miércoles, 18 de abril de 2012

Cámara acepta devolver proceso de carrusel de pensiones a Contraloría

Carrusel de pensiones

Por: Elespectador.com

La comisión de Acusaciones dejó en manos del ente de control fiscal el proceso en contra de varios magistrados de la Judicatura.

Consejo Superior de la Judicatura
Foto: Rafael Pérez
Consejo Superior de la Judicatura

Aunque se presumió una posible rebelión en las horas de la mañana de este martes, finalmente fue aceptada la determinación del Consejo de Estado.La comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes aceptó finalmente devolver a la Contraloría el proceso que en contra de los magistrados del Consejo Superior de la Judicaturavenía adelantando por el posible detrimento fiscal por el carrusel de pensiones.
El Gobierno Nacional le había advertido a la comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes que era “obligatorio” devolver el proceso del carrusel de pensiones de la Justicia, a la Contraloría General de la República.
El ministro de Justicia, Juan Carlos Esguerra, dijo que la decisión del éste último “es de carácter imperativo y por lo mismo de carácter ineludible”.
“Me resisto a creer que haya organismos de esa envergadura que no tengan claro lo que dice la ley y la obligación que tienen de darle cumplimiento a ésta”, aseguró Esguerra al ser consultado por los periodistas en el Congreso.
Para el Gobierno “está perfectamente claro, más allá de toda duda, que aquí lo que hubo no fue una consulta que le hubiere elevado el Gobierno al Consejo de Estado para que él diera un dictamen no obligatorio”.
“Lo que hubo fue una solicitud de definición de competencias administrativas. La respuesta y decisión final de la sala de consulta del servicio civil del Consejo de Estado fue la de definir qué clase era, cuál era su naturaleza administrativa definitivamente y a quién le correspondía: la decisión fue a la Contraloría”, recalcó.

Es "obligatorio" devolver proceso de carrusel de pensiones a Contraloría

Carrusel de pensiones

Por: Elespectador.com

La advertencia fue hecha por el ministro de Justicia, Juan Carlos Esguerra, quien dijo que la comisión de Acusaciones debe entregarlo de inmediato al ente de control fiscal.

Juan Carlos Esguerra habló de los tribunales
Foto: Óscar Pérez
El ministro de Justicia, Juan Carlos Esguerra
El Gobierno Nacional le advirtió a la comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes quees “obligatorio” devolver el proceso del carrusel de pensiones de la Justicia, a la Contraloría General de la República.
Aunque en la comisión aseguran no tener claro a quién hacerle caso –a los conjueces del Consejo Superior de la Judicatura o al Consejo de Estado– el ministro de Justicia, Juan Carlos Esguerra, dijo que ladecisión del éste último “es de carácter imperativo y por lo mismo de carácter ineludible”.
“Me resisto a creer que haya organismos de esa envergadura que no tengan claro lo que dice la ley y la obligación que tienen de darle cumplimiento a ésta”, aseguró Esguerra al ser consultado por los periodistas en el Congreso.
Para el Gobierno “está perfectamente claro, más allá de toda duda, que aquí lo que hubo no fue una consulta que le hubiere elevado el Gobierno al Consejo de Estado para que él diera un dictamen no obligatorio”.
“Lo que hubo fue una solicitud de definición de competencias administrativas. La respuesta y decisión final de la sala de consulta del servicio civil del Consejo de Estado fue la de definir qué clase era, cuál era su naturaleza administrativa definitivamente y a quién le correspondía: la decisión fue a la Contraloría”, recalcó.
Y agregó: “ese no es ni un dictamen, ni una opinión, ni un concepto del Consejo de Estado, es una definición, con todo lo que ello comporta en materia de determinación por un cuerpo jurisdiccional como la sala de consulta del Consejo de Estado para esos menesteres; eso es lo que dice la ley”.
Además, Esguerra le recordó a la comisión que “los funcionarios públicos tienen clara la obligación que les imponen la Constitución y las leyes de cumplir los fallos judiciales”.
Lo que dice la comisión de Acusaciones
La comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes se declaró abiertamente contrario a la decisión de la Sala de Consulta del Consejo de Estado, que determinó que la Contraloría General sí puede investigar a los magistrados de las altas cortes en materia fiscal, en el llamado proceso por el carrusel de las pensiones del Consejo Superior de la Judicatura.
El presidente de la comisión, el representante Germán Blanco Álvarez, dijo que “lo único que conocemos es la existencia de dos fallos”.
Explicó que un fallo es de un organismo de carácter jurisdiccional, a través de una sala de conjueces (del Consejo Superior de la Judicatura) que deja esa competencia en la comisión, y otra del Consejo de Estado que dice en materia administrativa, que lo asemeja en materia fiscal, que la competencia debe estar en la Contraloría General”.
Por eso, se declaró a la espera que le sea aclarado a la comisión, cuál de los dos fallos de las Cortes debe asumir la comisión de Acusaciones.
"Vamos a esperar la decisión de la Sala Plena porque el fallo consultivo debe ser analizado por la plenaria de ese Alto Tribunal. Y vamos a esperar si se interponen algunas acciones de tutela de personas que puedan ver vulnerados sus derechos por esa decisión de la sala de consulta", aseguró en diálogo con los periodistas.
Señaló que "sólo hasta que se tome una decisión en firme estudiaremos el tema, pero por el momento la investigación siga su curso, aunque daremos un plazo prudencial para definir el futuro del proceso".

