Construyamos democracia, no más desigualdad!El expresidente de la Corte Constitucional Carlos Gaviria. Archivo - El Espectador
Por entonces yo había publicado el libro Crítica al ALCA y, a raíz de las negociaciones del TLC con Estados Unidos, era menester elucidar los puntos centrales en controversia.
Rápidamente sacó una conclusión: no oponerse al intercambio con los demás países y proponer el comercio multilateral que salvaguardaba a Colombia de un convenio, como ese TLC, lleno de asimetrías; acorde con él, la soberanía de las naciones era como la dignidad para las personas.
Una vez consolidada su precandidatura para la consulta interna del Polo, definió que lo acompañara en temas económicos y en otros aspectos programáticos. A finales de ese año estaba pendiente definir una consigna que le sirviera de enseña. Acordamos que luego del período de vacaciones, y fijados los elementos centrales que debería tener la campaña, él la traería. El 7 de enero de 2006 me la dijo: “¡Construyamos democracia, no más desigualdad!”.
Y no sólo eso. También elaboró una disertación que la enriquecía, argumentando que la falta de democracia política era el reflejo de la falta de democracia económica. Ese discurso sí le ponía un claro enfoque de izquierda, lo desmarcaba de los poderes establecidos y le trazaba un rumbo cierto a la línea política del Polo. Carlos Gaviria, pese a su extraordinaria memoria y a su cultura enciclopédica, no expresaba cifras con facilidad, un terreno que le era ajeno, excepto cuando se trataba de las de inequidad, que él más bien denominaba iniquidad, para mostrar la forma aberrante que toma entre los colombianos.
Su oratoria depurada y contundente, valida del mejor uso del idioma, empezó a oírse por todo el territorio nacional y se regó como pólvora. Ganó la consulta del Polo y llegó a una cifra sin precedentes como candidato de la izquierda democrática, el único adjetivo que le admitía, ya que descreía —para usar un término muy suyo— de composiciones como “centro izquierda” y similares.
Como cualquier alumno aplicado, estudiaba economía, leía textos y los discutíamos mientras los diálogos iban quedando plasmados en tarjetas que archivaba con estricto orden. Nunca, como todo sabio, se cansó de aprender. Al final, ese interés se concretó, dentro de su idea de recobrar para el Estado la dirección de la economía, en un libro, Bases de una política económica para la productividad, el empleo y la distribución del ingreso, que algunos profesionales y economistas escribimos para él, lo que sería el programa para su candidatura presidencial en 2010, fallida no propiamente por hechos fortuitos.
Esta actividad en la vida política iba inspirada por otra consigna que sembró en todas las mentes de los polistas: “Sin sectarismos, pero sin ambigüedades”. Con ello significaba que a la labor de unificación de los colombianos no se le debían levantar escollos artificiosos, pero que tal unidad debería delimitar campos con los contradictores, sin politiquería, con honestidad y ética pública intachable. Recientemente, en 2014, se atrevió, ante las estratagemas santistas para cooptar al Polo, a sugerir, “Sin ambigüedades, pero sin sectarismos”, último mensaje, como su jefe natural, a todos los miembros del Polo.
Me resta agradecer a la vida, en mi nombre y en el de mis hijos, la oportunidad de haber tenido próximo a Carlos Gaviria, maestro en constante ejercicio, fundamentado en la ética y en la estética, tal como decía con frecuencia. Su vida no será en vano y la tarea que nos dejó la seguiremos haciendo, que nadie lo dude.
Un saludo de condolencia desde estas líneas para María Cristina (Corita), Ana Cristina, Natalia, Jimena, Juan Carlos, demás familiares y nietos que adoraba.
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lunes, 23 de marzo de 2015

Mejor: ¿Un Equilibrio de Responsabilidades ? o Equilibrio de Poderes ?

