domingo, 15 de febrero de 2015

....¿ Nos creen pendejos...?

ELTIEMPO.COM,  Mauricio Vargas15 de febrero de 2015

Mauricio Vargas

El recorte afecta infraestructura e inversión social, pero no toca a congresistas de la mermelada.
Después de 55 meses de mandato del presidente Juan Manuel Santos, creo haber descubierto una característica común a muchos de sus muchos funcionarios: están convencidos de que los colombianos somos pendejos. Un ejemplo de ello es lo ocurrido con el contrato del Fondo para la Paz (Fondepaz) con Corpovisionarios, la fundación del exalcalde Antanas Mockus, por 480 millones de pesos de los contribuyentes.
Según los documentos de Fondepaz, el contrato tiene por objeto “diseñar e implementar (...) herramientas/acciones innovadoras que contengan mensajes e ideas estratégicas para invitar a una movilización ciudadana que promueva el respaldo social a las conversaciones” entre el Gobierno y las Farc. Los mismos que en el 2010, en la campaña electoral entre Santos y el exalcalde, decían que Mockus estaba enfermo y sugerían algún tipo de alzhéimer lo contrataron cuatro años después como estratega para tan ambicioso proyecto.
En honroso cumplimiento del contrato –hay que ser justos–, Mockus organizó una marcha por la vida. Los uribistas –en plan opositor al que tienen derecho– la criticaron y sacaron a relucir los 480 millones pagados a Corpovisionarios. Hasta ahí, un debate sobre la validez de ese gasto y sobre si Mockus queda mal como defensor a sueldo del proceso. Pero todo empeoró cuando contratista y contratante esgrimieron el ridículo argumento de que la marcha no tiene que ver con el contrato, de que la “movilización” que está en el objeto del mismo no es la misma marcha convocada por Mockus, sino una idea que a él se le ocurrió de manera independiente. Por eso digo que nos creen bobos.
Y hay más ejemplos. El Gobierno sacó adelante en el Congreso un presupuesto desfasado de la realidad, pues se basaba en un precio del petróleo –clave para las finanzas de la Nación– que, cuando el presupuesto fue aprobado, ya iba en caída libre. En ese entonces, el equipo económico planteó una reforma tributaria para recaudar 12 billones de pesos adicionales y aseguró que buscaba así garantizar la inversión en infraestructura, vivienda social, educación y otros. Pues bien: como nos creen pendejos, ahora el Gobierno prepara un recorte de 6 billones para este año y más de 20 billones de aquí al 2018. Les pega un enorme tijeretazo a muchos programas sociales y de inversión voceados a los cuatro vientos. Eso sí –repito que nos creen bobos–, el recorte no tocará las partidas pactadas con los congresistas en el marco de la ‘mermelada’ corrupta. Y de seguro tampoco tocará contratos como el de Mockus.
Otra prueba de que nos creen atolondrados, en este caso a los habitantes de la Costa Atlántica, la han dado la Creg –comisión que regula la energía y el gas– y el Ministerio de Minas. Se pasaron muchos meses haciendo cálculos en un computador y produjeron una nueva fórmula para el precio del gas en esta zona, que culminó con un alza del 25 por ciento en la tarifa, justo cuando en el mundo los combustibles caen de precio. Eso sí, no la divulgaron debidamente hasta que medios como el diario El Heraldo y dirigentes de la región destaparon el asunto.
El Gobierno, asustado, aplazó el alza hasta marzo, pero nada que encuentra una solución. Y el alza viene porque a los costeños, sin los cuales el Presidente no habría ganado la reelección, en el Gobierno los creen bobos, como creen bobos a todos los colombianos.
* * *
Indignación. La Fiscalía está en mora de rendir cuentas sobre lo ocurrido con la espantosa masacre de cuatro niños en el Caquetá, en un lío de tierras, pues el padre de los menores había denunciado una y otra vez ante ese organismo las amenazas contra él y su familia. Hizo falta que los niños fueran vilmente asesinados para que la Fiscalía impulsara por fin las indagaciones. Qué tristeza y qué indignación.
Mauricio Vargas

P:...“Ralentización de la economía”