domingo, 15 de abril de 2012

En olor de impunidad

Por: María Elvira Samper

De sui géneris calificó la contralora Sandra Morelli la decisión de la sala de conjueces del Consejo Superior de la Judicatura que le quitó de las manos la investigación de los magistrados comprometidos en el carrusel de las pensiones, y ordenó su traslado a la Comisión de Acusaciones.

Sui géneris es sólo una calificación prudente, porque la determinación de los conjueces designados por los investigados que debieron declararse impedidos y no lo hicieron, es francamente una aberración. Todos tapándose con la misma cobija, autoprotegiéndose, defendiendo privilegios, blindándose…
Esperar algo de la Comisión de Acusaciones, que abrió ya proceso formal contra los magistrados, es como pedir peras al olmo. Su largo historial registra sólo una acusación (contra el general Rojas Pinilla, a finales de los años 50) y numerosos procesos que duermen apolillados en los anaqueles. Entre ellos hay cerca de 170 contra el Consejo de la Judicatura y varios magistrados, la mayoría en etapa preliminar. Para rematar, buena parte de los miembros de la Comisión no sólo tienen poca o ninguna experiencia jurídica sino que carecen de los conocimientos técnicos especializados que requiere una investigación de carácter fiscal, y además la decisión de los conjueces deja a los investigados libres de polvo y paja con el argumento de que como no hacen gestión fiscal mal pueden atribuírseles responsabilidades de esa índole. Mejor dicho, apagá y vámonos, y que viva la impunidad, salvo que el Consejo de Estado diga otra cosa y reconozca la competencia de la Contraloría para que ésta retome la investigación.
Y si de impunidad hablamos, en el Congreso hay indicios que apuntan en esa dirección. Los congresistas buscan blindarse frente a investigaciones del Consejo de Estado con talanqueras que hacen más difícil la pérdida de investidura, y frente a la Corte Suprema de Justicia mediante un artículo que establece que los funcionarios con fuero sólo podrán ser capturados cuando sean sorprendidos en flagrancia o exista en su contra una sentencia de primera instancia. Los congresistas están litigando en causa propia, pero el conflicto de intereses no funciona para este caso, pues ellos mismos se encargaron de remover el obstáculo mediante el acto legislativo 01 de 2011, según el cual el conflicto de intereses no aplica para debates y proyectos de actos legislativos.
Huele muy mal que congresistas y magistrados quieran convertir el fuero constitucional en una apuesta por la impunidad, en patente de corso para el tráfico de influencias y la defensa de privilegios, para transitar en los márgenes o atropellar la ley con interpretaciones amañadas, para evadir responsabilidades, para hacerse intocables para la justicia. Y también huelen mal y dejan sensación de impunidad decisiones de la Fiscalía como la reciente condena al contratista Julio Gómez, reducida de 10 años a sólo 5 de cárcel y a una irrisoria multa de 68 millones de pesos, gracias a un acuerdo para colaborar en la investigación del carrusel de la contratación en Bogotá.
La justicia negociada que supone el sistema penal acusatorio en aras de agilizar, hacer más eficiente y descongestionar la administración de justicia, termina siendo una forma de impunidad, pues sacrifica el interés social de castigar a cada delincuente con la pena justa. Y es también impunidad la que se origina en la mala gestión judicial que deriva en la prescripción o nulidad de los procesos, como podría ser, entre muchos otros, el caso del exministro Diego Palacio, vinculado al escándalo de la ‘yidispolítica’, que ad portas de prescribir enfrenta una demanda de nulidad.
Vivimos en olor de impunidad y en medio de la fetidez, el ciudadano del común espera que la justicia responda a sus necesidades y demandas, tal vez sin entender que las dificultades para acceder a la justicia son otra cara de la impunidad.