juan josé orrego lópez


Amigos Colombianos que será lo que buscamos:
¿Un Equilibrio de Responsabilidades  ? o  Equilibrio de Poderes  ?
Si lo cree conveniente Un Equilibrio de Responsabilidades, debemos promover por todos los medios, organizaciones, partidos políticos, sector empresarial y ante el Gobierno Nacional por lo menos estas inquietudes:
..Un congreso que labore, legisle y opere para el bien de la Nación, sus Instituciones, el sector Empresarial y la Comunidad:
A-  Laboren:desde el 16 de enero al 20 de junio y del 20 de julio    al 19 de diciembre
B-  Desde las 2 pm de la tarde de los lunes a los viernes  a las 12   del medio día, trabajando en las comisiones y plenarias.
C- Vacaciones justas:  más de 22 millones de colombianos    laboran 12 meses de día y noche, para recibir 15 días de  vacaciones los que tienen  derecho, mientras el Congreso  labora realmente 5 meses y le pagan como si laborara 12      meses….Justo o Injusto..? o será Atropello Laboral..?
D- Colombia a partir del 2015, vivirá con  dificultades por Falta De Recursos para el cumplimiento de sus programas de gobierno, Transferencia A Las Diferentes Regiones, ya sea por regalías o proyectos, entre otros, lo que hace necesario realizar ajustes en todo el presupuesto……Si Es Así, No Es Posible Que Al Congreso No Se Toque Esos Privilegios, Beneficios, Ventajas Y Preferencias Que Hoy Disfrutan, sabiendo que son billonarios y que los paga la nación, que de una u otra manera vale más aportar a una región, a la comunidad, empresarios,… que seguir pagando a ellos….Viáticos, Gasolina, Comidas, Vigilantes, Viajes Aéreos, Celulares, etc…acompañado de Nominas Altas De Asistentes De Trabajo Que No Sirven Para Nada..
E-  Si no se hace reforma al congreso por lo menos en estos puntos, …que son la Fuente y Cuna de la mucha indignación de Colombia,….seguiríamos peor  a lo que hoy se vive..
F-  Si somos 47 millones de colombianos, es para que exista más  Equidad, Justicia, Fomento Al Sector Empresarial y  Beneficio a la Comunidad, ya que esta, es la Verdadera Paz  que buscamos los colombianos.

Si le gusta :Equilibrio Y Concentración De Poderes..:..http://jujogol.blogspot.com/2015/03/le-gusta-un-equilibrio-de-poderes-y.html,
Si lo considera oportuno y valido lo puede reenviar a sus amigos 
Un abrazo,
Juan José

Twitter: ‏@orregojj

Le gusta,... Un Equilibrio de Poderes y Concentración de Poderes…?



Amigos Colombianos que queremos:
Un Equilibrio  y Concentración de Poderes…?
Si es así, entonces es posible que sigamos y conservemos una Constitución maltratada, un Congreso y Altas Cortes violadoras de las normas que los hacen, Intocables, Desestabilizadores, Ventajosos, Generadores De Micos y Prebendas Para  Beneficio De Ellos, Lleno De Guacas Millonarias Que Pagamos Los 47 Millones De Colombianos.., sin importar que existe un sector industrial y un campo con ganas de laborar, diversificar  y sin colaboración alguna...
Estos Apoyan y son los Generadores de las leyes de No Cárcel Para Evasores De Impuesto, No al conocimiento y Capacidad de los ciudadanos, Leyes Amplias Para El No Control De Las Regalías y Destrucción de los Recursos Naturales,  Apoyo A Los Del Cartel De La Contratación Puesto Que Serán siempre Los Grandes A portantes A Sus Campañas, Apoyo Al Contrabando y A Los Borrachos y otras actividades.

Amigo a pesar de que le gusta este estilo, lo invito para que piense en Colombia, donde mínimo debemos cambiar la forma como actúan Hoy en el congreso y las cortes, para ser de estas Instituciones lo que esperamos los ciudadanos, Pulcritud y Honradez.....Anexo al presente, hay unas propuestas donde debemos apoyar, para que se incluya en la Enmienda del Presidente y se apruebe, ....No un Equilibrio de Poderes, pero sino Un Equilibrio de Responsabilidades: entre:
Si lo considera oportuno y valido lo puede reenviar a sus amigos 
Un abrazo,
Juan José