ELESPECTADOR.COM, JOSÉ MANUEL RESTREPO 14 FEB 2015 

José Manuel Restrepo
Y sucedió lo que anticipábamos debía suceder.
Luego de una cascada de revisiones del crecimiento del PIB de la economía colombiana, el Gobierno Nacional, en cabeza del propio presidente de la República, anunció que el PIB del año 2015 no crecerá a más del 4% (corrige así la reciente estimación del Minhacienda del 4,2%).
Ya lo habían hecho, y con mayor pesimismo a mediados de enero, el FMI y el Banco de la República, y algo similar podría extraerse de los estudios de analistas económicos, de la OCDE y del Banco Mundial. Lo que esto indica es que Colombia de momento crecerá en 2015 entre un 3,5 y 4%. En los mismos términos del Gobierno, ahora estamos pasando de ser la “Miss Universo en crecimiento económico” a de pronto una tercera o cuarta princesa.
Y las razones son igualmente evidentes. El país se esta viendo seriamente afectado por la caída en los precios internacionales del petróleo (que ya son menos de un 50% de hace unos meses) y su impacto se ha estimado entre 1,5 a 2 puntos porcentuales menos en la tasa de crecimiento del PIB. Lo anterior como resultado de que el petróleo representa un 50% de nuestras exportaciones y un 16% de los ingresos fiscales del país. Lo que nadie se ha anticipado a decir, y bien vale la pena hacerlo, es que el peor impacto puede ser en el año 2016, que cargará con un recaudo tributario que puede ser un 8% menos que en el año actual (algo así como el costo de una nueva reforma tributaria, que se sumaría a la de este año).
Un efecto adicional de lo anterior, que ya lo empezamos a ver en noviembre y diciembre, es el déficit en la balanza comercial del país, que genera una presión adicional sobre el peso y motiva escasez de la divisa y devaluación de la moneda. Sólo en noviembre (cuando aún el petróleo no llegaba a su mínimo de hoy) el déficit fue de US$1.285 millones, y entre enero y noviembre ya acumulaba US$4.807 millones de déficit. Este resultado, al presionar la tasa de cambio al alza, si bien puede beneficiar a algunos exportadores, en la magnitud que se proyecta, puede presionar seriamente la inflación y genera incertidumbre en los inversionistas internacionales que prefieren esperar a ver cómo se comporta la tasa de cambio antes de llegar y enfrentar una eventual devaluación muy alta.
En este escenario, es de la mayor importancia que la política pública-económica preste más cuidado a estrategias de corto y mediano plazo que nos permitan, en el primer caso, sostener la tasa de crecimiento, y en el segundo, preparar al país para lo que se viene en materia económica. Sin duda, debemos agilizar la ejecución de obras civiles (no sólo la contratación) y seguir animando las nuevas y exitosas políticas del Gobierno en materia de construcción (en los distintos estratos de la población). De igual manera, bien vale la pena explorar si llega el momento de pensar en una reducción de nuevo en la tasa de interés interbancaria y aprovechar la tasa de cambio para mover la industria. Atención especial merece la propuesta del BID de propiciar una política industrial, no de subsidios y proteccionismo (como en los 60), sino de apoyo real a la competitividad de las empresas que puedan realmente competir en el concierto internacional.
A pesar de lo anterior, podríamos ser más optimistas en el sentido que Colombia seguramente será la segunda economía de América Latina en crecimiento (luego de Perú) y superará los datos estimados de crecimiento de Brasil, Chile y México. Incluso podríamos crecer por encima del dato estimado de crecimiento de EE.UU. Lo que no nos puede pasar es que por este optimismo terminemos en el dicho: “En reino de ciegos, el tuerto es rey”. Es indispensable atender con prontitud las dificultades que se puedan presentar y anunciar ya las acciones en respuesta al “shock” del petróleo y convocar la comisión de reforma tributaria estructural que será indispensable en especial para el recaudo de 2016 y siguientes.

Jrestrep@gmail.com
http://www.elespectador.com/opinion/jose-manuel-restrepo
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    ....¿A quién creerle?

