www.semana.com/, 4/18/2020
Cinco formas en las que el coronavirus cambiará el mundo
Foto: JORGE RESTREPO
Desde la manera de saludar hasta cómo estudiar cambiarán por un buen tiempo debido a la pandemia. Según los expertos, estas son las más radicales.
Filósofos e historiadores coinciden en que el coronavirus dejará cambios en la vida de las personas. Argumentan que las decisiones que en tiempos normales toman años de debate, durante las crisis tardan solo horas. “Todas las emergencias aceleran procesos que ya venían en marcha”, explica Yuval Noah Harari, autor del best seller Sapiens: de animales a dioses. El politólogo Robert Kaplan coincide al decir que las “crisis, como las guerras, ponen la historia a avanzar más rápido”. Ambos creen que la curva de contagio no solo se aplanará, sino que el virus se volverá endémico y la humanidad sobrevivirá. Pero cuando la amenaza termine la sociedad no será igual. Al menos en estos cinco aspectos la vida cotidiana se verá alterada.
1. El efectivo
En medio de la cuarentena muchos han
dejado de usar los billetes y las monedas sin darse cuenta. Esto obedece a
que hoy las personas usan más los canales digitales y hacen la mayoría de
transacciones por aplicaciones por internet o mediante tarjetas. Pero también
se debe al miedo, pues el virus sobrevive en las superficies por mucho tiempo y
algunos incluyen el papel moneda. De esta manera, el uso del efectivo ha
disminuido a la mitad. Antes de la pandemia, las predicciones mostraban que
para 2028 menos de uno en diez pagos se haría en efectivo, pero el virus hará
que esa fecha se acerque.
En países como Colombia buena parte de la población no está bancarizada, y aunque
lo esté algunos por costumbre prefieren la manera tradicional de pagar. Según
Andrés Vásquez, de Nequi (una app de Bancolombia), esa presión por el efectivo
seguirá porque “la economía informal no quiere pasar el dinero a los bancos por
temores infundados”. Sin embargo, cree que la pandemia generará cambios de comportamiento
porque muchas personas encontrarán otras maneras de hacer las cosas. De hecho
ya se ha visto un cambio: “En Nequi teníamos una rata de 100.000 clientes
mensuales y en marzo aumentó a 220.000, el doble de lo que vinculábamos”.
2. La intimidad
Algunos filósofos han dicho que hoy la
población del mundo está dispuesta a entregar su privacidad a cambio de
seguridad. Ya lo vieron en China, donde el Gobierno aprovechó los
celulares de los ciudadanos para controlar cualquier movimiento durante su
larga cuarentena. Otros han seguido el ejemplo no solo con celulares sino
también con manillas digitales para monitorear sus pasos y su estado de
salud, su temperatura y cambios fisiológicos.
En Colombia está disponible CoronApp
para monitorear el estado de salud de los ciudadanos. De esta manera, podrán
controlar a quienes podrían requerir aislamiento, reactivar la economía con la
población sana y evitar que la pandemia siga progresando. Apple y
Google se unieron para hacer un tamizaje digital de pacientes que incluye datos
como los síntomas, los viajes recientes y las enfermedades del usuario. Microsoft
y otras firmas de tecnología recogen información similar en unión con gobiernos
y hospitales. “Hay casos en que no usar la información privada es difícil de
defender, y este es uno de ellos”, dice Michelle Mello, una profesora de
Derecho de la Universidad de Stanford.
Para Roberto Baquero, presidente del
Colegio Colombiano de Medicina, vigilar los movimientos podría crear una
intrusión en la intimidad, pero admite que hacerlo es importante en estos
momentos. “Hay un componente personal muy grande de responsabilidad
para ayudar a disminuir la expansión de la epidemia”. El temor es que esta
información sea mal usada. En Corea ya se observa que los datos de los
infectados salen a la luz en Facebook y estas personas son ridiculizadas o
acusadas por tener el virus.
3. El trabajo en casa
El coronavirus forzó a muchos a trabajar
desde el hogar. Microsoft registró un incre- mento de 2,7 mil millones de
minutos en reuniones en un solo día, más de 200 por ciento de la cifra normal.