Twitter: ‏@orregojj 



sábado, 21 de marzo de 2015

La realidad laboral del sector público colombiano

elespectador.com,  Por: Redacción Política, 21 MAR 2015 

Empleo en Colombia
Fuerza laboral envejecida, poco motivada y valorada negativamente por los ciudadanos es parte de la realidad que se vive en algunas entidades del Estado.
La realidad laboral del sector público colombiano
Archivo
Una investigación realizada por el Grupo Multidisciplinario de Políticas Públicas (GMPP) de la Escuela de Gobierno de la Universidad de los Andes advierte que la fuerza laboral actual del Estado colombiano, en muchas de sus entidades, está envejecida, poco motivada y valorada negativamente por los ciudadanos. Un diagnóstico que obliga a pensar en la implementación de una política pública que facilite la gestión estratégica del talento humano, con el fin de tener trabajadores efectivos, calificados, orientados al servicio, motivados y satisfechos.
Según el estudio, el sector público colombiano es hoy es visto como uno de los grupos que más desconfianza genera entre la gente, después de los congresistas. No en vano, el 76% de los colombianos  tiene poca o ninguna confianza en ellos, según el World Value Survey (2012). A esto se suman el clientelismo, las nóminas paralelas y decisiones con base en cifras incompletas que permean el sector.
Los funcionarios, por su parte, consideran que los concursos para proveer cargos en el Estado no profesionalizan la función pública y que dichas convocatorias no son transparentes (el 31% lo cree así). Tres de cada 10 trabajadores considera que estas no promueven condiciones de igualdad y una misma proporción percibe que el sistema de méritos no ha servido para mejorar el desempeño de su entidad.
En efecto, la investigación halló enormes brechas entre la ley y la realidad organizacional. En ese proceso de diagnóstico, se realizaron 28 grupos focales y 22 entrevistas a profundidad con actores y expertos de nivel central y regional; se encuestó a 61 expertos y jefes de talento humano de 16 organizaciones públicas de nivel central y se analizaron documentos oficiales de las 24 entidades cabeza del sector. Adicionalmente, se analizó la información proveniente de la Encuesta de Ambiente y Desempeño Institucional del DANE, que cubre a cerca de 25 mil servidores públicos cada año.
De hecho, el proyecto de ley del Plan Nacional de Desarrollo (PND) 2014-2018 incluyó dos recomendaciones realizadas por el equipo investigador: en su artículo 126, relativo a los concursos y procesos de selección para la carrera administrativa en el sector público, se propone que el ICFES intervenga como ente elaborador de los exámenes de concursos para la selección de funcionarios de carrera. También plantea que los costos asociados a los concursos o procesos de selección sean determinados a través de acuerdos marco de precios, establecidos por la Agencia Nacional de Contratación Pública-Colombia Compra Eficiente. 
Según los investigadores, hoy el sector no solo afronta el desafío de conformar una fuerza de trabajo que responda con calidad a las necesidades del Estado y de la sociedad, sino que tiene el reto de vincular a los mejores talentos, renovar su personal  --dado el envejecimiento de sus empleados--, retener a funcionarios de alto desempeño y desarrollar estrategias que visibilicen y valoren de forma positiva a los servidores y a las entidades. 
El estudio halló debilidades como la ausencia de información consolidada sobre el total de personas que trabajan en el sector, dificultades para alinear el diseño de concursos con el perfil del seleccionado y las necesidades de la entidad; problemas para desvincular a funcionarios con bajo desempeño, baja movilidad laboral de los servidores de carrera y falta de evidencia actualizada sobre la situación salarial de los servidores y sus efectos en diferentes aspectos organizacionales. 
Así mismo, encontró que las demoras en los procesos de selección se deben a la gran cantidad y heterogeneidad de los puestos que se buscan proveer y a una desconexión entre el nivel implementador y el de formulación. Se hizo evidente, de igual forma, que los cargos más calificados en el sector público tienen rangos salariales menores a los del sector privado y que el método actual para evaluar el desempeño de los funcionarios tiene debilidades en su implementación, dado que no sirve para tomar decisiones sobre necesidades de capacitación ni para brindar estímulos a quienes sobresalen en su labor.
“La forma en que funciona actualmente la gestión de personas en el sector público es disfuncional. No sólo hay una brecha entre lo definido en la ley y su implementación, sino que hay múltiples aspectos que requieren acciones concretas más allá de los usuales esfuerzos normativos. Por otro lado, se le da un bajo valor a la gestión de personas dentro de la gestión de las organizaciones públicas colombianas”, afirmó Pablo Sanabria, profesor de la Escuela de Gobierno de la Universidad de los Andes e investigador principal del estudio.
Según indicó, el marco normativo que actualmente rige al sector no solo requiere actualización sino que lo que existe se cumple parcialmente. La investigación también evidenció la desconexión entre los manuales de funciones y las necesidades de personal de las entidades y la baja utilidad de la evaluación de desempeño, que funciona más como una formalidad que como una herramienta de gestión que permita identificar bajos desempeños y corregirlos, o estimular a los servidores de alto desempeño.
“Las altas expectativas de la sociedad colombiana por un Estado más efectivo y cercano a sus necesidades implica repensar una política integrada desde la gente y las organizaciones encargadas de generar resultados para el ciudadano. La gestión del talento humano en Colombia requiere un componente estratégico a lo largo del ciclo de vida del servidor (reclutamiento, selección, capacitación, compensación, evaluación y desvinculación), pero  actualmente las oficinas responsables de la gestión del talento humano llevan a cabo tareas principalmente operativas y no existen los mecanismos suficientes para evaluar si la gestión del talento humano contribuye a alcanzar los objetivos misionales de las entidades”, agregó Sanabria. 
Los investigadores también consideran pertinente fomentar el uso de las tecnologías de la información y estrategias de gobierno abierto para mejorar la gestión del talento humano en las entidades y mejorar la percepción que se tiene de las oficinas públicas.
Por lo anterior, y con el propósito de alcanzar una visión global y articulada de la gestión del talento humano, los investigadores de los Andes proponen un modelo basado en la Carta Iberoamericana de la Función Pública y en los planteamientos de Francisco Longo, formado por cinco grandes subsistemas claves en la gestión de personas: planeación de la fuerza de trabajo,  gestión del empleo, gestión del clima organizacional, gestión del desempeño y gestión del desarrollo.