    ELTIEMPO.COM,  Cecilia López Montaño 13 de febrero de 201

    Cecilia López


    Los dos organismos se contradicen en varias recomendaciones. ¿A quién escucha más el Gobierno?, es la pregunta del millón.
    Los organismos internacionales no siempre se ponen de acuerdo sobre cómo manejar variables importantes en la economía. Por consiguiente, la dependencia de los gobiernos de estas entidades no simplifica la vida para las autoridades nacionales. Lo que preocupa es que precisamente por estas diferencias no se sabe qué es lo más adecuado y son los millones de ciudadanos de un país los que pagan las consecuencias. Obviamente, esto pasa por las dificultades de cada país, dado que surgen cada vez más los descontentos que ya no temen ni expresarse ni impulsar nuevos partidos políticos con ideas contrarias a la ortodoxia económica. Basta ver lo que sucede en Grecia y lo que puede ocurrir en España.

    Como el Gobierno colombiano y muchos economistas están apostando fuertemente a la rápida entrada de Colombia a la Ocde, sus propuestas están siendo respaldadas y las voces que están en desacuerdo, como siempre pasa en este país, son desatendidas. Por ello, es casi seguro que terminemos con una reforma pensional a la carrera donde se acabe con el sistema de reparto que hoy está en Colpensiones, se iguale la edad de retiro entre hombres y mujeres y solo se ajuste el salario mínimo por inflación, entre otras. Por la misma razón, es posible que se les ponga menos atención a los análisis del Banco Mundial porque no hay, aparentemente, nada gordo en curso.

    Con el ánimo de abrir la discusión, es bueno analizar lo que dice el Banco Mundial en su último informe sobre América Latina, que toca un tema crítico para Colombia en medio de las negociaciones de La Habana y de la desaceleración de su crecimiento: ‘Desigualdad con menor crecimiento’. En el informe de Augusto de la Torre, economista jefe para esta región, lo que se requiere para reducir las inequidades que caracterizan a esta parte del mundo –a pesar de los avances que se han identificado– es que todos los habitantes tengan igualdad de oportunidades. Esto se logra con el empleo, y es en esta generación de trabajo donde está la clave a corto plazo, porque a largo plazo es la educación de calidad para todos.

    No obstante, vale la pena discutir la diferencia entre los dos organismos internacionales sobre el salario mínimo. Al escuchar a Augusto de la Torre sobre este tema, surge una gran preocupación cuando el Gobierno está obsesionado con su entrada al club de los ricos. Lo que afirma el Banco Mundial es que los  salarios mínimos en América Latina están bastante alejados del resto de los salarios y por ello en esta parte del mundo, donde esto se ha manejado relativamente bien, las alzas no crean los problemas que todos los días se anuncian cuando se negocia su incremento al final de cada año. No lo ve De la Torre como un problema en la región. Sin embargo, una de las recomendaciones de la Ocde consiste en que los salarios mínimos solo deben ajustarse por inflación y no como supuestamente se hacen en Colombia, donde se incluye un cálculo por productividad. Pero la posible contradicción no se queda ahí, sino que mientras el Banco Mundial dice que el problema de la desigualdad no está en los salarios, sino en el empleo, de las afirmaciones de la Ocde citadas se puede deducir que el problema, al menos en parte, sí está en los salarios.

    Es decir, los dos organismos se contradicen en varias recomendaciones: para el Banco Mundial, el salario mínimo y sus ajustes no son un problema en la región a la cual pertenece Colombia, mientras la Ocde le atribuye aparentemente un gran peso al salario mínimo y plantea que se deben buscar ajustes menores, solo por inflación. ¿A quién escucha más el Gobierno? es la pregunta del millón.
    Cecilia López Montaño
    cecilia@cecilialopez.com

    P: El descuadre pensional

    ELESPECTADOR.COM,  EDUARDO SARMIENTO 14 FEB 2015 


    Eduardo Sarmiento
    El informe de la OCDE, sobre la seguridad social en Colombia, revela la catástrofe creada por la Ley 100.