La demanda por su suite Teams subió en el mundo de 32 millones de usuarios
activos a 44 millones. Algo similar ha sucedido con Zoom, una aplicación para
conectarse virtualmente que ha tenido descargas récord en tiempos de
coronavirus. Eso no será algo temporal. Según Víctor Solano, experto en
tecnología, eso está enseñando a muchos que el modelo del teletrabajo es
posible en ciertos casos y sectores económicos. “Muchas empresas
evaluarán el costo-beneficio de este modelo y para muchas será mejor este o
algún modelo mixto”, dice.
El teletrabajo tiene ventajas como mayor
productividad por la ausencia de desplazamientos, menores costos en oficinas y
el fin del fenómeno de calentar la silla. Para algunos ha sido un modelo ideal,
aunque otros que tienen hijos sienten que las jornadas en casa son extenuantes.
Algunos de ellos querrán regresar a la normalidad, pues la verdad es que en
medio de una economía de pandemia “se trabaja con más presión y en espacios
compartidos con hijos y parejas”, señala Solano. Otros no querrán volver a su
oficina.
4. El colegio
La Universidad de los Andes fue de las
primeras en llevar las clases presenciales a una plataforma virtual. A
muchos no les gustó el cambio, pero el rector de la institución, Alejandro
Gaviria, dijo que “la vida tiene que continuar”. También anunció que
abandonaría la calificación por escala numérica. Los colegios cerraron y
aquellos que pudieron seguir sus clases a distancia lo hicieron. Según Enrique
Dans, investigador en sistemas de tecnología, estos cambios pueden ser malos
para algunos, en especial si las herramientas no permiten una interacción
flexible entre alumnos y profesores o si la expectativa es la clase cara a
cara. “Pero si al usar tecnologías más avanzadas como Zoom, GoToMeeting, Webex,
Google Classroom o similares, pueden llegar a superar la clase presencial”.
Para él la crisis pondrá a prueba otros
programas virtuales que usan las universidades para cursos on-line. “El formato
de foro, con conferencias vía video interactivo, es muy bueno”, dice, pues el
alumno participa cuando quiera y usa el tiempo necesario para organizar sus
ideas. “El resultado son discusiones más profundas y mayores oportunidades
de aprender”. Para otros, el virus llega en medio de una crisis
educativa que podría servir para reducir costos y democratizarla más. Lo cierto
es que, como dice Dans, “la educación cambiará después de este virus y es
esencial que las instituciones aceleren la velocidad de ese cambio”.
5. La vida social
Con el coronavirus la gente cambió, en
primer lugar, la manera de saludarse. En lugar de dar la mano, inventó otras
estrategias como tocarse con los codos o hacer una señal con las manos, como en
India. Además, ya quedó establecido que debe haber una distancia de al menos
dos metros entre dos individuos, un reto para pueblos acostumbrados a la
cercanía. En China los restaurantes solo permiten un
comensal por mesa o los ubican en cubículos separados por un vidrio. Un
estudio de Sheryl Hamilton, de Carleton University, en Ottawa, argumenta que la
sociedad está desarrollando una cultura de pandemia, una obsesión por la
limpieza, la desinfección y la fobia a encontrarse con otros, que cambió el
comportamiento en público. “Vivimos preocupados por las superficies que
tocamos, pues podrían contener el microbio”, dice la experta.
El psicólogo Miguel de Zubiría asegura
que las consecuencias psicológicas son y serán críticas. “Elevará los ya altos
índices de soledad y en personas con trastornos depresivos, ansiosos o suicidas
los incrementará porque las interacciones son fuente vital”.
La pandemia cambiará también los
funerales. Esto ha sido la prueba más dura porque hoy los entierros se realizan
de manera virtual, y los pocos que pueden asistir deben permanecer varios
metros separados, lo cual resulta difícil para los deudos, pues
necesitan más que nunca del contacto de sus allegados.
Reflexiones al tema pensiones
Twitter: @orregojj
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