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jueves, 19 de marzo de 2015

¿Qué hacer con los paraísos fiscales?

larepublica.co, Luis Guillermo Vélez, 03/19/2015 

Imagen de Luis Guillermo Vélez


En un reciente foro promovido por este diario se discutió el alcance de lo que sería la reforma tributaria estructural promovida por el Gobierno Nacional.
Ya no queda duda de que la reforma es necesaria. La caída de los ingresos fiscales por el colapso en los precios de los commodities energéticos es mayor de lo pensado originalmente y el ciclo no tiene cara de reversarse en el corto plazo. 
Seguramente vendrán toda clase de propuestas; algunas novedosas, unas no tanto y otras políticamente imposibles. Por ejemplo, subir el IVA a 18% y ampliar la base, una favorita de los gremios, tiene todo el sentido fiscal del mundo pero toda la inviabilidad política posible. O gravar las pensiones y, aquí va una novedosa, gravar con una tarifa expropiatoria los fallos leoninos contra el Estado. 
En fin, habrá de todo como en botica.
Sin embargo, deberá tocarse un tema que para muchos resulta incómodo pero es esencial, si se quiere abordar seriamente el tema fiscal. Se trata de las normas relacionadas con transacciones internacionales, particularmente las que tienen que ver con los paraísos fiscales. 
El anterior director de impuestos, Juan Ricardo Ortega, estimaba que el stock de capital controlado por colombianos en el exterior, la mayoría escondido en jurisdicciones ‘off shore’, era de unos US$70.000 millones. Ciertamente una cifra astronómica si consideramos que el tamaño actual de nuestra economía es de aproximadamente US$345.000 millones, lo que quiere decir que cerca de 20% está cómodamente parqueado en los paraísos fiscales. El mismo Ortega estimaba que esto le costaba al Estado colombiano unos $4 billones en impuestos dejados de pagar, una suma que equivale a 40% de las utilidades de Ecopetrol de este año. 
A decir verdad, este problema no es exclusivo de un país como el nuestro, con una arraigada cultura de ilegalidad. El uso y abuso de los paraísos fiscales es un problema mundial. La revista The Economist estima que hay por lo menos US$20 billones escondidos en estas jurisdicciones y millones de entes corporativos de papel que se utilizan por los ricos del mundo, desde compañías multinacionales hasta mafiosos rusos, para evadir impuestos.
Lo que empezó siendo un mecanismo para evitar la doble tributación, de quienes estaban domiciliados en un país y tenían actividades económicas en otro, acabó siendo un mecanismo para obtener la doble no tributación. Por cuenta de los paraísos fiscales y de la “planeación fiscal agresiva”, las grandes compañías del mundo ya no pagan impuestos en ninguna parte, o por lo menos no todos los impuestos que deberían en alguna parte. 
El sistema actual hizo agua en 2008 con la crisis financiera y obligó a los países a mirar seriamente el problema de evasión y de erosión de bases fiscales. El primero en actuar fue Estados Unidos con la ley Fatca, que obligaba al intercambio automático de información sobre las actividades financieras de sus ciudadanos sin importar el lugar de residencia.
En un principio la iniciativa gringa fue vista como otro típico exceso imperial pero pronto fue abrazada por la Comunidad Europea y de allí se trasladó al Foro Global de la Ocde. En 2017 se tendrá por fin un standard común de reporte (CRS), algo así como una versión global de Fatca, para intercambiar información fiscal entre todas las jurisdicciones con relevancia financiera en el mundo. Colombia será uno de los pioneros.
Por eso es que, para seguir avanzando en este tema, la reforma tributaria estructural debe asegurar financiación para la reestructuración de la Dian, actualmente estancada, paradójicamente, por el ajuste fiscal. Se requiere de un órgano en la entidad que tenga la capacidad técnica para meterle el acelerador a la cooperación internacional, algo que se viene haciendo de manera pionera por unos valientes funcionarios que hasta ahora han tenido que trabajar con las uñas. 