    El acceso a las pensiones corresponde al 2,2% de la población, el presupuesto destina más de $30 billones para mantenerlo, la cobertura del sistema, relación cotizantes-población activa asciende a 40%, muy por debajo del promedio de América Latina, y la pensión de jubilación en los sistemas privados corresponde al 20% del salario.
    El informe de la OCDE no explica las razones del deterioro del sistema. En parte no lo entienden porque en Europa las crisis se originan en el envejecimiento de la población por aumento creciente de los viejos. En Colombia la explicación es al revés. Los afiliados al sistema crecen mucho más rápidamente que los pensionados. La verdadera razón de la debacle fue el desmonte del sistema de prima media y la sustitución por el sistema privado.
    Durante muchos años el sistema pensional funcionó dentro de la modalidad de prima media. Las pensiones se cubrían con las cotizaciones de los afiliados. Lo que entraba salía de inmediato. La Ley 100 de 1993 modifico el sistema al crear los fondos privados de pensiones (AFP) y permitirles pagar mesadas iguales a la acumulación de las cotizaciones más el rendimiento financiero y movilizar los excedentes para colocarlos en el sector financiero. Adicionalmente, se dio vía libre para que los afiliados a escoger entre el viejo sistema de prima media y el privado. Por error de cálculo y por la deformación de la propaganda, el público se movilizó masivamente a los fondos privados de pensiones y luego de un tiempo encontró que las pensiones eran muy inferiores que las del sistema público.
    La reforma fue totalmente asimétrica. Las AFP se cargaron con los afiliados del viejo sistema y los nuevos, y le dejaron los jubilados al Gobierno. Así, las AFP operan con grandes excedentes de recursos que se desplazan al sector financiero y el gasto presupuestal en pensiones se dispara. Por su parte, los afiliados quedaron con pensiones provenientes de las cotizaciones incrementadas por los rendimientos del portafolio de las AFP.
    En todos los sistemas pensionales en un principio los afiliados crecen muy por encima de los pensionados. De hecho, las instituciones perciben ingresos superiores a los rendimientos de las cotizaciones. La diferencia corresponde al aumento de los ingresos generados por la mayor entrada de afiliados. En los sistemas de prima media el excedente se traslada a los pensionados y al Gobierno, y en el sistema privado al sector financiero.
    Las recomendaciones de la OCDE son peores que la enfermedad. Proponen trasladar toda la población al sistema privado, nivelar la edad de jubilación de los hombres y mujeres, bajar el porcentaje de las pensiones con relación al salario y permitir mesadas por debajo del salario mínimo.
    La reforma pensional se copió de Chile en un momento de desarrollo incipiente del sistema pensional. Sin mayor conocimiento de causa, se dejó que la mayor parte del ahorro pensional se trasladara al sector financiero. Ahora, el fracaso causado por la privatización y las elevadas pensiones de los altos funcionarios del Estado, se pretende subsanar estableciendo estándares europeos. Las soluciones se orientan a mantener la modalidad privada y reprimir las pensiones a todos los niveles para alcanzar los porcentajes de cobertura de la OCDE.
    Lo que se plantea, después de 20 años de fracasos, es volver al sistema de prima media para las pensiones inferiores a 1,5 salarios mínimos y dejar las restantes en los fondos privados. La tarea se podría materializar reduciendo las trasferencias al sector financiero y estableciendo un impuesto a las altas pensiones.
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      sábado, 14 de febrero de 2015