Una propuesta modesta

Por: Alejandro Gaviria

Por razones fortuitas —probablemente un funcionario de una organización multilateral lo dejó olvidado en la sala de espera de un aeropuerto colombiano—, tuve acceso a un memorando confidencial que plantea algunas propuestas sobre cómo resolver la crisis fiscal del primer mundo.

Transcribo el documento de manera casi literal. Sólo me he tomado algunas libertades con la traducción.
1. El riesgo de envejecimiento es la principal amenaza para la sostenibilidad fiscal del mundo. En Inglaterra, por ejemplo, los estimativos oficiales proyectaban que, en promedio, una persona de 65 años de edad debería vivir otros 17 años. Pero los estimativos se quedaron cortos. La gente está viviendo tres años más que lo esperado, con consecuencias fiscales desastrosas. Tres años más de vida con respecto a las edades proyectadas implican un costo fiscal de largo de plazo del orden de 50% del PIB. Reconocer y mitigar este riesgo es un proceso que debe ponerse en marcha ahora mismo. Las reformas tradicionales tardarán muchos años en producir resultados. Nuevas reformas son necesarias.
2. El riesgo de envejecimiento no sólo constituye una amenaza para la sostenibilidad de los sistemas de pensiones. También afecta la sostenibilidad de los sistemas de salud. En 2015, según las proyecciones disponibles, el costo de atención a los enfermos de alzhéimer le costará a Estados Unidos 189 mil millones de dólares. En 2050, el costo ya superaría los 950 mil millones de dólares. Muchos de los problemas presupuestales del primer mundo tienen que ver con la intención de extender marginalmente la duración de la vida de personas enfermas y mayores de edad.
3. La generación que causó la crisis tendrá que asumir el costo de su resolución. Los países desarrollados deberían, mediante un proceso participativo liderado por organizaciones científicas, determinar (y probablemente incorporar en sus constituciones) el valor de un año de vida adicional de, digamos, una persona de 70 años. Con base en este valor, los beneficios y los costos de los medicamentos y procedimientos médicos pueden ser estimados. Si los beneficios son inferiores a los costos, el uso de recursos públicos debería prohibirse. Por ejemplo, medicamentos oncológicos muy costosos que, en promedio, apenas prolongan la vida de los enfermos de cáncer por unos pocos años deberían excluirse de manera definitiva.
4. Al mismo tiempo, los países del primer mundo deberían imponer un límite etario para el pago de pensiones. Las personas de, digamos, ochenta o más años deberían vivir por su cuenta y riesgo. Resulta muy oneroso para el resto de la sociedad asumir el costo de las distorsiones demográficas individuales. Varios intelectuales públicos han señalado que las vidas cortas constituyen un imperativo ético habida cuenta de los problemas económicos actuales. Los gobiernos deberían promover un diálogo sobre los costos sociales y las externalidades negativas de las vidas prolongadas. Muchos actores sociales subestiman o desconocen estos costos.
5. Resumiendo: los países desarrollados han sobrepasado el nivel óptimo de envejecimiento (desde un punto de vista social). Por razones de justicia intergeneracional, los más jóvenes no deberían pagar por el exceso de años de vida de una generación privilegiada. Las reformas sugeridas para evitar un crecimiento insostenible de los costos de salud y pensiones son inaplazables.
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sábado, 14 de abril de 2012

Quién le teme a Sandra Morelli?