Con solamente traer un par de billonsitos de estos guardados en Panamá y en los otros paraísos fiscales, libramos cualquier inversión.

Y quién va a pagar por el posconflicto? ..Usted Altas Cortes, congresistas..o quien..?

LAREPUBLICA.CO,  Alberto J. Bernal-León, 03/16/2015 

Imagen de Alberto J. Bernal-León

El otro día en el nuevo programa de Hassan Nassar, “En Jaque”, el analista León Valencia hablaba de la necesidad de implantar un “plan de choque” muy agresivo una vez se firme “el papelito” en La Habana y entremos en el famoso posconflicto. El analista hablaba de la necesidad de invertir muchísimo dinero en los 280 municipios de Colombia que están en riesgo de volver a caer en un abismo de violencia en caso de que quede un vacío de poder, atado al negocio del narcotráfico, una vez las narco Farc se desmovilicen. El analista hablaba de la necesidad de construir carreteras, hospitales, acueductos, escuelas, poner más policía, etc, etc.   
Comparto totalmente la preocupación de León Valencia. Efectivamente Colombia necesita invertir fuertemente en las regiones más vulnerables, para eventualmente lograr que se disminuya a 0% la pobreza extrema y para lograr expulsar del país de una vez por todas a la plaga del narcotráfico. Ahora, decir todo esto es facilísimo. Lo difícil es decidir quién diablos va a pagar esa cuenta de cobro que se nos viene. Es importante tener en cuenta que ya de por si estamos entrando al posconflicto con una economía menos dinámica y una situación fiscal más complicada. Si la pérdida de recursos para el fisco mirando a 2016 por la caída del petróleo ya asciende a cerca de 2% del PIB, pues entonces recaudar aún más recursos va a probar ser una tarea titánica. 
Mejor dicho, Colombia va a tener que tomar decisiones de calibre mayor en el corto plazo. Y atado a esto, me pregunto si la izquierda se decidirá a favor de apoyar al presidente Santos en la aprobación de la futura reforma tributaria estructural. Me parece que la cuestión no va a ser nada fácil, porque la reforma tributaria estructural necesariamente le va a tener que incrementar los impuestos a la clase media de Colombia y puede que la izquierda abandone a Santos si se presenta un proyecto cercano al que recomienda la Ocde. Que quede claro: la única forma de presentar una reforma tributaria estructural es siguiendo los lineamientos que nos ha presentado la Ocde desde hace ya un buen tiempo; y la izquierda ya nos contó que piensa de las ideas de la Ocde.
Por último, considero que es mejor que le contemos a la gente la verdad: el posconflicto no va a generar más crecimiento económico. Es mejor decirlo de una vez por todas, para no generar falsas expectativas dentro de la gente. La razón es la siguiente: el posconflicto, por lo menos basado en lo que se ha visto hasta ahora, NO ES consistente con la implementación de políticas pro mercado, pues la izquierda va a agarrar mucho más protagonismo en el diseño de las políticas económicas una vez la izquierda armada decida entregar las armas. Es muy probable que el país se tuerza más en el futuro, de la mano de la demagogia que van a utilizar muchos líderes para supuestamente lograr que haya “reconciliación nacional”.    
Como lo argumentaba en una conferencia en Perú hace unos días, ojalá me equivoque y la Colombia del futuro siga siendo derechista. Ojalá siga siendo un país que vote a favor de mantener una unión estratégica con EE.UU. Ojalá siga siendo un país abierto al comercio internacional, ojalá siga siendo un país que se comporte totalmente diferente a Brasil o a Ecuador. Ojalá siga siendo un país que consiente a los industriales y a la inversión extranjera, y ojalá que no se vuelva un país que decide echarles la culpa de sus males a “los ricos”. Mejor dicho, ojalá que el santismo traicione a la izquierda en el futuro.