      A: El debate que une a la Unidad Nacional con el uribismo y el Polo

      ELESPECTADOR.COM,  POLÍTICA 13 FEB 2015 


      Congresistas de los verdes, el liberalismo, conservadores, del Polo, de Cambio Radical, de la U y del Centro Democrático, quieren que el gobierno Santos explique por qué el precio de la gasolina no baja lo suficiente pese a la caída de los precios del petróleo.
      El debate que une a la Unidad Nacional con el uribismo y el Polo
       Que la política es dinámica, dicen. Pero lo que los colombianos nunca hubieran imaginado es ver al uribismo, los conservadores, la izquierda, el liberalismo, Cambio Radical, el Partido de la U y a los verdes, unidos en una causa que, de una u otra manera, va en contra o cuestiona al gobierno del presidente Juan Manuel Santos.
      En efecto, la senadora Claudia López (de la Alianza Verde), en unión con Iván Duque (del Centro Democrático), Jorge Robledo (del Polo Democrático), Luis Fernando Velasco (del Partido Liberal), Carlos Fernando Galán (de Cambio Radical) y Maritza Martínez (de la U), además del representante a la Cámara y presidente del Partido Conservador David Barguil, radicaron una solicitud formal para adelantar un debate de control político a las decisiones del Ejecutivo frente al precio de la gasolina.
      La idea es preguntarle al Gobierno por qué, pese a la caída en los precios internacionales del petróleo --alrededor del 50%-- en Colombia la gasolina apenas ha bajado un 2%. “No es justo ni democrático que cuándo los precios internacionales del petróleo se duplican, el Gobierno le traslade casi la mitad del aumento a los consumidores; y cuando los precios caen, los ciudadanos no se vean beneficiados por ese alivio”, enfatizó Claudia López.
      No hay fecha todavía, pero el objetivo de los citantes es que el debate se dé antes de que comience la discusión del Plan Nacional de Desarrollo 2014-2018, que se supone debe arrancar la próxima semana en sesiones extras. Además, advierte Claudia López, “en una situación apretada para la economía y un año electoral, es mejor que esos pesos estén en los bolsillos de los ciudadanos y no en las arcas del Gobierno, y vaya y tenga la tentación de gastárselos en ‘mermelada’”.
      Eso sí, no deja de llamar la atención que enemigos políticos tan acérrimos unan fuerzas para confrontar al Gobierno. Porque los ‘agarrones’ que la senadora López ha protagonizado en el Capitolio Nacional y hasta en las redes sociales, con sus duras y a veces venenosas críticas al uribismo, han sido un asunto recurrente desde el inicio de la legislatura 2014.2018.
      Cómo olvidar, por ejemplo, la fuerte intervención durante el debate sobre paramilitarismo del senador Iván Cepeda, cuando trató al expresidente y hoysenador Álvaro Uribe de “sanguijuela huyendo por una alcantarilla”, cuando éste se retiró del recinto. Palabras que tuvieron dura réplica por parte de los congresistas del Centro Democrático, incluido Duque.
      Pero ahora la causa común es el precio de la gasolina, un asunto clave que toca los bolsillos de los colombianos y que tiene indignados y preocupados a muchos usuarios de vehículos y a los gremios transportadores, que sienten que les están haciendo ‘conejo’ por el comportamiento que han tenido los precios en los últimos meses, que han bajado muy poco, frente al desplome en las cotizaciones internacionales del petróleo.
      El senador Luis Fernando Velasco, liberal, es de los que cree que el precio del galón de gasolina se debería haber reducido en unos$2.000, pero no ha sido así porque la fórmula para calcularlo, establecida por el Gobierno, incluye altos impuestos y hay artículos que se incluyeron en la Reforma Tributaria del año pasado que también lo afectan. “La iniciativa del Gobierno está encaminada a que cuando bajan los precios del petróleo, esos ahorros van a un fondo parafiscal y no a los consumidores colombianos”, explicó.
      Postura que comparte el senador Iván Duque, del Centro Democrático, quien dice que el uribismo acompaña el debate teniendo en cuenta que Colombia es uno de los países donde el costo de la gasolina es de los más altos en América Latina, únicamente superado por Uruguay, por Chile y por Brasil.
      “La discusión tiene que ver con aspectos centrales de política económica, toda vez que más del 30% de lo que se paga por combustibles en el país tiene que ver con impuestos y porque en la discusión de la Reforma Tributaria, parafraseando al presidente Echandía, entró un orangután con sacoleva que se coló a última hora violando el principio de consecutividad, y por lo tanto ese debe ser motivo de amplia discusión”, dijo.
      Incluso, para los uribistas, en estos tiempos de efervescencia y calor y donde el choque con el presidente Santos se ha intensificado, el debate debe ir más allá y no puede solamente centrarse en el precio de la gasolina, “sino que también debe analizar temas de fondo relacionados con la política tributaria que tienen que ver con la sostenibilidad fiscal del país, y que ayudarían a evidenciar la petróleo-dependencia fiscal que hoy tenemos”, según Duque.
      En respuesta, el Gobierno ha dicho que el objetivo de ese fondo es suavizar y evitar que haya variaciones bruscas en el precio de la gasolina a los consumidores, algo que por ahora no convence a nadie. De ahí que en el Congreso se le quiera plantear el debate, que inesperadamente ha unido a la coalición de la Unidad nacional con quienes hoy son su oposición, el uribismo y el Polo. Y se dice que con advertencia de por medio: que el Gobierno le ‘para bolas’ a este espinoso tema, o su agenda en el legislativo para este primer semestre de 2015 será paralizada.
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      jueves, 12 de febrero de 2015