Quién le teme a Sandra Morelli?

SEMANA, Sábado 14 Abril 2012

La funcionaria le ha devuelto a la Contraloría un papel protagónico en la lucha contra la corrupción. Mientras el Consejo de Estado estudia una demanda que busca tumbar su elección, sus decisiones le han granjeado fuertes enemigos.

Sandra Morelli ha dado muestra de un talante avezado como pocos que hayan dirigido la Contraloría General de la República. Una de las muestras más recientes de audacia se presentó con la decisión de adelantar un juicio fiscal contra 23 magistrados (entre auxiliares y titulares) por el posible detrimento patrimonial al Estado producto del aumento de las pensiones de 14 exfuncionarios de la Justicia.
Al abrir investigaciones a los magistrados y reclamar la competencia para hacerlo, la funcionaria se enfrentó a dos instituciones poderosas. Por un lado a un sector de la Rama Judicial que ve con recelo la posibilidad de terminar investigado por el ente de control y, por el otro, a la Comisión de Acusaciones, famosa por su falta de decisiones en los procesos, que arguye una usurpación de sus competencias constitucionales. 

El pulso por quién debe investigar a los magistrados conti-nuó hasta hace dos semanas cuando la sala de conjueces del Consejo Superior de la Judicatura les dio la razón a los congresistas. El fallo del alto tribunal ordenó trasladar la investigación por el polémico carrusel de las pensiones de la Rama Judicial a la comisión parlamentaria. Ante esta sentencia, Morelli pateó el tablero. Anunció que no investigaría a funcionarios aforados hasta que no se aclare si esa es su competencia.
 

Con esta reacción dio a entender que estaba maniatada para investigar a otros personajes como el exministro Andrés Felipe Arias por el manejo de los subsidios del controversial programa Agro Ingreso Seguro, o al exgobernador de Antioquia Luis Alfredo Ramos por el manejo de los recursos del departamento durante su gestión. Además, aseguró que el paso de la investigación a esa célula legislativa era prácticamente una decisión "absolutoria".
 

Así consiguió el apoyo de sectores de opinión que se preguntan a la Justicia quién la ronda, y rechazan las pensiones inmerecidas en una sociedad caracterizada por la inequidad. También prevalece en el ambiente la idea de que lo más probable es que la investigación a los magistrados duerma el sueño de los justos y ratifica que hay poderes 'intocables'. Con su paso al costado, Morelli envió el mensaje de que, en últimas, la víctima es la Justicia.
 

Pero esta no es la primera vez que la contralora toma decisiones audaces. Tan pronto llegó a la entidad denunció a su antecesor por despilfarro. Su cruzada contra la corrupción siguió con la investigación contra las entidades territoriales y funcionarios del Ministerio de Hacienda por la presunta falta de controles en la aprobación de las vigencias futuras. Su posición, que al comienzo causó desconcierto entre funcionarios del Ejecutivo, obligó al Congreso a reglamentar esta figura para permitir el endeudamiento de los municipios.
 

Después vino el capítulo Bogotá. Morelli ordenó embargar las cuentas del entonces alcalde Samuel Moreno y de su predecesor Luis Eduardo Garzón, que hacían parte de la lista de investigados por su responsabilidad fiscal en la contratación. Y, después, suspendió de sus funciones en el cargo al entonces director del cuestionado IDU, Néstor Eugenio Martínez, por demorarse en entregar reportes sobre el desarrollo de la Fase III de TransMilenio en la calle 26.
 

En su paso por la entidad ha suspendido a tres gobernadores y varios exgobernadores están bajo su lupa. A finales de 2010 Morelli pidió la suspensión del entonces gobernador del Magdalena, Omar Díazgranados, por los sobrecostos en la compra de unos kits escolares. El cálculo del detrimento patrimonial por las irregularidades de ese caso fue de 2.500 millones de pesos y Díazgranados terminó sancionado por la Procuraduría con una inhabilidad de 15 años para ocupar cargos públicos.
 