miércoles, 18 de marzo de 2015

La ética tiene todo que ver con el derecho

semana.com,  por MARIANA BERNAL FANDIÑO, PHD (*)

Mariana Bernal Fandiño.

Las normas jurídicas deben reflejar una ética común que está basada en unos mínimos morales exigibles a una sociedad para convivir pacíficamente.

En días pasados un abogado afirmó que “la ética no tiene nada que ver con el Derecho” y posteriormente explicó a los medios lo siguiente: “el Derecho es una normatividad que busca regular la vida en comunidad, la ética es un código de conducta interno”.
  
Estas ideas están basadas en una frecuente confusión entre los conceptos de ética y moral.

Durante mucho tiempo me cuestioné sobre la relación entre moral y Derecho hasta que, gracias a la guía del profesor Guillermo Hoyos, leyendo a autores como John Rawls y Adela Cortina, la cuestión me pareció mucho más clara. Llegué entonces a la conclusión que mientras la moral es un asunto exclusivamente individual, razón por la cual el Derecho encuentra una frontera allí, la ética, muy por el contrario, es un elemento estructural del Derecho.

Efectivamente el Derecho pretende regular la vida en sociedad, y para lograrlo muchas veces se basa en las costumbres adoptadas por las personas que la integran. Tanto la ética como la moral también están basadas en las costumbres y buscan distinguir la bondad o malicia de los comportamientos humanos. Sin embargo, las personas en su fuero interno generalmente aspiran a unos máximos morales y el Derecho no puede regular basándose en ellos. Las normas jurídicas deben reflejar una ética común que está basada en unos mínimos morales exigibles a una sociedad para convivir pacíficamente.

Mientras la moral es una cuestión de máximos, todos diferentes entre sí, la ética es una cuestión de mínimos, estos sí, comunes dentro del conglomerado social. Un acuerdo sobre los mínimos y no exigencias de máximos nos asegura una normatividad tolerante y abierta a la diferencia.

Lo que para una persona puede ser moralmente reprochable, desde un punto de vista ético puede no serlo dependiendo de la sociedad. Rawls lo explica a través del concepto del consenso traslapado, es decir, el punto de encuentro entre diferentes convicciones para llegar a un pluralismo razonable.

El derecho, así sea desde una visión positivista, y desde cualquiera de sus ramas, toma decisiones sobre lo que considera adecuado o no para la sociedad; decide sobre cuáles acciones se deben sancionar y cuáles no, y para hacerlo debe acudir a un criterio ético, que no es moral ni religioso, sino que es un criterio basado en unos mínimos de comportamiento aceptados en un conglomerado para poder convivir.

*Profesora investigadora de la Universidad Sergio Arboleda