      A: “Colombia no tiene cultura tributaria”

      ELESPECTADOR.COM,  ,Por: Camilo Vega Barbosa, 11 FEB 2015
      En Twitter: @camilovega0092

      Se pierden $28 billones por evasión
      Así lo asegura Jairo Bautista, miembro de la Red por la Justicia Tributaria. Además, advierte que el país necesita con urgencia una reforma estructural.
      “Colombia no tiene cultura tributaria”Colombia tiene un hueco fiscal de $8 billones. /Archivo
      El último caso de relevancia mundial sobre evasión de impuestos lo encabeza el HSBC. Aparentemente la entidad crediticia habría suministrado a sus clientes grandes paquetes de moneda extranjera imposibles de rastrear y fue su cómplice para esconder de los ojos de las autoridades tributarias sus cuentas “negras”.
      Nuestro país no salió bien librado, pues se presume que hay varios colombianos implicados en este escándalo. Tanto así que la DIAN ya se encuentra haciendo un trabajo en conjunto con el Gobierno francés para acceder a la lista Falciani, la cual podría suministrar los nombres de los posibles evasores locales.
      El caso del HSBC se suma a la larga historia de evasión en Colombia, y al tratarse de un escándalo internacional viene a la mente el conflicto diplomático que el Gobierno del presidente Juan Manuel Santos tuvo con Panamá cuando optó por rotular al país vecino como un paraíso fiscal. Además, vuelve a abrir el debate sobre las facilidades que representan los mercados internacionales para las personas que deciden no pagar impuestos.
      Para Jairo Bautista, miembro de la Red por la Justicia Tributaria, la raíz de esta problemática “es que en el país no hay cultura tributaria. La evasión de impuestos es general en Colombia, no discrimina estrato ni afiliaciones políticas. Sin embargo, es claro que la falta de recaudo entre los segmentos de mayor ingreso representa un daño mayor, pues el monto que se ha dejado de recibir por el impuesto a la renta asciende a casi $28 billones”.
      Además, no se puede ignorar que las finanzas públicas en Colombia no son las mismas que hace un año. El mismo Gobierno colombiano ha reconocido que la caída de más de 50% que ha sufrido el precio del petróleo desde agosto de 2014 ha dejado un hueco fiscal de más de $8 billones.
      Por ello “es necesario buscar mecanismos para que todos esos capitales de colombianos en el exterior tributen dentro del país. No puede seguir pasando que los paraísos fiscales se conviertan en una herramienta de evasión. Principalmente porque Colombia se encuentra en un momento en el que necesita ingresos, no solo por el petróleo, sino porque debe financiar el posconflicto y los demás proyectos sociales”, explicó José Manuel Restrepo, rector de la Universidad del Rosario.
      Tanto Restrepo como Bautista están de acuerdo en que en Colombia es necesaria una reforma tributaria. Y a pesar de que el Gobierno actual ha declarado que piensa hacer la propuesta del cambio del esquema de impuestos para finales de 2015, el rector de la Universidad del Rosario considera que este tema no puede esperar tanto, además recomienda incrementar la tasa del IVA.
      Por otro lado, Bautista advirtió que de nada sirve cambiar el esquema tributario si no existe un verdadero compromiso del Gobierno de hacer cumplir las leyes. Se necesita que se identifique y que se castigue pertinentemente a las personas que evadan impuestos.

      jvega@elespectador.com
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      A: Los retos para formalizar el campo

      ELESPECTADOR.COM, Por: María Alejandra Medina C., ECONOMÍA 11 FEB 2015 -

      En Twitter: @alejandra_mdn

      Recomendaciones se incluyeron en el Plan Nacional de Desarrollo.
      La Misión Rural comenzó diálogo con distintas instituciones para que atiendan ese sector. El turno es para las cajas de compensación.