A dos meses de la elección de alcaldes y gobernadores, en agosto de 2011, pidió suspender al entonces gobernador de Caldas, Mario Aristizábal Muñoz, por las rebajas que hizo la Empresa Departamental para la Salud a las transferencias que debía aportar la empresa de chance Susuerte. La investigación también terminó en la inhabilidad de diez años del exmandatario.
 

Y el caso más reciente fue el del recién posesionado gobernador del Valle, Héctor Fabio Useche, que fue sancionado fiscalmente por el detrimento patrimonial del departamento producto de la firma de varios contratos cuando él fue secretario de Salud del cuestionado Juan Carlos Abadía. Por ahora, la sanción contra Useche va en una multa por 2.000 millones de pesos.
 

Morelli también ha hecho varios controles de advertencia a empresas responsables de transporte masivo en varias ciudades, entidades encargadas de ejecutar presupuestos para mitigar el invierno, mineras y hasta a Ecopetrol por la falta de mantenimiento de los oleoductos. En la última semana no se escaparon los Ministerios de Trabajo y Hacienda, a los que les advirtió que debían tomar decisiones para evitar que la deuda pensional comprometa al patrimonio del Estado.

La cruzada contra la corrupción emprendida por Morelli ha sido apoyada por gran parte de la institucionalidad. Al comienzo de su gestión, la entonces fiscal, Viviane Morales; el procurador, Alejandro Ordóñez, y el propio gobierno se unieron en esa causa. Y el activismo de su gestión ha sido celebrado por analistas y columnistas.
 

Atrás quedaron los días en los que el fallecido congresista Víctor Renán Barco llamaba a hacer una enmienda constitucional para que el periodo de los contralores pasara de cuatro a ocho años: "Cuatro años en el ejercicio de sus funciones de máximo fiscalizador y los otros cuatro purgando las penas que le impongan los jueces por sus turbios manejos en el desempeño de las mismas". En la lista de contralores no faltan los que fueron a parar a la cárcel, como Julio Enrique Escallón, Aníbal Martínez y Manuel Francisco Becerra. El ente de control hoy en día goza de una buena imagen. En febrero pasado, en la encuesta bimestral de Gallup, la Contraloría sigue registrando un alto índice de favorabilidad (el 67 por ciento) al lado de instituciones como la Corte Constitucional y la Fiscalía.

Sin embargo, hay quienes consideran que la estrategia de abrir muchos frentes somete a Morelli a un riesgo muy alto. Y por eso en el mundo político, en el que las posiciones cambian a conveniencia, hay quienes la quieren frenar. La contralora ha tenido otras actuaciones que han dejado ver su carácter impulsivo, como cuando se enfrentó con el ministro de Hacienda, Juan Carlos Echeverry, por las partidas para ampliar la nómina de la entidad para vigilar las regalías. En el caso de la investigación por las pensiones de los magistrados ya el procurador ha pedido mesura. Hay quienes consideran que ni son todos los que están ni están todos los que son. "¿Por qué la Contraloría no investiga el carrusel de la Procuraduría?", se preguntó el columnista Ramiro Bejarano.Y no faltan los críticos que consideran que a la contralora la asiste un afán de protagonismo y que se está convirtiendo una especie de Savonarola que no deja títere con cabeza.

Aunque ha mostrado que no les teme a los corruptos, la apuesta de la contralora ha sido arriesgada, pues ha tocado poderes tanto nacionales como regionales, que no están cómodos con sus actuaciones. Y sus adversarios están a la espera de que se equivoque en cualquiera de sus movimientos para bloquearla, pues el grupo de funcionarios que ha caído en su radar es amplio. "Cuando se quiere combatir la corrupción hay que hacerlo estratégicamente, identificar los frentes más importantes y actuar. Pero abrir muchos al tiempo es un error de cálculo", explicó el analista político Fernando Giraldo.

Ante el inminente fallo del Consejo de Estado, que estudia una demanda contra su elección por su presunta falta de cumplimiento de los requisitos legales para ocupar el cargo, y más allá de lo que opinen sus críticos, sería lastimoso que la Contraloría siguiera el camino de interinidad que agobió a la Fiscalía por tres años.
 

jueves, 12 de abril de 2012

Peticiones pensionales

Deuda pensional del país supera el 150% del PIB


Por: Héctor Sandoval Duarte / Jorge Sáenz Vargas, EL ESPECTADOR, ABRIL 12

El presidente de Asofondos, Santiago Montenegro, insiste en que los fondos deben participar en construir infraestructura.

Santiago Montenegro Trujillo, presidente de Asofondos, insiste en que el gremio no busca que se acabe el régimen público de pensiones. / ArchivoSantiago Montenegro Trujillo, presidente de Asofondos, insiste en que el gremio no busca que se acabe el régimen público de pensiones. / Archivo

Santiago Montenegro Trujillo, presidente de Asofondos, le contó a El Espectador que abrirles campo a los fondos privados para la inversión en infraestructura, y blindar a Colpensiones de la política serán temas claves en el futuro de las pensiones.Aunque todavía no se conoce ningún borrador de la reforma pensional que el Gobierno busca presentar el segundo semestre de este año, la Asociación Colombiana de Administradoras de Fondos de Pensiones y de Cesantías (Asofondos) alista una serie de peticiones al Gobierno, de cara a la sexta edición del congreso que celebrará dicho gremio en Cartagena, los próximos 26 y 27 de abril.
¿Cómo les ha ido a los fondos durante este año?
El año pasado acabaron perdiendo $29.000 millones y al cierre de febrero iban ganando $4,4 billones.
De cara a la reforma pensional, ¿qué le pedirán al Gobierno?
Hay que decirle que es necesario aumentar la cobertura pensional, en medio de una alta informalidad. Si esto sigue así, pocos colombianos van a tener una pensión. Por ahora eso no funciona. También vamos a insistir en el tema de la equidad. El régimen público de pensiones no queremos eliminarlo. Este tiene que estar orientado fundamentalmente a los pobres y no debe subsidiar a los ricos, lo cual es vergonzoso. Igualmente es importante crear el pilar solidario.
Otro punto es la sostenibilidad. Hay que hacer sostenible al sistema con más cobertura, porque está costando más de 4 puntos del PIB del déficit y ya cuenta con una deuda pensional del 150% del PIB, y que seguramente está creciendo. En Chile es sólo del 6% del PIB.
¿Cómo quedarán las cosas con la nueva Colpensiones?
Estamos esperanzados en ella, aunque su presidente ha dicho que esta entidad tiene 80.000 procesos judiciales en contra y 15.000 demandas administrativas. Lo más grave no es sólo eso. Este sector es intensivo en información y allá no hay un sistema de historias laborales consolidado.
Colpensiones no puede ser presa del ciclo político porque allá se maneja demasiada plata del Estado. Eso hay que blindarlo con recursos, con gente bien remunerada y aislada de la política. Debe ser algo como el Banco de la República. El actual presidente de Colpensiones ha dicho que todos los altos cargos son nombramientos políticos.
Adicional a esto, esperaremos la propuesta del Gobierno en cuanto a edad de jubilación, y apoyamos el pilar solidario.
¿Cuáles son las grandes temáticas que se van a manejar en el congreso del gremio?
Este año tenemos grandes temas: el primero, la infraestructura. Una de las cosas que siempre hemos querido hacer, y que es nuestra vocación, es invertir en ese sector; pero no se ha podido. ¿Por qué queremos invertir allí? Son inversiones a largo plazo, como los ahorros de los trabajadores.
Los proyectos bien estructurados están cubiertos del riesgo contra la inflación y son políticamente provechosos, porque la gente ve lo que está pasando con los recursos. Por ejemplo, en Chile el país se está llenando de autopistas que están financiando los fondos.
¿Qué se necesita para poner en marcha todo esto?
Se entiende que la infraestructura es un problema de estructuración financiera. ¿Por qué es de financiamiento? El Gobierno no tiene la plata para hacer las obras; es así de simple. Si dependemos de éste nos demoramos cien años. Hay que vincular al sector privado y a los inversionistas institucionales, como aseguradoras, fondos de pensiones y fiduciarias.
Cuando a ellos se les vincula hay que darles tranquilidad y asegurarles que van a tener rentabilidad. Que las instituciones no estén sujetas a vaivenes políticos y hacer de la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) algo como el Banco de la República. Se puede tener un excelente gerente de esa entidad, pero si eso cae en manos de quién sabe quién, acaban con todo y la plata de los fondos se puede perder.
En países como Chile no se dan anticipos para las obras desde hace 20 años; la plata se pone después de cumplido un hito. Otro punto son los estudios; hay que hacerlos y en eso insiste la ANI. También, hay que atraer inversionistas extranjeros y perderle el miedo.