      Los retos para formalizar el campoJosé Antonio Ocampo lidera la Misión Rural para la Transformación del Campo. / ‘El Colombiano’
      El año pasado entró en marcha la Misión Rural, liderada por el exministro José Antonio Ocampo, con el objetivo de adelantar estudios que den cuenta de realidades fuera de las ciudades. La idea es que los hallazgos sirvan de insumo a la formulación de políticas públicas cuya pretensión es saldar la deuda histórica del país con el campo.
      Una pisada fuerte que dio recientemente la Misión fue formular recomendaciones que se tuvieron en cuenta en el Plan Nacional de Desarrollo. Por ejemplo, una reforma institucional. “Es vox pópuli que hemos propuesto liquidar el Incoder”, dijo Ocampo.
      A pesar de que en la versión final del plan no se dice con esas palabras, se reviste al presidente de la República con la facultad de “suprimir o escindir las entidades del sector agropecuario ejecutoras de la política de tierras y desarrollo rural”.
      Una institución renovada tendría otras funciones, como promover la transformación de microfundios en unidades productivas. “Una autoridad de tierras no es sólo lo que hace el Incoder”, añadió el líder de la Misión.
      En vista de que la iniciativa busca hacer propuestas para atender el campo desde todos los frentes, para Ocampo es claro que se deben integrar distintas carteras e instituciones. El diálogo con las cajas de compensación familiar comenzó ayer.
      La Asociación Nacional de Cajas de Compensación Familiar (Asocajas) se reunió con el director de la Misión Rural para escuchar las principales necesidades del sector identificadas por los investigadores.
      El llamado de Ocampo fue a responder en consenso preguntas como qué cobertura rural pueden ofrecer las cajas, qué servicios es posible desplegar (salud, educación, vivienda, entre otros) y cómo, cuántos recursos se tienen y con qué tipo de participación del Estado.
      Lo que por el momento es claro y genera acuerdo es que uno de los mayores retos es la informalidad del campo, pues la gran cantidad de colombianos allí viven del rebusque y no tienen acceso al sistema de protección social.
      Otro es la brecha que de por sí hay entre lo urbano y lo rural. Por ejemplo, para el acceso a subsidio de vivienda con una caja de compensación es requisito que la construcción tenga plena disponibilidad de servicios públicos, algo que no sucede en gran parte del campo. El déficit habitacional en la zona rural es del 61,4%. Un 40% de los campesinos no tiene acceso a una fuente de agua mejorada y 27% carece de un sistema adecuado de eliminación de excretas.
      El presidente de la junta directiva de Asocajas, Armando Garrido, dijo que de antemano se sabe que hay oferta de las cajas de compensación, entre otras instituciones, de educación continuada que se puede extender al campo, así como de servicios de salud. Su cobertura rural hoy es incipiente, está en municipios rurales donde hay trabajadores de empresas o de entidades del Estado.
      Asocajas, con la vocería de Garrido, dio su palabra para cofinanciar el plan que la Misión Rural plantee o crea conveniente para llevar la compensación familiar al campo.
      Amylkar Acosta, exministro de Minas y actual director de la Federación Nacional de Departamentos, opinó que las cajas de compensación son un tipo de institución adecuada para llevar servicios de salud, educación y vivienda a la ruralidad. “Lo que ofrecen es lo que la élite de este país no necesita, porque para eso está afiliados a sus clubes”. Para Acosta, las cajas “deben ayudar a la formalización del campo”.
      Tanto Acosta como Ocampo consideran desatinada la recomendación de distintas instituciones, como Anif y la OCDE, de desmontar el 4% de aporte parafiscal a las cajas de compensación. “El sistema funciona en Colombia. Tal vez la OCDE no lo estudió bien”, dijo Ocampo.

      mmedina@elespectador.com
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