miércoles, 11 de abril de 2012

Una pausada liquidación


abril 10 de 2012 

Despojado el Instituto de Seguros Sociales (ISS) en la Ley 100 de 1993 del monopolio en materia de seguridad social en salud, riesgos profesionales y pensiones, su debilitamiento institucional se hizo más evidente cuando los gobiernos no buscaron su profesionalización financiera, modernización administrativa y sistematización operativa muchas veces por el desánimo que les generaba la presión clientelista de los sablistas del estado sumado al escozor derivado del radicalismo sindical.
Es así como recursos que debieron ser enviados al ISS en los últimos años para mejorar su desempeño fueron desviados para la creación y puesta en marcha de Colpensiones, la nueva entidad estatal vigilada por la Superintendencia Financiera y que administrará el Régimen de Prima Media con Prestación Definida.
La inminente liquidación del ISS no es, ni será, la solución a ninguno de los múltiples problemas del sistema pensional en Colombia, basta ver cómo las nuevas entidades creadas luego de la liquidación de sus antecesoras mantienen o agudizan las dificultades estructurales de la gestión misional inicialmente concebida.
Los fondos administrados por el ISS valorados en 56 billones de pesos según sus inciertos estados financieros, pasarán a Colpensiones aun cuando sus directivos no se hayan interesado en tener aprobados sus sistemas de administración de riesgos financieros y operacionales ni tengan documentados todos sus procesos de gestión y servicio, lo que predice la continuidad de los actuales problemas del Instituto.
Si bien el momento es adecuado para realizar una verdadera reforma al sistema de pensiones que unifique definitivamente los dos regímenes, eliminando los altos subsidios a varios privilegiados, causa cierta extrañeza que sea preciso cuando los fondos privados de pensiones tuvieron en el 2011 su peor desempeño en cuanto al crecimiento de sus fondos se refiere reflejando una tasa del 4,98% -cuando la última década registró un aumento anual promedio del 30,32%.
Lo anterior obedece en gran parte al éxodo de sus afiliados al Régimen de Prima Media del ISS garantizado directamente por el estado colombiano.
La historia del ISS, en sus casi 70 años de existencia, ha generado en los colombianos diferentes sentimientos que van desde el repudio por los dramáticos episodios de abuso y corrupción ocasionados mayoritariamente por sus directivos en cuantías escalofriantes hasta el mismo sentimiento de afecto en sus jubilados por el bienestar percibido con sus seguras pensiones.
Teniendo muy justificada su existencia y similar a lo sucedido con el IFI, BCH, Caja Agraria, Banco Cafetero, Sendas, Adpostal, Incora, Inurbe, Inravisión, Cajanal, y muchísimas otras entidades de carácter nacional y regional, en el ISS la incompetencia gerencial de los gobiernos, la desidia administrativa provocada por el interés mezquino de políticos intrusos, sumadas a la impune acción fiscalizadora, disciplinaria y penal de nuestros organismos de control en contra de quienes lo han empobrecido, serán maquilladas de nuevo con una pausada liquidación muy lejana a su relevancia institucional.
Gilberto Caicedo Gardeazábal
Consultor corporativo
consulting@caicedoasociados.com